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martes, 3 de junio de 2025

NOVENA EN HONOR A SAN ONOFRE.

 


Sacada a la luz por un devoto del Santo, e impresa en México en 1808. El Ilmo. Sr. Arzobispo de México, D. Francisco Javier de Lizana y Beaumont, concede 80 días de Indulgencia a quien rezare esta devoción.

 

COMENZAMOS: 3 de junio.

FINALIZAMOS: 11 de junio.

FESTIVIDAD: 12 de junio.

  

PIADOSA NOVENA EN HONOR DEL GLORIOSO ANACORETA SAN ONOFRE

  

 

   

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

  

ACTO DE CONTRICIÓN


   Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.

  

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

 

   Oh Dios mío, por tu infinita bondad hago dulce memoria del penitente anacoreta San Onofre ¡Oh buen Jesús! Por este beneficio seáis eternamente alabado en la gloria. Con amorosa providencia, dispusisteis que vuestro siervo, el abad Pafnuncio, penetrara los desiertos de Egipto, y con los trabajos imponderables, caminara por aquella soledad, diez y siete días, para buscar y hallar a nuestro amado Onofre, cuando ya se le acercaba su muerte, dejando esto, en público testimonio de su vida mortificada, os suplico humildemente por los méritos de este gran santo, me hagáis participante de los favores que prometéis a vuestros devotos, en cuya poderosa intercesión hallan remedio los pecadores, de costumbres y envejecidos en sus vicios, y vos, Padre mío San Onofre, cuya presencia en el desierto confortó el espíritu del Santo Abad Pafnuncio, le borró la memoria de los trabajos padecidos en tan larga peregrinación, le llenó de gozo su amable visita y conversación, y se tenía por el más dichoso entre los mortales por solo el haberos visto y hablado ¿Cuál será mi felicidad si el Señor me concede la gracia de ser siempre vuestro devoto y amante? ¡Oh, quien os hubiera conocido antes, Santo mío! Jamás me olvidaré ya de vos, confío hallar alivio en mis trabajos, consuelo en mi alma, y echar de mi los malos pensamientos y deleites de la carne, según la promesa que hiciste en el desierto diciendo al Santo Abad Pafnuncio: “cuando vuelvas a Egipto, dirás a los siervos de Cristo, que el que hiciere memoria de mí, será libre de tentaciones, porque así lo he pedido al Señor, y su bondad me lo ha concedido” ¿dejaré yo de elegiros por mi defensor en las tentaciones, cuando el mismo Dios ha concedido esta particular gracia para vuestros devotos? Desde ahora, santo mío, os elige por su patrón e intercesor, mi pobrecita alma, con la segura confianza que, viviendo a vuestra sombra, guardaré los divinos preceptos, me mantendré firme y constante en la amistad con Dios, y por desgracia la perdiere, me alcanzareis un fervoroso dolor para arrepentirme, y morir antes que ofenderos. Amén.

 


DÍA PRIMERO – 3 DE JUNIO

 

ORACIÓN

 

   ¡Oh Gloriosísimo San Onofre! Dulce abogado mío, a cuya presencia viene mi alma, atraída de la bondad divina, que se complace viéndoos buscar el socorro de nuestras miserias en sus amigos y privados, que ha prometido grandes favores a los que se acogieren a vos, admitid mi súplica y oídla compasivo, confío dijiste, Santo mío, que hará el Señor muchas mercedes a los que te tomaren como intercesor: Santo mío, yo confío alcanzarlas todas por vos, porque son muchas las necesidades de mi alma, sin número son las gracias que el Señor os ha prometido, distinguiéndoos entre los santos, porque fue vuestra virtud distinguida entre los demás, elegiste por amor a Dios y por imitar a San Juan Bautista, una vida que careciese de todo alivio y consuelo terreno, permaneciste en ella sesenta años continuos, y hubieras preservado cuantos siglos hubiera ordenado la Divina Providencia ¿Quién podrá penetrar la grandeza de vuestro mérito ni el aprecio que mereció vuestra penitencia en la aceptación del Señor? Alcánzame, Santo mío, de la Divina Bondad, que os venere con piadoso afecto, con solo esto me prometo observar una vida cristiana, confesar todos mis pecados, y corregir mis costumbres, apártame de los riesgos y peligros de perder la gracia, ser fiel a Dios en adelante, correspondiendo con obras a las palabras que le he dado, para que, perseverando en gracia, os acompañe en el cielo por toda la eternidad. Amén.

 

—Se reza un Credo al Señor, y se pide al santo lo que cada uno necesite conseguir en esta novena.

  

GOZOS

  

Pues el poder infernal

Tiembla a tu nombre elevado:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

Al primer golpe del cielo,

Burlaste al mundo engañoso,

Buscando amoroso

Con insaciable desvelo,

Pues en un claustro tu celo

Hizo vida angelical:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

En vigilia y oración

A los monjes excediste

Y en breve de todos fuiste

Ejemplo y admiración,

Si granjeo tu corazón

Tan abundante caudal:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

Un designio soberano

Te sacó del monasterio

Y de una luz al imperio

Se te reveló el arcano,

Negado al comercio humano,

Fuiste todo celestial:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

En el yermo te escondiste

Y acendrando tu inocencia

En austera penitencia,

Sesenta años consumiste,

Si amoroso resististe,

A toda la ira infernal:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

El pan de tribulación

Con lágrimas amasado,

Fue tu plato regalado

Y toda tu ocupación,

Lograste en tal refección,

Gran aumento espiritual:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

Ya no humano parecía

Tu espíritu, pues se humana

Un ángel cada semana

A darte la Eucaristía,

¿Qué efecto en ti no haría

Tal divino panal?:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

A tan eminente grado

De perfección arribaste,

Que varias veces lograste

Ser por Ángeles tomado,

Y en el cuerpo y alma elevado

A ver al Dios inmortal:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

Varias veces arrobado

Con Dios tu espíritu uniste,

Con cuyos raptos viviste

Como bienaventurado,

Oh galardón ajustado

A virtud tan especial:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

Cuando Dios determinó

Premiar tus austeridades,

A tan hondas soledades

A un santo Abad dirigió,

Tus virtudes le mostraron

Justo como liberal:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

Le ofreciste al abad Santo,

Su parte en el reino eterno,

Y para el devoto tierno,

Tu auxilio en todo quebranto,

Sea tu nombre, por tanto

El remedio a todo mal:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

De Dios tú mismo

Al morir, le aseguraste

Que no puede hacer contraste

A tu poder el abismo

¡Oh ejemplo! ¡oh heroísmo!

¡Oh amor el más maternal!

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

En tranquilidad dichosa

El espíritu exhalaste

Que a tu Dios encomendaste

En oración fervorosa,

Procedió a tu hora gloriosa

La más brillante señal:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

De la luz inmensos raudales

Cercáronte en dulce calma,

Y recibieron tu alma

Con músicas celestiales,

Pues miras ya sin cendales,

La misma luz esencial:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

No niegues pues tu asistencia

Al devoto que afligido,

De tu poder persuadido

Invocase tu clemencia,

Pues espera en tu influencia

Socorro todo mortal:

Sednos, Onofre sagrado,

Protector universal.

  

. Ruega por nosotros, ¡Oh San Onofre!

. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

 

ORACIÓN


   Padre mío San Onofre, yo sé que todo lo que pidas al Señor, lo alcanzarás por la fidelidad y pureza en servirle sesenta años en el desierto, dadme vuestra bendición y pedid al Señor, que, así como me ha concedido veneraros en esta vida, me conceda también gracia para acompañaros eternamente en la gloria. Amén.

  

En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.