Novena
escrita por Diego Antonio Cernadas de Castro (el Cura de Fruime), a mediados
del siglo XVIII, con algunas correcciones. Mons. Bartolomé de Rajoy y Munar,
arzobispo de Santiago de Compostela, en 1839, se dignó conceder 80 días de
indulgencia a todos los fieles que devotamente hicieren la Novena a San
Santiago el Mayor.
COMENZAMOS: 16 de julio.
FINALIZAMOS: 24 de julio.
FESTIVIDAD: 25 de julio.
ADVERTENCIA
La novena se empezará nueve días antes del día de su fiesta, que
es a veinticinco de julio, o del día treinta de diciembre, en que se celebra la
fiesta de traslación, o del día veintitrés de mayo, en que se celebra su
aparición en la gloriosa batalla de Clavijo.
NOVENA EN HONOR
A SAN SANTIAGO EL MAYOR, PATRONO DE ESPAÑA
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del
Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios y Señor infinitamente Misericordioso, sin
cuyo auxilio nada podemos y nada valen nuestras obras, dignaos, Señor,
concedérmele, para que os sea agradable este culto que deseo rendir a vuestro
amado Discípulo y glorioso Patrón de España, a quien debemos la Fe con que os
adoramos los españoles. No miréis, Señor piadosísimo, a la gravedad de mis
culpas, que humildemente os confieso. Perdonádmelas, Señor, por la
Pasión y Muerte de vuestro Santísimo Hijo y dulcísimo Redentor mío, por las
lágrimas de su Purísima Madre, y por el martirio de nuestro Apóstol, pues de
todo corazón me pesa de haberos ofendido, por ser quien sois infinitamente
amable, poderoso y justo. Quisiera antes morir que haber agraviado a vuestra
inmensa Majestad: propongo firmísimamente enmendarme con vuestra gracia, que
espero de vuestra misericordia, y hacer por ella todo lo posible para vivir y
morir como hijo de la Santa Madre Iglesia, y de mi Padre y maestro el Apóstol
Santiago, y merecer alabaros con él eternamente en la Gloria. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS
DÍAS
Fidelísimo Discípulo del Divino Maestro Jesucristo, que mereciste os escogiese por una de las primeras columnas de su Iglesia, y por fundador y Patrono de las de España, que por vuestra predicación y merecimientos recibió la Fe Católica, y espera mantenerla hasta el fin del mundo. ¡Oh Padre y protector de todos los fieles!, especialmente los Españoles, a quienes dejasteis por prenda de vuestro paternal amor el tesoro preciosísimo de vuestro sagrado cuerpo gloriosamente depositado en la magnífica Basílica de Compostela, a cuya espada debe España sus triunfos, en cuyo Bordón tiene su seguro arrimo, y por cuyos respetos franquea Dios la puerta de sus misericordias con tanta Indulgencia para la remisión de sus culpas: Bendito seáis de todas las naciones naturales y extranjeras: aclamado seáis y venerado de todas por ínclito Patrón nuestro. Gózome, Santo mío, de que de todas las partes del mundo concurran a venerar vuestras sagradas reliquias, y os pido rendidamente me alcancéis parte de los merecimientos de tantos devotos peregrinos, como con tanta fatiga, mortificación y penitencia buscan vuestro amparo, y veneran vuestro patrocinio. Con todos ellos os amo, con ellos os venero, y con ellos quisiera ir publicando por tantas partes del Orbe, cuantas pasan en su dilatada peregrinación vuestras excelentes prerrogativas y vuestro glorioso nombre. Confirmadme, Santo mío, en la Santa Fe que os debo, y en el Santo temor de Dios que tanto necesito. Concededme del Todopoderoso el favor que os pido en esta Novena, para tener ese motivo más de daros las gracias en la Gloria. Amén.
DÍA PRIMERO - 16 DE JULIO
Gloriosísimo Apóstol y amantísimo Patrón nuestro San Santiago, que
a la primera voz con que el Divino Maestro os llamó para discípulo suyo, os
resolvisteis prontísimamente a seguirlo, abandonando con ánimo generoso las
conveniencias y esperanzas del mundo, y aún a vuestro padre, por entregaros
enteramente a la voluntad y servicio del Señor: infinitas gracias doy a su
Majestad por este singular beneficio que os hizo, y a Vos os ensalzo y
engrandezco por la puntualísima obediencia y fidelidad con que le habéis
correspondido. Bien veis, Santo mío, cuán metido me hallo en las redes de mis
pasiones, preso de mi amor propio, y atado a mis temporales intereses, que me
impiden seguir a Dios y atender a sus amorosos llamamientos. Alcanzadme
del Señor una alentada resolución como la vuestra, para romper estos lazos y
desembarazarme de todos los cuidados que me estorben el servicio de Dios, y
dadme una rendida atención a sus divinas inspiraciones para aplicarlas y
obedecerlas, como Vos lo hicisteis. Promoved y fomentad la Fe, la Religión, y
aun la felicidad temporal de la Iglesia, y particularmente de la España que por
Patrón os venera, para que imitándoos en seguir a Cristo acá en la tierra, os
acompañemos también en gozar de su vista en la Gloria. Amén.
—Aquí se
rezará tres veces el Padre nuestro y Ave María, en reverencia de la vocación,
predicación y martirio del Santo.
GOZOS
Santiago,
Apóstol glorioso
De
la España esclarecida
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
Al
punto que habéis oído
A
Jesús que os ha llamado,
Del
mar del mundo arriesgado,
Las
redes echáis a olvido:
A
su interés engañoso
Disteis
pronta despedida.
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
Viendo
que, de celo lleno,
Serías
Rayo inflamado,
Y
Jesús os dio el señalado
Título
de hijo del Trueno:
De
nombre tan misterioso
Se
vio la verdad cumplida.
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
El
secreto os confió,
Señal
de su amor bien fija,
Cuando
a la difunta hija
De
Jairo resucitó:
Así
premia amoroso
Vuestra
lealtad conocida.
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
Cuando
en el Tabor notoria
Hizo
su inmensa grandeza,
Parte
quiso su fineza
Daros
en aquella gloria:
Para
todo lance honroso
Su
dignación os convida.
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
De
su agonía en el Huerto,
Por
testigo os ha escogido,
Siendo,
estando Vos dormido,
Su
amor con Vos más despierto:
No
hay sudor, ni afán penoso,
Que
de estimaros le impida.
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
Digno
vuestro valor fue
De
que os fiase la hazaña
De
conquistar toda España,
Para
el reino de la Fe:
Dejasteis,
Rayo fogoso,
La
gentilidad rendida.
En
la muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
Por
premiar vuestros desvelos
Desde
Jerusalén fina
Vino
a España peregrina
La
Emperatriz de los Cielos:
Templo
le hicisteis famoso,
Que
acredita su venida.
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
Después
de tanta proeza,
De
los Apóstoles fuisteis
El
primero que ofrecisteis
Por
la Fe vuestra cabeza:
Lleváis
en esto dichoso
Primacía
distinguida.
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
Vivo
siempre en la caricia
Con
que la queréis honrar,
Muerto
ya, le volvió a dar
Vuestro
cuerpo alma a Galicia:
No
hay con honor tan glorioso,
Nación
más engrandecida.
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
Santiago,
Apóstol glorioso
De
la España esclarecida
En la
muerte y en la vida
Sed
nuestro Patrón piadoso.
Antífona: ¡Oh Bienaventurado Apóstol!, que escogido entre los primeros fuiste el primero de los
Apóstoles que mereciste beber el Cáliz del Señor. ¡Oh glorioso reino de España!, fortalecido con tal Patrón, y enriquecido con la prenda
de su Santo Cuerpo, por cuya intercesión te hizo tan grandes favores el
Todopoderoso.
℣.
Ruega por nosotros, Bienaventurado Santiago.
℟.
Para que seamos dignos de las promesas de
Jesucristo.
ORACIÓN
Señor, santificad
y proteged a vuestro pueblo, a fin de que, ayudado por la asistencia de vuestro
Apóstol Santiago, os sea agradable por su conducta y os sirva en perfecta
tranquilidad de espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
En el
nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.

