Novena compuesta para la Archicofradía
del Inmaculado Corazón de María en México e impresa en 1895, con aprobación
eclesiástica.
COMENZAMOS: 13 de agosto.
FINALIZAMOS: 21 de agosto.
FESTIVIDAD: 22 de agosto.
CONSIDERACION
Sobre la excelencia y bondad del Corazón de
María.
El Corazón Santísimo de María es el más santo, puro, noble y grande, que ha formado la mano del Todopoderoso después del de Jesús; manantial perenne de bondad, dulzura, misericordia y amor, dechado de las más excelentes virtudes, imagen acabada del Corazón de Cristo; Corazón inflamado de ardiente caridad, el cual por sí solo ama más a Dios que todos los serafines juntos. Este Corazón dio más gloria a la Beatísima Trinidad con el menor de sus actos, que todas las criaturas reunidas con los actos más heroicos. Es el Corazón de la Madre del Redentor y de la Madre de los hombres, Corazón amorosísimo, de caridad muy tierna, sumamente compasivo de nuestras desgracias, traspasado de dolor por nuestra salvación eterna, y que en medio de la inmensa gloria que tiene en el cielo, conserva las mismas disposiciones; por lo cual es digno de toda alabanza, de todo obsequio y amor, y de que todas las criaturas lo veneren y pongan en él su confianza. Ábrele, pues, tu corazón, y pídele cuanto necesites, porque es tan tierno y bondadoso que otra cosa no desea que hacer mercedes. Ruégale de un modo especial por la conversión de los pobres pecadores.
—Pida aquí el asociado las gracias que desee
obtener, lo cual, hecho, para mejor alcanzarlas. diga al Purísimo Corazón de
María las siguientes
SALUTACIONES
1—Os adoro, amabilísimo Corazón de María, que
ardéis continuamente en vivas llamas del divino amor; por Él os suplico, Madre
mía amorosísima, encendáis mi tibio corazón en ese divino fuego en que estáis
toda abrasada. —Ave María y Gloria Patri.
2—Os adoro, Purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de la virginal pureza; por Él os pido, Madre mía inmaculada, purifiquéis mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad. —Ave María y Gloria Patri
3—Os adoro, afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada del dolor por la Pasión y Muerte de vuestro querido Hijo Jesús, y por las continuas ofensas que se cometen contra su Divina Majestad: dignaos, Madre mía dolorida, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados, y con el más amargo sentimiento, de los ultrajes e injurias que está recibiendo de los pecadores el divino Corazón de mi adorable Redentor. —Ave María y Gloria Patri.
℣. ¡Oh María inmaculada, mansa y humilde de Corazón!
℟. Unid mi corazón con el del Divino Redentor.
ORACION
Clementísimo Dios que para la salvación de los pecadores y
refugio de los miserables quisisteis hacer el Corazón de María tan semejante en
el amor y en la misericordia al de Jesús; concedednos que, celebrando las
admirables prerrogativas de este dulcísimo Corazón, merezcamos ser hallados según
el Corazón de Jesucristo, que vive y reina con Vos en los siglos de los siglos.
Amén.
NOVENA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos Señor
✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre,
y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.
ORACIÓN PREPARATORIA
Señor mío Jesucristo,
Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío amorosísimo, que por amor a los hombres bajasteis
del seno de vuestro Eterno Padre para haceros hombre y redimirlos, escogiendo
por Madre a la Purísima, Inmaculada y siempre Virgen María, disponiendo su
Corazón con todo género de perfecciones, a fin de que de la sangre preciosa de
tan Santísimo Corazón se formase esa Humanidad santísima, en que padecisteis la
más afrentosa de las muertes, para librarnos de la servidumbre del demonio y
del pecado; os amo, Dios mío, con todas mis fuerzas, sobre todas las cosas, por
esta bondad que para con nosotros habéis mostrado; y me pesa una y mil veces de
haberos ofendido, por ser Vos quien sois, bondad infinita, y también me pesa,
porque me podéis castigar en el infierno. Espero que,
por los méritos de vuestra preciosísima Sangre y por el Corazón sacratísimo de
vuestra divina Madre, me concederéis la gracia que necesito para hacer bien
esta novena, a fin de amaros y seros fiel hasta morir. Amén.
DÍA PRIMERO —13 de agosto
De la grandeza del Corazón de María
Aquel Corazón es y se llama grande, que está siempre dispuesto a
dispensar favores, y mucho más incomparablemente el que, no teniendo en cuenta
la ingratitud, ni cualquiera otra suerte de mala correspondencia, está
igualmente pronto a dispensarlos, aunque sea a costa de grandes sacrificios.
Semejante grandeza de corazón es hija legítima de la caridad, la cual extiende
y dilata el corazón para encerrar en él a todos los hombres, sin distinción de
amigos, ni enemigos; porque se complace igualmente en hacer bien a todos por
amor de Dios y no mide su caridad y beneficencia por la correspondencia que
halla en las criaturas, sino por la necesidad y las desgracias de ellas. Tal es
puntualmente el Corazón de nuestra augusta Madre. ¡Qué favores, qué gracias, qué beneficios
ha dispensado siempre su Corazón a pesar del olvido, de la ingratitud y mala
correspondencia de los hombres! ¿Quién, pues,
podrá medir la grandeza y anchura de su Corazón? Todos somos testigos de ella, todos la hemos
experimentado; porque nadie, dice
San Bernardo, acude debidamente a aquel Corazón sin ser consolado por él. A todos nos tiene dentro de sí con
maternal afecto, ninguno está excluido de sus favores; a él debemos las gracias
espirituales que el Señor nos comunica, la paciencia en los trabajos, el
consuelo en las aflicciones, y el remedio de nuestros males. Y aun los
pecadores, que viven alejados de Dios, los herejes que le blasfeman y los
infieles que le desconocen, y son, por lo tanto, enemigos de Jesús y de ella,
deben a la grandeza de su Corazón la vida que tienen, la salud de que disfrutan
y todos los bienes naturales y de fortuna. ¡Oh! ¡Cuán inmensa es la grandeza del Corazón de
María! ¿Queremos experimentarla, recibiendo de él copiosas gracias? Pensemos en ella, resolvámonos a imitarla, y pidámosle con
fervor esta y las demás gracias que necesitamos. (Hágase
alguna pausa).
ORACIÓN
¡Oh
Corazón de María, cuya grandeza testifica y admira el universo!; comunicádnosla a nosotros, haciéndonos igualmente grandes de corazón,
alcanzadnos valor, Madre querida, para olvidar toda suerte de injurias, y ser
todo para todos, a fin de ganarlos para Jesucristo. Amén.
—Salutaciones al Santísimo Corazón de María,
en unión con los nueve coros de los Ángeles.
1— Os saludo, Corazón Santísimo de María, con el coro de los
Serafines, y os suplico queme alcancéis un corazón verdaderamente grande
para amar y servir a Dios, y para hacer bien a todos los hombres. —Ave María.
2— Os saludo, purísimo Corazón de María, con los Querubines, y os ruego
me alcancéis la amabilidad. —Ave María.
3— Yo os saludo, perfectísimo Corazón de María, con el coro de los
Tronos, confiando que me
obtendréis la gracia de ser compasivo de corazón. —Ave María.
4— Os saludo, Corazón amantísimo de María, con el
coro de las Dominaciones, suplicando me concedáis
el verdadero fervor. —Ave María.
5— Yo os saludo, Corazón rectísimo de María, con
el coro de las Virtudes, esperando me concederéis
la limpieza de Corazón. —Ave María.
6— Yo os saludo, Corazón fidelísimo de María, con
el coro de las Potestades, y os ruego que me alcancéis la mansedumbre. —Ave María.
7— Os saludo, Corazón clementísimo de María, con
el coro de los Principados, esperando que me
ayudaréis a ser humilde de Corazón. —Ave María.
8— Os saludo, Corazón
piadosísimo de María, con el coro de los Arcángeles, confiando que me alcanzaréis fortaleza para cumplir siempre la
santa ley de Dios. —Ave María.
9— Os saludo, Corazón prudentísimo de María, con
el coro de los Ángeles, suplicándoos me alcancéis la paciencia y resignación en los
trabajos y padecimientos. —Ave María y Gloria.
Oración final para todos los días.
¡Oh Santísimo é
Inmaculado Corazón de María, fuente de la Humanidad de Jesús, adornado de todas las gracias, prerrogativas
y excelencias para ser habitación del mismo Dios! ¡Oh Corazón riquísimo y trono
del Altísimo, desde donde se dispensan todas las gracias al género humano! ¡Oh
Corazón preciosísimo, sagrario de la Divinidad y centro del verdadero amor a
Dios y a los hombres! ¡Oh Corazón dulcísimo, víctima del dolor por las penas de
Jesús y por los pecados de los hombres! Aquí me presento, ¡oh Corazón
suavísimo!; con toda confianza me acerco a ese trono de gracia y de
misericordia. ¡Oh Corazón generoso y compasivo de María, Madre de Jesús y
también mía! Sí; aquí me presento, esperando me concederéis el perdón de mis
pecados, la perseverancia final y cuantas gracias Vos sabéis que necesito para
servir a Dios y a Vos con toda fidelidad y amor. También os pido por la
conversión de los pobres pecadores: compadeceos, Señora, de su triste
situación: iluminadlos con la luz que es vuestro Hijo: concededles la gracia de
una verdadera contrición de sus pecados, y encended en sus pechos una hoguera
de verdadera caridad. Estas y demás gracias que Vos sabéis serme necesarias,
las espero de vuestro maternal cariño con tal confianza que las reputo ya
concedidas; porque Vos no olvidaréis que sois el Refugio de los pecadores, la
salad de los enfermos, la Consoladora de los afligidos, el Auxilio de los
cristianos y la Madre de la divina gracia: no habréis olvidado que, al espirar
Jesús, os hizo el encargo de que nos tomaseis por hijos; por lo mismo, pues,
aunque indignos, hijos vuestros somos, y Vos nuestra Madre, y como a tal os invocaremos;
y por ser yo el más miserable de todos, me juzgo con derecho para desde este
valle de lágrimas saludaros, diciendo: Madre mía, he aquí
vuestro hijo; Madre mía, he aquí vuestro hijo, Madre mía, he aquí vuestro hijo;
confío que mis gemidos conmoverán vuestro compasivo Corazón.
GOZOS DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
Ya que llenáis de favores
A todo el que en Vos confía,
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Ya que sois, Madre divina,
De todos corredentora,
De siglos restauradora,
De salvación rica mina,
Hallen en Vos medicina
Tantos prevaricadores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Del que va errado sois guía,
Ancora del naufragante;
En Vos halla el navegante
Sosiego, puerto, alegría:
Sin Vos, Madre, ¿qué sería
Del mundo, lleno de errores?
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Por el pecador mostrasteis
En el templo tal ternura,
Que por él la espada dura
De Simeón aceptasteis:
Así, Madre, consolasteis
Nuestros llantos y clamores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Jesús, puesto en agonía,
Rica prenda nos legó,
Pues por Madre nos dejó,
A Vos, ¡oh dulce MARÍA!
Sí, nacimos, Virgen pía,
Mas ¡ay! de
vuestros dolores,
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Cuando su brazo irritado
Levanta el divino Asuero,
Y al pecador con su acero
Va a dejar exterminado,
Tierna Ester, a Vos es dado
Desarmarle en sus rigores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Si Abigaíl la prudente
A Nabal logró el perdón,
También Vos la remisión
Obtendréis del delincuente,
Pues vuestro pecho ferviente
A Dios da tiernos clamores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Acordaos, ¡oh MARÍA!
Que nadie jamás oyó,
Que sin consuelo volvió
Quien su cuita a Vos confía;
Defiéndannos, Madre pía,
De vuestro amor los ardores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Por el dolor vehemente
Que vuestro pecho oprimió
Cuando el buen Jesús murió,
De amor víctima inocente,
Sienta el mismo impenitente
De su culpa los horrores.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Los cofrades, que á millones
Junta la ARCHICOFRADÍA
Del CORAZÓN DE MARÍA,
Os hacen mil peticiones,
Demandando conversiones
Siempre más, siempre mayores:
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Herejes, moros, paganos,
Incrédulos y judíos,
Dejando sus desvaríos,
Que vengan a ser cristianos,
¡Qué dicha estar entre hermanos
Y cantad vuestros loores!
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
Vive libre de temores
El que dice cada día.
¡Oh Corazón de María!
Rogad por los pecadores.
℣. Quien me encuentra, encontrará la vida.
℞. Y hallará salvación del Señor.
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno
Dios, que preparaste en el Corazón de Santa
María Virgen una digna habitación para el Espíritu Santo, concédenos propicio
que cuantos celebramos devotamente la festividad de su Inmaculado Corazón,
podamos vivir en conformidad con su sacratísimo corazón. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

