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viernes, 7 de julio de 2023

NOVENA EN HONOR A SANTA ISABEL DE PORTUGAL.

Novena tomada de APOSTOLADO DEL SAGRADO CORAZÓN. Los Gozos, de origen valenciano, son tradicionales, sin autor conocido.


COMENZAMOS: 29 de junio.

FINALIZAMOS: 7 de julio.

FESTIVIDAD VETUS ORDO: 8 de julio.

  

NOVENA A SANTA ISABEL DE ARAGÓN, REINA DE PORTUGAL Y TERCIARIA FRANCISCANA.

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.   


. Dios mío, ven en mi auxilio.

. Señor, date prisa en socorrerme.

. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

. Como era en un principio, ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


   Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Ofrezcoos, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonaréis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio hasta la muerte. Amén.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA


   Altísimo y Soberano Señor Nuestro que quisiste darnos ejemplo de santidad mostrándonos a nosotros vuestros siervos, que no solamente en los claustros y desiertos santificas a tantas almas, sino también en los tronos de los reyes, haznos comprender que en todos los estados de la vida puede estar tu espíritu de concordia y de paz.

   Tú, que en la Reina Santa Isabel le disteis a las esposas cristianas un modelo de humildad, penitencia y perdón, virtudes tan difíciles de encontrar en medio de las grandezas humanas, haz que en los hogares no falte la dulzura y dedicación materna, para salud y bienestar físico y espiritual de los hijos, y que sean estos educados en la fe, a imitación de la Sagrada Familia.

   Te pedimos, Señor, por intercesión de esta Santa Reina, que tan grande fue en el mundo y que no menor lo es en el cielo, las gracias que tanto precisamos (se nombran los favores a pedir) en modo particular la paz en nuestros corazones y en nuestros hogares.


   ¡Oh, Dios! que eres tan admirable en vuestros santos, compadécete de nuestras miserias y concédenos por intercesión de las oraciones de tu sierva Santa Isabel, se aparte de nosotros la tibieza, y fortalecidos con tu gracia, recibamos nuevo ánimo en la devoción. Que se transformen nuestras malas costumbres, y preparemos de este modo los caminos que nos conduzcan a la eterna felicidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


—Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.


DÍA PRIMERO – 29 DE JUNIO


MEDITACIÓN: Promesa de Dios.


   Nacida en Aragón, España, en 1271, Santa Isabel es la hija del rey Pedro III de ese reino y nieta del rey Jaime el Conquistador, biznieta del emperador Federico II de Alemania. Le pusieron por nombre Isabel, que significa “Promesa de Dios”, en honor a su tía abuela, Santa Isabel de Hungría.

   Su formación fue formidable y ya desde muy pequeña tenía una notable piedad. Le enseñaron que, para ser verdaderamente buena debía unir a su oración la mortificación de sus gustos y caprichos. Conocía desde pequeña la frase: «Tanta mayor libertad de espíritu tendrás cuando menos deseos de cosas inútiles o dañosas tengas». Se esmeró por ordenar su vida en el amor a Dios y al prójimo, disciplinando sus hábitos de vida. No comía nada entre horas.


LETANÍAS DE SANTA ISABEL (Para todos los días)


Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

 

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

 

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.

 

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Isabel, madre de los pecadores, ruega por nosotros.

Santa Isabel, temerosa de Dios desde la infancia, ruega por nosotros.

Santa Isabel, fervorosísima adoradora de Dios, ruega por nosotros.

Santa Isabel, devota del discípulo amado de Jesús, San Juan, ruega por nosotros.

Santa Isabel, imitadora de San Francisco, ruega por nosotros.

Santa Isabel, nobilísima por la generación y por la fe, ruega por nosotros.

Santa Isabel, dada a todos los actos de piedad, ruega por nosotros.

Santa Isabel, que perseveraste en la oración y contemplación, ruega por nosotros.

Santa Isabel, consolada muchas veces con visiones divinas, ruega por nosotros.

Santa Isabel, amable a Dios y a los hombres, ruega por nosotros.

Santa Isabel, admirable despreciadora del mundo, ruega por nosotros.

Santa Isabel, modelo de pobreza, castidad y obediencia, ruega por nosotros.

Santa Isabel, consoladora de los casados, ruega por nosotros.

Santa Isabel, ejemplo de perdón en las infidelidades de tu esposo, ruega por nosotros.

Santa Isabel, espejo de las viudas, ruega por nosotros.

Santa Isabel, modelo de penitencia y de humildad, ruega por nosotros.

Santa Isabel, dotada de admirable mansedumbre, ruega por nosotros.

Santa Isabel, que despreciaste las delicias de la casa real paterna, ruega por nosotros.

Santa Isabel, amante de la Cruz de Cristo, ruega por nosotros.

Santa Isabel, luz de las mujeres piadosas, ruega por nosotros.

Santa Isabel, madre de los huérfanos, ruega por nosotros.

Santa Isabel, consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.

Santa Isabel, que diste a los pobres todas tus riquezas, ruega por nosotros.

Santa Isabel, que fuiste privada del auxilio de tus parientes, ruega por nosotros.

Santa Isabel, pacientísima en las contrariedades, ruega por nosotros.

Santa Isabel, abrigo de los peregrinos y los enfermos, ruega por nosotros.

Santa Isabel, guardiana de todos los necesitados, ruega por nosotros

Santa Isabel, ahuyentadora de los demonios, ruega por nosotros.

Santa Isabel, que alcanzaste de Dios la conversión de los vanidosos y los viciosos, ruega por nosotros.

Santa Isabel, que oíste cantar a los ángeles en tu muerte, ruega por nosotros.

Santa Isabel, adornada de milagros en la vida y en la muerte, ruega por nosotros.

Santa Isabel, que socorres con misericordia a tus devotos, ruega por nosotros.

 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros. 


GOZOS



Pues sois fragante clavel

De los pensiles del Cielo:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

    

Cuna real Aragón

Ofreció a vuestra belleza,

Y de virtud y austereza

Coronáis su alto blasón;

Desde niña a la oración

Os dais, por ser a Dios fiel:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

Adorando al Uno y Trino

Con respeto el más profundo,

Huyendo estorbos del mundo

Cumplís el rezo divino;

Abriéndoos ancho camino

Para el celestial vergel:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

Con el ayuno frecuente

Se arma vuestra complexión,

Mas nunca disminución

Vuestro hermoso aspecto siente;

Al espíritu valiente

Sujetáis la carne infiel:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

Sobre ser recomendable

La real sangre y gentileza,

Vuestra virtud luego empieza

A haceros más apreciable:

No hay Príncipe que no entable

Sentaros en su dosel:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

Dionisio de Portugal

Os consigue por esposa,

Y unión tan majestuosa

No es muda de natural:

Pues ve el pobre que jovial

Os inclináis hacia él:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

De banquetes la opulencia

De manjares lo exquisito,

No excitan vuestro apetito

Ni impiden vuestra abstinencia;

Con disimulo y prudencia

Sabéis guardar tal joyel:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

El cilicio con la seda

Y ornato del real vestido

Encubrís, y bien ceñido,

No hay quien notároslo pueda;

Oculto al mundano queda

El laudable uso de aquél:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

Vuestras limosnas cuantiosas

Ocultas al Rey no son,

Pero halla en cierta ocasión

El dinero vuelto en rosas;

Desmintiendo hojas vistosas

Lo que buriló el troquel:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

Del esposo a quien amáis

Al funeral asistís,

De Clara el traje os vestís

Y antes el pelo os cortáis;

Dar limosnas ordenáis,

Y hacéis sufragios por él:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

De diamantes, oro y plata

Os desprendéis al efecto,

Que el ardor de vuestro afecto

Darse a Dios del todo trata;

Y con la vida remata,

Hollado el vano oropel:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.

   

De los pobres sois sostén,

Y de las Reinas modelo:

Halle en Vos todo consuelo

El que os invoque, Isabel.


. Ruega por nosotros, Santa Isabel bendita.

. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN


   ¡Oh Dios Clementísimo!, que entre otras eminentes dotes ornaste a la reina Santa Isabel con la prerrogativa de aplacar los horrores de la guerra y poner armonía en su familia, concédenos que por su intercesión y a ejemplo de sus virtudes, Tú reines en nuestros hogares cristianos, y que después de pasar en paz esta vida mortal, como humildemente pedimos, alcancemos las alegrías eternas. Por Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina con el Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.