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sábado, 1 de abril de 2023

NOVENA EN HONOR DEL Glorioso Patriarca de los Monjes de Occidente SAN BENITO.


 

COMENZAMOS: 13 de marzo.

FINALIZAMOS: 21 de marzo (fecha de su festividad).

Aviso: Antes de la Novena es muy conveniente que las personas que deseen practicar este piadoso ejercicio determinen exactamente las gracias o favores que desean alcanzar de Dios por intercesión del Santo.

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición.

   Señor mío Jesucristo, que quisiste tomar forma de siervo y nacer de una Virgen Purísima, muriendo en una cruz para librarme del pecado y del infierno, acordaos de vuestra infinita caridad, ten piedad de mí, pobre pecador, que, oprimido con el peso de mis culpas y confesando su malicia, me arrepiento de ellas, y me pesa de lo íntimo de mi corazón de haberlas cometido, por ser ofensas a vuestra bondad inmensa, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con el auxilio de vuestra gracia, nunca más pecar. Haced, Señor, por los méritos e intercesión de vuestro fiel siervo San Benito que no me rinda a las asechanzas del común enemigo, antes bien me mantenga constante en el propósito que hago de no ofenderos más, y así consiga, con vuestra gracia, perseverar en vuestro amor hasta el último instante de mi vida, para continuar amándoos, bendiciéndoos y alabándoos por toda la eternidad en el cielo. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

   Señor Dios Todopoderoso, que queréis ser glorificado en vuestros Santos, haciéndoles participantes de vuestras riquezas y de vuestro poder; Vos que habéis ensalzado a vuestro fiel siervo Benito llenándole del espíritu de todos los justos y concediéndole gran poder ante vuestro divino acatamiento para ayudar a cuantos le invocan con amor y confianza; otorgadnos, Señor, por intercesión del Glorioso Patriarca la gracia de imitar sus virtudes y de sentir los efectos de su particular devoción. Por Jesucristo Nuestro Señor que con Vos vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


DÍA PRIMERO (13 de marzo).

CONSIDERACIÓN

San Benito lleno del espíritu de todos los justos.

PRIMER PUNTO. “Hubo un varón de vida del todo venerable llamado Benito (Benedictus, Bendito), digno de este nombre por la gracia que resplandecía en él, en quien, desde sus tiernos años, por la cordura de anciano que manifestaba tener, advirtióse que las virtudes se habían anticipado en él a la edad”.

   Tal es el elogio que hace del Santo San Gregorio Magno al empezar, a contar su vida añadiendo más abajo, que “Benito había sido llenado del espíritu de todos los justos”. Es una verdad admitida entre los que reconocen y adoran la sapientísima providencia de Dios, que el Señor comunica las gracias a sus escogidos en proporción a las obras que espera de ellos. Luego habiendo sido destinado San Benito para ser el padre, legislador y modelo de los monjes de Occidente, apoyo de la Iglesia, y habiendo reproducido en su vida gran parte de las obras de los antiguos Patriarcas, ¿qué de extrañar es que haya tenido en sí según San Gregorio, el espíritu de todos ellos? Abandono como Abraham, su tierra y familia, y el Señor, en recompensa, le hizo padre de numerosa descendencia. Castísimo como José, fue constituido Príncipe de la casa del Señor; manso como Moisés, fue también legislador de un nuevo pueblo mucho más glorioso que Israel; imitó a Elias en el celo por la gloria del Señor y en recompensa obró Dios para con él parecidos prodigios. ¿Quién no ve en Benito a un nuevo Eliseo cuando saca el hacha del lago, cuando multiplica el aceite, y cuando vuelve a la vida al niño de un pobre labrador? Benito fué, como la Virgen María reveló a Santa Brígida, “un horno donde ardía el fuego del Espíritu Santo.”

SEGUNDO PUNTO. —Grandes fueron en verdad las gracias que Benito recibió del cielo, pero mucho mayor fe lo que él, con el auxilio de la misma gracia de Dios, las aumentó, según reveló la Santísima Virgen María a Santa Brígida, al renunciar generosamente el mundo, mortificar su carne y no anteponer nada al amor de Cristo.

    Nosotros hemos recibido también muchos favores del Señor, ¿pero hemos correspondido tan fielmente a ellos como nuestro protector Benito? ¿No hemos dejado sin fructificar los talentos que el Señor nos otorgó? ¿Cuántas santas inspiraciones y llamamientos interiores hemos desoído y despreciado, debilitando considerablemente las fuerzas de nuestra alma? ¿No hemos alejado de esta suerte la mano bondadosa del Señor que se disponía, a enriquecernos con nuevas gracias? Pidamos para el porvenir mayor correspondencia a la gracia por intercesión de nuestro glorioso Padre San Benito.

—A esta intención, y además para alcanzar la gracia especial que se le pida en la Novena, rezaremos tres Padre nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri.

—Aquí se cantan los gozos, y al fin de ellos se puede decir la oración que sigue:

 

GOZOS AL GLORIOSO PADRE SAN BENITO

 

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

 

Salve ¡oh preclaro Benito!,

Brillante sol del Casino

Cuyo fulgor peregrino

A la Europa iluminó;

Salve egregio patriarca

De los monjes de Occidente,

Salve estrella refulgente

De la célica mansión.

 

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

De noble estirpe nacido,

Ya de la ciencia anheloso,

A Roma vas presuroso

Como a foco del saber;

Pero Dios, que complacido

En ti sus ojos fijaran,

Otro lugar te prepara

Donde vayas a aprender.

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

Por eso dejas familia

Y placeres seductores

Y pasajeros honores

Y a Cristo buscando vas;

Y en la gruta de Subiaco

A retirarte convida

Donde comiences la vida

Que el cielo te ha de ganar.

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

Mirando tu santa vida

El enemigo envidioso

Mueve sus artes mañosos

Con una vil tentación,

Pero tú, muy confiado

En los divinos favores,

Entre espinas los furores

Burlas del fiero dragón.

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

Marchas de aquí perseguido

¡Oh Benito! hasta Casino

Donde te reserva el destino

Una misión sin igual.

Y tú vista allí tendiendo

Ves mil bárbaras naciones

Que gimen en las prisiones

Del enemigo infernal.

 

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

 

Ardiendo de santo celo

Con tu código divino

Abres un nuevo camino

A numerosa legión.

Que cual rápido torrente

Se desborda, avasallando

Por doquier, y predicando

De Cristo la religión.

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

A su frente y con la cruz

Rindes a aquellas naciones

Que Roma con sus legiones

Nunca pudo dominar,

Y aquellas incultas gentes

Cual leones antes fieros

Vienen cual mansos corderos

Su cerviz a presentar.

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

Tus virtudes eminentes

Prueban milagros sin cuento,

Y no se da un elemento

Que te pueda resistir;

Mauro camina en las aguas

Cual, por suelo resistente,

Ordenas y clara fuente

Ves de una roca salir.

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

Rómpese á la cruz la copa

Que veneno encierra y muerte

Al niño yerto é inerte

Vida muy pronto le das.

Recobra el ciego la vista,

La salud el moribundo,

Huye a tu vista al profundo

Averno el fiero Satán.

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

De la muerte a los umbrales

Y al oratorio llevado,

De tus hijos circundado

No tardas en espirar;

Pero ven que tu alma pura

Por una luciente vía

Resplandeciente subía

Del alto cielo a gozar.

 

—Benito, de tus devotos

Fiel y amante protector,

Ven y lleva nuestros votos

Hasta el trono del Señor.

 

¡Oh padre! Padre amoroso,

Haz que tus huellas siguiendo

Y tus mandatos cumpliendo

En el valle del dolor,

Ese camino, tomemos

Que te llevó luminoso

Á ese puerto venturoso

De la gloria y del amor.

AMÉN

—Ora pro nobis Sancte Pater Benedicte.

R) Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

OREMUS

Excita, Domine, in Ecclesia tua Spiritum, cui Beatus Benedictus Abbas servivit, ut eodem nos repleti studeamus amare quod amavit, et opere exercere quod docuit.

En castellano. Renovad, Señor, en vuestra Iglesia el espíritu a quien sirvió el glorioso San Benito, para que, llenos de ese mismo espíritu, nos apliquemos a amar lo que él amó y a poner por obra sus enseñanzas.

Amén.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

   Os saludamos con filial afecto, ¡oh gloriosísimo Padre San Benito! vaso de elección, varón angélico, obrador de grandes maravillas, cooperador de Cristo en la obra de la salvación y santificación de las almas.

   ¡Oh Patriarca de los monjes! Mirad desde el cielo la viña que planto vuestra mano. Seguid levantándola de su postración, multiplicad y santificad el número de vuestros hijos; florezca entre ellos el espíritu de vuestra Santa Regla. Proteged de un modo especial a cuantos con filial cariño se une a vuestros monjes y se ponen bajo vuestro amparo y paternal protección. 

  ¡Oh Protector de la Iglesia! Ayudad al Sumo Pontífice y a cuantos están encargados de guardar la grey de Cristo. Suscitad celosos misioneros que, como en otros tiempos lo hicieron vuestros hijos, esparzan por doquiera la semilla del Evangelio; defended asimismo las ordenes religiosa de los crueles ataques de sus enemigos.

   Rogad por todos los fieles cristianos y alcanzadnos a todos ¡oh Santo Padre! Una muerte tranquila y santa como la vuestra; apartad de nosotros en aquella hora suprema las asechanzas del enemigo visitándonos con vuestra dulce presencia y no nos abandonéis hasta que, libre nuestra alma de los lazos del cuerpo, vaya a gozar en vuestra compañía de la eterna bienaventuranza. Amén.

   Fué revelado a Santa Gertrudis por el mismo San Benito que asistiría el santo a la hora de la muerte a todos los que en vida hubiesen rezado esta oración.

   Tiene, además, indulgencia plenaria concedida por el Papa Clemente XIV. Y otra concedida por S. S. León P. XIII á los que recen la misma oración durante los nueve días que preceden la fiesta de San Benito y cumplan las condiciones acostumbradas.