La
novena fue escrita en 1837 por el padre José Antonio Delgadillo, capellán de
Nuestra Señora de Egipto, y reimpresa en 1905. Mons. Manuel José Mosquera y
Arboleda, Arzobispo de Santa Fe de Bogotá, le otorgó las debidas licencias y
por cada oración concedió ocho días de indulgencia. Puede rezarse en cualquier
momento del año, y si es por devoción, puede hacerse en preparación a la fiesta
de San Judas Tadeo, que es el 28 de Octubre.
COMENZAMOS: 19 de octubre.
FINALIZAMOS: 27 de octubre.
FESTIVIDAD: 28 de octubre.
PRÓLOGO
Los
particulares beneficios tanto espirituales como temporales que el Señor ha
dispensado a los devotos de San Judas Tadeo, son tantos y tan multiplicados que
sería imposible referirlos; baste saber que no hay
persona que habiéndose acogido a la protección de este Santo Apóstol no haya
sido favorecida. El crecido número de fieles que tienen la devoción de
San Judas Tadeo, transmitida de padres a hijos por sólo el ejemplo o consejo, acredita
que es un buen protector. El hecho de haberse dado a luz una novena hace más de
un siglo, y otra pocos años después, la cual fue reimpresa, y el asegurarse que
hay un libro de los prodigios obrados por este Santo Apóstol, convence
igualmente que sus devotos han querido de algún modo manifestarle su gratitud
por los muchos y repetidos favores que han obtenido de su piadosa intercesión. El gran padre San Bernardo ha sido uno de los más celosos
devotos de nuestro santo Apóstol San Judas Tadeo. El autor de la Vida de
aquel santo padre refiere que recibió con admirable veneración y devoción una
reliquia que de este Santo Apóstol se le enviaron de Jerusalén, y que al tiempo
de morir mandó que se la pusiesen sobre el pecho, y que se le enterrase con
ellas.
Todos estos hechos deben persuadir a los fieles de Jesucristo que la
intercesión de San Judas Tadeo es una de las más eficaces para alcanzar el
consuelo en nuestras aflicciones, el remedio en nuestros males, y sobre todo la
gracia de una buena muerte para ser eternamente bienaventurados; sin embargo, alguna vez acontece no
obtenerse visiblemente la protección del santo en la necesidad temporal sobre
la cual se le suplica, mas no por eso debe creerse que ha dejado de auxiliar
por otros medios que son más convenientes a quien le interesa, y también debe
considerarse que no siempre lo que se pide es lo que conviene, aunque se desee
con ansia, pues si se alcanzara tal vez traería peores consecuencias que la
necesidad misma de la que trata de salir.
NOVENA EN
HONOR A SAN JUDAS TADEO
Por
la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos
líbranos,
Señor
✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y
Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las
cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de
nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y de restituir y
satisfacer si algo debiere: os ofrezco mi vida, obras y
trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así
confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los
merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte en la Cruz, y me
daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta
la muerte. Amén.
ORACIÓN PREPARATORIA
PARA TODOS LOS DÍAS
Oh
bienaventurado San Judas Tadeo, digno Apóstol de Jesucristo, amigo
inseparable y muy amado del Salvador, a ti me acojo, a ti me dirijo desde lo
más íntimo de mi alma para suplicarte me pongas bajo tu protección. Yo me
enajeno de gozo al contemplarte; tu poder, tu gloria y tu privanza con Dios
Eterno elevan mis ideas, y hacen que me reconozca la más vil y pecadora de
todas las criaturas. ¿En quién mejor que en ti, oh
santo mío, puedo poner mi confianza? ¿A quién con más razón consagrarle mis
afectos? En nadie más que en ti, que, por tu paciencia en los trabajos,
por tu celo en la religión, por tu desprecio del mundo, por tu fe y tu caridad
fuiste exaltado a un puesto tan grande por tu Maestro. Recibe,
pues, oh San Judas Tadeo glorioso, el pequeño homenaje que te dedica mi
devoción, acéptala bondadoso y eleva ante el trono de la Santísima Trinidad el
débil clamor de este devoto tuyo. No repares en el interés con que la hago, ni
en la tibieza con que me postro en tu presencia, atiende sí a tu gloria, a que
sea respetado y de consuelo tu nombre, y al mejor bien del que se acoge a tu
amparo y patrocinio. Amén.
DÍA PRIMERO - 19 DE OCTUBRE
LECCIÓN: Se distingue San Judas del traidor en su
sobrenombre de Tadeo, y tanto Judas como Tadeo significan “alabanza” o “confesión”. También se
le titula Lebeo, que quiere decir “hombre de
juicioso entendimiento, y que intercede misericordioso”.
ORACIÓN
Omnipotente y
sempiterno Dios, que en lo profundo de tu inagotable Sabiduría, te
dignaste disponer que San Judas Tadeo llevase unos nombres tan misteriosos y
significativos cual le convenían por la confesión sincera que hacía de tu
divinidad, por las alabanzas que te tributaba en el misterio augusto de las
tres personas en una sola esencia y naturaleza, y por la caridad ardiente con
que se interesaba por los hombres: concededme por su poderoso
valimiento, que uniendo mi débil fe a la grande y fervorosa de nuestro Santo
Apóstol, confiese con él y como él de todo corazón y con toda el alma vuestra
santo Nombre, crea los augustos y sacrosantos misterios de la redención que la
Iglesia me propone, bendiga y me regocije en tu misericordia. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS
DÍAS
Oh bienaventurado San Judas Tadeo, obrero
infatigable de la viña del Señor, solícito propagador del Evangelio, yo me
regocijo con toda la ternura de mi corazón, y te felicito por la Incomparable
dignidad a que te elevó el Señor haciéndote su Apóstol, y porque a la manera
que los Arcángeles, los Tronos, las Dominaciones y demás espíritus celestiales
se hallan asistentes ante el trono poderoso de la Trinidad Beatísima, así
también estás unido por los vínculos de la fe y de la sangre con la Trinidad
Sacrosanta de la tierra, Jesús, María y José. Yo doy gracias al Eterno hacedor
de cuanto existe, se mueve y tiene ser, porque te eligió en la sabiduría de sus
consejos para embajador de su doctrina, para que anunciases la salud a los
miserables hijos de Adán, y para que predicases la encarnación del Unigénito
del Padre, su pasión, su muerte, su resurrección, y su gloriosa ascensión a los
Cielos. Yo doy gracias a Dios, que con su presencia ocupa los espacios, porque
te dio un alma tan grandiosa, y llena de tanta caridad que parece se afligió y
atormentó cuando dijo el Señor que se manifestaría a sus discípulos, y no lo
prometía para todos los hombres. Tú eres admirable ciertamente, y aunque llevas
un mismo nombre con el traidor, el mundo cristiano siempre te distingue de éste
y te venera. Tú eres de grande valimiento en la presencia del Altísimo, y por
tanto te suplico, que, por tu grandes
merecimientos y eficaz intercesión, me alcances propicio del Señor, que sea
socorrido en la necesidad que te manifiesta mi corazón, que sea merecedor de su
gracia, y que, puesto en cualquier peligro de alma y cuerpo, me libre de él por
su misericordia.
También te ruego, oh santo
protector mío, que, si la súplica que te hago en esta novena no conviene para
la salud de mi alma, ni para el buen éxito de mis intereses, que no me dejes
sin consuelo, sino que me inspires paciencia, y me des conformidad para sufrir
con toda resignación la necesidad que padezco.
—Aquí se
pide lo que se desea alcanzar.
Salve, felicísimo San Judas Tadeo: yo saludo, bendigo y adoro en tu nombre a la Santísima Trinidad
porque te dio el ser y te estrechó por los vínculos de la sangre con Jesús,
María y José.
—Padrenuestro,
Avemaría y Gloria.
Salve, felicísimo San Judas Tadeo: yo saludo, bendigo y adoro en tu nombre a la Santísima Trinidad
porque te escogió para Apóstol de Jesucristo y testigo de su divinidad.
—Padrenuestro,
Avemaría y Gloria.
Salve, felicísimo San Judas Tadeo: yo saludo, bendigo y adoro en tu nombre a la Santísima Trinidad
porque te concedió la dichosa palma del martirio y el descanso eterno en la
Gloria.
—Padrenuestro,
Avemaría y Gloria.
GOZOS EN HONOR A SAN
JUDAS TADEO
Pues
que al Cielo elevamos
Nuestros
más sinceros votos,
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
El
divino Redentor
De
tus virtudes prendado,
Te
elevó al apostolado
Dándoos
pruebas de su amor;
Por
tan singular favor
De
júbilo nos llenamos.
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
A
Persia fuiste a anunciar
El
Evangelio de Dios,
Y
apenas se oye tu voz
Con
prodigio singular,
El
demonio no osa hablar
Como
antes a los persianos.
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
Los
idólatras que vieron
Sus
falsos dioses vencidos,
De
su error arrepentidos
A
la fe se convirtieron,
Y
al Omnipotente dieron
El
culto que hoy tributamos.
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
Echan
sobre ti serpientes
Unos
impostores magos,
Y
en ellos hacen estragos
A
tu mandato obedientes,
Y
por eso los creyentes
Tu
santidad admiramos.
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
Aprisionado
te viste
En
un templo de gentiles,
Y
allí a los ídolos viles
Dar
en tierra les hiciste:
De
este modo defendiste
La
fe que profesamos.
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
Con
frenético delirio
Te
atormentan los impíos,
Corre
tu sangre a ríos
Y
vuela tu alma al Empíreo,
A
recibir del martirio
La
palma que hoy veneramos.
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
Contra
tan crueles paganos,
Al
ver Dios vuestros agravios,
Despidió
granizo y rayos
Dando
muerte a tus tiranos:
Así
triunfan los cristianos
Que
en Dios creemos y confiamos.
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
Son
vuestros portentos tales,
Que
al quererlos referir
Sería
preciso concurrir
A
criaturas celestiales,
A
lenguas angelicales,
Que
en la tierra no encontramos.
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
Quien
recuerda tu memoria,
¡Oh Tadeo
esclarecido!
Aquí
será protegido
Y
premiado allá en la gloria.
Este
triunfo, esta victoria,
Por
vuestro medio esperamos.
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
Pues
que hasta el Cielo elevamos
Nuestros
más sinceros votos,
Alcanza a
tus devotos
La gracia
que te suplicamos.
℣.
Ruega por nosotros, bienaventurado San Judas Tadeo.
℟.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de
Cristo.
ORACIÓN
Oh Dios, que te dignaste revelarnos el
conocimiento de tu Nombre por la predicación de tu esclarecido Apóstol San
Judas Tadeo; concédenos que, celebrando la gloria de tu
ilustre discípulo, aprovechemos la gracia que nos fue anunciada por tan celoso
confesor de tu nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el
nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

