Novena
compuesta por un fraile mercedario mexicano devoto de San Juan Nepomuceno, y
reimpresa en 1818 por don Pablo Miñón en León (España).
COMENZAMOS: 7 de mayo.
FINALIZAMOS: 15 de mayo.
FESTIVIDAD: 16 de mayo.
SONETO
Aquel
Sacro Ministro, que observado
En
Patmos de los Cielos dirigido,
Al
compás de los pies dejó medido
Del
Mar y Tierra el seno dilatado:
A
Juan ofreció un Libro; y el cuidado
Pequeño
le advirtió; mas admitido,
A
ser grande pasó; porque crecido
Deja
a un obsequio humilde lo aceptado.
Así,
oh mi Juan, si en vuestro nombre tiene
Tanto
este Libro pobre, en que me fundo,
A
vuestros pies, no a vuestras manos viene:
Ellos
le bastan, para que fecundo,
Den
el fruto sus hojas, y así tiene,
Creciendo
en vuestras plantas todo el mundo.
ADVERTENCIAS
Habiendo
Dios nuestro Señor concedido a su gran Siervo San Juan Nepomuceno el especial
patrocinio de la honra y buena fama, el fin principal de esta Novena ha de ser
suplicar a Su Majestad por la intercesión de este Santo nos conceda la gracia
de ser libres de la mayor deshonra e infamia, que es el pecado mortal, y hacer
una entera y dolorosa confesión de cuantos hubiéremos cometido, solicitando por
este medio la perseverancia final en la gracia, para que así consigamos vernos
libres de aquella terribilísima confusión, afrenta e infamia que a vista de
todo el Mundo padecerán los réprobos en el Juicio Universal, y después a vista
de los Demonios por toda la eternidad en el Infierno.
Por
eso desde el primer día de la Novena, el que la hace, comenzará a disponerse
para hacer su confesión, si la quiere hacer general, o ha mucho tiempo que no
se confiesa, examinando exactamente su conciencia, y procurando moverse al dolor
verdadero de sus culpas.
Procure
quien hace la Novena, oír cada día con toda devoción y reverencia una, o muchas
Misas, ofreciéndolas en acción de gracias de los dones y beneficios con que se
dignó el Señor favorecer a San Juan Nepomuceno.
La
limosna a los pobres, los cilicios, ayunos, y demás mortificaciones de estos
días, serán según la posibilidad, salud y fuerzas de cada uno: y para no errar,
siempre es acertado gobernarse por la prudente dirección del Confesor.
La
Novena puede hacerse en cualquier tiempo del año. Pero habiendo sido el día de
la dichosa muerte de San Juan Nepomuceno a diez y seis de Mayo, se podrá
regularmente comenzar el día siete del mismo mes, para acabarla el día quince,
víspera de su fiesta, en la cual hecha ya la confesión, se ha de recibir el
Santísimo Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo con la más viva fe, reverencia y
devoción que se pudiere.
NOVENA EN HONOR A SAN JUAN NEPOMUCENO, PROTOMÁRTIR DE LA
CONFESIÓN Y PATRONO DE LA HONRA Y BUENA FAMA
Hincado de rodillas delante de algún
Crucifijo, y si también se pudiere delante de alguna Imagen de San Juan
Nepomuceno, hecha la señal de la Cruz, se comenzará con el siguiente:
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos
Señor
✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.
ACTO
DE CONTRICIÓN
Señor mío
Jesucristo, Crucificado
por mi amor, que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y
viva, postrado ante tu Divina Majestad te pido perdón de mis pecados, de los
cuales me pesa de todo mi corazón, de haber sido ofensas de tu infinita
incomprensible Bondad, y porque te amo sobre todas las cosas. Y propongo
firmemente con tu Divina gracia nunca más pecar, y confesar enteramente mis
pecados. Y te suplico por tus preciosísimas Llagas, y por tu dolorosa y
afrentosa Pasión y Muerte, y por los méritos de tu grande Siervo y fortísimo
Mártir San Juan Nepomuceno, me concedas el morir primero que volver a
ofenderte, sino que persevere constante en tu gracia y servicio, hasta el
último instante de mi vida. Amén.
ORACIÓN
A MARÍA SANTÍSIMA PARA TODOS LOS DÍAS
Hermosísima, piadosísima y amabilísima
María, Madre Santísima de Dios y Madre nuestra, que para manifestar tu
amor al mundo alcanzaste de Dios con la eficacia de tus ruegos, que su Majestad
por un prodigio propio de su bondad y de su poder diese un hijo a los estériles
padres de San Juan Nepomuceno, tan santo, que no sólo fue el consuelo y honra
de sus ancianos padres, sino también el Apóstol de su patria, el alivio de los
desgraciados y el defensor de la honra de todos los que le invocaren y se
valieran debidamente de su intercesión: rendidamente te doy, dulcísimo amor de
mi alma, por mí y por todos los del mundo las gracias más expresivas por esta
grande piedad, y te pido enciendas mi corazón y los de todos en la reverencia y
amor a tu amado Hijo Señor San Juan Nepomuceno, cuyo continuo empleo, desde sus
más tiernos años, como consagrado a tu servicio, fue el de obsequiarte como a
su tierna madre con el mayor esmero y fervor de su corazón; motivo suficiente,
purísima Madre mía, para que reconociendo yo en él, un Santo del todo tuyo, lo
venere y ame con particular devoción. Haz también, benignísima Señora, que
atendiendo tú a la humildad, pureza, caridad eximia que tuvo siempre para con
Dios y con sus prójimos, y al especialísimo amor con que te sirvió y veneró Señor
San Juan Nepomuceno, me alcances de su Majestad una verdadera devoción a tu
Corazón inmaculado y el favor que te pido, por su medio, porque siendo tú la
tesorera de Dios, y pasando todas las gracias por tu mano, a ruegos tan
poderosos para contigo, como los de tu amado hijo Juan, espero feliz despacho
en mis rendidas súplicas. Amén.
DÍA PRIMERO – 7 DE MAYO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, cuyo nacimiento al Mundo
quiso Dios honrar con resplandecientes luces, que bajaron del Cielo sobre tu
casa, en señal y prenuncio de que nacías para alumbrar su salvación. Yo te suplico humildemente, que me alcances
de la Divina Bondad una luz Celestial que alumbrando mi entendimiento, inflame
mi voluntad en el amor verdadero de Dios, y me haga conocer la vanidad de los
bienes de la tierra para despreciarlos, y la solidez de los eternos para
buscarlos; y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame
el que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el
pecado mortal, haciendo al alma enemiga de Dios y esclava del Demonio: y que
por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la
honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor
que pido en esta Novena. Amén.
—Aquí se
rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y después dirá la
Oración siguiente:
Omnipotente Dios y Señor de todo lo criado, a quien solamente se debe
toda honra, gloria y alabanza. Yo te
suplico humildemente por los méritos e intercesión de tu Bienaventurado Mártir
San Juan Nepomuceno, que te dignes de apartar de mí toda infamia, deshonra y
confusión pública, por cualquiera parte que me amenace, y especialísimamente me
libres de aquella confusión, vergüenza y deshonra que padecerán a vista de todo
el mundo los Prescitos en el día del Juicio Universal, y que de suerte use yo
de las honras de la tierra, que no pierda la eterna, que tienes prevenida a tus
escogidos en el Cielo. Por Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que con su
afrentosa muerte nos redimió de la eterna confusión, y el Espíritu Santo vive y
reina, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
—Aquí
pedirá el favor que desea conseguir por medio de esta Novena.
ORACIÓN
PARA PEDIR CADA DÍA SU FAVOR, EN ORDEN A CONSERVAR LA BUENA FAMA
Omnipotente
y misericordioso Dios, yo te suplico me concedas,
que pues tengo puesta mi confianza en los méritos de tu gran Siervo San Juan
Nepomuceno, sea libre por tu piadosísima misericordia de toda infamia, deshonra
y confusión, así temporal como eterna, en esta y en la otra vida: por tu
precioso Hijo nuestro Señor Jesucristo, que por medio de una infame muerte de
Cruz nos redimió, y que vive y reina glorioso contigo en unidad del Espíritu
Santo, Consolador verdadero de los tristes y afligidos, por los siglos de los
siglos. Amén.
GOZOS DE SAN JUAN NEPOMUCENO
Pues
sois Astro luminoso
Juan
de Bohemia prodigio,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
De
estéril vientre fecundo
Naciste
parto en el suelo,
Haciendo
la costa el Cielo
Para
luz de todo un mundo:
Del
que nació sin segundo
Sois
diseño milagroso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
Ilustró
tu nacimiento
Un
tan brillante reflejo,
Que
a nadie dejó perplejo
De
tu santo encendimiento:
De
presagio lucimiento
Del
Septentrión prodigioso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
De
Sacerdote ordenado
Fue
tan ardiente tu afecto,
Que
de Dios solo el respeto
Pudo
hacerte amartelado:
Tanto
que en Dios transformado
Fuiste
en nada perezoso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
Fue
tan activo tu fuego,
Que
predicando exhalado,
En
muchos fue fecundado
Sin
un punto de sosiego:
Antes
bien encendió luego
Al
que más escandaloso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
Lo
que el corazón humano
Para
Dios reserva solo,
Claro
fue a tu vista
Solo
para guía de tu mano:
Diste
así el Celeste grano
En
frutos maravillosos,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
Armóte
el Poder Divino
Con
el vigor de su brazo,
Que
no sirvió de embarazo
El
rigor a tu destino:
Como
Sol en tu camino
Corriste,
gigante brioso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
Quiso
el Príncipe indiscreto
Satisfacer
sus recelos,
Aborto
de indignos celos
Por
el sagrado secreto.
Mas
saliste en tal aprieto
Laureado
Mártir glorioso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
De
las luces descubierto,
Y
luminarias honrado,
Quiso
Dios fuese pagado
De
tu secreto el acierto:
Vive
en todos por afecto,
Ya
que en ti es Dios poderoso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
Vence
siglos de por medio
De
corrupción lo enfadoso:
¡Oh
lengua!, miembro
glorioso
Sin
mutaciones te dio:
Goza,
pues el justo premio
De
tu arcano silencioso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
En
milagros un portento
Eres
para tus devotos,
Que
pagan rendidos votos
De
sanidades sin cuento,
Asistes
del Firmamento
En
tempestades piadoso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
De
la fama el esplendor,
Como
sois Santo de punto,
Conserváis
en todo asunto,
Respirando
tu favor:
Con
que el crédito acreedor,
Proclama
tu celo honroso,
Sirva
tu luz de vestigio
En
este mar proceloso.
℣. Ruega por nosotros, San Juan Nepomuceno.
℟.
Para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN
Atiende, Señor, a nuestras súplicas, que en
memoria de tu Mártir el Confesor San Juan Nepomuceno te presentamos, para que
libres de toda infamia e irrisión temporal, arrepentidos y confesados antes de
morir merezcamos llegar al Puerto de la eterna felicidad: Por nuestro Señor
Jesucristo, que contigo vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

