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martes, 27 de febrero de 2024

NOVENA EN HONOR A SANTA PERPETUA, MÁRTIR DE LA FE.

 



Novena tomada de los propios escritos de Santa Perpetua, editados por el Padre Daniel Ruiz Bueno en las Actas de los Mártires, págs. 419-440. Los Gozos, traducidos del catalán, son tradicionales, sin autor conocido.

COMENZAMOS: 26 de febrero (27 en año bisiesto)

FINALIZAMOS: 6 de marzo.

FESTIVIDAD: 7 de marzo.

NOVENA A SANTA PERPETUA, PATRONA DE LA MODESTIA CRISTIANA

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN

   Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Ofrezcoos, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonaréis, por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio hasta la muerte. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA

   Oh gloriosa Santa Perpetua Mártir, modelo de virtud y modestia cristiana. En este día vengo ante tu altar para pedir tu intercesión ante nuestro Divino Redentor. Ayúdame a vencer las tentaciones que me agobian y a confesar mi fe, sin importar la renuncia a mis más caros afectos, tal como hiciste tú desprendiéndote de tus privilegios y hasta de tu pequeño hijo. Concédeme la gracia de rendir mi voluntad a la de Dios todos los días de mi vida.

   Oh gloriosa patrona, asísteme en mi hora postrera para merecer la gloria eterna, esperando en la misericordia de Dios, sin importar la clase de muerte que me depare su voluntad. Ayúdame a mantener mi vista fija en Jesús, su pasión y muerte, y en nuestra Santa Madre Dolorosa.

   Finalmente te ruego me concedas la gracia que deseo alcanzar en esta novena (se hace aquí la petición), si es a mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Y tener el privilegio de gozar un día en la patria celestial, junto a San José, tus hermanos en la fe Santa Felicidad y compañeros mártires, y todos los santos y ángeles. Amén.

 —Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


DÍA PRIMERO – 26 DE FEBRERO (27 en año bisiesto)

MEDITACIÓN DEL ACTA DE SU MARTIRIO: Prisionera es visitada por su padre.

   “Fueron detenidos los catecúmenos Revocato y Felicidad, ésta compañera suya de servidumbre; Saturnino y Secúndulo, y entre ellos también Perpetua, de noble nacimiento, instruida en las artes liberales, legítimamente casada, que tenía padre, madre y dos hermanos, uno de éstos catecúmeno como ella, y un niño pequeñito al que alimentaba ella misma. Contaba unos veintidós años.”

   A partir de aquí, ella misma narró punto por punto todo el orden de su martirio (y lo reproduce un cronista, tal como lo dejó escrito de su mano y propio sentimiento).

   “Cuando todavía -dice- nos hallábamos entre nuestros perseguidores, como mi padre deseara ardientemente hacerme apostatar con sus palabras y, llevado de su cariño, no cejara en su empeño de derribarme:

   – Padre -le dije-, ¿ves, por ejemplo, ahí en el suelo, ese vaso o jarro, o como se le quiera llamar?

   – Lo veo – me respondió.

   – ¿Acaso puede dársele otro nombre que el que tiene?

   – No.

   – Pues tampoco yo puedo llamarme con nombre distinto de lo que soy: cristiana.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

   ¡Oh Gloriosa Santa Perpetua!, ejemplo de fe y esperanza, generosa en la caridad, a Vos suplico, escuchad mi oración. Desde el cielo donde reináis, haced caer sobre mi toda la protección y auxilio que necesito en este momento en que mis fuerzas enflaquecen. Vos que sois tan poderosa junto a Dios, interceded por mí y alcanzadme la gracia que os pido (pedir nuevamente la gracia).

Santa Perpetua, virgen y mártir, ruega por nosotros. Amén.

GOZOS

Siempre seréis celebrada

De la Fe gran defensora;

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

Erais de veintidós años

Cuando Severo Emperador

Desahogó su furor

Sobre Vos y a vuestros compañeros;

Tanta rabia y fuerza armada

Os hizo más merecedora:

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

En la prisión detenida

Para tentar vuestra constancia,

Creyó vuestro padre a su instancia

Del temor veros vencida;

Mas allí siendo bautizada

Bendecís tal feliz hora:

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

Del Cielo muy favorecida

Por medio de grandes visiones

Sabéis que en tribulaciones

Acabaréis vuestra vida;

Dejándoos fortificada

La gracia consoladora:

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

El hijo que tanta pena

Os daba, teniéndolo ausente,

Recobrasteis, y al momento

De alegría quedáis plena.

¡Cuánto de este modo acompañada

La triste suerte se os mejora!

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

En la escala hasta el Cielo,

Que, a quien quiere subirla, espanta,

Fijáis vuestra débil planta

Sin tener temor ni recelo;

Estando en alto, sois recreada

Con un jardín que enamora.

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

Gustando allí la dulzura

Del celestial manjar,

En vano os intenta engañar

Ya el temor, ya la blandura:

No os verá el padre mudada

Cuando las manos os besa y llora:

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

Arribando por fin el día

De ser lanzada a las fieras,

«Ya tenéis mi corazón, lo que esperas»,

Decís con mucha alegría:

Encontrándoos tan alentada

Vuestra pena se aminora:

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

No habiendo muerto en tal tormento,

Como quien de un fuerte sueño despierta,

De que os han herido, sois cierta

Los crueles estragos viendo:

Clamáis con voz esforzada:

«Ahora de padecer es hora».

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

Aceptando muy animosa

El golpe que el sayón os da

Y con él recibís la corona

Que os hace por siempre dichosa;

Quedando allí degollada

De los tiranos triunfadora:

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

Mártir tan consumada,

Haced que con Cristo mucho podéis

Para que nuestros campos guardéis

De toda calamidad:

Vea su oración despachada

Quien vuestro favor implora:

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

  

Pues que como a su Abogada

Aqueste pueblo os venera:

Perpetua, Mártir sagrada,

Sed nuestra intercesora.

ORACIÓN

   Oh Dios, que entre los otros prodigios de tu poder ornaste al sexo débil con la palma del martirio; concédenos benigno, que, pues honramos el nacimiento de Santa Perpetua, imitando sus ejemplos subamos a la gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.