viernes, 1 de septiembre de 2023

NOVENA EN HONOR A SANTA ROSALÍA DE PALERMO.

 

Novena compuesta por un devoto de Santa Rosalía en torno al año 1885, con aprobación eclesiástica. Puede rezarse en cualquier momento del año, especialmente en preparación a su fiesta, la cual es el 4 de Septiembre, o antes del 15 de Julio, fiesta del hallazgo de sus Santas Reliquias; o en tiempo de peste.


COMENZAMOS: 26 de agosto.

FINALIZAMOS: 3 de septiembre.

FESTIVIDAD: 4 de septiembre.


NOVENA EN HONOR A SANTA ROSALÍA


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


   Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrezcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.



ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS


   Bienaventurada Santa Rosalía, protectora nuestra, ejemplar de penitencia y mortificación, conservada como rosa fragante en las ásperas grutas del monte Peregrino en la contemplación de los misterios de la Pasión y muerte de tu esposo Jesús, a quien viste sorprendida coronado de espinas en el espejo donde esperabas ver tu hermosura; por el favor que Dios ha hecho contigo dándote poder contra las pestes y epidemias, como médica celestial de tus devotos; te pedimos nos libres del contagio venenoso del pecado mortal y nos alcances del Señor perdón de todas nuestras culpas, preservación de la virtud y la gracia para amar y servir a Dios en vida, a fin de alabarlo para siempre en la celestial Patria. Amén.

DÍA PRIMERO – 26 DE AGOSTO


NACIMIENTO PRODIGIOSO DE LA SANTA.


   En la ciudad de Palermo en Sicilia (Italia), nació del conde Sinibaldo de Sinibaldi y de María Guiscarda, padres nobles y ricos, a quien por especial revelación le fue impuesto el nombre de Rosalía. Desde sus más tiernos años fue escogida por Dios y dotada de singulares dones de naturaleza y gracia; su belleza llamaba la atención de todos, pero ella, comprendiendo los peligros que el mundo le ofrecía, se consagró a Dios y empezó muy temprano el ejercicio de la oración, al que quiso juntar la mortificación de los sentidos y el prudente recato de sus modales; sirva su ejemplo de imitación a las jóvenes cristianas que desean conservarse puras en cuerpo y sanas en el alma, sirviendo a Dios en el ejercicio de la virtud.


ORACIÓN PARA ESTE DÍA


   Oh prodigiosa niña Santa Rosalía, que desde tus primeros años te consagraste como esposa de Cristo, ejercitando en tu hogar las virtudes cristianas, concédenos imitar tu ejemplo para que viviendo según los divinos mandamientos logremos la salvación de nuestras almas, y la gracia especial que pedimos en esta Novena. Amén.


—Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria a Jesús crucificado, por los favores que dispensó a Santa Rosalía.


GOZOS DE SANTA ROSALÍA


Siendo de Dios tan amada,

¡Oh gloriosa Rosalía!,

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.

   

Un ángel esplendoroso

Tu nombre trajo del Cielo,

Dando a tu madre el consuelo

De mensaje tan dichoso,

Mandando con grande gozo

Te llamasen Rosalía.

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.

    

En tu patria de Palermo

Hermosa rosa naciste,

Y del palacio saliste

Para vivir en el yermo,

En virtudes floreciste

Cual tu Jesús lo quería.

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.

    

Dispuso Dios que nacieras

De condes nobles, piadosos,

Y que de reyes famosos

La descendencia tuvieras,

Para que hasta de ellos fueras

Tan venerada en el día.

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.

    

Sin haber aun entrado

En la juvenil edad,

Tratabas con gran crueldad

Tu cuerpo tan delicado,

Que hasta el suelo era bañado

Con la sangre que vertía.

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.

    

A Jesús crucificado

Contemplaste en el espejo

De su Pasión en reflejo

Lo viste en Sangre bañado:

Tu corazón agobiado

De dolor desfallecía.

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.

    

De Jesús la invitación

Atendiste presurosa,

Cambiando la corte hermosa

Por lóbrega habitación;

Penitencia y oración

Te ocupaban noche y día.

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.

    

Con satánica insistencia

En tu albergue perseguida,

Prefieres perder la vida

A mancillar tu inocencia;

Por el triunfo que obtuviste

Con singular bizarría.

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.

    

Rota ya la ligadura

Que impedía tu fácil vuelo,

A las mansiones del Cielo

Volaste con vida y pura;

Pues fue tu nombre dichosa

Con Jesús, José y María.

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.

    

Siendo de Dios tan amada,

¡Oh gloriosa Rosalía!:

Pídele al Señor que nos libre

De la peste y la herejía.


DEPRECACIÓN FINAL


   Oh Dios, autor y conservador de nuestra vida, dignaos oír nuestras súplicas y guardad a vuestro pueblo según vuestra misericordia. Por los méritos de la bienaventurada Rosalía, libradnos de todo contagio de alma y cuerpo, para que regocijados por la memoria de tu portentosa vida sepamos crecer en virtud y sincera devoción.


. Ruega por nosotros, Santa Rosalía.

. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.


ORACIÓN


  Oh gloriosa protectora nuestra Santa Rosalía, por la especialísima gracia que tu esposo Jesús te concedió sacándote de los peligros del mundo para que le sirvieras en la soledad de una caverna; alcánzanos propicia que troquemos el afecto de las cosas terrenas en amor de las celestiales y eternas. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENA A SAN PÍO X, DEFENSOR DE LA CATOLICIDAD TRADICIONAL.

 


En las Oraciones para cada día de la Novena se glosan los principales documentos publicados durante el glorioso Pontificado de San Pío X.  

Los hechos milagrosos que se relatan, constan probados en el expediente de canonización y son recogidos por sus más eminentes biógrafos.


COMENZAMOS: 25 de agosto.

FINALIZAMOS: 2 de septiembre.

FESTIVIDAD: 3 de septiembre.


NOVENA A SAN PÍO X


Por la señal de la santa Cruz; de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN- PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA


   Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrezcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confió en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.


ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA


   Eterno Dios, que por tu inagotable Providencia das a tu Iglesia en cada momento el Pastor más conveniente a sus supremos intereses, por la memoria del que fue Padre celosísimo y eficaz para la propagación de nuestra Fe y para el bien de toda la humanidad, San Pío X, te rogamos nos induzcas cada día más a tener fidelidad absoluta a las enseñanzas del Pontificado tradicional y legítimo; y, siguiendo la consigna del ilustre Santo, sea norma de nuestra vida instaurarlo todo en Cristo, para lograr así la paz del mundo y asegurar nuestra perseverancia final.

   Te pedimos de un modo especial, ¡oh Dios misericordioso!, imprimas en nuestros corazones un profundo amor y devoción al Santísimo Sacramento del Altar, para que siendo fieles devotos de quien mereció ser designado como el Papa de la Eucaristía, no pase día sin que acompañemos a Jesús en la soledad de su Sagrario, para merecer recibirlo con la mayor frecuencia posible durante nuestra vida y especialmente, en la hora de nuestra muerte. Te suplicamos, además, nos alcances el favor que pedimos en esta Novena si ha de ser para tu mayor honra y gloria.

   Interponemos como intercesores a nuestras súplicas, a tan Santo Pontífice, a todos nuestros Patrones y Abogados y de un modo especial, a la Virgen Santísima, cuya protección, por medio del Santo Rosario, quiso San Pío X fuera la que asegurara la salvación del mundo.


—En honor del Santísimo Sacramento, del que tan ejemplar devoto fue San Pío X, rezaremos un Padrenuestro, Avemaría y Gloria, rogando por las necesidades de la Iglesia, con el propósito de ganar las indulgencias concedidas.


DÍA PRIMERO - 25 DE AGOSTO


   Glorioso San Pío X, que pusiste un empeño especial en mantener la fuerza de nuestra fe y la disciplina eclesiástica, condenando las innovaciones peligrosas en tu admirable encíclica “Pascéndi”, ruega a Dios para que nunca se perturbe ni altere la pureza de la fe y cada día seamos todos más sinceramente adictos y fieles a los principios inmutables de nuestra Religión. Haz, con tu intercesión, que nuestros sacerdotes sean para todos ejemplos vivientes por sus virtudes, su fidelidad a la Santa Iglesia y su encendida caridad, a fin de que, siendo cada día más Santos, merezcan por su perfección santificarnos a todos y llevarnos al cumplimiento de todos nuestros deberes individuales y sociales, como prenda de nuestra perseverancia final. Amén.


EJEMPLO: San Pío X predice la curación de una niña


   En Venecia, junto a la Iglesia de Santa María de los Milagros, el Siervo de Dios se encontró con una pobre mujer que llevaba en brazos a una niña moribunda.

   «Eminencia, bendiga a esta niña que muere», suplicó la desventurada madre.

   El Patriarca bendijo a la niña, y dirigiéndose a la pobre mujer la animó diciéndole: «Estate tranquila, porque tu niña no muere».

   Los hechos confirmaron estas palabras del Santo Patriarca de los venecianos.


Antífona: En la recepción de la Sagrada Comunión halló siempre el combustible que mantuvo ígneo el fuego de la caridad en su corazón, haciendo se despojara de todo, para entregarse a sus prójimos en una suprema superación de humildad y renunciamiento.


. Ruega por nosotros, San Pío X.

. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN


   Oh Dios, que para defender la fe católica y restaurar todas las cosas en Cristo has llenado al Sumo Pontífice San Pío X de celeste sabiduría y apostólica fortaleza; concede propicio que, siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, consigamos los premios eternos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

NOVENA A SAN RAMÓN NONATO, DEL CELESTE, REAL Y MILITAR ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED.

 

Novena publicada en Barcelona en el año 1767 por la imprenta de Juan Forns, con aprobación eclesiástica.


COMENZAMOS: 22 de agosto.

FINALIZAMOS: 30 de agosto.

FESTIVIDAD: 31 de agosto.


INTRODUCCIÓN.


   Es tan grande la misericordia de Dios para con los hombres, que son sus delicias favorecerles. Busca el Señor quien le pida para darle; y llegó una vez a quejarse con sus amados discípulos, de que no pedían a su eterno Padre cosa alguna en su nombre: «Usque modo non petístis quídquam in nómine meo» (Joann., cap. 16, v. 24) “Hasta ahora no has pedido nada en mi nombre”; para que entendamos, que así como es gusto del eterno Padre que le pidamos favores en nombre de su unigénito Hijo Jesucristo; así también gusta este divino Señor que los hombres le pidan las mercedes y tesoros divinos (cuyo erario depositó en sus manos al eterno Padre), en nombre de sus Santos. Mas pregunto: ¿Quién afligido no pide a Dios el consuelo? ¿Quién atribulado con clamorosos gemidos no invoca a sus Santos? Casi ninguno. Pues ¿cómo tan poco se alcanzan las gracias? ¡Ah, católicos! Porque pedimos mal, dice Santiago: y todos o casi todos buscan en las súplicas su gusto y conveniencia propia, como dice San Pablo, no la gloria de nuestro Señor Jesucristo: piden lo que les parece provechoso al cuerpo, sin serlo tal vez, y no reparan si es dañoso a su alma. Al que pide de este modo, gran piedad es de Dios no darle lo que desea; pues vale más, palabra son de mi Señor Jesucristo, (Matth. cap. 17. vers. 9,) estar aquí flaco y enfermo, cojo o tullido, con cualquiera corporal dolencia y gozar después de la eterna gloria que no sano y robusto o sin pena alguna, padecerla después sin redención en la fragua del Infierno. ¿Ya sabes cómo usarías de las riquezas que a Dios pides? ¿De la salud que tanto deseas? ¿De la honra y dignidad a que ansioso aspiras? Que de ello usarás bien, no lo sabes; pero tal vez sí sabes que usarás mal, pidiendo las riquezas para vanidades; para seguir al mundo, salud; y para la soberbia, la honra: de que se sigue un olvido de Dios y de sus cosas, y a esto un precipicio eterno. Mira pues como es piedad el negarlo. Por eso solo has de pedir con la condición de que sea para gloria del Señor y bien de tu alma, gustando de que se haga siempre su voluntad así en la tierra como en el cielo.

   Otros hay que piden los bienes espirituales, que son siempre del agrado del Señor; pero no los alcanzan, por pedir o con flojedad o con indisposición. Instruyendo una vez Cristo a sus discípulos cómo hablan de pedir, les dijo. «Pedid, buscad, y llamad» (Math. cap. 7. v. 7): cifrando en estas tres repetidas voces la perseverancia en orar, y la disposición que debernos tener; como quien dice: Pedid con palabras, buscad con afectos, y llamad con obras. No bastan regularmente las palabras, porque siendo de sí huecas, se las lleva el viento: ni bastan los afectos, porque estos, aunque arguyen voluntad y amor, pero flojo y tibio si no va acompañado con obras, que, en sentir de San Gregorio, son toda la prueba del verdadero amor.

   Mas no se aparte el pecador, por más que no vea en sí obras buenas, de pedir a Dios con viva fe su remedio; porque para la piedad divina no hay súplica sin despacho: que aun tal vez por eso, a todos tres modos de pedir señaló Cristo alcanzar: «Petíte, et dábitur vobis: quǽrite, et inveniétis: pulsáte, et aperiétur vobis» “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Al pecador que pide su remedio con palabras, le da Dios auxilios; el que lo busca con afectos de su corazón, halla la gracia perdida; y al que llama con obras y frutos de penitencia se le abren las puertas de la divina misericordia, para enriquecerse a su voluntad de los celestiales tesoros o virtudes.

   Luego si a medida de la disposición en pedir se alcanzan las gracias del Señor, disponte de modo en esta santa novena, que, siendo tu oración grata a Dios, por intercesión de este glorioso Santo (a quien, como a otro Moisés, parece hizo Dios plenipotenciario de su poder y dispensador de sus maravillas) y por sus relevantes méritos, ya que los tuyos son flacos, logres con prontitud el socorro y favor que solicitas. Y para que lo hagas mejor, observarás con cuidado estas…


ADVERTENCIAS:


   Confesarás y comulgarás el primero u otro día de la novena; pues cualquier día de ella podrás ganar indulgencia plenaria, por concesión de nuestro santísimo Padre Benedicto XIII de 14 de agosto de 1728.

   Harás cada día en imitación y honor del Santo algún acto de humildad, paciencia, mortificación, castidad, etc., para que junto con sus méritos los presente a nuestro Señor Jesucristo, a fin de que te conceda lo que sea para más gloria suya. Esta advertencia la ejecutarás con fervor cada día, que ayudará mucho para alcanzar lo que deseas.

   Darás algún subsidio, según tu posibilidad, para la redención de los pobres cautivos Cristianos; y si no puedes, bastará el afecto y el encomendarles mucho a Dios, para que les dé fortaleza en la fe, paciencia en sus imponderables trabajos y la libertad deseada. Con esto obligarás mucho al Santo y a Dios nuestro Señor, por ser una de las más excelentes obras de caridad.

   Leerás con grande atención la novena, y acompañarás con el afecto las palabras; ya gozándote de las singulares mercedes que hizo Dios al Santo, ya deseando vivamente imitarle en las virtudes.

   Por último, avivarás la fe de alcanzar lo que pides, si ha de ser para gloria de Dios y bien de tu alma, sino en ningún modo; la esperanza confiando, no en tus pobres méritos, sino en los grandes de nuestro Señor Jesucristo, de la Virgen María concebida sin pecado original, y del Santo; y la caridad resignándote totalmente por amor al beneplácito de tu Dios, para que del cuerpo haga lo que quiera, solo no se pierda tu alma.


NOVENA AL GLORIOSO PADRE Y CARDENAL DE LA SANTA IGLESIA ROMANA SAN RAMÓN NONATO, DEL CELESTE, REAL Y MILITAR ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED


Arrodillado el que hiciere la novena delante del altar o imagen del Santo, hará sobre sí la señal de la Santa Cruz, y empezará así:


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


   Dulcísimo Jesús, por ser tan bueno y amable como sois, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo con vuestra divina gracia antes morir que pecar. Amén.

DÍA PRIMERO - 22 DE AGOSTO


MEDITACIÓN: NACIMIENTO MILAGROSO DE SAN RAMÓN NONATO.


   Medita, alma, el prodigioso nacimiento del glorioso padre San Ramón Nonato, cuando para luz y consuelo del mundo le sacó Dios a fuerza de milagros de las tinieblas y cautiverio del vientre de su madre al tercer día de difunta, rasgando con un puñal su costado el vizconde de Cardona su pariente. Presagio fue esto de las raras y heroicas virtudes de su vida; pues con tan singular y extraño portento, antes de nacer, venció de una vez con el favor de la gracia a la naturaleza y a la muerte, resucitando, digámoslo así, como de otro sepulcro para vivir siempre con Cristo. ¡Oh singular portento! Claro indicio de nacer para el Cielo el que no nacía para el mundo. Señal evidente de nacer para redentor de almas y cuerpos el que, redimida su alma con la preciosa Sangre de nuestro Señor Jesucristo, salió al mundo aun con nuevo modo redimido también en su cuerpo. ¡Oh favores celestiales! En reverencia, pues, y acción de gracias al Señor por tan maravilloso nacimiento.


—Se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.


ORACIÓN


   ¡Oh glorioso padre San Ramón! Góceme en el alma del favor tan singular que os hizo Dios, sacándoos de un cuerpo muerto, como panal de dulzura y misericordia, para consuelo de afligidos devotos. Bien se vio en vuestra vida santísima crecer en vos la piedad que con vos había salido del vientre de vuestra madre difunta, tanto, que ya en el viernes y sábado, después que salisteis a luz, renunciasteis la leche que la ama os ofrecía, regraciando asi con la abstinencia el favor que os hizo Dios en el nacimiento, ¡Oh ingratitud de mi alma, que, habiendo recibido tantos beneficios divinos, asi me olvido de ellos! ¡Como si el darme el ser y vida que tengo, redimirme a costa de su preciosa Sangre, sufrirme con mis vicios y pecados, sin echarme para siempre en un infierno, no fueran beneficios muy grandes! ¡Oh Santo mío!, por vuestros sagrados méritos os suplico rendido, me alcancéis de mi Señor Jesucristo un verdadero dolor de mis culpas y una fervorosa penitencia de ellas; para que mostrándome agradecido a sus favores, merezca de su piedad el perdón de mis pecados y la merced que os pido en esta santa novena.


—Aquí se detendrá en oración un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. Y luego esta Conclusión dirá común para todos los días.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS


   Alcanzad también, glorioso Santo, paz y unión para toda la santa Iglesia Católica; concordia entre los príncipes cristianos; exaltación de nuestra santa Fe; opresión de las herejías, para los pobres cautivos paciencia y libertad; para los afligidos consuelos, y a todos finalmente amparad en el funesto trance de la muerte, para que, acabando esta mortal vida con la divina gracia, merezcamos gozar en vuestra santa compañía las delicias de la eterna gloria. Amén.


GOZOS DEL GLORIOSO SAN RAMÓN NONATO.


Sol de Cataluña hermoso,

Fino amante de María:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.

 

Vuestra madre ya preñada,

Al octavo mes murió,

Y al tercer día la abrió

Un lado punta acerada;

Por la herida ensangrentada

Os sacaron prodigioso:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.

 

Su dulce nombre grabó

En vuestras manos un día

Jesús, y también María,

Y a su tierno Niño os dio,

Y que fuerais os mandó

De la Merced religioso:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.

 

Los cristianos redimisteis

Y vos cautivo quedasteis,

La Fe de Dios predicasteis,

Y martirio padecisteis;

A millares convertisteis

Los infieles fervorosos:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.

 

Vuestros labios con candado

Cerró la malicia loca;

Pero con él en la boca

Predicáis más alentado;

Sufrís rigor tan pesado

Ocho meses valerosos:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.

 

Disteis a un pobre el capelo,

Y en premio Cristo y María

Os bajan como a porfía

Dos coronas desde el Cielo;

La de espinas vuestro celo

Eligió por lo penoso:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.

 

Jesucristo os visitó

Al tiempo de vuestra muerte,

Y entonces, ¡oh feliz suerte!,

Por su mano os comulgó;

Este favor mereció

Vuestro corazón piadoso:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.

 

Al mar y viento mandáis,

Curáis ciegos y apestados,

Tullidos, cojos, quebrados,

Y a estériles hijos dais,

Los muertos resucitáis,

Y en partos sois milagroso:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.

 

Consoláis los labradores

Con lluvias, cosechas, frutos;

Dais vida a los muertos brutos,

Sanáis fiebres y dolores,

Heridas, llagas, tumores,

Y al baldado y al leproso:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.

 

Remediáis todos los daños,

Los afligidos alientan;

Veinte y cuatro mil os cuentan

Milagros, solo en dos años;

España y reinos extraños

Os publican portentoso:

Sednos protector y guía,

San Ramón Nonato glorioso.


Antífona: Oh bienaventurado Ramón, que amó a Cristo con todas sus entrañas, y a ejemplo de su caridad no dudó en entregarse a sí mismo por los cautivos. Oh bendita alma, que, aunque no fue separada por la espada del perseguidor, no perdió el mérito del martirio.


. Mi corazón y mi carne.

. Se exultaron en Dios vivo.


ORACIÓN.


   Oh Dios, que hiciste admirable a tu bienaventurado confesor San Ramón Nonato para liberar a tus fieles de la cautividad de los impíos: concédenos por su intercesión, libres de las cadenas de nuestros pecados, cumplamos con perfecta libertad de espíritu todo lo que te sea más agradable. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.