Compuesta
por un devoto agradecido a los favores recibidos de esta Santa.
Con
licencia en Madrid por la imprenta de Antonio Espinosa de los Monteros y Abadía
en 1807, con las debidas licencias.
COMENZAMOS: 23 de noviembre.
FINALIZAMOS: 1º de diciembre.
FESTIVIDAD: 2 de diciembre.
ADVERTENCIA
Deben
los que se dedican a hacer esta santa Novena ejercitarse en los nueve días en
oraciones, piadosos ejercicios y buenas obras, a gloria de Dios y honra de su
Sierva Santa Bibiana, procurando avivar una gran confianza en los méritos de
esta milagrosa Santa, esperando alcanzar de Dios por su intercesión lo que se
la pide (si conviene) para la salvación de sus almas; y si no, que la Santa nos
alcance de Dios el favor que les convenga para su eterna felicidad.
Será bien confesar y
comulgar el día primero de la Novena, para que, purificada el alma de las
culpas, sean las obras hechas en gracia, meritorias de la vida eterna, y más
eficaces para conseguir el beneficio particular que se pide en la Novena.
Para obligar a la Santa, se la podrán
consagrar los obsequios que a cada uno le dictare su devoción, o los que le
aconseje su Padre espiritual.
NOVENA A LA GLORIOSÍSIMA
VIRGEN Y MÁRTIR SANTA BIBIANA.
Puestos de rodillas delante de algún Altar o Imagen de Santa Bibiana, levantando el corazón a Dios, que está presente, y ofreciendo a su Majestad todas sus obras, palabras y pensamientos a su mayor gloria, honra de la Reina de los Ángeles la Virgen María, y obsequio de Santa Bibiana, hará la señal de la Cruz, y dirá de todo corazón:
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos
Señor
✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y
Redentor mío, por ser Vos
quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón
haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, y apartarme de todas las
ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera
impuesta. Ofrezcoos, Señor, mi vida, obras y
trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así
confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonaréis, por los méritos
de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para
enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio hasta la muerte. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS
DÍAS
Gloriosa Santa Bibiana, Virgen castísima y
esclarecida mártir,
abogada mía, amadísima, si es para gloria
de Dios, honra vuestra, y bien de mi alma, que yo consiga lo que deseo y pido
en esta novena, alcanzadme esta gracia del Señor y si no,
pedid para mí de Dios lo que más me convenga para gloria suya y salvación de mi
alma. Amén.
DÍA PRIMERO – 23 DE NOVIEMBRE.
Dios y Señor mío Jesucristo, que viniste
al mundo a plantar la fe de los divinos misterios, para que con esta divina luz
caminásemos a la vida eterna; yo os ofrezco los merecimientos, y en especial la excelente fe de
mi especial protectora y dulcísima abogada Santa Bibiana y os pido, por aquella
viva fe que le comunicasteis con un altísimo conocimiento de los misterios y
verdades católicas, hasta llegar a ofrecer y dar la vida en obsequio de la
misma fe, que encendáis en mi corazón una fe viva de todos los misterios y
verdades divinas, que cree y confiesa la Santa Iglesia Católica y gracia para
vivir de modo que se conforme mi vida con la fe que profeso y el favor que pido
en esta novena a mayor gloria vuestra, honra de Santa Bibiana, y bien de mi
alma. Amén.
—Ahora se
rezan tres Padre nuestros con tres Ave Marías y tres Gloria Patri a la
Santísima Trinidad, en memoria de la especial devoción que la Santa Virgen
Bibiana tuvo a este Divinísimo misterio, siendo las postreras voces que
articuló en su doloroso martirio la invocación del Poder del Padre, la
Sabiduría del Hijo, y el Amor del Espíritu Santo.
—Después
se dirá la Oración siguiente…
ORACIÓN PARA TODOS LOS
DÍAS
Gloriosísima Patrona Mía, invicta mártir y castísima Virgen Santa Bibiana que desde tus tiernos años te consagraste al servicio de tu divino Esposo, despreciando por su amor, no solo tus grandes riquezas, sino también todas las esperanzas con que te brindaba el mundo por la nobleza de tu linaje, no haciendo caso de las amenazas, ni de los halagos con que intentó el Tirano Aproniano despojarte de la fe y de la virginidad, ni temiendo las iras del Apostata Juliano, apreciando más la humilde servidumbre de Cristiana, que toda las grandezas del mundo, ofreciéndote a padecer los más rigurosos martirios, hasta dar la vida por Cristo en el tormento de los azotes, yo el más tibio devoto vuestro, os pido me alcancéis de Dios gracia para imitar tan heroicas y excelentes virtudes, y para vivir de modo que tenga la dicha de acompañaros en la gloria. Amén.
—Ahora,
alentando la confianza, se pedirá a Santa Bibiana el favor particular que se
desea. Después se dirá la siguiente Oración a María Santísima Señora nuestra de
la Buena Dicha, para que nos alcance de su amantísimo Hijo Jesús conformidad
con su voluntad en todas nuestras tribulaciones:
Reina soberana de cielos y tierra, Madre verdadera de
Dios Verdadero, y amparo de pecadores, consuelo de afligidos, refugio de
atribulados, y Madre de todos los hombres: yo indigno esclavo vuestro, postrado a vuestros
sacros pies, os pido humildemente que me asistáis con vuestra intercesión, para
que acierte a llevar con paciencia y conformidad con la voluntad de Dios, todos
los trabajos y tribulaciones interiores y exteriores que se me ofrezcan en esta
miserable vida, y que alcancéis a mi alma una feliz paz interior, como fruto de
una buena conciencia, cuyo favor espero alcanzar de vuestra dignación, por las
grandes tribulaciones que tuvisteis en este mundo, y por la inalterable paz
interior que lograsteis en el instante primero de vuestra concepción purísima y
conservasteis hasta el último de vuestra vida, esperando por vuestra
intercesión conseguir una buena muerte y después de ella acompañaros en el
cielo por todos los siglos de los siglos. Amén.
Antífona: Ven, esposa de Cristo, recibe la corona,
que el Señor te tiene preparada para siempre.
℣. Ruega por nosotros, gloriosa Santa Bibiana
℟. Para que seamos dignos de la gloria y gracia que pedimos.
ORACIÓN
Señor Dios, dispensador de todos los bienes, que en tu sierva Bibiana juntaste la palma de martirio con la flor de su virginidad, te pedimos por su intercesión unas contigo, por medio de la caridad, nuestro entendimiento, para que libres de todo peligro, consigamos premios eternos, por los méritos de Jesucristo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
En el
nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.

