Sacada
a la luz por un devoto del Santo, e impresa en México en 1808. El Ilmo. Sr.
Arzobispo de México, D. Francisco Javier de Lizana y Beaumont, concede 80 días
de Indulgencia a quien rezare esta devoción.
COMENZAMOS: 3 de junio.
FINALIZAMOS: 11 de junio.
FESTIVIDAD: 12 de junio.
PIADOSA
NOVENA EN HONOR DEL GLORIOSO ANACORETA SAN ONOFRE
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠
enemigos, líbranos
Señor
✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre
verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y
porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos
ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las
ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere
impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en
satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en
vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los
merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis
gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la
muerte. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS
DÍAS
Oh Dios mío, por
tu infinita bondad hago dulce memoria del penitente anacoreta San Onofre ¡Oh buen Jesús! Por este beneficio seáis
eternamente alabado en la gloria. Con amorosa providencia, dispusisteis que
vuestro siervo, el abad Pafnuncio, penetrara los desiertos de Egipto, y con los
trabajos imponderables, caminara por aquella soledad, diez y siete días, para
buscar y hallar a nuestro amado Onofre, cuando ya se le acercaba su muerte,
dejando esto, en público testimonio de su vida mortificada, os suplico
humildemente por los méritos de este gran santo, me hagáis participante de los
favores que prometéis a vuestros devotos, en cuya poderosa intercesión hallan
remedio los pecadores, de costumbres y envejecidos en sus vicios, y vos, Padre
mío San Onofre, cuya presencia en el desierto confortó el espíritu del Santo
Abad Pafnuncio, le borró la memoria de los trabajos padecidos en tan larga
peregrinación, le llenó de gozo su amable visita y conversación, y se tenía por
el más dichoso entre los mortales por solo el haberos visto y hablado ¿Cuál será mi felicidad si el Señor me concede la gracia
de ser siempre vuestro devoto y amante? ¡Oh,
quien os hubiera conocido antes, Santo mío! Jamás me olvidaré ya de vos,
confío hallar alivio en mis trabajos, consuelo en mi alma, y echar de mi los
malos pensamientos y deleites de la carne, según la promesa que hiciste en el
desierto diciendo al Santo Abad Pafnuncio: “cuando
vuelvas a Egipto, dirás a los siervos de Cristo, que el que hiciere memoria de
mí, será libre de tentaciones, porque así lo he pedido al Señor, y su bondad me
lo ha concedido” ¿dejaré yo de elegiros por
mi defensor en las tentaciones, cuando el mismo Dios ha concedido esta
particular gracia para vuestros devotos? Desde
ahora, santo mío, os elige por su patrón e intercesor, mi pobrecita alma, con
la segura confianza que, viviendo a vuestra sombra, guardaré los divinos preceptos,
me mantendré firme y constante en la amistad con Dios, y por desgracia la
perdiere, me alcanzareis un fervoroso dolor para arrepentirme, y morir antes
que ofenderos. Amén.
DÍA PRIMERO – 3 DE JUNIO
ORACIÓN
¡Oh Gloriosísimo
San Onofre! Dulce abogado mío, a cuya presencia viene mi alma, atraída
de la bondad divina, que se complace viéndoos buscar el socorro de nuestras
miserias en sus amigos y privados, que ha prometido grandes favores a los que
se acogieren a vos, admitid mi súplica y oídla compasivo, confío dijiste, Santo
mío, que hará el Señor muchas mercedes a los que te tomaren como intercesor:
Santo mío, yo confío alcanzarlas todas por vos, porque son muchas las
necesidades de mi alma, sin número son las gracias que el Señor os ha
prometido, distinguiéndoos entre los santos, porque fue vuestra virtud
distinguida entre los demás, elegiste por amor a Dios y por imitar a San Juan
Bautista, una vida que careciese de todo alivio y consuelo terreno,
permaneciste en ella sesenta años continuos, y hubieras preservado cuantos
siglos hubiera ordenado la Divina Providencia ¿Quién
podrá penetrar la grandeza de vuestro mérito ni el aprecio que mereció vuestra
penitencia en la aceptación del Señor? Alcánzame,
Santo mío, de la Divina Bondad, que os venere con piadoso afecto, con solo esto
me prometo observar una vida cristiana, confesar todos mis pecados, y corregir
mis costumbres, apártame de los riesgos y peligros de perder la gracia, ser
fiel a Dios en adelante, correspondiendo con obras a las palabras que le he
dado, para que, perseverando en gracia, os acompañe en el cielo por toda la
eternidad. Amén.
—Se reza
un Credo al Señor, y se pide al santo lo que cada uno necesite conseguir en
esta novena.
GOZOS
Pues
el poder infernal
Tiembla
a tu nombre elevado:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
Al
primer golpe del cielo,
Burlaste
al mundo engañoso,
Buscando
amoroso
Con
insaciable desvelo,
Pues
en un claustro tu celo
Hizo
vida angelical:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
En
vigilia y oración
A
los monjes excediste
Y
en breve de todos fuiste
Ejemplo
y admiración,
Si
granjeo tu corazón
Tan
abundante caudal:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
Un
designio soberano
Te
sacó del monasterio
Y
de una luz al imperio
Se
te reveló el arcano,
Negado
al comercio humano,
Fuiste
todo celestial:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
En
el yermo te escondiste
Y
acendrando tu inocencia
En
austera penitencia,
Sesenta
años consumiste,
Si
amoroso resististe,
A
toda la ira infernal:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
El
pan de tribulación
Con
lágrimas amasado,
Fue
tu plato regalado
Y
toda tu ocupación,
Lograste
en tal refección,
Gran
aumento espiritual:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
Ya
no humano parecía
Tu
espíritu, pues se humana
Un
ángel cada semana
A
darte la Eucaristía,
¿Qué
efecto en ti no haría
Tal divino
panal?:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
A
tan eminente grado
De
perfección arribaste,
Que
varias veces lograste
Ser
por Ángeles tomado,
Y
en el cuerpo y alma elevado
A
ver al Dios inmortal:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
Varias
veces arrobado
Con
Dios tu espíritu uniste,
Con
cuyos raptos viviste
Como
bienaventurado,
Oh
galardón ajustado
A
virtud tan especial:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
Cuando
Dios determinó
Premiar
tus austeridades,
A
tan hondas soledades
A
un santo Abad dirigió,
Tus
virtudes le mostraron
Justo
como liberal:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
Le
ofreciste al abad Santo,
Su
parte en el reino eterno,
Y
para el devoto tierno,
Tu
auxilio en todo quebranto,
Sea
tu nombre, por tanto
El
remedio a todo mal:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
De
Dios tú mismo
Al
morir, le aseguraste
Que
no puede hacer contraste
A
tu poder el abismo
¡Oh
ejemplo! ¡oh heroísmo!
¡Oh amor
el más maternal!
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
En
tranquilidad dichosa
El
espíritu exhalaste
Que
a tu Dios encomendaste
En
oración fervorosa,
Procedió
a tu hora gloriosa
La
más brillante señal:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
De
la luz inmensos raudales
Cercáronte
en dulce calma,
Y
recibieron tu alma
Con
músicas celestiales,
Pues
miras ya sin cendales,
La
misma luz esencial:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
No
niegues pues tu asistencia
Al
devoto que afligido,
De
tu poder persuadido
Invocase
tu clemencia,
Pues
espera en tu influencia
Socorro
todo mortal:
Sednos,
Onofre sagrado,
Protector
universal.
℣.
Ruega por nosotros, ¡Oh San Onofre!
℟.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN
Padre mío San Onofre, yo sé que todo lo que
pidas al Señor, lo alcanzarás por la fidelidad y pureza en servirle sesenta
años en el desierto, dadme vuestra bendición y pedid al Señor,
que, así como me ha concedido veneraros en esta vida, me conceda también gracia
para acompañaros eternamente en la gloria. Amén.
En el
nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

