COMENZAMOS:
27 de julio.
FINALIZAMOS: 4 de agosto.
FESTIVIDAD: 5 de agosto.
—Otros días para hacer
esta novena:
—12 de marzo, que es el día de la invención de su sagrado Cuerpo.
—12 de abril, que es el día de su solemne Traslación.
PRÓLOGO DEL AUTOR
Tan célebre
como verdadera es aquella sentencia del gran Padre San Gregorio, en que dice,
que las calamidades que nos afligen en esta vida mortal, como a empellones nos
llevan a Dios. Y verdaderamente todo esto es menester
para que algunos hombres se acuerden de su Divina Majestad; porque las
felicidades, honras, riquezas y delicios de esta vida les hacen olvidar de la
eterna, y tan ciegamente las aman, que parece tienen al destierro por patria, y
que se quisieran perpetuar en este valle de miserias.
Para despertar
pues de este ingrato olvido a los hombres suele su Majestad enviar al mundo
algunas calamidades que amenacen a pobres y a ricos, a nobles у plebeyos; para
que unos y otros levanten los ojos al cielo, de donde solo les puede venir el
auxilio. Tales son los terribles
terremotos con que Dios nos avisa en estos tiempos.
Años pasados atemorizaron a la América, y en estos amedrentan a la Europa y han
hecho grandes estragos en nuestra España; para que, si
en la prosperidad no queremos acordarnos de Dios, le temamos y tengamos en
memoria en la adversidad.
Como a empellones pues
nos llevan estas adversidades a Dios. ¿Pero con
qué cara nos hemos de poner delante de su Majestad, viendo que no nos lleva el
amor sino el temor? Podemos justamente temer que no nos dé
audiencia, y que, enojado como David con su hijo Absalón, nos vuelva las
espaldas. Pero no, que ya irá con nosotros un Joab que temple los enojos de
David, y lleve a su presencia de la mano a Absalón. Venga
un San Emigdio, privado y amigo más familiar de Dios que Joab de David, que en
su mismo nombre parece que lleva la insignia de Medianero, y en la Corte del
cielo es uno de sus mayores validos: pongamos
en sus manos el memorial de este Novenario, en que suplicamos a Dios nos libre
de terremotos, templando los justos enojos que su Majestad tiene contra los
pecados del mundo.
Mucho pueden en esto
todos los Santos, porque como dice S. Jerónimo, ellos
mitigan con sus ruegos las justas iras de Dios: ellos
son que en sus hombros mantienen el mundo, según
dice Job; porque si no fuera por las oraciones
de los Santos, ya nuestro Señor hubiera destruido al mundo por sus muchos
pecados, como explica el mismo S. Jerónimo. Pero entre todos los
Santos el glorioso obispo de Áscoli y mártir San
EMIGDIO es especial defensor contra los
terremotos. Desconocido estaba este santo en estos países, pues apenas
se había oído su nombre sino en el Martirologio romano al día 5 de agosto;
porque como en nuestra península pocas veces se han experimentado temblores de
tierra, su nombre y protección en tales calamidades se ignoraba, hasta que el
año pasado de 1755 el día de todos los Santos, se oyó la primera vez en
Zaragoza invocar a San Emigdio, al tiempo que temblaron edificios y templos,
cesando los vaivenes del templo de los padres Mínimos al invocar un religioso a
San EMIGDIO, cuando cantaban tercia en el coro;
y así por medio de los padres Mínimos ha empezado a ser
venerado en Zaragoza San Emigdio como abogado especialísimo contra terremotos.
Tienen estos religiosos
padres en Nápoles (donde los terremotos son muy frecuentes) en su convento de
la Estrella, capilla y reliquia de San Emigdio; y en el año de 1732 en que se
arruinaron allí muchos edificios con los terremotos, nada padeció dicho convento,
donde es venerado con especialidad el Santo, y por eso lo eligió Nápoles por
patrón, y desde entonces no ha experimentado la más ligera fatalidad. En
Áscoli, Áquila y Roma también es venerado como patrón este Santo,
experimentados de su patrocinio en los terremotos, de que se podían referir
muchos y singulares casos; pero solo diré el más moderno, que es del año 1742.
La ciudad de Catania, en
Sicilia, fue muchas veces arruinada por los temblores de tierra a que está
expuesta; pero habiendo logrado aquel Senado el dicho año una reliquia del
Santo que le enviaron los asculanos, desde entonces se halla libre de terremotos,
aun cuando los experimentan los lugares circunvecinos, lo cual atribuye aquel
Senado al patrocinio de San Emigdio, que se colige que este glorioso Santo es
especialísimo abogado contra el terrible azote de los terremotos.
Para merecer
pues su amoroso patrocinio en todos tiempos, y más en los de los terremotos, se
ofrece aquí a todos un eficaz medio que es el siguiente Novenario, que será
como un memorial que ponemos en manos de San Emigdio, para que como valido
especial en la Corte del Cielo temple los enojos de Dios cuando nos avisa con
terremotos; y lo que nosotros no merecemos alcanzar, lo consigamos por su
intercesión.
MÉTODO PARA HACER ESTA NOVENA
La
disposición más necesaria para conseguir lo que pedimos en este Novena es
procurar la amistad y gracia divina, purificando de culpas el alma por medio
del santo Sacramento de la Penitencia: y así el día que
se empiece la Novena u otro de los nueve, se ha de confesar y comulgar para que
sea más eficaz nuestra oración.
El ayuno corporal
eleva el alma, dándole alas para que vuele a contemplar las cosas divinas, y
con él la oración es muy eficaz y muy buena: y así el
que pudiere ayunar lo hará el viernes o sábado dentro de la Novena, y el que no
pudiere lo conmutará en otra obra de supererogación a arbitrio de su confesor o
padre espiritual.
La limosna libra
de la muerte, limpia de culpas y hace que hallemos en Dios misericordia: y así cuando nos vemos amagados con este azote de su justicia,
buena disposición es la limosna para conseguir la misericordia divina; pero el
pobre que no puede hacerla, hará (de consejo de su confesor) otra obra buena. Estas son las principales obras
satisfactorias: oración, ayuno y limosna; y así
juntando el ayuno y limosna a la oración que se hace en
esta Novena, será eficaz disposición para que Dios airado nos mire con ojos de
piedad.
Todos los días de la
Novena se ha de visitar el altar o capilla del Santo (donde la haya); y si no
se puede cómodamente, bastará hacer la oración delante de alguna imagen del
Santo; у el que no la tuviere, delante del Santísimo Sacramento o en su casa en
lugar devoto.
El tiempo más oportuno
para hacer este Novenario es cuando haya amagos de terremotos; pero fuera de
este contratiempo (para alcanzar de Dios que nos libre de este trabajo) será
bien hacerlo todos los años en uno de tres tiempos. El
primero a 5 de agosto, que es el día principal
del Santo, por ser el de su glorioso martirio: se puede empezar la
víspera y concluir en su octava, o empezarlo nueve días antes del de su dichosa
muerte. El segundo tiempo es a 12 de marzo, que es el día de la invención de su sagrado
Cuerpo: y el tercero a 12 de abril, que es el día de su solemne Traslación.
S
Todos los días se hace
memoria de alguna especial obra virtuosa que el Santo hizo en su vida, pidiendo
al Señor que nos dé auxilios para imitar sus ejemplos, a más de suplicarle que
por su intercesión nos libre de terremotos. El que tuviere alguna necesidad
especial también puede hacer la Novena para este fin, que para todas las
necesidades es poderoso San Emigdio con Dios, teniendo gran confianza que (si
le conviene) alcanzará lo que desea.
Al fin de la oración
que se pone para todos los días, se rezará un Credo en reverencia de la Pasión
de Cristo (en cuya santísima muerte tembló la
tierra con terremotos, y a cuya vista lo confesaron por Hijo de Dios algunos) y en memoria de la confesión de la Fe que hizo San Emigdio
cuando de gentil pasó a cristiano.
Después para cada día se
poden dos oraciones: una al Santo, para que nos alcance
del Señor auxilios para imitar sus ejemplos: otra a nuestro Señor, para que por
los méritos del Santo nos conceda lo que le pedimos, y después de esta última
oración se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri,
y al fin de todo los Gozos del Santo con la
antífona y oración propia de su oficio, con que celebran su fiesta en
Nápoles y demás ciudades donde es patrón. Y el que no supiere leer o no pudiere
asistir cuando otros leen la Novena, bastará que rece
el Credo y los dichos Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri en veneración del
Santo, solicitando su amoroso y eficaz patrocinio.
ESPIRITUAL NOVENARIO AL
GLORIOSO OBISPO DE ÁSCOLI Y MÁRTIR SAN EMIGDIO, MEDIANERO PODEROSO ENTRE DIOS Y
LOS HOMBRES PARA TEMPLAR LOS ENOJOS DIVINOS EN TIEMPO DE TERREMOTOS
—Puesto
de rodillas ante el altar o imagen del Santo, habiéndose signado con la señal
de la Cruz, se hará con fervor el acto de contrición diciendo:
Por la señal ✠
de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos
líbranos, Señor ✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor
mío Jesucristo, ¡Verdad eterna!,
creo en Vos. ¡Misericordia infinita!, en Vos
espero. ¡Bondad suma!, yo os amo con todo mi
corazón, cuerpo y alma, potencias y sentidos. Por ser Vos mi Padre, mi Señor y
mi Dios, infinitamente bueno, y digno de ser amado sobre todas las cosas, me
pesa de haberos ofendido, solo por ser quien sois. Os
doy palabra de nunca más ofenderos, propongo morir antes que pecar: y espero en
vuestra suma bondad y misericordia, me perdonaréis, me daréis gracia para
enmendarme, y me comunicaréis vuestro amor y la perseverancia en el bien, hasta
la muerte. Amén.
DÍA PRIMERO – 27 DE JULIO
Este día
se hace memoria de cómo siendo San Emigdio, hijo de padres gentiles, criado y
educado en sus errores, a los veinte y tres años de su edad
(cuando excedía a los mayores filósofos en sabiduría) de
una conversación que tuvo con unos cristianos, gente sencilla, en que trataron
de la Religión cristiana, se movió a dejar la idolatría y abrazar la santa Fe
Católica, y luego entró a ser catecúmeno, posponiendo las razones de su
ingenio soberano a la luz e inspiración del Cielo.
ORACIÓN QUE SE HA DE DECIR TODOS LOS DÍAS
DE LA NOVENA
Dulcísimo
Jesús, clementísimo Redentor de nuestras almas, que
muriendo en una cruz trajisteis todas las cosas a Vos, cuando toda la máquina
del orbe en terremotos, y las piedras con sus quebrantos movieron a muchos
judíos os confesasen Hijo de Dios; concedednos auxilios eficaces que ablanden
la dureza de nuestros corazones, para que verdaderamente contritos lloremos
nuestros pecados y no volvamos a crucificaros otra vez con ellos: Y cuando
enojado contra nuestras culpas, hagáis temblar la tierra con solo mirarla, usad
de piedad con los que tememos vuestra justa ira que conmueve los fundamentos de
la tierra, y experimentemos vuestra amorosa clemencia que piadosamente los
sana. Como os lo suplicamos, así lo esperamos
conseguir de vuestra piedad infinita, por las entrañas de misericordia con que
descendisteis del cielo a la tierra. Amén.
—Ahora
se rezará un Credo. Después se dirán con fervor estos actos de Fe y Caridad.
Creo
en Dios Padre, creo en Dios Hijo, creo en Dios Espíritu Santo, y creo en el
misterio de la Santísima Trinidad y en aquello que
cree y confiesa la santa Iglesia Católica romana, porque es gusto de Dios.
Quisiera, Señor, haberte amado y amarte ahora por todos los instantes de la
eternidad, y que todos los hombres y ángeles te amaran (si posible fuera) como
Tú te amas a ti. Échanos, Señor, tu santa bendición, y sea
la del Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo.
Amén.
—Todo
lo dicho se dice todos los días.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
Gloriosísimo
Obispo y mártir San Emigdio, que entre las espinas
crueles de la gentilidad saliste azucena agradable a los ojos de Dios;
alcanzadnos de su Majestad gracia para que los que nacimos azucenas en el
paraíso de la Iglesia, no nos convirtamos en espinas que ofendan a su Majestad
Soberana. Por aquella docilidad con que os rendisteis a las razones sencillas
de los que os propusieron la santa Fe Católica, y dejasteis las sofisticas de
la sabiduría mundana con que resplandecíais entre los idólatras, conseguidnos
del Señor un corazón dócil y obediente a sus santas inspiraciones: un corazón
humilde que se rinda a la verdad y no la impugne, y finalmente perfecto
conocimiento de que es necedad delante de Dios la sabiduría de este mundo, para
que imitándoos en estos vuestros primeros y maravillosos ejemplos, os
tengamos propicio para que nos defendáis en las calamidades de los terremotos,
y logremos por vuestra intercesión lo demás que pedimos en este Novenario, como
lo esperamos de vuestra gran caridad. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Padre
soberano de las divinas luces у Señor de cielos y tierra, os
damos rendidas gracias porque revelaste a vuestro dócil y humilde siervo
Emigdio lo que escondiste a los arrogantes y soberbios, dándole luz para
conocer que se deben creer y son muy creíbles vuestros testimonios y verdades;
y para que, dejadas las razones vanas de la sabiduría de los idólatras, se
rindiese a las de vuestra eterna Sabiduría y recibiese la Fe Católica,
abjurando de la idolatría. Por esta docilidad y prontitud con que respondió a
vuestra divina inspiración recibiendo vuestra santa Fe, y por los méritos
grandes con que después os sirvió, os suplicamos, Señor, que nos confirméis en
vuestra santa Fe, con una Fe firmísima, una Fe formada y acompañada de buenas
obras, y nos deis luces e inspiraciones soberanas para conocer cuál sea vuestra
voluntad agradable y perfecta, y cumplirla hasta el fin de nuestra vida: y
juntamente (para mayor gloria vuestra) dadnos, Señor, lo que os pedimos en esta
Novena, si conviene para la salvación de nuestras almas. Amén.
GOZOS Y LOORES EN HONOR DE SAN EMIGDIO
Pues sois arco
celestial,
EMIGDIO,
en los terremotos;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Tréveris os dio al mundo
En la Alemania famosa,
La Fe a la Iglesia
esposa,
En virtudes muy fecundo:
En milagros sin segundo,
En portentos sin igual;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Nacido en el gentilismo
Y educado entre paganos,
Os pasaste a los
cristianos,
Renaciendo en el
Bautismo:
Mucho sintió el
paganismo
Mudanza tan especial;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Los gentiles con
terrores
A sí os quisieron
volver,
Mas los hicisteis temer
Con celestiales
fulgores:
Cuando la tierra en
temblores
Ostentó ser tribunal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
El que vaso os escogió
Para salud de las
gentes,
A dejar tierra y
parientes
Por ángel os avisó:
Y al sacerdocio elevó
Vuestra vida angelical;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Por dios de la medicina
Los infieles os
tuvieron,
Cuando adorar
pretendieron
Vuestra virtud
peregrina:
De milagros rica mina
Y en las curas
celestial;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
En Obispo consagrado
Los ídolos os temieron,
Y sus templos se cayeron
En terremoto causado:
De ver vuestro celo
airado
Con báculo pastoral;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Ingenioso vuestro celo
Sabía minar la tierra,
Y con este ardid de
guerra
Echar ídolos al suelo:
Con esta traza del cielo
Dabais la vida inmortal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Así a la Fe convertiste
A innumerables paganos,
Y así a muchos
cristianos
En la Fe fortaleciste:
Y con portentos que
hiciste
Disteis salud corporal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Mancos, ciegos y
tullidos
Encuentran en vos
remedio,
Pues sois poderoso medio
Para amparar afligidos:
Sus males envejecidos
Pierden su fuerza
mortal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
De tu pureza la flor
El tirano quiso ajar,
Pero llegaste a lograr
Diese de clavel olor:
Vuestro triunfo fue
mayor
Que su furor infernal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Con rigor más que
inhumano
Os cortaron la cabeza,
Que con bizarra fineza
Llevasteis en vuestra
mano;
¡Prodigio
muy soberano
Y
entre todos principal!
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
En Nápoles venerado
Sois con afectos y
votos,
Patrón contra terremotos
Con prodigios
confirmado:
Sed pues también abogado
De Mallorca en general;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Pues sois arco
celestial,
EMIGDIO,
en los terremotos;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Antífona:
San Emigdio con el espíritu de su boca derrocó
el culto a los ídolos y sus templos; guardó fielmente a los que en la fe de
Cristo engendró: y luego de cortada la cabeza, completó la insigne lucha, y su
preciosa sangre decoró el triunfo.
℣. La
tierra tembló, y se aquietó.
℞. Cuando
San Emigdio rogó por nosotros.
ORACIÓN
Omnipotente
y misericordioso Dios, que por la intercesión
de tu Mártir y Pontífice San Emigdio quisiste que temblara la tierra para
derrocar la impiedad de los ídolos, y para confirmar la fe de los cristianos
aquietaste la tierra, concédenos, te suplicamos, que
cuantos fielmente recordamos su nombre, seamos liberados por su admirable
virtud del flagelo de los terremotos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO – 28 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
En este
día se hace memoria de cómo San Emigdio recibió el santo Bautismo, y
dejando del todo la vana sabiduría que había aprendido de los idólatras, se dio
todo al estudio de las divinas escrituras y tuvo tal gracia en enseñar la
doctrina cristiana que a una voz le llamaba los cristianos: Vaso
de elección y habitación del Espíritu Santo.
—Se
hace la oración Dulcísimo Jesús, &c., el Credo y los Actos de Fe y Caridad.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
Generoso
soldado de Cristo, que despreciando el
cíngulo militar a que te tenía destinado tu padre gentil, elegiste más ser
militar bajo las banderas de Cristo que bajo los estandartes del emperador
terreno, elegiste más ser abatido en la casa de Dios que ensalzado en los
palacios del rey gentil; digno por esto, Santo mío, de que te llamasen los
cristianos Vaso de elección у habitación del Espíritu Santo: alcanzadnos
de su Divina Majestad que los que fuimos, como vos, del anúmero de los
llamados, seamos, como vos, del número de los escogidos. Y por aquel santo celo
con que, arrimados los libros profanos, os aplicasteis a aprender y enseñar las
verdades católicas; conseguidnos de Dios que pongamos nuestro consuelo en leer
santos libros, libros devotos y vidas de Santos, que nos inflamen la voluntad
en amor divino con sus ejemplos, y en lugar de leer libros de caballerías u
otras profanas historias, que empleemos el tiempo en enseñar la doctrina
cristiana a los de nuestra familia, para que cumpliendo con esta obligación,
nos hagamos dignos de conseguir por vuestra intercesión lo que pedimos en esta
Novena, como lo esperamos de vuestra piedad amorosa. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Señor
Dios nuestro, misericordioso y justo, que
con inescrutable providencia a Vos llamáis a las luces de la Fe por gracia, y a
otros dejáis en las tinieblas de la infidelidad por justicia: a unos destináis
para vasos de honra, y a otros para vasos de contumelia; humildemente os
suplicamos, Señor, por los méritos de vuestro amigo y fiel siervo San Emigdio,
a quien vuestra divina gracia hizo vaso de elección, que nos miréis con ojos de
misericordia; y pues fuimos del número de los llamados por vuestra gracia, nos
deis auxilios eficaces, para que con buenas obras hagamos cierta nuestra
elección para la gloria: y asimismo el favor que pedimos
en esta Novena, si conviene a gloria vuestra y salvación de nuestras almas. Amén.
—Los
Gozos y la Oración se dirán todos los días.
DÍA TERCERO – 29 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
En este
día se hace memoria de cómo habiendo sabido los padres del Santo que había
recibido el sagrado Bautismo, procuraron que dejase la Fe Católica con amenazas
y promesas, nacidas de dolor y rabia, porque había dejado la idolatría. Mas
el Santo, por el contrario, con razones tantísimas procuró convertir a sus
padres a la Fe Católica. Colérico su padre le interrumpió las razones y con
violencia le llevó al templo de Júpiter, acompañado de innumerables gentiles,
donde le amenazaron con tormentos y muerte si no volvía a la adoración de sus
falsos dioses. En tan apretado lance levantó los ojos al cielo el valeroso
joven, y pidió a Dios que clarificase su santo nombre; y al punto se movió un
terrible terremoto, que arruinó al templo y al ídolo; y de los idólatras (los
que quedaron vivos) quedaron atónitos y espantados; y pasando
Emigdio por medio de ellos sin hacerle sus enemigos daño alguno, se fue en paz
a su albergue con muchos cristianos.
—Se
hace la oración Dulcísimo Jesús, &c., el Credo y los Actos de Fe y Caridad.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
¡Fidelísimo
discípulo del más Divino Maestro! (Bien mereces
este glorioso nombre, pues tan generosamente aborreciste a tus padres). ¡Esforzado guerrero de la milicia cristiana! (No
hay voces para celebrar tu invicta constancia y fortaleza). ¡Oh, que bien fundada estaba vuestra Fe sobre la más firme
piedra; ¡pues ni la vida, ni la muerte, ni criatura alguna os pudo apartar del
amor a Cristo ni volver a las pompas del demonio, que renunciaste en el
Bautismo! Todos, Santo mío, os damos el parabién de vuestro triunfo; y
nos alegramos de que a los primeros pasos de vuestra conversión pudieseis tanto
para con el Padre celestial, que en fuerza de vuestra humilde oración
clarificase su nombre santo, arruinando el templo de los ídolos y atemorizando
a los idólatras con aquel terrible temblor de la tierra. Y pues desde esta
acción tan gloriosa os señaló el Señor como por árbitro para conmover la tierra
y como plenipotenciario para aquietarla, pues se movió esta vez a los ecos de
vuestra voz, y en otras muchas después se quietó al imperio de vuestra
voluntad; alcanzadnos de su Majestad Santísima que se
aquiete la tierra cuando la conmueva el furor de su ira divina; y para hacernos
dignos de esta misericordia que nos dé auxilios para aborrecer con santo odio a
padres, hermanos, amigos y malas compañías, que nos quisieren apartar de su
divina amistad y gracia. Así lo esperamos conseguir por vuestra poderosa
intercesión. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Omnipotente
Señor de cielos y tierra, que la fundaste sobre su
estabilidad y firmeza, y para clarificar vuestro nombre santo, a ruegos de
vuestro siervo Emigdio armaste a esta criatura para venganza de sus enemigos y
para que pelease en defensa de vuestro honor contra los gentiles insensatos: Suplicámoste,
Señor, por los méritos de este poderoso Abogado nuestro, que conviertas benigno
los terrores de tu ira divina cuando tiembla la tierra en remedios de la salud
humana, para que los que somos de tierra y nos hemos de volver en tierra,
tengamos el gozo de tener nuestra conversación en los cielos, apartándonos de
las pompas del mundo y demonio, como prometimos en el santo Bautismo. Amén.
—Los
Gozos y la Oración se dirán todos los días.
DÍA CUARTO – 30 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
En este
día se hace memoria de cómo un ángel del cielo avisó al Santo que era voluntad
divina que dejase su tierra y partiese a Italia a predicar la palabra divina,
levantando la voz como trompeta, asegurándole que en Italia se le preparaba el
premio y eterna corona. Obedeció puntual San Emigdio a la
voz del Cielo. Llegó a Milán, donde estuvo tres años y donde le ordenó de
sacerdote San Materno obispo de aquella ciudad; y
empezó con tanto fervor y fruto el oficio evangélico de la predicación que
convirtió a muchos infieles a la Santa Fe.
—Se
hace la oración Dulcísimo Jesús, &c., el Credo y los Actos de Fe y Caridad.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
¡Oh
obiedientísimo Emigdio, que como
fiel hijo de Abrahán dejasteis vuestra tierra, parientes y la casa de vuestro
padre, obedeciendo a la voz del ángel tan puntual, como Abrahán a la de Dios! Justamente os premia su Majestad Soberana
tan pronta obediencia, eligiéndoos por trompeta evangélica que anuncie a los
idólatras los misterios de su santa Fe Católica. Dignamente os prepara la
corona de vuestras fatigas en Italia, elevándoos a la alta dignidad del
sacerdocio, y haciéndoos instrumento divino de la conversión de innumerables
paganos. Por estas bendiciones, Santo mío, con que os premió el Cielo,
engrandeciéndoos más que a Abrahán en los innumerables hijos que por la
predicación del Evangelio engendrasteis en Cristo, alabamos al Señor; y a vos
os damos el parabién, suplicándoos que nos consigáis de su Majestad un corazón
aparejado para lo próspero y para lo adverso, tomándolo todo como venido de su
divina mano con total conformidad en su voluntad santísima: Una ciega y pronta
obediencia a sus divinos mandatos, a los de nuestros superiores y a los que
honró con hacerlos del linaje escogido del Real sacerdocio, para anunciar las
grandezas de aquel que de las tinieblas llama a su admirable luz. Alcanzadles
auxilios para celebrar dignamente tan altos misterios, y celo de la conversión
de las almas; ayudando a que reciban las divinas luces los que están en
tinieblas y sombra de muerte. Así lo confiamos de vuestra gran caridad, como lo
demás que en esta Novena pedimos. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Soberano
Señor, justo remunerador de nuestras obras, que
a vuestro siervo Emigdio premiasteis su pronta obediencia a vuestros mandatos
con soberanas honras en esta vida, guardándole para la eterna la corona de
Justicia; concedednos, Señor, por sus ruegos y méritos,
que imitándole en esta vida en el celo de la conversión de las almas y en hacer
en todo vuestra voluntad santísima, seamos con él coronados en la Gloria, para
cantar en su compañía eternamente vuestras misericordias divinas, y el favor
especial que pedimos en esta Novena, si conviene para la salvación de nuestras
almas. Amén.
—Los
Gozos y la Oración se dirán todos los días.
DÍA QUINTO – 31 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
En este
día se hace memoria de cómo llegó a Roma San Emigdio y obró en ella muchos y
estupendos milagros, sanando enfermos desahuciados, y
dando vista a ciegos, de lo que se movieron muchos infieles a recibir la Fe de
Cristo. A la fama de tantos milagros dijeron los gentiles que Emigdio era el
dios de la medicina llamado Esculapio, cuyo ídolo adoraban ellos en un templo;
y como a tal, le quisieron tributar inciensos a Emigdio. Mas el Santo los
desengañó, diciéndoles que en virtud de Jesucristo sanaba los enfermos; e hizo
que le trajesen los muchos que no había podido curar el ídolo; y el Santo con
una breve oración los curó a todos: y a vista de este portento, recibieron el
santo Bautismo mil y treinta hombres, con otros muchos niños y mujeres; y el Santo por su propia mano echo al ídolo en el río
Tíber.
—Se
hace la oración Dulcísimo Jesús, &c., el Credo y los Actos de Fe y Caridad.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
¡Oh
piadosísimo Emigdio, médico
soberano de almas y cuerpos, más poderoso y experto que la mentida deidad de
Esculapio! En buena hora seáis venerado como
instrumento del poder divino; pues sabéis dar vista a ciegos en el cuerpo, para
alumbrar las ceguedades del espíritu: sabéis curar enfermedades corporales,
para sanar las espirituales. Todos nos alegramos de que por estos medios sea
Dios ensalzado y su santo nombre conocido, vos venerado, y los ídolos
destruidos; y os suplicamos, que pues por el ardiente celo que tuvisteis de la
gloria de Dios y de la salud de las almas, os concedió su Majestad el obrar
tantas maravillas para alumbrar a los infieles con ellas, y traerlos a la santa
Fe Católica; a los que ya somos fieles, nos libréis de la ceguedad de nuestras
pasiones y de todas las enfermedades espirituales. Por aquella humildad con que
rehusaste los inciensos con que os querían adorar como divino a vista de
vuestros portentos, curad nuestra hinchada soberbia, y haced que huyamos las
lisonjas y honras vanas del mundo, y solo busquemos la honra y gloria de Dios
en lo bueno que hiciéremos: y finalmente, alcanzadnos
auxilios para desarraigar de nuestros corazones los demás vicios capitales que
son las enfermedades más peligrosas, y lo demás que deseamos conseguir por
medio de esta Novena. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Altísimo
Señor y Dios eterno, que resistís a los
soberbios, y dais vuestra gracia a los humildes, infinitas gracias os damos por
la singular gracia de curar enfermos con que premiasteis la heroica humildad de
vuestro siervo Emigdio, que solo buscaba la gloria de vuestro santo nombre,
convirtiendo con sus milagros a los infieles. Suplicamoste,
Señor, que por sus ruegos y méritos nos concedáis un celo ardiente de vuestra
honra y gloria; y una humildad profunda para no buscar los aplausos y honras
vanas del mundo en las buenas obras que hiciéremos, y lo demás que os pedimos
en esta Novena por su medio, para gloria vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
—Los
Gozos y la Oración se dirán todos los días.
DÍA SEXTO – 1 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición.
En este
día se hace memoria de cómo San Marcelo Papa, movido de las virtudes y milagros
de San Emigdio, lo consagró Obispo de Áscoli. Partiendo
a su residencia pasó por la Marca de Ancona, y al llegar a la ciudad de
Pittino, que era idólatra, y también a la de Ferino, se movió un terrible
terremoto, de que se valió el Santo para convertir aquellas ciudades a la Fe de
Cristo, como lo consiguió, obrando muchos milagros en bien de almas y cuerpos,
con tanto fervor de los convertidos que ellos por sí mismos destruyeron los
templos de los ídolos; y el Santo en su lugar
edificó otros donde el verdadero Dios fuese adorado.
—Se
hace la oración Dulcísimo Jesús, &c., el Credo y los Actos de Fe y Caridad.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
Oh
vigilantísimo pastor del rebaño de Cristo, que
por la humildad profunda con que rehusabas las honras te juzgó San Marcelo
digno de ser exaltado a la dignidad de Obispo. ¡Oh,
qué bien cumpliste con este ministerio apostólico, aunque por tus pocos avíos
te parecía que no sabías hablar! Bendito sea el Señor, que con la
potestad espiritual te dio valor para arrancar y destruir, para edificar y
plantar; pues los terremotos con que prevenías tu predicación apostólica, si
destruían templos a la idolatría, plantaban y edificaban templos a la Fe
Católica. Por este santo celo que teníais de la conversión de las almas y
dilatación de la Fe Católica, os suplicamos que los amagos
de la ira divina cuando tiembla la tierra nos sirvan para nuestra edificación y
no para nuestra destrucción, moviéndonos a arrojar de los templos vivos de
nuestras almas los ídolos de nuestras aficiones perversas, y a plantar en ellas
las virtudes: y logrado este fruto en los temblores de tierra, quede luego por
vuestra intercesión quieta y pacífica. Así lo esperamos de vuestra gran
caridad. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Omnipotente
y misericordioso Dios nuestro, que iluminas a
todo hombre que viene a este mundo, y que por medio de vuestro fiel ministro
Emigdio, moviendo terremotos, recibieron la luz del Evangelio innumerables
paganos; mirad, Señor, con ojos de piedad a los que ya gozamos de la luz de la
Fe, y cuando la tierra con temblores amenazare castigar nuestras maldades; Vos,
Señor, que castigando sanáis y perdonando conserváis, haced que quede firme,
para que conozcan todos los corazones mortales que de vuestra justa ira les
viene este azote, y de vuestra clemencia viene el que cese.
Favor, que esperamos de vuestra infinita piedad por los méritos y ruegos de
vuestro siervo Emigdio, que tanto trabajó por la gloria de vuestro santísimo
nombre, que sea alabado eternamente. Amén.
DÍA SÉPTIMO – 2 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición.
En este
día se hace memoria de cómo el Santo llegó a Áscoli, la principal ciudad del
Piceno, donde eran adorados los ídolos, y de donde le creó obispo San Marcelo,
para que con su predicación apostólica dejase la idolatría. Para
alcanzar esta victoria hizo temblar la tierra, de modo que se arruinaron veinte
y dos templos de gentiles, y los demonios que hablaban en los ídolos dieron
grandes aullidos, porque les quitaba Emigdio su reinado. Así sucedió, porque
aterrados con el terremoto los paganos, y admirados de sus milagros en curar
paralíticos y otros enfermos con sola la señal de la Cruz, se convirtieron
muchos a la Fe, que, invocando al dulcísimo nombre de Jesús, maldecían a los
ídolos. Y porque cada día se aumentaba el número de
los convertidos hizo fuera de la ciudad un secreto oratorio en una cueva, donde
se pudieran refugiar los cristianos de la persecución, que ya les amenazaba.
—Se
hace la oración Dulcísimo Jesús, &c., el Credo y los Actos de Fe y Caridad.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
¡Oh fortísimo guerrero de Cristo y milagroso ingeniero para derribar los muros del gentilismo, que
supiste desarmar a aquel fuerte armado y quitarle sus despojos para
consagrarlos al Cielo! Todos, Santo mío, nos
alegramos de vuestros trofeos y alabamos vuestra ingeniosa traza, traza
verdaderamente amorosa, con que minabais la tierra, para que bambaneando su
pesada máquina por el temor y temblor, entrase la luz de la Fe a la gentilidad,
fuese adorada la Santa Cruz, santificado el santo nombre de Dios e invocado el
dulcísimo de Jesús. Y pues con estas armas triunfaste del Infierno y
ahuyentaste los demonios, haced que nosotros con las
mismas nos libremos de sus tentaciones y asechanzas, y no reine ya jamás en
nuestras almas por la culpa, para que cuando los temblores de tierra nos avisen
de la indignación divina, estemos seguros en vuestra protección, que la sabréis
aquietar con el mismo ingenio amoroso que la sabéis conmover. Así lo esperamos
de vuestra gran caridad. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Fortísimo
y suavísimo Señor Dios nuestro, que con
providencia admirable mortificáis y vivificáis a los que queréis traer a Vos;
gracias os damos por el poder soberano e ingenioso que diste a vuestro siervo
Emigdio, para destruir las fuerzas del Infierno y arruinar los templos de los
ídolos, moviendo temblores de tierra, que dispusieran a los idólatras a recibir
vuestra Santa Fe. Por esta ingeniosa caridad con
que suavemente traía a los gentiles a vuestro conocimiento, os suplicamos,
Señor, que nos llenéis del espíritu de vuestro santo temor, para no provocar a
vuestra divina justicia con nuestras culpas, sino que, perseverando siempre en
vuestra gracia, nos hagamos dignos de experimentar siempre las dulzuras de
vuestra misericordia. Amén.
—Los
Gozos y la Oración se dirán todos los días.
DÍA OCTAVO – 3 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición.
En este
día se hace memoria de cómo llevado el Santo a la presencia del tirano Polimio (que
como presidente en Áscoli por los emperadores Diocleciano y Maximiano,
perseguía a los cristianos), fue reprehendido por
los muchos idólatras que había convertido a la Fe de Cristo, y procuró el
tirano que el Santo adorase a los ídolos, prometiéndole, si lo hacía, grandes
premios; y entre otros, que le daría por esposa a su hija llamada Polisia,
noble, rica, discreta y muy perita en las lenguas griega y latina; y que si no
hacía esto, había de padecer gravísimos tormentos. Más el Santo no hizo
caso de sus amenazas ni promesas, y constantemente confesó la Fe Católica. No
obstante, esta constancia, con astucia diabólica hizo el tirano introducir a
San Emigdio al aposento de su hija, para que al ver su hermosura y gentileza se
prendase de sus gracias y renunciase de la Fe Católica. Pero sucedió, al
contrario; porque a breves razones que propuso
Emigdio a Polisia para hacerle creíbles los testimonios de nuestra Religión cristiana,
se dio por vencida la sabiduría de Polisia y abrazó nuestra santa Fe Católica,
y al fin murió santa.
—Se
hace la oración Dulcísimo Jesús, &c., el Credo y los Actos de Fe y Caridad.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
¡Oh
invicto confesor de la Fe y án27gel en carne mortal! Toda
alabanza es corta para celebrar tu angelical pureza; pues no solo no te
rendiste a las persuasivas amorosas de aquella hermosura, que con caricias y
lisonjas te halagaba a que (dejada la Fe de Cristo) gozases las delicias de su
tálamo, sino que, con raro ejemplo, vencidas las razones de su sabiduría y
despreciados los afectos de su voluntad enamorada, la sacaste de las tinieblas
de la idolatría y la trajiste a las luces de la Fe Católica. Bendito
sea eternamente el Señor, que por tu medio de las tinieblas saca la luz, y te
dio tanta constancia para confesar la Fe, y tanta gracia para convertir la
gentilidad. Y pues tanto agradaste al Señor en estas acciones tan heroicas,
alcanzadnos de su Majestad santísima gran fortaleza para mantenernos firmes en
la Fe y para ser fuertes en la castidad, convirtiendo al amor de Dios a los que
nos la quisieren violar. Así lo confiamos de vuestra intercesión. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Dios
y Señor, amador de la pureza y castidad, ayudadnos
con especial gracia para conseguir este soberano don, que nadie lo tiene si Vos
no lo dais; y para esto dadnos tal aborrecimiento a la torpeza, cuya fealdad
obscurece la razón, que antes padezcamos la muerte que quebrantemos vuestra
santa ley en pensamientos, palabras u obras contra la virtud de la castidad. Mirad,
Señor, los méritos de vuestro fiel siervo Emigdio en esta virtud; y por su
intercesión dadnos auxilios para apartamos de todas las ocasiones de torpeza, y
que cada uno conserve la virtud de la castidad según su estado. Así lo
esperamos de vuestra clemencia infinita, que sea eternamente alabada. Amén.
—Los
Gozos y la Oración se dirán todos los días.
DÍA NOVENO – 4 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición.
En este
día se corona el Novenario con la memoria del glorioso martirio de San Emigdio.
Rabioso
el presidente Polimio de que el Santo hubiese convertido a su hija Polisia a la
Fe Católica, en vez de haber reducido su hija al Santo a la idolatría, le mandó
cortar la cabeza, la que tomando en sus manos el Santo (como el Areopagita y
San Lamberto), la llevó un tercio de legua, hasta llegando al oratorio que
había edificado en la cueva fuera de la ciudad de Áscoli, dio su espíritu al Señor a los 30 años de su edad y 7 de
su admirable conversión, a 5 de agosto del año 309 del nacimiento de Cristo
—Se
hace la oración Dulcísimo Jesús, &c., el Credo y los Actos de Fe y Caridad.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
Ya,
invicto Mártir de la constancia, gozáis el premio de vuestras peleas. Ya,
insigne propagador de la Fe Católica, descansáis de vuestras fatigas. Ya,
taumaturgo de prodigios, triunfáis ufano en los cielos, y ya, infatigable
trompeta evangélica, cantáis con los ángeles la victoria, entonando eternamente
las misericordias divinas. Sea enhorabuena, Santo mío, que gocéis para siempre
esa felicidad eterna. ¡Oh, qué momentáneo os parecerá
y qué leve el peso de las tribulaciones que padecisteis en este mundo, comparado
con las eternas dichas que gozáis en el Cielo! ¡Dichosos trabajos, que tal
premio os han merecido! ¡Dichosos desvelos en vuestro pastoral oficio! ¡Dichoso
celo de la salud de las almas! ¡Y dichosas fatigas en la predicación evangélica
tan felizmente coronadas! Y pues que por hallaros en tan alta esfera no
habéis olvidado a los miserables que gemimos en este valle de lágrimas; antes
bien, aquella grande e ingeniosa caridad que tuvisteis en esta vida, la tenéis
mucho más perfecta en esa visión beatífica; conseguidnos
del Señor con vuestra intercesión poderosa (por los méritos de vuestro ardiente
celo y generoso martirio; en que tomando la cabeza en las manos, disteis a
entender que estabais aparejado a dar más veces la vida por Cristo), alcanzadnos,
pues, auxilios para arrancar de nuestras ánimas los malos hábitos, y librarnos
de la esclavitud de los vicios, y en la hora de nuestra muerte ser fortalecidos
con la gracia de los santos Sacramentos, con los cuales ayudados en trance tan
peligroso, logremos la dicha de pasar a ver claramente la divina cara, y en
vuestra compañía amarla, bendecirla y alabarla eternamente en la gloria. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Soberano
Rey de la gloria y Señor de las virtudes, Rey de los Reyes y Señor de los
Señores, Corona de los justos y Gloria de los ángeles y bienaventurados, con
humilde rendimiento os damos gracias por todos los dones naturales y
sobrenaturales, conque adornaste a vuestro fiel siervo y valeroso soldado
Emigdio en esta vida. Bendita sea eternamente vuestra magnificencia soberana;
pues, Vos Señor, dais la gracia y la gloria. Vos por breves y momentáneos
servicios, que en solos siete años que vivió en vuestra Santa Fe os hizo San
Emigdio, ayudado de vuestra gracia, le coronasteis con eterno peso de gloria.
Vos en breve le hicisteis varón consumado, llenando en pocos años lo que otros
en muy largo tiempo: y esmaltasteis los heroicos méritos de sus pocos años con
la aureola gloriosa del martirio. Suplicamos, pues, Señor,
por tus gloriosos méritos y por la singular demostración que hizo de tomar su
cabeza en sus manos, después que la cortó de su cuello el verdugo, como
significando que estaba pronto a morir muchas veces más en defensa de vuestra
Santa Fe, que nos asistáis con vuestra divina gracia para perder mil veces la
vida, antes que ofenderos con culpa mortal: y que vivamos tan atentos a
agradaros, como San Emigdio vivió; pues en solos treinta años de edad, condenó
la larga vida del pecador, para que viviendo así, nos hagamos dignos de su
protección en todos nuestros conflictos, especialmente en los más terribles,
que son los de los terremotos, en que (cogiendo de improviso) peligran almas y
cuerpos. Y finalmente os pedimos que cuando llegue la hora de nuestra muerte
nos halle en nuestro sano juicio y advertencia, para salir de esta vida armados
de los santos Sacramentos de la Iglesia; y así logremos la perseverancia final
en vuestra divina gracia, para cantar en su compañía vuestras divinas
misericordias eternamente en la gloria. Amén.
—Los
Gozos y la Oración se dirán todos los días.
***
BENDICIÓN DE SAN EMIGDIO
CONTRA TERREMOTOS, QUE SE PUEDE ECHAR A LOS EDIFICIOS CUANDO LOS CONMUEVE LA
TIERRA
℣.
Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
Nuestra
ayuda está en el nombre del Señor.
℞. Qui fecit Cœlum et terram.
Quién
hizo el cielo y la tierra.
℣. Sit nomen Dómini benedíctum.
Bendito
sea el nombre del Señor.
℞. Ex hoc nunc et usque in sǽculum.
De
ahora en adelante y para siempre.
Benedícat tibi
Dóminus ✠,
et custódiat
te ✠, osténdat
fáciem
suam tibi et misereátur tui ✠. Convértat
vultum suum ad te, et det tibi pacem et sanitátem
✠. Dóminus
benedícat
domum hanc et omnes habitántes in ea, ac líberet
ab ímpetu
terræmótus
in nómine
et virtúte
Jesu (Que el Señor ✠ te bendiga, y te guarde ✠, te muestre su rostro y tenga misericordia de ti ✠. Vuelva hacia ti su rostro, y te dé la paz y la salud ✠. Que el Señor bendiga
esta casa y todos los que habitan en ella, y en nombre y virtud de Jesús, los libre del ímpetu de los terremotos).
Amén.
Antiphona:
Beátus Emýgdius spíritu oris sui idolórum cultum,
ac templa evértit; quos Christo in fide génuit, ipsi fidéliter servávit: ac
tandem abscísso cápite, insígne complévit certámen, et pretióso sánguine suum
decorávit triúmphum (San Emigdio con el
espíritu de su boca derrocó el culto a los ídolos y sus templos; guardó
fielmente a los que en la fe de Cristo engendró: y luego de cortada la cabeza,
completó la insigne lucha, y su preciosa sangre decoró el triunfo).
℣.
Terra trémuit, et quiévit (La tierra tembló, y se aquietó).
℞. Dum pro
nobis deprecarétur Emýgdius (Cuando San
Emigdio rogó por nosotros).
ORATIO
(ORACIÓN)
Omnípotens et
miséricors Deus, qui ad everténdam idolórum impietátem, Beáti Emýgdii Mártyris
tui atque Pontíficis intercessióne terram trémere, et ad confirmándam
Christianórum fidem terram quiéscere voluísti; da nobis quǽsumus, ut ejus nomen
fidelíssime recoléntes, a flagéllo terræmótus ipsíus mira virtúte liberémur.
Per Christum Dóminum nostrum (Omnipotente y misericordioso Dios, que por la
intercesión de tu Mártir y Pontífice San Emigdio quisiste que temblara la
tierra para derrocar la impiedad de los ídolos, y para confirmar la fe de los
cristianos aquietaste la tierra, concédenos, te suplicamos, que cuantos
fielmente recordamos su nombre, seamos liberados por su admirable virtud del
flagelo de los terremotos. Por Jesucristo Nuestro Señor). Amén.
—Padre
nuestro, Ave María y Credo.
J.
N. R. J.
Jesus
Nazarénus ✠ Rex Judæórom. Christus ✠ nobíscum, state. Sanctus Deus
✠, Sanctus Fortis ✠, Sanctus et Immortális ✠, Miserére nobis.
Christus vincit ✠, Christus regnat ✠. Christus ímperat ✠, Christus ab omni malo,
et a flagéllo terræmótus líberet nos. In nómine Patris ✠, et Fílii ✠, et Spíritus ✠ Sancti (Jesús Nazareno
✠ Rey de los judíos. Cristo ✠ está con
nosotros, estad quietos. Santo Dios ✠, Santo Fuerte ✠, Santo Inmortal ✠, ten piedad de nosotros. Cristo vence ✠, Cristo reina ✠. Cristo impera ✠, Cristo nos libre de
todo mal y del azote de los terremotos. En el nombre del Padre ✠, y del Hijo ✠, y del Espíritu ✠ Santo).
Amén.
Sancte Emýgdi,
ora pro nobis, et defénde nos ab ímpetu terræmótus in nómine Jesu Christi
Nazaréni (San Emigdio, ruega por nosotros y
defiéndenos del ímpetu de los terremotos en nombre de Jesucristo Nazareno).
Amén.
—Decir
tres Gloria Patri.











No hay comentarios:
Publicar un comentario