AÑO DE 1776. REIMPRESA EN LA ERMITA EN
LA OFICINA DE DON ANTONIO SÁNCHEZ CUBILLAS.
COMENZAMOS: 13 de julio.
FINALIZAMOS: 21 de julio.
FESTIVIDAD: 22 de julio.
PARA ALCANZAR DE DIOS
Nuestro Señor reforma de una mala vida,
aumento de virtudes, y una feliz muerte.
Año de 1776
†
PRÁCTICA DE LA NOVENA
Es de suponer, que cualquier persona para conseguir algún favor del
Señor, ha de reconciliarse con su Majestad, mediante una verdadera confesión,
de suerte que, imitando a nuestra Santa, han sus devotos de mudarse de toda
mácula de pecado, dejando verdadera y totalmente las ocasiones de su ruina.
Para mayor aumento de gracia, conviene
frecuentar la Sacrosanta Eucaristía, según el dictamen del Padre
espiritual, siendo comenzada esta devoción con la
Comunión y acabada del mismo modo.
El tiempo asignado para
emprenderla es el día trece de julio, para dar fin el día veintiuno, víspera de
la gloriosa Santa. Y
el miércoles después de la Dominica cuarta de Cuaresma, para acabarla jueves de
la siguiente semana, víspera de los Dolores, día en que la Iglesia celebra su
felicísima conversión. Bien que en otro cualquier
tiempo se podrá hacer, con tal que no haya ocasión de pecado mortal, ni
reincidencia en él, que no agrada a la Santa.
Cada día se dará un obsequio a la Santa
además de alguna penitencia, según el orden propuesto, y más con afectos de
corazón, que, con extensos actos, que la den a conocer.
Al comenzar el día, despertará el alma
ansiosa por su amante Dueño el Omnipotente Dios de Cielo, y tierra, y dirá
algunas jaculatorias de la novena, en unión con los continuos suspiros que
exhalaba aquel crecido amor de nuestra Santa.
Finalmente, el fiel ha de solicitar el aumento de la devoción y afición
con nuestra Patrona, que conocido es de sus devotos la diligencia con que
asiste en aprietos espirituales y temporales, ésta Penitente, la Válida de Dios,
la Gloriosísima Santa María Magdalena.
Por la señal ✠ de
la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos
Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y
del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
que se dirá todos los días.
Puesto de rodillas ante
la imagen de la Santa, se dirá con veras del corazón, juzgándose en el Tribunal
de Dios, la siguiente:
A tus ojos tienes, Altísimo Señor, y en tu Sacrosanta presencia a quien
más que todo el universo te ha ofendido: aquí estoy con el rostro lleno de
confusión y vergüenza; puesto que no he sabido darte gusto, desde el instante
que amanecí al uso de la razón, así como en el presente, en que abro los ojos y
conozco lo errado de los pasos en que he andado. Aquí está mi alma, Señor, la
más desagradecida que abrasa la tierra entre sus vivientes: ¿cómo has sufrido tanta tiranía?, ¿cómo no has levantado
tu diestra para destruirme?, ¿qué palabras diré en desagravio a tus justas
iras? Oh, cómo quisiera llorar abundantes lágrimas por las fuentes de
mis ojos y verter amargas corrientes de arrepentimiento. Pero ya estoy,
Soberano Padre, a tus migajas, como huérfano mendigo de tu mesa, ya no salgo de
ti, sin ti mismo. Recibe este corazón arrepentido de su mala vida, que no será
la vez primera que así te humanes, ejemplo me da tu amada pecadora Magdalena.
Recibe, Señor en tu amistad a quien con veras del alma se vuelve a ti; que, si
buscas dolor de los pecados, a mí me pesa infinitamente haberte ofendido, tan
sin respeto a tus mismos ojos; yo te doy palabra de no volver al cieno de mis
pecados. Recibe en desagravio de ellos, aquellas arrepentidas cuanto amorosas
lágrimas de tu querida hija, y mi Patrona Santa María Magdalena. Recibe
benignamente en satisfacción de ellos todo cuanto padeciere hasta mi muerte, la
cual confío en la Sangre de tu Hijo, y mi Hermano Nuestro Señor Jesús, será
dichosa y agradable. Amén.
PRIMER DÍA (13 de julio).
Magdalena Gloriosa,
que en los primeros pasos de tu juventud
abriste los ojos para el abismo arriesgado de la vanidad, acuérdate, desde lo
alto de tu celestial habitación, de quien hoy, no con mundanos elogios, si con
fervorosas súplicas, alaba a aquel Divino Cazador, que supo prender tu
resfriado corazón con las dulces saetas de sus inspiraciones, atrayendo para sí
la preciosa margarita de ti misma. Acuérdate,
pues, Seráfica Penitente, de los que humildemente te rogamos seas intercesora
en todas nuestras miserias y remedio en las necesidades espirituales y
temporales. Atrae, Santa Gloriosa,
con tus súplicas, al gremio de la Iglesia a todos los infieles, herejes,
apóstatas, cismáticos. Reduce al estado de gracia a los que están en pecado
mortal, has que te sigan en la espiritual obediencia para que, a imitación
tuya, se dejen herir del amor de su Majestad inmensa, y le sirvan fieles como
tú le fuiste. Amén.
—Aquí se rezan siete Padre nuestros, y siete
Ave Marías, en memoria de las grandes excelencias de nuestra gloriosa Santa y
de sus heroicas virtudes, pidiendo cada uno el remedio de su necesidad, y todos
por los de la Santa Madre Iglesia, por las del pueblo, por la conversión de los
pecadores y por el consuelo espiritual de los que se hallan en el artículo de
la muerte, y se dirán por el orden que se sigue:
Para meditar durante el día:
Contemplará el alma, su devota, el estado
miserable del que está en pecado mortal, tal como estuvo la Santa, siendo
enemiga de Dios, y lo admirable de la gracia, pues de un tizón de los abismos
Dios fabrica una blanca Azucena para el Cielo.
Obsequio: Hoy se da a nuestra Santa un pañuelo para que
enjugue su llanto; y éste se formará de treinta y tres actos de Contrición.
Jaculatoria: ¡Ay Dios mío! ¿Quién te amará como tu
Santa? ¿Quién llorará como tu penitente Magdalena?
Los miércoles durante el año encenderán una
candela a la Santa impetrando su presencia a la hora de su muerte.
ORACIÓN FINAL PARA CADA DÍA
¡Oh Bondad sin término! ¡Oh Sabiduría sin límite! ¡Oh
Misericordia sin fin! infinitas veces alabo, Señor, vuestro altísimo juicio y
agradezco a vuestra benignidad nos diese tan seguras esperanzas del remedio
eterno mediante la verdadera contrición. Y para mayor realce de tanto amor, nos
ponéis a vista el crédito de él en nuestra querida Patrona Santa María
Magdalena: haciendo en la blanda cera de su Corazón, la más bella imagen de
humildad que podía lucir en vuestra presencia.
Ofrezco, Dios mío,
a vos mismo; en agradecimiento de las muchas prerrogativas, que a vuestra
querida Magdalena tenéis concedidas. Y ya que mis muchas culpas me dan la
audacia de pediros cara a cara, os presento aquella tan verdadera contrición
suya, aquel quereros sin límite; aquel acompañaros padeciendo: aquel lloraros
ausente; aquel encontraros resucitado. Y juntamente os ofrezco aquella
penitencia tan áspera; aquella soledad tan rigurosa; aquel continuo cilicio;
aquel ayuno perpetuo; aquel llorar arrepentido; todo tan perfecto a vuestros
ojos: que puedo decir que sus alabanzas complacían a tu Corazón: pues siete
veces cada día enviabais muchos Ángeles, que os la llevasen para regalaros con
su vista; y por todos esos favores vuestros, y amores de mi querida Santa, os pido me tengáis de vuestra mano; me ayudéis para no
ofenderos; y si mi suma miseria en algo me deslizare, me deis los auxilios que
a vuestra Penitente disteis, y me concedáis lo que en esta novena os pido, si
es de vuestro agrado. Amén.
—Se concluirá rezando una Salve a María
Santísima nuestra Señora en sufragio de las benditas almas del Purgatorio, por
la conversión de los que están en pecado mortal, y para que se digne asistirnos
en la hora de nuestra muerte.
GOZOS EN HONOR Y ALABANZA DE SANTA MARÍA MAGDALENA
A todos, Dios mil favores
Nos hará, mediando vos.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Dios, que es la suma bondad,
Y en sus piedades inmenso,
Estuvo siempre propenso
A usar con vos de piedad:
En tiempo y eternidad
Fuiste objeto a sus amores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
El fuego de amor divino
Causó vuestra conversión,
Y de Él también el perdón
A culpa y pena os provino:
Privilegio peregrino
Debido a tales ardores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Vuestra penitencia y llanto
Causó al Cielo regocijo,
Ejemplo al mundo prolijo,
Y al Infierno horror y espanto:
Este en luzbel llegó a tanto
Que huyó tus alrededores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Cuando la gracia limpió
Del pecado y sus horruras,
A las vírgenes más puras
Vuestra pureza superó:
Este don se os concedió
Con otros mucho mayores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Magdalena, vuestro amor
Os hizo a Dios agradable,
A todo el mundo admirable
Y al Cielo digna de honor:
Él fue la parte mejor
Por sus actos superiores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Sois la Santa más amada
De Jesús y de María,
Porque así lo merecía
Vuestra lealtad consumada:
Entre toda señalada
Habéis sido en sus favores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Individua compañera
De Jesús y de María,
De continuo, noche y día
Los seguíais a donde quiera:
Siempre fuisteis la primera
En sus gozos y dolores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Predicas con luz divina
Y con celo peregrino
Al hebreo y al Rabino
La Evangélica Doctrina:
Apostólica Heroína,
Que confutas sus errores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
A Cristo crucificado
Predicabas de tal suerte,
Que de un naufragio a la muerte
Tu celo fue sentenciado:
Mas Dios os ha preservado
Para triunfos superiores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Tu eficaz predicación
En Palestina y en Francia
Dio frutos en abundancia
Sobre toda estimación:
Ella fue en su perfección
Norma de Predicadores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
De los Ángeles guiada,
Te retiraste a un desierto,
Donde viste el Cielo abierto,
Franca para ti su entrada:
Cada día eras llevada
A cantarle a Dios loores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Aunque al tiempo de llegar
A vuestra amada mansión
Un formidable dragón
Os quiso allí devorar:
Nada os pudo intimidar,
Ni entibiar vuestros fervores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Vuestra fe y vuestra piedad
Tanto bien os merecieron,
Que desde luego os unieron
A la excelsa Majestad:
Esta gran felicidad
Disipó vuestros temores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Que son vuestras excelencias
De un mérito sin segundo,
Lo manifiestan al mundo
Divinas y humanas ciencias:
Por esto a tus preeminencias
Cielo y tierra dan loores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Tu eficaz intercesión
Para con Dios pudo tanto,
Que alcanzas con ella cuanto
Le pides en tu oración:
Por esto tu protección
Te piden nuestros clamores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Vuestra heroica penitencia
Los Ángeles celebraron,
Y los hombres admiraron
Su rigor y permanencia:
Para Dios de complacencia
Fueron tan santos rigores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
La humildad y fortaleza,
Con la imitación de Cristo,
Fueron en ti por lo visto
Segunda naturaleza:
Esta es la mayor proeza
De acciones tan superiores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
De Jesús amante fina
Fuiste en seguirle constante,
Sin separarte un instante
De su ejemplo y su doctrina:
Fidelidad peregrina
Entre mil perseguidores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Fuiste de Cristo escogida
Para modelo y dechado
Del alto y sublime estado
Más perfecto en esta vida:
Por amor con Él unida
Dais norma a sus amadores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Viviendo en carne mortal
Fuiste al Cielo conducida,
Donde a los Santos unida
Diste a Dios gloria inmortal:
¡Oh excelencia sin igual
En los siglos posteriores!
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Tu devoción y piedad
Ungiendo a Cristo los pies,
Allí te elevó, y después
A una heroica santidad:
De tanta heroicidad
Hacednos imitadores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
En la unción primera, santa
Fue tu virtud y selecta,
Más la segunda en perfecta
Mucho a otra se adelanta:
En la tercera fue tanta,
Que excedió a las anteriores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Con santa resolución
Caminaste las tres vías,
Que al espíritu son guías
Para la divina unión:
Tan heroica perfección
Da esfuerzo a sus seguidores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Tú fuiste la precursora
De Jesús resucitado,
Porque de su Apostolado
Fuiste evangelizadora:
Para ellos fuiste la aurora
Del sol Cristo y sus fulgores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
El Orden Dominicano,
Que por patrona os venera,
Por vuestros ruegos espera
El auxilio soberano:
Proteged con fuerte mano
A todos sus profesores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Todos a tus pies postrados
Con la mayor devoción
Pedimos tu intercesión
Y el ser con ella amparados:
Que olvide Dios los pecados
De tan viles ofensores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
En las congojas fatales
De la postrera agonía,
Con tu intercesión, María,
Socorred a los mortales:
No sufran, no, tales males,
Ni los eternos horrores.
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Y pues que Dios mil favores
Nos hará, mediando Vos,
Rogad, Magdalena, a Dios,
Por justos y pecadores.
Antífona: María ungió los pies de Jesús, y los secó con sus
cabellos, y la casa se llenó del olor del ungüento.
℣. Perdonados le son muchos pecados.
℟. Porque amó mucho.
ORACIÓN
Concédenos, Padre Clementísimo, para que así como Santa María
Magdalena, amando a Jesucristo nuestro Señor sobre todas las cosas, obtuvo el
perdón de sus pecados, así también nosotros por tu misericordia impetremos la
bienaventuranza sempiterna. Por el
mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.

