Novena
compuesta a mediados del siglo XIX, y aprobada por Mons. José Ignacio Montoya
Palacio, Obispo de Medellín, el 17 de Enero de 1877.
COMENZAMOS: 9 de agosto.
FINALIZAMOS: 17 de agosto.
FESTIVIDAD: 18 de agosto.
ADVERTENCIA
El objeto principal de
esta Novena es pedir a Dios, por la intercesión de Santa Elena, el triunfo de
las armas católicas sobre los enemigos y perseguidores de la Cruz de Nuestro
Señor Jesucristo, de su Iglesia y de su moral divina, y el remedio de todas las
calamidades públicas. Será
lo más conveniente que los fieles se preparen, por medio de la confesión y de
la comunión, para merecer, en estado de gracia, ser escuchados en sus
oraciones. La
Novena puede hacerse en cualquier tiempo; pero los principales son:
—nueve días antes del 18 de Agosto, en que se celebra la fiesta
de la Santa;
—3 de Mayo, día de la Invención de la Santa Cruz;
—16 de Julio, o del 14 de Septiembre, en que se celebran el
Triunfo y la Exaltación de la misma Santísima Cruz.
NOVENA EN
HONOR A LA GLORIOSA EMPERATRIZ SANTA ELENA
Puesto en
la presencia de Dios el que hiciere la novena, persígnese devotamente y haga el
siguiente Acto de Contrición:
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos
Señor
✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.
Señor mío
Jesucristo, Dios y hombre verdadero, que estáis realmente
presente en el Cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar: ante vuestra
soberana presencia se presenta este vil gusanillo de la tierra, esta miserable
nada que, degenerada de su grandioso y elevado ser por el pecado original,
esclava del demonio y sujeto a la muerte eterna, moraría en compañía de los
réprobos si Vos, Dios mío, en vuestros inescrutables designios, no os hubierais
compadecido del hombre pecador, dándole la vida de la gracia a costa de vuestra
misma vida, rendida voluntariamente en un afrentoso patíbulo, del cual se había
dicho mil quinientos años antes: «Maldito
es de Dios el hombre que muere colgado en un leño».
Por este mismo leño que santificasteis con vuestro contacto divino, y que ha
venido a ser la insignia que nos sella, distingue y da el título de hijos de
Dios y herederos del Cielo; os pedimos, ¡oh
Salvador nuestro!, el perdón de los
pecados actuales con que hemos manchado y dado muerte a nuestras almas. Dadnos,
Señor, que podamos hacer un acto de verdadera contrición, don precioso que sólo
Vos podéis conceder, que no podemos alcanzar por nosotros mismos, siendo, como
somos, incapaces hasta de un buen pensamiento. Por vuestra misericordia
infinita, por los méritos de vuestra Sangre, Pasión y muerte santísimas, y por
aquella caridad inmensa con que bajasteis del Cielo a la tierra y Os quedasteis
Sacramentado con nosotros, os pedimos, con todo el fervor de nuestros
espíritus, que nos libréis de la repentina e impenitente muerte y que, deshecho
nuestro corazón en amargo llanto, podamos decir como verdaderos penitentes: «pecamos, Dios mío; pecamos, Señor y Padre nuestro; pecamos y
nos pesa; tened misericordia de nosotros». Amén.
DÍA PRIMERO - 9 DE AGOSTO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosa
Santa Elena, que destinada por el
Altísimo para desempeñar la importantísima misión que había de engrandecer al
Cristianismo con los más elevados timbres de gloria y poderío, te concedió un
hijo cuya educación, por estar separado de su padre, quedó a tu solo cuidado, y
a quien supiste preparar su tierno corazón como un fértil terreno en que había
de germinar la semilla fecunda, cuyos renuevos lozanos exterminasen la vil
cizaña de la idolatría que por más de trescientos años afligiera a la Iglesia
de Jesucristo; supiste formar aquel gran Príncipe que, por virtud de la Cruz
del Salvador y a favor de tus ruegos, había de alcanzar la más completa
victoria sobre el tirano Majencio. Te
suplicamos, Santa gloriosa, por el gozo que experimentasteis al oír de la boca
de Constantino que aquella victoria la debía a la virtud de la Santa Cruz, y
por los singulares favores que te dispensó el Altísimo, nos alcances de su
Soberana Majestad la gracia de una verdadera contrición, y el favor especial de
ver en nuestros tiempos triunfantes a la Iglesia Católica de los ataques de sus
perseguidores; a estos infelices, libres de la espesa venda que les impide
conocer su error, y a cada uno de los que te hacemos esta Novena, el logro de
la gracia particular que te pedimos. Amén.
—Se pide
interiormente lo que se desea.
ORACIÓN PARA TODOS LOS
DÍAS
Omnipotente
y Soberano Jesús, que compadecido de nuestra
miseria os ofrecisteis a vuestro Eterno Padre como víctima superabundante para
rescatarnos, devolviéndonos la cédula de condenación y esclavitud eterna que
nuestros padres firmaron por su desobediencia en el Paraíso, condenándonos a no
ver la hermosura de vuestro rostro y a ser desventurados por toda la eternidad.
Para esto, Señor, quisisteis encarnar en el seno purísimo de una Virgen
Inmaculada a quien, en vuestra justicia, misericordia y poder, preservasteis de
toda culpa, no obstante que era hija de aquellos mismos padres delincuentes;
quisisteis haceros por este medio descendiente, como hombre, del primer padre
pecador, y cargar, siendo justísimo e impecable, con la inmensa deuda de todo
el linaje humano; y no siendo bastante la humanidad entera para desagraviar a
un Dios ofendido, os ofrecisteis, como Dios y como hombre, para rescatarnos; y
tomando la forma de un criminal de lesa Majestad Divina, sufristeis la más
afrentosa muerte, elevado en una Cruz, patíbulo infame, que vino a ser por
vuestra mediación el signo de alianza entre Dios y el hombre, la señal de paz
entre el Cielo y la Tierra. Os suplicamos, Señor,
por la predilección con que escogisteis a la bienaventurada Santa Elena, entre
todos los Santos, para que como antorcha lucidísima descubriese aquel tesoro
oculto por vuestros enemigos, y lo legase a la Iglesia que os confiesa Creador,
Redentor y Glorificador. y que por los méritos de la misma gloriosa Santa, nos
concedáis todas las virtudes con que habéis favorecido a vuestros fieles
confesores, y el triunfo contra todos los que niegan la obediencia a vuestro
Vicario sobre la tierra y desconocen vuestro poder en el Cielo, en donde todos
alabemos vuestro nombre por toda la eternidad. Amén.
—Tres
Padrenuestros y Avemarías, con Gloria Patri, en memoria de los tres clavos que
traspasaron las Santísimas manos y pies de Nuestro Señor Jesucristo.
GOZOS A SANTA ELENA
EMPERATRIZ
Santa
Emperatriz Elena,
Fiel
amante del Señor:
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Nacida
en país pagano,
Su
corrupción no imitaste,
Las
virtudes practicaste
Cual
las practica el cristiano,
Siguiendo
el impulso humano
Que
te infundiera el Criador.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
De
Constancio casta esposa,
Fuiste
de esposas modelo,
Ejercitando
tu celo
En
agradarle amorosa,
Y
en no disgustarle en cosa
Que
alterase el mutuo amor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Sin
justicia repudiada,
E
inocente en tu conciencia,
Soportaste
con paciencia
Ofensa
tan señalada,
Que
fue por ti perdonada
Sin
que abrigaras rencor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Llamado
al trono tu hijo,
Tu
situación mejoró,
Y
la amargura calmó
De
tu padecer prolijo;
Y
te dio dominio fijo,
Y
riquezas y esplendor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
En
caridad encendida
Cristiana
fuiste a tu vez,
Discípula
de quien es
Camino,
Verdad y Vida:
Y
te viste distinguida
Con
gran humildad y fervor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Cuando
el grande Constantino,
Ardiendo
en santos anhelos,
Vio
aparecer en los cielos
Aquel
Lábaro divino:
Viste
ensancharse el camino
De
la gloria del Señor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
«Vencerás
con este signo»,
Dijo
la voz celestial,
Y
el ejército imperial
El
triunfo alcanzó condigno;
Y
tu hijo se mostró digno
De
la fe del Salvador.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Por
devoción a la Cruz
A
Jerusalén marchaste,
Y
los sitios visitaste
Que
santificó Jesús:
Él
te llenó de su luz,
De
fe, esperanza y amor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Y
hallaste el madero santo
En
fuerza de excavaciones,
De
limosnas y oraciones,
Y
de ayunos y de llanto:
Tembló
el Infierno de espanto;
Tú
de ternura y amor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
De
tres cruces que se hallaron
Se
ignoraba cuál sería
La
en que al Hijo de María
Los
judíos enclavaron,
Y
a un cadáver las tocaron
Para
evitar el error.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Al
tacto de la tercera
El
muerto resucitó,
Y
el milagro declaró
Que
era la Cruz verdadera:
Así
tu piedad sincera
Recibe
el premio mayor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Y
eriges templos suntuosos
Y
piadosas fundaciones:
Y
heroicas son tus acciones,
Y
tus méritos gloriosos:
Das
a los menesterosos
Pan,
y consuelo, y valor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Llena
de merecimiento
Llegas
al fin de tu vida,
Y
eres de Dios asistida
En
tan terrible momento;
Vuelas
a su llamamiento
En
éxtasis arrobador.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Ve
la patria colombiana
Ardiendo
en impía guerra,
Bañada
en sangre la tierra
Por
una secta tirana.
¡Haz
que la discordia insana
Se
disipe, y su furor!
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Enemigos
implacables
De
la virtud y el hogar,
La
Iglesia quieren volcar
Y
destruir con sus sables.
¡Tú
sus armas formidables
Embotarás,
y su ardor!
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Protege
desde tu gloria
A
los soldados cristianos
Que,
alzando al Cielo las manos,
Piden
alcanzar victoria:
Y
te aclamará la historia
Su
caudillo vencedor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Haz
que humillado el impío
Reconozca
su impotencia,
Y
haga digna penitencia
De
su loco desvarío;
Que
venza como al judío
La
Cruz al perseguidor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Y
el pueblo reconocido
A
tu augusta protección,
Crecerá
en su devoción,
De
tus favores vencido:
Y
tu nombre bendecido
Será
con santo fervor.
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
Santa
Emperatriz Elena,
Fiel
amante del Señor:
Alcanza
victoria plena
A
la Cruz del Redentor.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa
Elena.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de Cristo.
ORACIÓN
¡Oh Señor
mío Jesucristo!, que
os dignasteis revelar a la Emperatriz Santa Elena el lugar en donde estaba
sepultada vuestra Cruz Sacrosanta para que, hallado tan preciado tesoro, se
viese enriquecida vuestra Iglesia: concedednos por intercesión de tan dichosa
Santa, que por el mérito del divino Madero consigamos los premios de la vida
eterna. Y por los favores que dispensasteis a aquella gloriosa heroína del
cristianismo, aun después de su muerte, obrando prodigiosamente milagros por su
intercesión y por medio de sus reliquias, que guarda su sepulcro: os pedimos
afectuosamente el triunfo y esplendor de vuestra santa Religión en nuestra
República y en todo el mundo. Os lo pedimos también, y especialmente por la
virtud y méritos de la santísima Cruz, por los de los Clavos que hirieron
vuestros santísimos pies y manos, y por los de la Lanza que traspasó vuestro
sacratísimo costado, y nos abrió la puerta de vuestro amabilísimo Corazón. Amén.
—Un credo,
acompañando a Jesús en su última agonía, por intención de los agonizantes.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del
Espíritu Santo. Amén.

