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domingo, 18 de agosto de 2024

NOVENA EN HONOR AL TRÁNSITO DE MARÍA SANTÍSIMA.

 


Novena publicada en San Felipe y Santiago de Montevideo por la Imprenta de la Caridad en 1842.´


COMENZAMOS: 4 de agosto.

FINALIZAMOS: 12 de agosto.

FESTIVIDAD: 13 de agosto.

  

NOVENA SAGRADA DEL GLORIOSO TRÁNSITO Y ASUNCIÓN A LOS CIELOS DE LA SERENÍSIMA REINA DE LOS ÁNGELES MARÍA SANTÍSIMA NUESTRA SEÑORA

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

 

Un Ave María a los mil Ángeles de Guarda, que tuvo Nuestra Señora para hacer esta novena con toda atención y reverencia.

   

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS.

 

   Todopoderoso Señor y Dios Eterno, que invisiblemente estás todo, en todo este mundo visible; confieso que Vos, Señor y Dios Altísimo, por vuestra graciosa piedad me hicisteis criatura racional, adornando mi alma con vuestra nobilísima imagen. Confieso también que Vos, Señor Altísimo, por solo vuestro querer me disteis en tiempo a entender los preceptos de vuestra divina ley, para que guardándolos cumplidamente en el valle de mi destierro cumpliera con el fin de serviros y amaros en esta vida, para después gozaros eternamente en la otra. Estos preceptos, que la largueza de vuestra eterna sabiduría me dio para salvarme, los he quebrantado como criatura ingrata; de lo cual me pesa, me pesa y arrepentido de haber pecado, os pido por vuestra Divina Clemencia, y por el glorioso Tránsito de la Santísima Virgen María, uséis conmigo de misericordia. Perdonadme, Dios mío, perdonadme, y dadme una pequeña centella de vuestra gracia para con ella serviros y daros continuamente rendidas gracias por los beneficios que me habéis hecho, y muy en particular para alabaros como debo, por el que vuestra Majestad me hizo dándome por Abogada y Medianera a la Soberana Reina de los Cielos; a quien Vos, Señor y Dios Altísimo la coronasteis en el Cielo después de su glorioso Tránsito, con tres coronas de inaccesible gloria, correspondientes a sus altísimos méritos, adquiridos con suma perfección en cada estado, a los tres que tuvo siendo viadora, como fueron de hija, madre y esposa vuestra. Esto, Señor, os suplico: como también me deis especialísima gracia, para hacer esta sagrada novena de suerte que sea para mayor honra y gloria vuestra, de la santísima humanidad del Verbo Eterno y de su Santísima Madre. Amén.

  


DÍA PRIMERO – 4 DE AGOSTO

 

Considera este día cómo habiendo llegado nuestra Reina y Señora a los últimos años de su vida, vivía ya con la dulce violencia del amor, en un linaje de martirio, que para no que no se dividiese el pecho, retirada a sus solas solía romper las cadenas del silencio y hablando con el Señor le decía: “Amor mío, dulcísimo bien, y tesoro de mi alma, llevadme ya tras el olor de vuestros ungüentos, que habéis dado a gustar a esta vuestra sierva y madre, peregrina en el mundo. ¡Oh única esperanza y gloria mía! No se detenga mi carrera, no se alargue el plazo de mi deseada libertad. Soltad ya las prisiones de la mortalidad, que me retienen. Cúmplase ya el término, llegue ya el fin donde camino desde el primer instante que recibí de vos el ser que tengo. Oh Espíritus Soberanos, por la dicha que gozáis de la vista y hermosura de mi amado, os pido os lastiméis de mí, amigos míos. Doleos de esta peregrina entre los hijos de Adán. Decid a vuestro dueño y mío, la causa de mi dolencia, que no ignora. Decidle, que por su agrado abrazo el padecer en mi destierro”.

 

—Con esta consideración alabaremos a la Santísima Trinidad; en la oración a Nuestra Señora pediremos nos de gracia para no perder de vista el fin para que fueron nuestras almas creadas.

   

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA


   Oh Purísima Virgen María, maravilla prodigiosa del poder de Dios, que siendo peregrina en el mundo, Fénix única en la tierra, enfermasteis con la dulce dolencia del amor, que es fuerte como la muerte y con la fuerza de esta amorosa dolencia deseasteis se rompiesen las cortinas de la mortalidad, para lograr los eternos abrazos del Sumo Bien, en quien desde el primer instante de vuestro inmaculado ser, vivisteis transformada por amor. Por estas ardientes llamas de amor, que en los últimos años de vuestra peregrinación crecieron en el sagrado taller de vuestro amante corazón y por los singulares favores que os hizo la Santísima Trinidad en vuestro glorioso Tránsito, os suplico piadosísima madre de misericordia, seáis en este valle de lágrimas, de mi alma la estrella que la guía, para que con tal guía no pierda de vista el término adonde camina, y desea llegar por los méritos de Jesús tu hijo, y los tuyos. Esto, Señora, os pido que me concedáis con lo particular que os representa mi corazón, si es para mayor honra y gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

  

—Aquí se alienta la confianza y se rezan o cantan cinco Ave Marías a nuestra Señora y se dice lo siguiente:

 

Del Eterno Padre Soberana Hija, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Esposa del Espíritu Santo y del Hijo Madre, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Espejo de la Divinidad el más perfecto, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Esfera de la Divina Omnipotencia, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Centro de la bondad incomprensible, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Autora de la eternidad interminable, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Refulgente lucero del Sol Eterno, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Gloria de la Jerusalén Triunfante, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Fortaleza de la Iglesia militante, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Alegría del pueblo santo y escogido, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Ejemplar de los abrasados Serafines, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Resplandor de los iluminados Querubines, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Emulación Santa de la Angélica Naturaleza, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Victoria de los ejércitos de nuestro Dios, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Honra de la naturaleza de los hombres, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Decoro y hermosura de lo creado, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Triunfadora de los enemigos del Altísimo, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Vencedora de la muerte y del pecado, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Manantial de gracia y vida eterna, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Antídoto contra el veneno del pecado, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Nave cargada del pan que nos sustenta, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Arco del cielo que piedad anuncia, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Receta para enfermos incurables, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Laureola y corona de Santos, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Fin del poder y saber de nuestro Dios, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Prudente Reina que a tu pueblo defendiste, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Imán que lleva a sí a los corazones, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Sagrado refugio de miserables pecadores, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Antorcha que da luz en las tinieblas, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Abogada que alega en nuestra causa, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Purísima Madre del amor hermoso, Ruega, Virgen María, por nosotros.

Dulce vida por quien vivo y por quien muero, Ruega, Virgen María, por nosotros.

  

. Hacedme digno de que os alabe, Virgen Santísima.

. Dadme virtud y fortaleza contra vuestros enemigos.

 

ORACIÓN

 

   Virgen Santísima, Madre de misericordia, a vuestro sagrado patrocinio me acojo: no me desampares, Reina del Cielo, Madre mía, Señora mía, abogada mía; ten misericordia de mí en el trance de mi muerte. Por tus singulares prerrogativas y dotes de naturaleza y gracia con que os enriqueció el Señor por vuestra Concepción Inmaculada, por los nueve meses que tuvisteis en vuestras entrañas a todo un Dios humano, por todos los demás misterios de vuestro dichoso Tránsito, te ruego me alcances de vuestro Hijo el perdón de mis pecados, y la gracia final con que merezca la eternidad. Amén.

 

Antífona de los siete Príncipes de los Ángeles, en que sus devotos los convidan a que alaben a Cristo su Rey, y su Reina María: Príncipes de la Corte celestial, vosotros todos siete, que asistís en la presencia del trono de Dios, a quienes ha encargado Dios para los fieles grandes ministros, favorecednos como grandes amigos cuando los demonios nuestros amigos nos intentaren hacer mal: interceded por vuestros devotos con vuestro Rey Cristo y vuestra Reina María, y ayudadnos a alabarlos y bendecirlos, y a darles infinitas gracias por los inmensos beneficios que por vuestro medio continuamente recibimos de sus manos santísimas.

 

. Adorad al Señor, aleluya.

. Ante cuyo trono asisten siempre los tronos de los Ángeles.

 

ORACIÓN

 

   Omnipotente Dios, que entre los demás ornamentos de los Cielos y ministros con que se gobierna el mundo, repartiste con disposición admirable, así las órdenes como los oficios de los Ángeles: concededme propicio que de tus siete Príncipes que te asisten siempre más cercanos a Ti, que estás sentado en tu soberano trono, sea amparada nuestra vida, y Tú y tu santísimo Hijo y su santísima Madre, seáis de ellos por nosotros alabado y bendito por todos los siglos. Amén.

 

—Con siete Padre nuestros, y siete Ave Marías.

  

GOZOS

  

Astro luciente del día,

Eterna rosa del suelo,

Danos morada en tu cielo,

Virgen del Tránsito pía.

  

El cierzo brama furioso

Cuando abandonas la tierra;

Brotan el vicio y la guerra,

Y en el campo deleitoso

El ruiseñor amoroso

No trina ya cual solía;

Danos morada en tu cielo,

Virgen del Tránsito pía.

  

Fragante rosa temprana,

Delicia del firmamento,

Tu aroma embalsama el viento

Cuando te meces galana;

Lucero de la mañana,

Gala y orgullo del día,

Danos morada en tu cielo,

Virgen del Tránsito pía.

  

Tortolilla cariñosa

En alto cedro sentada,

Perla de Oriente preciada,

Lira de oro sonorosa,

Fuente pura y deliciosa

De celestial ambrosía,

Danos morada en tu cielo,

Virgen del Tránsito pía.

  

Si tú de mujer naciste,

También nosotros nacimos;

Por eso todos morimos

Y por eso tú moriste;

Pero tú la gloria viste

En tu risueña agonía;

Danos morada en tu cielo,

Virgen del Tránsito pía.

  

Raudal de puros placeres,

La Madre de Dios te llamas;

Con tu luz el orbe inflamas

Y animas todos los soles.

Bendita entre las mujeres

Eres tú, Virgen María:

Danos morada en tu cielo,

Virgen del Tránsito pía.

  

Cuanto el sol radiante dora

En su rápida carrera

Por ti vive y en ti espera,

A ti clama y en ti honra;

En tus bondades, Señora,

Nuestra salvación se fía,

Danos morada en tu cielo,

Virgen del Tránsito pía.

    

En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.