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jueves, 11 de mayo de 2023

NOVENA EN HONOR A SAN JUAN NEPOMUCENO, PROTOMÁRTIR DEL SIGILO SACRAMENTAL.


 

Novena compuesta por un fraile mercedario mexicano devoto de San Juan Nepomuceno, y reimpresa en 1818 por don Pablo Miñón en León (España).

COMENZAMOS: 7 de mayo.

FINALIZAMOS: 15 de mayo.

FESTIVIDAD: 16 de mayo.


SONETO


Aquel Sacro Ministro, que observado

En Patmos de los Cielos dirigido,

Al compás de los pies dejó medido

Del Mar y Tierra el seno dilatado:

 

A Juan ofreció un Libro; y el cuidado

Pequeño le advirtió; mas admitido,

A ser grande pasó; porque crecido

Deja a un obsequio humilde lo aceptado.

 

Así, oh mi Juan, si en vuestro nombre tiene

Tanto este Libro pobre, en que me fundo,

A vuestros pies, no a vuestras manos viene:

 

Ellos le bastan, para que fecundo,

Den el fruto sus hojas, y así tiene,

Creciendo en vuestras plantas todo el mundo.


ADVERTENCIAS


Habiendo Dios nuestro Señor concedido a su gran Siervo San Juan Nepomuceno el especial patrocinio de la honra y buena fama, el fin principal de esta Novena ha de ser suplicar a Su Majestad por la intercesión de este Santo nos conceda la gracia de ser libres de la mayor deshonra e infamia, que es el pecado mortal, y hacer una entera y dolorosa confesión de cuantos hubiéremos cometido, solicitando por este medio la perseverancia final en la gracia, para que así consigamos vernos libres de aquella terribilísima confusión, afrenta e infamia que a vista de todo el Mundo padecerán los réprobos en el Juicio Universal, y después a vista de los Demonios por toda la eternidad en el Infierno.

Por eso desde el primer día de la Novena, el que la hace, comenzará a disponerse para hacer su confesión, si la quiere hacer general, o ha mucho tiempo que no se confiesa, examinando exactamente su conciencia, y procurando moverse al dolor verdadero de sus culpas.

Procure quien hace la Novena, oír cada día con toda devoción y reverencia una, o muchas Misas, ofreciéndolas en acción de gracias de los dones y beneficios con que se dignó el Señor favorecer a San Juan Nepomuceno.

La limosna a los pobres, los cilicios, ayunos, y demás mortificaciones de estos días, serán según la posibilidad, salud y fuerzas de cada uno: y para no errar, siempre es acertado gobernarse por la prudente dirección del Confesor.

La Novena puede hacerse en cualquier tiempo del año. Pero habiendo sido el día de la dichosa muerte de San Juan Nepomuceno a diez y seis de Mayo, se podrá regularmente comenzar el día siete del mismo mes, para acabarla el día quince, víspera de su fiesta, en la cual hecha ya la confesión, se ha de recibir el Santísimo Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo con la más viva fe, reverencia y devoción que se pudiere.


NOVENA EN HONOR A SAN JUAN NEPOMUCENO, PROTOMÁRTIR DE LA CONFESIÓN Y PATRONO DE LA HONRA Y BUENA FAMA


   Hincado de rodillas delante de algún Crucifijo, y si también se pudiere delante de alguna Imagen de San Juan Nepomuceno, hecha la señal de la Cruz, se comenzará con el siguiente:


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


   Señor mío Jesucristo, Crucificado por mi amor, que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, postrado ante tu Divina Majestad te pido perdón de mis pecados, de los cuales me pesa de todo mi corazón, de haber sido ofensas de tu infinita incomprensible Bondad, y porque te amo sobre todas las cosas. Y propongo firmemente con tu Divina gracia nunca más pecar, y confesar enteramente mis pecados. Y te suplico por tus preciosísimas Llagas, y por tu dolorosa y afrentosa Pasión y Muerte, y por los méritos de tu grande Siervo y fortísimo Mártir San Juan Nepomuceno, me concedas el morir primero que volver a ofenderte, sino que persevere constante en tu gracia y servicio, hasta el último instante de mi vida. Amén.


ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA PARA TODOS LOS DÍAS


   Hermosísima, piadosísima y amabilísima María, Madre Santísima de Dios y Madre nuestra, que para manifestar tu amor al mundo alcanzaste de Dios con la eficacia de tus ruegos, que su Majestad por un prodigio propio de su bondad y de su poder diese un hijo a los estériles padres de San Juan Nepomuceno, tan santo, que no sólo fue el consuelo y honra de sus ancianos padres, sino también el Apóstol de su patria, el alivio de los desgraciados y el defensor de la honra de todos los que le invocaren y se valieran debidamente de su intercesión: rendidamente te doy, dulcísimo amor de mi alma, por mí y por todos los del mundo las gracias más expresivas por esta grande piedad, y te pido enciendas mi corazón y los de todos en la reverencia y amor a tu amado Hijo Señor San Juan Nepomuceno, cuyo continuo empleo, desde sus más tiernos años, como consagrado a tu servicio, fue el de obsequiarte como a su tierna madre con el mayor esmero y fervor de su corazón; motivo suficiente, purísima Madre mía, para que reconociendo yo en él, un Santo del todo tuyo, lo venere y ame con particular devoción. Haz también, benignísima Señora, que atendiendo tú a la humildad, pureza, caridad eximia que tuvo siempre para con Dios y con sus prójimos, y al especialísimo amor con que te sirvió y veneró Señor San Juan Nepomuceno, me alcances de su Majestad una verdadera devoción a tu Corazón inmaculado y el favor que te pido, por su medio, porque siendo tú la tesorera de Dios, y pasando todas las gracias por tu mano, a ruegos tan poderosos para contigo, como los de tu amado hijo Juan, espero feliz despacho en mis rendidas súplicas. Amén.


DÍA PRIMERO – 7 DE MAYO


ORACIÓN PARA ESTE DÍA


   Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, cuyo nacimiento al Mundo quiso Dios honrar con resplandecientes luces, que bajaron del Cielo sobre tu casa, en señal y prenuncio de que nacías para alumbrar su salvación. Yo te suplico humildemente, que me alcances de la Divina Bondad una luz Celestial que alumbrando mi entendimiento, inflame mi voluntad en el amor verdadero de Dios, y me haga conocer la vanidad de los bienes de la tierra para despreciarlos, y la solidez de los eternos para buscarlos; y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame el que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado mortal, haciendo al alma enemiga de Dios y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor que pido en esta Novena. Amén.


—Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y después dirá la Oración siguiente:


   Omnipotente Dios y Señor de todo lo criado, a quien solamente se debe toda honra, gloria y alabanza. Yo te suplico humildemente por los méritos e intercesión de tu Bienaventurado Mártir San Juan Nepomuceno, que te dignes de apartar de mí toda infamia, deshonra y confusión pública, por cualquiera parte que me amenace, y especialísimamente me libres de aquella confusión, vergüenza y deshonra que padecerán a vista de todo el mundo los Prescitos en el día del Juicio Universal, y que de suerte use yo de las honras de la tierra, que no pierda la eterna, que tienes prevenida a tus escogidos en el Cielo. Por Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que con su afrentosa muerte nos redimió de la eterna confusión, y el Espíritu Santo vive y reina, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.


—Aquí pedirá el favor que desea conseguir por medio de esta Novena.


ORACIÓN PARA PEDIR CADA DÍA SU FAVOR, EN ORDEN A CONSERVAR LA BUENA FAMA


   Omnipotente y misericordioso Dios, yo te suplico me concedas, que pues tengo puesta mi confianza en los méritos de tu gran Siervo San Juan Nepomuceno, sea libre por tu piadosísima misericordia de toda infamia, deshonra y confusión, así temporal como eterna, en esta y en la otra vida: por tu precioso Hijo nuestro Señor Jesucristo, que por medio de una infame muerte de Cruz nos redimió, y que vive y reina glorioso contigo en unidad del Espíritu Santo, Consolador verdadero de los tristes y afligidos, por los siglos de los siglos. Amén.


GOZOS DE SAN JUAN NEPOMUCENO


Pues sois Astro luminoso

Juan de Bohemia prodigio,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

De estéril vientre fecundo

Naciste parto en el suelo,

Haciendo la costa el Cielo

Para luz de todo un mundo:

Del que nació sin segundo

Sois diseño milagroso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

Ilustró tu nacimiento

Un tan brillante reflejo,

Que a nadie dejó perplejo

De tu santo encendimiento:

De presagio lucimiento

Del Septentrión prodigioso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

De Sacerdote ordenado

Fue tan ardiente tu afecto,

Que de Dios solo el respeto

Pudo hacerte amartelado:

Tanto que en Dios transformado

Fuiste en nada perezoso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

Fue tan activo tu fuego,

Que predicando exhalado,

En muchos fue fecundado

Sin un punto de sosiego:

Antes bien encendió luego

Al que más escandaloso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

Lo que el corazón humano

Para Dios reserva solo,

Claro fue a tu vista

Solo para guía de tu mano:

Diste así el Celeste grano

En frutos maravillosos,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

Armóte el Poder Divino

Con el vigor de su brazo,

Que no sirvió de embarazo

El rigor a tu destino:

Como Sol en tu camino

Corriste, gigante brioso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

Quiso el Príncipe indiscreto

Satisfacer sus recelos,

Aborto de indignos celos

Por el sagrado secreto.

Mas saliste en tal aprieto

Laureado Mártir glorioso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

De las luces descubierto,

Y luminarias honrado,

Quiso Dios fuese pagado

De tu secreto el acierto:

Vive en todos por afecto,

Ya que en ti es Dios poderoso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

Vence siglos de por medio

De corrupción lo enfadoso:

¡Oh lengua!, miembro glorioso

Sin mutaciones te dio:

Goza, pues el justo premio

De tu arcano silencioso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

En milagros un portento

Eres para tus devotos,

Que pagan rendidos votos

De sanidades sin cuento,

Asistes del Firmamento

En tempestades piadoso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.

 

De la fama el esplendor,

Como sois Santo de punto,

Conserváis en todo asunto,

Respirando tu favor:

Con que el crédito acreedor,

Proclama tu celo honroso,

Sirva tu luz de vestigio

En este mar proceloso.


. Ruega por nosotros, San Juan Nepomuceno.

. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN


   Atiende, Señor, a nuestras súplicas, que en memoria de tu Mártir el Confesor San Juan Nepomuceno te presentamos, para que libres de toda infamia e irrisión temporal, arrepentidos y confesados antes de morir merezcamos llegar al Puerto de la eterna felicidad: Por nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.