ADVERTENCIA:
Este
pío ejercicio (que como cualquier otro puede rezarse devotamente en cualquier
momento del año), puede emplearse como novena del 7 al 15 de Octubre, como
preparación a la fiesta de San Gerardo Mayela, o durante nueve lunes seguidos,
el día consagrado a él.
COMENZAMOS: 7 de octubre.
FINALIZAMOS: 15 de octubre.
FESTIVIDAD: 16 de octubre.
NOVENA EN
HONOR A SAN GERARDO MARÍA DE MAYELA
Por
la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos
líbranos,
Señor
✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y
Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las
cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de
nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrezcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis
pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia
infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima
Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar
en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
ORACIÓN PREPARATORIA
PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh glorioso San Gerardo!, doy
gracias a Dios quien os ha coronado en el Cielo con tan grande gloria y os ha
elevado a un trono tan excelso entre los Santos y Ángeles del Paraíso. Ahora,
mientras gozáis de la bienaventuranza celestial, no os olvidéis de mí, vuestro
siervo y devoto. Mirad los peligros que me amenazan, los males y miserias que
me agobian. Emplead vuestro poder y valimiento cerca de
Dios para socorrerme en mi necesidad. Dios, quien durante vuestra vida oía
siempre vuestras súplicas, no desatenderá vuestros ruegos ahora cuando estáis
cerca de Él en el reino de la gloria. Rogad por mí y obtenedme, por la
intercesión de María Santísima, las gracias que os pido en este piadoso
ejercicio. Amén.
DÍA
PRIMERO – 7 DE OCTUBRE.
MEDITACIÓN: SAN
GERARDO Y EL NIÑO JESÚS.
A la edad de seis años, el niño Gerardo fue
a postrarse ante la imagen de María, venerada en la capilla de Capotiñano. De
pronto vio animarse la estatua de la Virgen, y que el Niño Jesús se desprendía
de sus brazos, acercándose a jugar con él. Terminado el juego, el Niño Dios le
dio un panecillo que Gerardo llevó a su casa diciendo a la madre: “El niño de una
señora me ha dado este panecillo”. El
caso se repitió varias veces y fue observado por la hermana y la madre de
Gerardo.
REFLEXIÓN
Considera cómo queriendo el Señor, que es
admirable en sus Santos, hacer de San Gerardo un prodigio de su poder y de su
gracia, le enriqueció desde su nacimiento con bendiciones celestiales y
particulares gracias. Mas ¿de qué le hubieran valido, de no corresponder a ellas,
sino para su mayor ruina y condenación? Gerardo
oyó en su tierno e inocente corazón la voz de Dios que le llamaba a la
santidad, y desde entonces alimentó en su alma un deseo, siempre fervoroso y
siempre constante, de llegar a la más alta perfección.
ORACIÓN PARA EL DÍA
PRIMERO
¡Oh glorioso San Gerardo, Ángel de
inocencia!, os saludo y felicito por aquella
cándida pureza que habéis conservado intacta hasta la muerte. Gozáis ahora en
el Cielo de la visión de Dios prometida a los que tienen puro el corazón. Yo,
infeliz pecador, desde este lugar de peligros, tentaciones y seducciones, os
invoco, implorando vuestra piedad y solicitando vuestra ayuda. Amantísimo
patrono mío, San Gerardo, amparadme en las tentaciones, recordándome la
presencia de mi Dios, y la necesidad de recurrir pronta y constantemente a la
oración. Obtenedme el santo temor de Dios, a fin de qué huya de las ocasiones
peligrosas y no dé nunca oído a la tentación. Alcanzadme
también una filial devoción a María Santísima, la Reina de las vírgenes, para que,
por Ella protegido, guarde fielmente la pureza de corazón. Amén.
—Padrenuestro,
Avemaría y Gloria.
INVOCACIONES A SAN
GERARDO
℣.
Oh San Gerardo, cuya santidad, bondad y milagroso
poder han hecho nacer en mi corazón tan viva confianza,
℟.
Rogad por mí, compasivo protector.
℣.
En mis luchas contra el demonio, el mundo y las
malas pasiones, para que consiga la victoria,
℟.
Rogad por mí, compasivo protector.
℣.
Si la costumbre de pecar impusiere a mi alma un
yugo vergonzoso, para que, junto con la gracia, vuelva a hallar la santa
libertad de los hijos de Dios,
℟.
Rogad por mí, compasivo protector.
℣.
Si tuviere la desgracia de abusar de los
Sacramentos de la Penitencia y Eucaristía, para que, en adelante, confiese y
comulgue con buenas disposiciones,
℟. Rogad por mí,
compasivo protector.
℣.
Si por la injusticia de los hombres, me viere
blanco y víctima de calumnias, vejámenes y malos tratamientos, para que
perdone, olvide y devuelva bien por mal,
℟.
Rogad por mí, compasivo protector.
℣.
En las pruebas de la vida, enfermedades, pesares,
falta de éxito, reveses de fortuna, para que lleve todo con resignación
cristiana,
℟.
Rogad por mí, compasivo protector.
℣.
En el cumplimiento de mis deberes de estado, a fin
de que, por amor a Dios, los desempeñe con entera fidelidad,
℟.
Rogad por mí, compasivo protector.
℣.
Para que practique las virtudes que santifican a
los elegidos: la humildad, la caridad, la mortificación, la obediencia y el
santo abandono a la voluntad de Dios,
℟.
Rogad por mí, compasivo protector.
℣.
Para que vuestros ejemplos de celo me lleven a
emplearme con valor en la salvación del prójimo,
℟.
Rogad por mí, compasivo protector.
℣.
Para que muera en la gracia y amistad de Dios
auxiliado por Jesús y por María,
℟.
Rogad por mí, compasivo protector.
℣.
Rogad por nosotros, San Gerardo.
℟.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de
Nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN
Oh Dios, que
quisisteis atraer desde su juventud al beato Gerardo para hacerlo conforme a la
imagen de vuestro Hijo Crucificado, haced, os lo pedimos, que, al
imitar sus ejemplos, reproduzcamos en nosotros este divino Modelo. Por el mismo
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el
nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

