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jueves, 13 de julio de 2023

NOVENA EN GLORIAS DE LA SERÁFICA PENITENTE Y GLORIOSA SANTA MARÍA MAGDALENA.


 

AÑO DE 1776. REIMPRESA EN LA ERMITA EN LA OFICINA DE DON ANTONIO SÁNCHEZ CUBILLAS.


COMENZAMOS: 13 de julio.

FINALIZAMOS: 21 de julio.

FESTIVIDAD: 22 de julio.



PARA ALCANZAR DE DIOS


Nuestro Señor reforma de una mala vida, aumento de virtudes, y una feliz muerte.


Año de 1776


PRÁCTICA DE LA NOVENA


   Es de suponer, que cualquier persona para conseguir algún favor del Señor, ha de reconciliarse con su Majestad, mediante una verdadera confesión, de suerte que, imitando a nuestra Santa, han sus devotos de mudarse de toda mácula de pecado, dejando verdadera y totalmente las ocasiones de su ruina.

   Para mayor aumento de gracia, conviene frecuentar la Sacrosanta Eucaristía, según el dictamen del Padre espiritual, siendo comenzada esta devoción con la Comunión y acabada del mismo modo.

   El tiempo asignado para emprenderla es el día trece de julio, para dar fin el día veintiuno, víspera de la gloriosa Santa. Y el miércoles después de la Dominica cuarta de Cuaresma, para acabarla jueves de la siguiente semana, víspera de los Dolores, día en que la Iglesia celebra su felicísima conversión. Bien que en otro cualquier tiempo se podrá hacer, con tal que no haya ocasión de pecado mortal, ni reincidencia en él, que no agrada a la Santa.

   Cada día se dará un obsequio a la Santa además de alguna penitencia, según el orden propuesto, y más con afectos de corazón, que, con extensos actos, que la den a conocer.

   Al comenzar el día, despertará el alma ansiosa por su amante Dueño el Omnipotente Dios de Cielo, y tierra, y dirá algunas jaculatorias de la novena, en unión con los continuos suspiros que exhalaba aquel crecido amor de nuestra Santa.

   Finalmente, el fiel ha de solicitar el aumento de la devoción y afición con nuestra Patrona, que conocido es de sus devotos la diligencia con que asiste en aprietos espirituales y temporales, ésta Penitente, la Válida de Dios, la Gloriosísima Santa María Magdalena.


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

que se dirá todos los días.


   Puesto de rodillas ante la imagen de la Santa, se dirá con veras del corazón, juzgándose en el Tribunal de Dios, la siguiente:


   A tus ojos tienes, Altísimo Señor, y en tu Sacrosanta presencia a quien más que todo el universo te ha ofendido: aquí estoy con el rostro lleno de confusión y vergüenza; puesto que no he sabido darte gusto, desde el instante que amanecí al uso de la razón, así como en el presente, en que abro los ojos y conozco lo errado de los pasos en que he andado. Aquí está mi alma, Señor, la más desagradecida que abrasa la tierra entre sus vivientes: ¿cómo has sufrido tanta tiranía?, ¿cómo no has levantado tu diestra para destruirme?, ¿qué palabras diré en desagravio a tus justas iras? Oh, cómo quisiera llorar abundantes lágrimas por las fuentes de mis ojos y verter amargas corrientes de arrepentimiento. Pero ya estoy, Soberano Padre, a tus migajas, como huérfano mendigo de tu mesa, ya no salgo de ti, sin ti mismo. Recibe este corazón arrepentido de su mala vida, que no será la vez primera que así te humanes, ejemplo me da tu amada pecadora Magdalena. Recibe, Señor en tu amistad a quien con veras del alma se vuelve a ti; que, si buscas dolor de los pecados, a mí me pesa infinitamente haberte ofendido, tan sin respeto a tus mismos ojos; yo te doy palabra de no volver al cieno de mis pecados. Recibe en desagravio de ellos, aquellas arrepentidas cuanto amorosas lágrimas de tu querida hija, y mi Patrona Santa María Magdalena. Recibe benignamente en satisfacción de ellos todo cuanto padeciere hasta mi muerte, la cual confío en la Sangre de tu Hijo, y mi Hermano Nuestro Señor Jesús, será dichosa y agradable. Amén.



PRIMER DÍA (13 de julio).


   Magdalena Gloriosa, que en los primeros pasos de tu juventud abriste los ojos para el abismo arriesgado de la vanidad, acuérdate, desde lo alto de tu celestial habitación, de quien hoy, no con mundanos elogios, si con fervorosas súplicas, alaba a aquel Divino Cazador, que supo prender tu resfriado corazón con las dulces saetas de sus inspiraciones, atrayendo para sí la preciosa margarita de ti misma. Acuérdate, pues, Seráfica Penitente, de los que humildemente te rogamos seas intercesora en todas nuestras miserias y remedio en las necesidades espirituales y temporales. Atrae, Santa Gloriosa, con tus súplicas, al gremio de la Iglesia a todos los infieles, herejes, apóstatas, cismáticos. Reduce al estado de gracia a los que están en pecado mortal, has que te sigan en la espiritual obediencia para que, a imitación tuya, se dejen herir del amor de su Majestad inmensa, y le sirvan fieles como tú le fuiste. Amén.


—Aquí se rezan siete Padre nuestros, y siete Ave Marías, en memoria de las grandes excelencias de nuestra gloriosa Santa y de sus heroicas virtudes, pidiendo cada uno el remedio de su necesidad, y todos por los de la Santa Madre Iglesia, por las del pueblo, por la conversión de los pecadores y por el consuelo espiritual de los que se hallan en el artículo de la muerte, y se dirán por el orden que se sigue:


Para meditar durante el día: Contemplará el alma, su devota, el estado miserable del que está en pecado mortal, tal como estuvo la Santa, siendo enemiga de Dios, y lo admirable de la gracia, pues de un tizón de los abismos Dios fabrica una blanca Azucena para el Cielo.


Obsequio: Hoy se da a nuestra Santa un pañuelo para que enjugue su llanto; y éste se formará de treinta y tres actos de Contrición.


Jaculatoria: ¡Ay Dios mío! ¿Quién te amará como tu Santa? ¿Quién llorará como tu penitente Magdalena?


Los miércoles durante el año encenderán una candela a la Santa impetrando su presencia a la hora de su muerte.


ORACIÓN FINAL PARA CADA DÍA


   ¡Oh Bondad sin término! ¡Oh Sabiduría sin límite! ¡Oh Misericordia sin fin! infinitas veces alabo, Señor, vuestro altísimo juicio y agradezco a vuestra benignidad nos diese tan seguras esperanzas del remedio eterno mediante la verdadera contrición. Y para mayor realce de tanto amor, nos ponéis a vista el crédito de él en nuestra querida Patrona Santa María Magdalena: haciendo en la blanda cera de su Corazón, la más bella imagen de humildad que podía lucir en vuestra presencia.

   Ofrezco, Dios mío, a vos mismo; en agradecimiento de las muchas prerrogativas, que a vuestra querida Magdalena tenéis concedidas. Y ya que mis muchas culpas me dan la audacia de pediros cara a cara, os presento aquella tan verdadera contrición suya, aquel quereros sin límite; aquel acompañaros padeciendo: aquel lloraros ausente; aquel encontraros resucitado. Y juntamente os ofrezco aquella penitencia tan áspera; aquella soledad tan rigurosa; aquel continuo cilicio; aquel ayuno perpetuo; aquel llorar arrepentido; todo tan perfecto a vuestros ojos: que puedo decir que sus alabanzas complacían a tu Corazón: pues siete veces cada día enviabais muchos Ángeles, que os la llevasen para regalaros con su vista; y por todos esos favores vuestros, y amores de mi querida Santa, os pido me tengáis de vuestra mano; me ayudéis para no ofenderos; y si mi suma miseria en algo me deslizare, me deis los auxilios que a vuestra Penitente disteis, y me concedáis lo que en esta novena os pido, si es de vuestro agrado. Amén.


—Se concluirá rezando una Salve a María Santísima nuestra Señora en sufragio de las benditas almas del Purgatorio, por la conversión de los que están en pecado mortal, y para que se digne asistirnos en la hora de nuestra muerte.


GOZOS EN HONOR Y ALABANZA DE SANTA MARÍA MAGDALENA


A todos, Dios mil favores

Nos hará, mediando vos.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Dios, que es la suma bondad,

Y en sus piedades inmenso,

Estuvo siempre propenso

A usar con vos de piedad:

En tiempo y eternidad

Fuiste objeto a sus amores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

El fuego de amor divino

Causó vuestra conversión,

Y de Él también el perdón

A culpa y pena os provino:

Privilegio peregrino

Debido a tales ardores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Vuestra penitencia y llanto

Causó al Cielo regocijo,

Ejemplo al mundo prolijo,

Y al Infierno horror y espanto:

Este en luzbel llegó a tanto

Que huyó tus alrededores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Cuando la gracia limpió

Del pecado y sus horruras,

A las vírgenes más puras

Vuestra pureza superó:

Este don se os concedió

Con otros mucho mayores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Magdalena, vuestro amor

Os hizo a Dios agradable,

A todo el mundo admirable

Y al Cielo digna de honor:

Él fue la parte mejor

Por sus actos superiores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Sois la Santa más amada

De Jesús y de María,

Porque así lo merecía

Vuestra lealtad consumada:

Entre toda señalada

Habéis sido en sus favores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Individua compañera

De Jesús y de María,

De continuo, noche y día

Los seguíais a donde quiera:

Siempre fuisteis la primera

En sus gozos y dolores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Predicas con luz divina

Y con celo peregrino

Al hebreo y al Rabino

La Evangélica Doctrina:

Apostólica Heroína,

Que confutas sus errores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

A Cristo crucificado

Predicabas de tal suerte,

Que de un naufragio a la muerte

Tu celo fue sentenciado:

Mas Dios os ha preservado

Para triunfos superiores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Tu eficaz predicación

En Palestina y en Francia

Dio frutos en abundancia

Sobre toda estimación:

Ella fue en su perfección

Norma de Predicadores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

De los Ángeles guiada,

Te retiraste a un desierto,

Donde viste el Cielo abierto,

Franca para ti su entrada:

Cada día eras llevada

A cantarle a Dios loores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Aunque al tiempo de llegar

A vuestra amada mansión

Un formidable dragón

Os quiso allí devorar:

Nada os pudo intimidar,

Ni entibiar vuestros fervores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Vuestra fe y vuestra piedad

Tanto bien os merecieron,

Que desde luego os unieron

A la excelsa Majestad:

Esta gran felicidad

Disipó vuestros temores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Que son vuestras excelencias

De un mérito sin segundo,

Lo manifiestan al mundo

Divinas y humanas ciencias:

Por esto a tus preeminencias

Cielo y tierra dan loores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Tu eficaz intercesión

Para con Dios pudo tanto,

Que alcanzas con ella cuanto

Le pides en tu oración:

Por esto tu protección

Te piden nuestros clamores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Vuestra heroica penitencia

Los Ángeles celebraron,

Y los hombres admiraron

Su rigor y permanencia:

Para Dios de complacencia

Fueron tan santos rigores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

La humildad y fortaleza,

Con la imitación de Cristo,

Fueron en ti por lo visto

Segunda naturaleza:

Esta es la mayor proeza

De acciones tan superiores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

De Jesús amante fina

Fuiste en seguirle constante,

Sin separarte un instante

De su ejemplo y su doctrina:

Fidelidad peregrina

Entre mil perseguidores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Fuiste de Cristo escogida

Para modelo y dechado

Del alto y sublime estado

Más perfecto en esta vida:

Por amor con Él unida

Dais norma a sus amadores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Viviendo en carne mortal

Fuiste al Cielo conducida,

Donde a los Santos unida

Diste a Dios gloria inmortal:

¡Oh excelencia sin igual

En los siglos posteriores!

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Tu devoción y piedad

Ungiendo a Cristo los pies,

Allí te elevó, y después

A una heroica santidad:

De tanta heroicidad

Hacednos imitadores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

En la unción primera, santa

Fue tu virtud y selecta,

Más la segunda en perfecta

Mucho a otra se adelanta:

En la tercera fue tanta,

Que excedió a las anteriores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Con santa resolución

Caminaste las tres vías,

Que al espíritu son guías

Para la divina unión:

Tan heroica perfección

Da esfuerzo a sus seguidores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Tú fuiste la precursora

De Jesús resucitado,

Porque de su Apostolado

Fuiste evangelizadora:

Para ellos fuiste la aurora

Del sol Cristo y sus fulgores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

El Orden Dominicano,

Que por patrona os venera,

Por vuestros ruegos espera

El auxilio soberano:

Proteged con fuerte mano

A todos sus profesores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Todos a tus pies postrados

Con la mayor devoción

Pedimos tu intercesión

Y el ser con ella amparados:

Que olvide Dios los pecados

De tan viles ofensores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

En las congojas fatales

De la postrera agonía,

Con tu intercesión, María,

Socorred a los mortales:

No sufran, no, tales males,

Ni los eternos horrores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Y pues que Dios mil favores

Nos hará, mediando Vos,

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.


Antífona: María ungió los pies de Jesús, y los secó con sus cabellos, y la casa se llenó del olor del ungüento.

. Perdonados le son muchos pecados.

. Porque amó mucho.


ORACIÓN


   Concédenos, Padre Clementísimo, para que así como Santa María Magdalena, amando a Jesucristo nuestro Señor sobre todas las cosas, obtuvo el perdón de sus pecados, así también nosotros por tu misericordia impetremos la bienaventuranza sempiterna. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.