Novena
compuesta en italiano por un sacerdote de la Compañía de Jesús en Milán, y
traducida al español por un devoto de San Luis Gonzaga. Con licencia otorgada
por el obispo de Barcelona en 1844.
COMENZAMOS: 12 de junio.
FINALIZAMOS: 20 de junio.
FESTIVIDAD: 21 de junio.
MODO DE REALIZAR LA NOVENA
Empieza
y continúa la Novena en gracia de Dios; confiésate si conoces que lo necesitas,
y conclúyela con la santa Comunión.
Se
pone en cada día una meditación de la vida de San Luis Gonzaga, el fruto que se
puede sacar, y una oración al Santo. Puedes emplear devotamente un cuarto de
hora, o por lo menos leerlo con cuidado.
Después
de este ejercicio rezarás seis veces el Padre Nuestro y Ave María con el Gloria
Patri, en memoria de los seis años que San Luis Gonzaga vivió en religión, los
que podrás aplicar por el alma del Purgatorio que fue más devota de San Luis
Gonzaga; como así mismo para alcanzar alguna gracia especial. Y luego dirás la
oración que allí se pone para tomar al Santo por protector, con la antífona y
oración propia del Santo.
Puedes
hacer cada día dos visitas a algún altar de San Luis Gonzaga, o en tu casa a alguna
imagen suya, rezándole cada vez doce Gloria Patri, que hacen en todo veinte y
cuatro, que tantos fueron los años que San Luis Gonzaga vivió en la tierra.
Oye
devotamente cada día el santo sacrificio de la Misa, y mientras asistes a ella
da gracias a la Santísima Trinidad por la gloria que ha dado a San Luis
Gonzaga, y a este efecto podrás decir él Te Deum, o tres veces el Credo.
Harás
otra visita a la Santísima Virgen María, saludándola tres veces con la Salve a
honra de su triplicada virginidad. Puedes considerar que te hallas a los pies
de la devota imagen de nuestra Señora del Buen Consejo, así llamada porque dio
a San Luis Gonzaga el consejo de entrar en la compañía de Jesús; y suplícale te
sea maestra en la elección del estado que debes tomar. Y si ya le has elegido,
que te enseñe el modo con que has de agradar a Dios en el estado que tienes.
NOVENA EN HONOR DE SAN LUIS GONZAGA
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos
Señor
✠,
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.
ACTO
DE CONTRICIÓN
Señor mío
Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y
porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de
ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Ofrezcoos,
Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así
como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los
perdonaréis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y
me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio
hasta la muerte. Amén.
DÍA PRIMERO - 12 DE JUNIO
MEDITACIÓN: PUREZA Y CASTIDAD DE SAN LUIS GONZAGA.
Considera
que San Luis Gonzaga conservó
ileso hasta la muerte el lirio de su virginal inocencia. A don tan excelente
concurrió el Cielo con un raro privilegio, porque le eximió de todo estímulo de
la carne y de todo pensamiento impuro, de suerte que, como afirma la sagrada
Rota, Luis debe por esto llamarse Ángel: «Númquam stímulum carnis in córpore passus est, nec cogitatiónem
ullam in mente impúram hábuit. Mérito ígitur Alóysim Angélicus dici potest, qui
angélicam puritátem hábuit». “Él nunca
sufrió el estímulo de la carne en su cuerpo, ni tuvo ningún pensamiento impuro
en su mente. Mérito por lo tanto puede llamarse Alóysim Angélico, que tenía
pureza angelical”. Luis
correspondió a estas misericordias de Dios observando una guarda exactísima de
sus sentidos, y consagrando con voto su virginidad a Jesús y María, cuando
tenía solos nueve años de edad.
FRUTO
Coteja la pureza de este Ángel con tu vida,
y confúndete detestando tus pasados desaciertos. Guarda con cuidado la castidad
propia de tu estado, y ponla bajo del patrocinio de Santa María y de San Luis
Gonzaga, con firme voluntad de evitar toda sombra de culpa, y de peligro en tal
materia.
ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO
Angélico joven San Luis Gonzaga, suplícoos que, desde el Cielo, en donde ya vivís glorioso en el coro de los vírgenes, miréis con piedad por mí, que vivo entre tantos peligros de perder la pureza. Alcanzadme con vuestra intercesión, que en adelante todos mis pensamientos, palabras y obras respiren candor de virtud, de tal suerte que no desagraden al Rey y a la Reina de las vírgenes, Jesús y María. Amén.
—Aquí rezarás seis veces el Padre Nuestro, con el Ave María, y
Gloria Patri. Luego pedirás al Santo el favor que más deseas.
CONSAGRACIÓN
A SAN LUIS GONZAGA
¡Oh
gloriosísimo San Luis Gonzaga!,
lirio
de pureza, espejo de modestia y Ángel en las costumbres: mirad, Santo mío, que
yo os escojo por mi especial abogado y protector en el negocio de mi salvación
eterna. Sed vos el director de mi vida y el ejemplar de mis acciones. Defended
de toda impureza mis sentidos, mi entendimiento y mi corazón, que yo desde
ahora por vuestra mano los entrego todos a mis dulcísimos amores Jesús y María.
Sed siempre mi ángel de guarda en todos los peligros y
tentaciones, y no me desamparéis jamás, ni en vida, ni en muerte. Amén.
GOZOS
EN HONOR DEL ÁNGEL JESUITA SAN LUIS GONZAGA
Ejemplar
de perfección,
De
toda virtud modelo.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
De
Gonzaga en noble cuna
Fue
Castellón vuestro oriente,
Que
en Vos nobleza eminente
Con
la santidad se aduna:
De
la gracia en posesión
Entráis
antes que del suelo.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
«Jesús, María» dijeron
Luego
al hablar vuestros labios,
Que
nunca en ellos resabios
De
otro lenguaje cupieron:
A
Dios diste el corazón
Desde
niño sin recelo.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
Siempre
a más favor aspira
La
virtud de vuestro pecho,
Que
publicó con despecho
El
padre de la mentira:
Burla
de la noche el hielo
Vuestra
alta contemplación.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
Cuando
rendido en la cama
Estabais
al dulce sueño
Os
respetó como dueño
La
actividad de la llama:
Os
libró del agua el Cielo
Atento
a vuestra oración.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
Aunque
como ángel voláis
De
la virtud a la altura,
Por
cilicio a la cintura
Espuelas
os aplicáis;
Alas
vuestro corazón,
Tiene
para tanto vuelo.
Sed en todo desconsuelo,
Luis Gonzaga, nuestro patrón.
Siendo
niño, a María ofrecisteis
Con
voto virginidad,
Y
de cualquier liviandad
A
la menor sombra huisteis:
Con
todo, en la confesión
Surcáis
mar de llanto y duelo.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
De
ángeles por el sustento
Anheláis
con tal deseo,
Que
os le dio el gran Borromeo
Con
indecible contento;
Se
os abrasó el corazón
Hecho
un Etna, un Mongibelo.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
De
la juventud espejo,
Para
que fueseis un día,
Os
llamó a la compañía
La
Virgen del Buen Consejo:
Buscasteis
la religión
Con
ansias, afán y anhelo:
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
Con
angélico recato,
Del
mundo ya retirado,
Aun
desde el noviciado,
Con
Dios solo es vuestro trato:
Absorto
en contemplación
Erais
de ángeles modelo:
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
En
las ciencias Querubín
Luego
os mostráis estudiando,
Y
al Dios de amor contemplando
Sois
teólogo Serafín:
Toma
el cielo por blasón
Sacaros
luego del suelo.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
De
dolencias la Piscina
Ángel
de vida os publica,
Vuestro
poder multiplica
Aceite,
vino y harina:
De
ajenas deudas razón
Dais
con dinero del cielo.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
Mayor
en lo celestial
Es
aún vuestra asistencia;
Quien
de virtud pida ciencia
Seguro
tiene el caudal:
Milagros
de devoción
Son
fruto de vuestro celo.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
Ejemplar
de perfección,
De
toda virtud modelo.
Sed
en todo desconsuelo,
Luis
Gonzaga, nuestro patrón.
Antífona: Lo hicisteis poco inferior a los Ángeles, y
le coronasteis de gloria y honor.
℣. Rogad por nosotros, bienaventurado San Luis
Gonzaga.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de
nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN
¡Oh Dios!,
dispensador
de los dones celestiales, que habéis unido en el angélico Luis, una admirable
inocencia de vida con un gran espíritu de mortificación, haced, por sus méritos
y oraciones, que, si no hemos imitado su pureza, por lo menos imitemos su
penitencia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu Santo. Amén.

