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domingo, 22 de diciembre de 2024

NOVENA A LOS SANTOS INOCENTES MÁRTIRES.

 


Novena dispuesta por el sacerdote bachiller Don José Manuel García del Valle y Araujo, y reimpresa por segunda vez en México por la imprenta de José Antonio de Hogal en 1776. Los Gozos fueron impresos en Barcelona por la imprenta de Luis Tasso y Gonyalons en 1873, sin autor conocido.

 

COMENZAMOS: 19 de diciembre.

FINALIZAMOS: 27 de diciembre.

FESTIVIDAD: 28 de diciembre.

   

MOTIVOS DE LA NOVENA


El lamentable olvido, alma devota, de la numerosa multitud de los Inocentes Mártires, que, hasta ahora, por tantos siglos ha sido borrado de nuestras memorias, creo será la ignorancia de su soberano patrocinio, y siendo nuestras necesidades tantas, y los peligros de esta vida innumerables, mayormente los imponderables de la terrible hora de la muerte, en la que han visto algunos Santos, como enjambres de abejas las legiones de demonios contra una sola pobrecita alma, de necesidad hemos de buscar dilatados ejércitos de defensores para tanta batalla. Buenos Padrinos ofrezco, agradables intercesores te prometo, de quienes te ruego seas cordial devoto, que el buen éxito de tus peticiones, será el testigo de la verdad, que te aseguro.

   

NOVENA EN HONOR DE LOS SANTOS NIÑOS INOCENTES

     

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

      

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


 

   Altísimo Dios, de cuyas misericordias es incapaz el guarismo, y de vuestra infinita bondad son inagotables los tesoros, prestad benigno vuestros clementísimos oídos a las súplicas de este vuestro humilde siervo, que, atado a la cadena de tantas desdichas arrepentido, clama por su amada libertad. Ya conozco que el más atroz verdugo que me atormenta es mi temerosa conciencia que, hostigada ya de tantas culpas, sacude el yugo que el común enemigo había cargado sobre mi ignorante cerviz. Siento, Dios mío, sobre todo, el dolor de haberos ofendido, pagando tan mal las infinitas finezas de que me reconozco deudor, y quisiera para pagarlas (cosa imposible) ser yo solo de todos los penitentes, ser yo solo de todos los mártires, pues yo solo en mi crecida maldad he sido y soy todos los pecadores, y si como es cierto hay un Infierno, perpetua cárcel para vuestros enemigos, fueran los átomos del sol, las estrellas del cielo, las gotas del mar, los granos de la tierra y todos los demonios, fuera cada uno un Infierno, y yo, indivisible para todos y en cada uno padeciera nuevos tormentos, aun sobrara malicia en este pecador de pecadores para satisfacer vuestra justicia y debida cólera, pero con todo, conociendo vuestra indecible clemencia, en ella confío el perdón de tantas culpas, y me aseguro en vuestras manos la fortaleza para no caer. Y si mis labios por manchados os ofenden, misericordia os pido por aquellas cinco bocas (que más que el odio) abrió vuestro amor en el leño de la Cruz, y siendo mis lágrimas congelada nieve, incapaz de apagar el inmenso fuego de mis culpas, sírvanme de ojos vuestras innumerables heridas, y de lluvia por lágrimas las infinitas gotas de vuestra derramada Sangre, y prestadme por lienzo para enjugarlas el Alma Santísima y Purísimo Corazón de vuestra Dolorida Madre, por cuyas benditas manos parte este mi arrepentimiento, para que merezca ser de vuestra complacencia. Amén.

  


DÍA PRIMERO – 19 DE DICIEMBRE.

 

ORACIÓN

 

   Pastor Divino, enamorado Jesús, Hijo de María, Verbo del Padre, y uno con Él y el Divino Espíritu, adoro vuestros infinitos atributos, en especial el de vuestra Ciencia infinita, para la cual no hay pretérito ni futuro, pues todo a ella está presente: os doy infinitas gracias por aquel gozo que eternamente tuvisteis en la numerosa turba de los Santísimos Inocentes Niños, aceptando por apacible víctima su temprana muerte, y os pido, por vuestra esposa la Iglesia Santa y sus necesidades, y que nos libréis de repentinas muertes, dándonos por abogados mientras somos pasajeros de aquesta triste vida, y en especial en el tenebroso barranco de la muerte, en que tantos han peligrado, a vuestros Inocentes válidos, en cuyo socorro libro mis esperanzas y el gozaros eternamente en la gloria. Amén.

 

—Aquí se reza la estación mayor del Santísimo Sacramento, consistente en seis Padre nuestros, Ave Marías y Glorias; y dos Salves a la Santísima Virgen, y se termina con la siguiente:

 


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

 


   Olorosas Rosas, encendidos Claveles, lúcidas Azucenas del Jardín de la Iglesia, a quienes como desmandado torbellino, deshojó la cruel cuchilla del tirano Herodes, os doy mil parabienes, de que entre vosotros, como preciosas perlas, se buscase la eterna margarita de mi dulce Jesús, y dieseis la vida, anticipando la paga de la mejor vida, que por vosotros se había de dar en una Cruz, y pagasteis de contado la fresquecita Sangre que había derramado en su Circuncisión vuestro amoroso Pastor como corderitos sin mancha, vertiendo la inocente vuestra, sirviendo ella de precursora a la que en su dolorosa Pasión había de derramar nuestro Santísimo Redentor Jesús. Gozaos eternamente, y admitid benigno nuestros humildes obsequios, ayudándonos en todas nuestras calamidades, socorriéndonos en nuestras miserias, mayormente en la miseria de miserias del trance de la muerte. Desde ahora para entonces, os pedimos vuestro patrocinio, nos valemos de vuestra sangre, nos fiamos de vuestros méritos, para que nos ayudéis en tan formidable trance, y os suplicamos desterréis en esa hora las infernales bestias para morir en paz, y lo que os pedimos en esta Novena, si fuere gusto de Dios, a quien sea la honra, gloria, honor y alabanza por eternos siglos. Amén.

  

GOZOS A LOS SANTOS NIÑOS INOCENTES


Santos Niños que al Señor

Muriendo habéis confesado:

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Jesús en Belén nacido,

Por los Magos adorado,

Infundió tanto cuidado

A Herodes, rey fementido

Que acabar quiso atrevido,

Con el mismo Salvador.

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Ciego en su temeridad

Los soldados reunió

Y matar les ordenó,

A los niños ¡Que crueldad!

Hasta dos años de edad

De Belén y alrededor.

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Mientras la inicua sentencia

Para cumplir, caminaba

Aquella turba, salvaba

A Jesús la providencia,

Mas debió vuestra inocencia

Sufrir tan grande rigor.

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Así que a Belén llegaron,

Todos los niños pidieron,

Las madres os escondieron

Y salvaros procuraron,

Mas vuestros lloros lograron

Que os hallase el buscador.

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Ni vuestros gritos de infante

Ni las súplicas de un padre,

Ni el llanto de triste madre

Pudieron un solo instante,

Más duro que el diamante,

Ablandar al matador.

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

En el materno regazo,

De aquellas que os ocultaban

Crueles os destrozaban,

Asiéndoos con fuerte brazo,

¡Felices que en tal ocaso

Hallasteis vida mejor!

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Sin saber lo que es morir,

Por vuestro Dios dais la vida,

Palma y corona debida

Lográis así recibir,

Y al cielo después subir

Con Jesús vuestro Señor.

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Las victimas sois primeras

Por Cristo Dios ofrecidas,

Y vuestra sangre, vertida

De la fe en la primavera,

Es la preciosa venera

Que más os llena de honor.

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Desde el trono de la gloria,

De vuestras benditas almas

Juguetean con las palmas,

Tenednos en la memoria

Rogad logremos victoria

Del infernal tentador.

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Haced, podamos un día,

Nuestra vida ya acabada,

En la celeste morada

Gozar vuestra compañía,

Y cantar con alegría

Alabanzas al Señor.

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

Ya que por el Redentor

La sangre habéis derramado:

Del devoto atribulado

Escuchad siempre el clamor.

  

ORACIÓN


   Señor Dios, cuya gloria pregonaron en este día los Inocentes mártires, no con palabras, sino dando su vida por ti, haz que nuestra conducta testifique con hechos la fe que proclamamos con los labios. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

  

En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.