Traducción
de la Novena publicada en el libro Via crucis, or the holy Way of the Cross,
con aprobación del Obispo de Québec, conferida el 5 de Junio de 1844. La
Letanía es tomada del libro The Stations Or Devotions on the Passion of Our
Lord Jesus Christ Crucified, as They are Made in Jerusalem, publicado en
Londres en 1815.
NOVENA
EN HONOR DE LA PASIÓN DE CRISTO.
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos
Señor
✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.
ACTO
DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, porque sois la suma bondad, os amo y me pesa de no haberos amado, me pesa de haberos ofendido, y prometo en adelante no ofenderos más: no más pecar, amado Jesús mío, no más pecar.
DÍA PRIMERO
CONSIDERACIÓN: ¿QUIÉN SUFRE?
El Cordero inmaculado, que no había pecado, ni fue hallado engaño en su boca (1.ª Pedro II, 22). El Santo de los Santos, al cual le fue dado el Espíritu sin medida; a quien sus mismos crucifixores reconocieron ser un hombre justo, y el Hijo de Dios, cuando dijeron compungidos: «Verdaderamente, este era el Hijo de Dios» (San Mateo XXVII, 54); y «Verdaderamente, este hombre era justo» (San Lucas XXIII, 47).
Sufre quien había pasado totalmente haciendo
el bien a otros: «que pasó haciendo el
bien, y sanando a todos los oprimidos por el diablo» (Hechos X, 38).
Lejos, pues, de merecer tal castigo, Él merecía toda obediencia y amor. Por eso
se queja: «Me volvieron mal por
bien» (Salmo
XXXIV, 12).
El que sufre es el mayor amador de la
humanidad, que hizo todas las cosas para nosotros, nuestro Padre, nuestro
Señor, nuestro Médico, nuestro Redentor, nuestro Pastor, nuestro Creador,
nuestro Beneficiador, el Esposo de nuestras almas.
Un hijo debería sentir por la muerte de su
padre, y una esposa por el sufrimiento de su esposo. ¡Cuánto más debería no sentir por los
sufrimientos y la muerte de Cristo, que incluso antes de su Pasión insinuó en
lo profundo de nuestro corazón, por un admirable sacramento; a fin de que en
retorno podamos sentir sus sufrimientos, como si ellos fueran los nuestros
propios!
LETANÍA DE LA PASIÓN DE CRISTO
Señor,
ten piedad de nosotros.
Cristo, ten
piedad de nosotros.
Señor,
ten piedad de nosotros.
Cristo,
óyenos.
Cristo,
escúchanos.
Dios Padre Celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten
piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten
piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten
piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que por nuestra redención bajaste del Cielo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que te dignaste nacer de la Virgen María, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que por nosotros tomaste la forma de siervo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que te acostaron en un establo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que no aborreciste a la pecadora llorando, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que maceraste tu cuerpo con hambre y sed, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste escarnecido y burlado por los judíos, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que por nosotros continuaste en oración, hasta sudar sangre, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que sufriste ser traicionado con un beso por Judas, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, quien por los malvados judíos fuiste tomado y arrojado en tierra, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que permitiste ser llevado con tus manos atadas detrás de la espalda, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste presentado ante los sumos sacerdotes y falsamente acusado, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste herido en la faz con puñetazos y bofetadas, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste escarnecido con distintos oprobios, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste entregado a Pilato, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste atado a la columna y azotado, aun hasta la sangre, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste cubierto con una vestidura púrpura por los soldados, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste coronado con durísimas espinas, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que frecuentemente oíste estas crudelísimas palabras: «fuera, crucifícalo», ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que, siendo vestido y atado, cargaste el pesado madero de la cruz, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que, siendo elevado en la cruz, fuiste hecho compañero de ladrones, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que, teniendo tus manos y pies clavados a la cruz, fuiste blasfemado por los que pasaban, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, cuyo hermoso rostro fue hecho como si fuera leproso, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que oraste a tu Padre por los que te crucificaron, y escuchaste al ladrón en la cruz, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que recomendaste tu dulcísima Madre María a San Juan, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste traspasado con una lanza, y redimiste al mundo con tu propia Sangre, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste puesto en un sepulcro, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que resucitaste de entre los muertos al tercer día, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que cuarenta días después ascendiste al Cielo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que estás sentado a la diestra del Padre, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que has de venir a juzgar a vivos y muertos, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Padre
nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu Nombre. Venga a nos él tu
Reino. Hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el Cielo. El pan nuestro de
cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como también nosotros
perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas
líbranos del mal. Amén.
℣. Adorémoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟.
Porque redimiste al mundo por tu Cruz.
ORACIÓN
Te
suplicamos, Señor, mires
sobre esta familia tuya, por la cual Nuestro Señor Jesucristo no dudó en
entregarse a manos de los malvados, y padecer el tormento de la Cruz. Él, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos
de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y
del Espíritu Santo. Amén.

