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sábado, 22 de febrero de 2025

NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO.

 


Traducción hecha del Inglés desde TRADITION IN ACTION (No conocemos si sobrevive el original en Español, pero esperamos que esta traducción refleje fielmente cómo pudo ser).

 

La novena, escrita por el Padre José M. Urrate SJ, tiene el Imprimátur por Mons. Carlos María de la Torre, Arzobispo de Quito, emitido por el Gobierno Eclesiástico de la Archidiócesis de Quito el 31 de Julio de 1941.

 

COMENZAMOS: 24 de enero.

FINALIZAMOS: 1º de febrero.

FESTIVIDAD: 2 de febrero.

  

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO

 

En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN - PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA.

 

   Yo creo en ti, oh mi Dios. Fortalece, oh Señor, mi fe. Espero en Ti, oh Dios mío. Ayuda, Señor, mi esperanza. Te amo, oh mi Dios. Aumenta, Señor, mi amor. Me arrepiento de haberte ofendido. Dios mío, ayúdame a tener contrición, para que, con el auxilio de tu gracia y la especial protección de María Santísima del Buen Suceso, nunca peque otra vez. Oh Señor, ten piedad y misericordia de mí. Amén.

 

ORACIÓN INICIAL - PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA.

 

   Oh excelsa e Inmaculada Reina del Cielo, Santa María del Buen Suceso, Hija favorecida del Padre Eterno, Madre queridísima del Hijo Divino, Esposa amantísima del Espíritu Santo, Trono sublime de la Divina Majestad, augusto Templo de la Santísima Trinidad, en el cual las Tres Personas Divinas han colocado los tesoros de Su Poder, Sabiduría y Amor. Recuerda, Virgen María del Buen Suceso, a quien Dios ha hecho tan poderosa, que tú puedes socorrer a los pobres pecadores, recuerda que lo has prometido. Muéstrate como Madre misericordiosa de los que recurrimos a ti. Yo vengo a ti, Madre de la misericordia, y te ruego, por el amor del Altísimo, que lo seas también para mí. Obtenme de Dios Padre una fe viva que nunca pierda de vista las verdades eternas, de Dios Hijo, una firme esperanza con la que siempre aspire a llegar a esa gloria que Él ganó para mí con su sangre, y del Espíritu Santo, una caridad tan inflamada que siempre viva amando a la Suprema Bondad y a ti, Virgen Santísima, hasta que por tu intervención llegue a amarte y disfrutar de tu vista eternamente en la gloria. Amén.

 

—Te saludamos, oh María, hija predilecta de Dios Padre: Ave María…

 

—Te saludamos, oh María, Madre elegida del Hijo de Dios: Ave María…

  

—Te saludamos, oh María, Esposa amantísima del Espíritu Santo: Ave María… Gloria al Padre…

 


DÍA PRIMERO - 24 DE ENERO.

 

Cuán grandes e incomparables son las maravillas de Dios omnipotente que así manifiestan los tesoros de su misericordia para los que Él redimió. Por ello, si admiramos los excesos de su bondad en los muchos beneficios con que Él nos ha enriquecido, ¿cuánto más debemos admirar y estar llenos de gratitud por las bendiciones con que distinguió a la criatura más excelente y privilegiada, María Santísima, a quien nos dio para nuestro consuelo, especialmente a aquellos que le sirven y aman con todo su corazón con los títulos diversos e invocaciones con que la honran? Por esta devoción, reciben grandes favores por medio de su auxilio y protección. Esta ha sido la experiencia de los verdaderos devotos de la Madre de Dios, y en especial de aquéllos que recurren a ella en la advocación del Buen Suceso, cuya imagen se venera en la Iglesia del Hospital Real de la Ciudad de Madrid. Fue milagrosa desde sus comienzos, por la forma admirable e inesperada con que este tesoro fue encontrado en la cueva de una montaña. Como Dios dijo al profeta Isaías, Él busca a aquellos que no habían venido a buscarle, y deja a un lado a los que no piensan en su bondad o no creen en su generosidad. Así también lo hizo el Altísimo ya que fue su voluntad el que su Santísima Madre fuera honrada y venerada con el título del Buen Suceso.

 

ORACIÓN

 

   ¡Oh Señor de infinita bondad!, que en esta imagen de María Santísima hecha milagrosamente por ángeles, Tú nos has dado una poderosa intercesora a quien podemos acudir con total confianza en su amable protección en todas nuestras necesidades. Concédenos la ayuda que imploramos con fervor y confianza, para que podamos conocer, honrar y servir a la Santísima Virgen, y para que, por su intercesión, podamos alcanzar en esta tierra nuestra santificación y, después, ser felices con ella en el cielo. Amén.

 

ACCIÓN DE GRACIAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN - PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA.

 

   ¡Oh Virgen bendita entre todas las mujeres! Nos faltan las palabras para darte gracias por las innumerables bendiciones que hemos recibido de tu mano. El día de tu nacimiento puede ser llamado el día de acción de gracias, de la alegría y del consuelo. Tú eres la honra de la humanidad, gozo del Paraíso, regalo escogido de Dios, y bien de nuestra nación. ¿Qué mérito tenemos nosotros, oh Virgen del Buen Suceso, para que merezcamos tenerte como Madre nuestra? ¡Que Dios sea bendito por siempre, pues lo ha querido así! Bendita eres tú también, Virgen María, porque a pesar de nuestra ingratitud, te nos muestras propicia. Por ello decimos: Tú eres, Madre clemente, nuestro consuelo en la tierra, nuestro refugio, nuestra ayuda y nuestra protección en nuestras necesidades, tanto públicas como privadas. Guárdanos de la guerra, la peste, el hambre, las tormentas, terremotos, y todas las calamidades que merecemos por nuestras culpas. Te rogamos por la Santa Iglesia y por sus ministros. Escucha las súplicas de los que te invocan. Sé abogada y Madre nuestra, de nosotros que ponemos nuestra confianza en ti. A ti acudimos, y por tu intercesión esperamos alcanzar de tu divino Hijo el perdón de nuestros pecados y la perseverancia en la gracia hasta la muerte. Amén. (Aquí, cada uno levantando su corazón a Dios, puede pedir, por intercesión de María Santísima del Buen Suceso, la gracia o favor que desea recibir)

 

ALABANZAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN PARA CADA DÍA DE LA NOVENA

 

Oh, Virgen María, nuestra Madre por excelencia en la tierra.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

Sobre todas las cosas, tú estuviste atenta a la Palabra del Padre.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

Tú eres templo dignísimo de la Santísima Trinidad.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

En la contemplación de tu pureza los mismos ángeles se gozan.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

El mundo cristiano proclama que estás a la derecha del Rey de Reyes en su reino.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

¡Oh, Madre de Gracia, Esperanza nuestra! Puerto de los náufragos y Estrella del mar.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

Puerta del Cielo, Salud de los enfermos, Luz en la oscuridad.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

Con tu ayuda nos encontraremos delante de Dios en la corte de los Santos, donde vives y reinas por los siglos.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

Guía nuestros pasos y ayúdanos, oh dulce María, en nuestras últimas horas.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

Recibe la alabanza de nuestros amantes labios que no llegan a expresar tu grandeza singular.

¡Ven en nuestra ayuda y muéstranos tu misericordia, porque tú eres nuestra Madre!

 

ANTÍFONA

 

   Santa María, salva al miserable, socorre al débil, intercede por los afligidos, defiende a tu pueblo, intercede por los clérigos, intercede por tus fieles. Permítenos a cuantos honramos tu santa memoria recibir tu asistencia y protección.

  

. Ruega por nosotros, ¡Oh Virgen del Buen Suceso!

. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

ORACIÓN

 

   Te suplicamos, Señor y Dios nuestro, nos concedas perpetua salud de alma y cuerpo. Y por la intercesión de la gloriosa Virgen María, y por los méritos de su Hijo Jesús, esperamos ser libres de los males presentes y obtener las alegrías eternas. Amén.

  

En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.