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lunes, 20 de mayo de 2024

NOVENA A SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI.

 


Novena publicada en el Devocionario Carmelitano, publicado en Madrid por la Librería Católica de Gregorio del Amo y Gómez en 1899. Imprimátur de Mons. Dr. José María de Cos y Macho, Arzobispo-Obispo de Madrid-Alcalá, el 6 de Febrero de 1890. Puede rezarse en cualquier momento del año, especialmente en preparación a su fiesta el 29 de Mayo, o antes del 16 de Diciembre, fiesta de la traslación de sus reliquias.


COMENZAMOS: 20 de mayo.

FINALIZAMOS: 28 de mayo.

FESTIVIDAD VETUS ORDO: 29 de mayo.

  

NOVENA EN HONOR DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI, VIRGEN CARMELITA.


Arrodillado el devoto ante el altar o imagen de la Santa hará la señal de la Cruz y comenzará diariamente con el siguiente Acto de contrición:


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


   Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Redentor y Padre amantísimo de mi alma, en quien creo y espero, a quien amo sobre todas las cosas; postrado ante vuestra Majestad soberana, horrorizado y confuso a vista de tantos pecados cometidos por una ingrata y vil criatura, os pido humildemente que no me tratéis como por ellos merezco, sino según vuestra infinita misericordia. Perdonadme, Padre amabilísimo, ya que los detesto de lo íntimo de mi corazón, y me pesa de haberlos cometido, sólo por ser ellos agravios injurias hechas a vuestra suma bondad, infinitamente digna de ser amada. Propongo, con el auxilio de vuestra gracia, nunca más pecar, confesarme y daros toda la satisfacción posible; más como ésta, por mi parte, no será bastante, os ofrezco los méritos de vuestra Sangre preciosísima, los de vuestra inmaculada Madre la Virgen María y los de vuestra fidelísima sierva y amante esposa, Santa María Magdalena de Pazzi, tan penitente y acrisolada en el fuego de la tribulación. Perdón una y mil veces, Dios mío; perdón y gracia para perseverar fiel en vuestro servicio y amor hasta el último aliento de mi vida. Amén.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


   ¡Oh extática Virgen y amada protectora mía, Santa María Magdalena, fragante lirio del Carmelitano jardín, y serafín humano inflamado en divino amor! Vos, que fuisteis la mujer fuerte en las tentaciones y persecuciones que os movió el espíritu infernal, y que, fiel y constante, no sólo sufristeis con inalterable paciencia los trabajos, enfermedades, escrúpulos, arideces, desolaciones y desamparos a que plugo a vuestro Divino Esposo sujetaros por espacio de cinco años; sí que también, ansiosa de manifestarle vuestro amor padeciendo por Él, le pedisteis con heroísmo «no morir, sino vivir para más y más padecer»; Vos, que merecisteis ser regalada con tantos éxtasis y visiones consoladoras, con tan grandes favores como llevar en el alma las llagas de vuestro Amado, y sufrir en el cuerpo los dolores de su Pasión Sacratísima, quedando tan inflamada en su amor, que tuvisteis que exclamar: «No más, Dios mío, pues no puedo sufrir más tan grande llama», rogad por mí a vuestro Esposo Jesús, que me dé gracia para desterrar la tibieza de mi corazón, paciencia y resignación para sufrir con firme constancia las tribulaciones que me enviéis, fortaleza para resistir y vencer las tentaciones de los enemigos de mi alma, y que me inflame en su amor durante mi vida, para poder con Vos amarle por toda una eternidad en el Cielo. Amén.


—Ahora, en reverencia de las cinco llagas de Nuestro Señor Jesucristo, las que Él imprimió místicamente en el alma de la Santa, y en memoria de los cinco años de tribulaciones con que ella fue acrisolada se dirán cinco Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris, y después la oración propia de cada día en particular.

DÍA PRIMERO – 20 DE MAYO


   ¡Oh sabia y prudente Virgen María Magdalena, que, desde vuestros más tiernos años, conociendo que Dios os había criado para que ya os entregaseis a Él sin reserva alguna, deseando ser absolutamente suya hasta la muerte, no pensando en toda la vida ni deseando sino agradarle, y estando velando siempre para no perderle; y que por esto renunciasteis al mundo y las caricias paternas para más consagraros a Él con los votos de la Observancia Carmelitana, donde fue siempre la máxima que salió de vuestros labios, y que practicasteis sin cesar: «Amar a Dios y aborrecerse a sí misma; en esto consiste la perfección». Alcanzadme de Dios, ¡oh Santa mía!, el que me penetre bien de que soy criatura suya y le pertenezco totalmente; porque, cumpliendo las promesas hechas en el Bautismo, renunciando a todo lo que pueda apartarme de Él, viva siempre como cosa suya, hasta poseerle por toda una eternidad en el Cielo. Alcanzadme también el favor que pido en esta Novena, si ha de ser para gloria del Señor y bien de mi alma. Amén.


—Aquí se pedirá la gracia particular que por intercesión de la Santa se desea alcanzar en esta Novena.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


   Poderosa protectora mía Santa María Magdalena de Pazzi, especial abogada de las personas tentadas y atribuladas: ya que vuestro Divino Esposo Jesús os enriqueció con tantos dones suyos en la tierra, y, glorificándoos ahora en el Cielo, se complace en oír las súplicas de los que os invocan con fervor, concediéndoles los favores que piden por medio de vuestra intercesión; yo, el más indigno de vuestros devotos, a Vos acudo con la esperanza de que me alcanzaréis lo que os pido en esta Novena, si conviene para mi eterna salvación; y si no, implorad para mí lo que sea más del agrado de Dios, y sobre todo la fidelidad y perseverancia en su santo servicio, para que, experimentadas por vuestra mediación las divinas misericordias en la tierra, pueda con Vos cantarlas eternamente en el Cielo. Amén.


GOZOS DE LA GLORIOSA VIRGEN CARMELITA SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI


Pues sois del divino amor

Y de tantos dones llena,

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

De nobles padres nacisteis

En Florencia, ciudad bella,

Y niña aún, como estrella

De virtud resplandecisteis,

Y ya a la oración os disteis

Con admirable fervor.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

Del Carmelo religiosa

Abrazasteis la Observancia,

Y, venciendo con constancia

A la serpiente engañosa,

Merecisteis ser esposa

Del Divino Salvador.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

Por cinco años Vos sufristeis

Ser del demonio tentada,

De enfermedades cargada,

Y muy desolada os visteis;

Mas todo lo padecisteis

Con admirable valor.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

Finezas tan peregrinas

Premiando el Esposo amado,

Vuestra cabeza ha adornado

Con su corona de espinas,

Y con sus llagas divinas

Marca en vuestra alma su amor.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

Singularmente arrobada,

Os daba fina instrucción

Jesús, y su Corazón

Os dio como a esposa amada.

Quedando en Él transformada,

Creces tomó vuestro ardor.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

Llegasteis Vos a obtener

Cuanto Él padeció el sufrir,

Y no pedisteis morir;

Vivir, sí, por padecer.

Penar en Vos llegó a ser

La satisfacción mayor.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

Pide, de mi Hijo esposa,

Os dijo el Eterno Padre,

Aquello que más le cuadre

A tu sed tan fervorosa:

Vos le pedisteis ansiosa

Almas que le den honor.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

En la Sacra Eucaristía

Hallasteis vuestro consuelo,

Y varios Santos del Cielo

Y vuestra Madre María,

Os honraron a porfía

Como a esposa del Señor.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

Siempre humilde y penitente,

El cuerpo mortificabais,

Y las Reglas observabais

Siempre en todo lo obediente.

Llena de amor vehemente,

Morís víctima de amor.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

De toda alma atribulada

Sois benigna Protectora;

Y la que tentada llora,

Por Vos se ve consolada:

Toda enfermedad curada

Es, si os ruegan con fervor.

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.

   

Fina amante del Señor,

De gloria y de poder llena,

Dad, María Magdalena,

Al que os invoca favor.


Antífona: Las muchas aguas no apagaron su caridad, ni las corrientes la arrastraron, porque el amor es tan fuerte como la muerte.

. La gracia es difusa en tus labios.

. Porque el Señor te bendijo eternamente.


ORACIÓN


   Oh Dios, amador de la virginidad, que adornaste a la bienaventurada virgen María Magdalena, inflamada en tu amor, con celestiales dones, concédenos a cuantos la veneramos con festiva celebración, que imitemos su pureza y castidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.