Novena
dispuesta por el padre Tomás Saurina OP para la Real Archicofradía del Culto
Perpetuo o Corte de María, y publicada en Palma de Mallorca por la imprenta de
Juan Guasp en 1849.
COMENZAMOS: 22 de mayo.
FINALIZAMOS: 30 de mayo.
FESTIVIDAD: 31 de mayo.
A
LOS INDIVIDUOS DE LA CORTE DE MARÍA, LA JUNTA DIRECTIVA.
Proponiéndose
nuestra Real Archicofradía, por medio del culto continuo que tributa a la
Santísima Virgen María visitando diariamente una de sus más célebres Imágenes,
que esta Reina y Madre de Misericordia se nos muestre propicia en todo tiempo,
y especialmente en la hora de nuestra muerte, ninguna novena parece más
adecuada a tan piadoso fin que la de la Asunción de Nuestra Señora a los
cielos, donde fue sublimada sobre los Coros angélicos y proclamada Reina de
todos los Santos.
Así
que la Junta directiva, de común acuerdo, ha adoptado para uso de nuestra
Archicofradía la siguiente Novena, compuesta de devotas consideraciones tomadas
del versículo 5, capítulo 8 del Cantar de Cantares, que San Pedro Damián
entiende de nuestra celestial Reina. «¿Quién es
esta que sube del desierto, abundante en delicias, apoyada sobre su amado?», y de un coloquio y
súplica particular para cada día. ¡Ojalá que todos nosotros, no
contentos con fijar la vista en la sacratísima Virgen Madre de Dios y nuestra,
que subió de la tierra al cielo nadando en delicias y apoyada en su amado Hijo,
procuremos, a imitación de tan soberana Patrona, desprendernos de las cosas
terrenas, acaudalar virtudes, y unirnos íntimamente a Jesucristo durante esta
nuestra peregrinación, para que todos y cada uno de los que se alistaren en
nuestra Real Archicofradía merezcan ser cortesanos del Cielo!
NOVENA DE LA REINA DE
TODOS LOS SANTOS Y MADRE DEL AMOR HERMOSO, TUTELAR DE LA REAL ARCHICOFRADÍA DEL
CULTO CONTINUO O CORTE DE MARÍA
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos
Señor
✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Ven,
Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles siervos, y enciende en ellos
el fuego de tu divino amor.
℣.
Envía tu Espíritu, y serán criados.
℟.
Y renovarás la faz de la tierra.
ORACIÓN
Oh Dios, que instruiste e
ilustraste los corazones de los fieles con las luces de tu Espíritu Santo; haz que
el mismo Espíritu ilumine nuestras almas, imprimiendo en ellas su verdad, y que
las consuele sin cesar por medio de un gozo todo celestial. Por nuestro Señor
Jesucristo. Amén.
HIMNO
¡Oh
Virgen la más pura y más gloriosa,
Entre
los astros bellos ensalzada,
Que
al niño por quien tú fuiste criada
Sustentas
a tus pechos amorosa!
Tú
vuelves con el fruto sacrosanto
Lo
que perdió infeliz Eva engañada,
Y
del Cielo la puerta antes cerrada
Abres
a los que yacen en el llanto.
Tú
eres puerta del Rey más excelente,
Y
de la luz morada esclarecida:
Aplauda
la salud que redimida
Logra
ya tan feliz toda la gente.
Jesús,
sea a Ti la gloria y alabanza,
Que
de Virgen naciste el más hermoso,
Con
el Padre y Espíritu amoroso
Por
los siglos eternos sin mudanza. Amén.
DÍA PRIMERO – 22 DE
MAYO
CONSIDERACIÓN.
«¿Quién es
esta?», preguntan
los Ángeles en la Asunción de María, dice San Pedro Damián, como lo preguntaban
en la Ascensión del Señor. Mas ¿quién será capaz de dar una respuesta adecuada a
semejante pregunta? ¿Quién es esta? ¿Qué queréis que os respondamos, Ángeles
santos? Esta es el Milagro de la Divina Omnipotencia, o por mejor
decir, el esfuerzo del brazo de Dios: «Hizo
alarde del poder de su brazo, porque ha hecho en mí cosas grandes aquel que es
poderoso».
Esta es la gloria de la Ciudad Santa у el honor de su pueblo. Ved
pues quién es esta; y si os parece que aun decimos poco, mayor es que todos los
Santos, y más que vosotros mismos, y aun más que los Querubines y Serafines. En
una palabra, ella es la Madre de Dios y la Señora de las virtudes, que bien se
la puede aplicar con la debida proporción aquella misma respuesta que ya os fue
dada por lo que toca a su divino Hijo.
Pues vengamos al fruto. «¿Quién eres tú?», nos preguntarán también a cada uno de nosotros al
querer entrar por las puertas del Paraíso. «¿Quién eres tú?».
–«Soy cristiano», responderemos.
–«Mas ¿dónde
están las obras dignas de cristiano? La
soberbia, la envidia, el desarreglo de las pasiones, ¿son caracteres
de cristiano?». –«Soy hermano de
diferentes congregaciones». –«Pero
¿dónde está la frecuencia a sus ejercicios? ¿dónde la observancia de sus
reglas?». –«Soy devoto de María;
soy asociado a su Corte».
–«Pero ¿dónde
está la imitación de sus virtudes?, ¿dónde la humildad, la paciencia, la pureza
y la mansedumbre, para poder tener parte en la gloria con la Señora de las
virtudes?». Las
reflexiones que aquí se proponen son muy importantes; ponderémoslas despacio, y
resolvámonos de veras a cumplir nuestros deberes como cristianos, como
congregantes, y como devotos y asociados a la Corte de María, si queremos tener
parte en la gloria de esta gran Reina y Señora.
COLOQUIO Y SÚPLICA
¡Oh amabilísima Virgen María, que para
disponeros a una santa muerte os preparasteis con tan gran cúmulo de méritos
adquiridos con la práctica de las virtudes! Interceded por todos los que
diariamente os obsequiamos y hacemos la Corte, para que conociendo que solo la
virtud practicada mediante la gracia del Señor es el camino que nos conduce a
la celestial patria, andemos siempre solícitos y cuidadosos en no separarnos de
la senda de la virtud, preparándonos de este modo para una santa muerte. Amén.
—Aquí cada
uno pedirá lo que desee conseguir por medio de esta Novena.
—Ahora,
para más obligar a nuestra celestial Reina a que nos alcance cuanto la hemos
pedido, y una feliz y santa muerte, la saludaremos con tres Ave Marías unidos
al primer coro de los Ángeles:
Soberana
Reina de todos los Santos у Madre del amor
hermoso; por vuestro tránsito
felicísimo os suplicamos que a todos los que en la
tierra componemos los coros de vuestra Corte, y os visitamos y obsequiamos en
vuestras más célebres imágenes, nos alcancéis auxilios eficaces para que sea
feliz y santa nuestra muerte. Dios te salve, María, &c.
Soberana
Reina de todos los Santos у Madre del amor
hermoso; por vuestra Asunción
gloriosa a los cielos, os suplicamos que a todos los que en la
tierra componemos los coros de vuestra Corte, y os visitamos y obsequiamos en
vuestras más célebres imágenes, nos alcancéis que después de nuestra muerte
tengamos la dicha de ser llevados por los Ángeles al reino de los cielos. Dios te salve, María, &c.
Soberana Reina de todos los Santos y Madre
del amor hermoso; por
la excelsa e incomprensible gloria de haber sido coronada por la Trinidad
augusta Emperatriz y Reina de todo el universo, os
suplicamos que a todos los que en la tierra componemos los coros de vuestra
Corte, y os visitamos y obsequiamos en vuestras más célebres imágenes, nos
alcancéis que después de nuestra muerte tengamos la felicidad de ser coronados
en la Gloria, para que en compañía vuestra y de todos los Santos alabemos y
ensalcemos a nuestro Dios por los siglos de los siglos.
Dios te salve, María, &c.
℣.
La santa Madre de Dios es exaltada.
℟.
Sobre los coros angélicos al celestial reino.
ORACIÓN
Señor, perdona los delitos de tus
siervos, para que los que no podemos agradaros con nuestras acciones, alcancemos
la salvación por medio de la intercesión de la Madre de tu Hijo Jesucristo
nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo Dios
por todos los siglos de los siglos. Amén.
LETANÍA.
Señor, ten piedad
de nosotros.
Cristo,
ten
misericordia de nosotros.
Señor,
ten piedad de
nosotros.
Cristo,
óyenos.
Cristo,
escúchanos.
Dios Padre, Criador de los cielos, ten
misericordia de nosotros.
Dios
Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de
nosotros.
Dios
Espíritu Santo, ten misericordia de
nosotros.
Trinidad
santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por
nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes, ruega por
nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por
nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre intacta, ruega por nosotros.
Madre incorrupta, ruega por
nosotros.
Madre sin mancha, ruega por
nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del Buen consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por
nosotros.
Madre del Salvador, ruega por
nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por
nosotros.
Virgen digna de reverencia, ruega por
nosotros.
Virgen digna de alabanza, ruega por
nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por
nosotros.
Trono de la sabiduría eterna, ruega por
nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por
nosotros.
Vaso espiritual de elección, ruega por nosotros.
Vaso digno de honor, ruega por
nosotros.
Vaso insigne de devoción, ruega por
nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de alianza, ruega por nosotros.
Puerta del cielo, ruega por
nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por
nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por
nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por
nosotros.
Consoladora de los afligidos, ruega por
nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por
nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por
nosotros.
Reina de los Patriarcas, ruega por
nosotros.
Reina de los Profetas, ruega por
nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por
nosotros.
Reina de los Mártires, ruega
por nosotros.
Reina de los Confesores, ruega por
nosotros.
Reina de las Vírgenes, ruega por
nosotros.
Reina de todos los Santos,
ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega
por nosotros.
Reina asunta al Cielo, ruega por
nosotros.
Reina del Santo Rosario, ruega por
nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.
Cordero
de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero
de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos, Señor.
Cordero
de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
Antífona: Bajo de tu amparo nos acogemos, Santa Madre
de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien
líbranos de todos los peligros, oh siempre Virgen gloriosa y bendita.
Dios te
salve, Reina y Madre de misericordia; vida y
dulzura, esperanza nuestra, Dios te salve: a Ti llamamos los desterrados hijos
de Eva, a Ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas: Ea pues,
Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y
después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh Clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María!
℣.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
℟.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oremos.
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que por la cooperación del
Espíritu Santo preparaste el cuerpo y alma de la gloriosa Virgen y Madre María
para que mereciese ser digna morada de tu Hijo; concédenos
a los que nos alegramos con esta conmemoración, que por su intercesión piadosa
seamos libres de todo mal, como también de la muerte eterna. Por el mismo
Cristo nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del mismo Espíritu
Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
En el
nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.

