Novena
publicada en San Felipe y Santiago de Montevideo por la Imprenta de la Caridad
en 1842.´
COMENZAMOS: 4 de agosto.
FINALIZAMOS: 12 de agosto.
FESTIVIDAD: 13 de agosto.
NOVENA
SAGRADA DEL GLORIOSO TRÁNSITO Y ASUNCIÓN A LOS CIELOS DE LA SERENÍSIMA REINA DE
LOS ÁNGELES MARÍA SANTÍSIMA NUESTRA SEÑORA
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠
enemigos, líbranos
Señor
✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Un Ave
María a los mil Ángeles de Guarda, que tuvo Nuestra Señora para hacer esta
novena con toda atención y reverencia.
ORACIÓN PREPARATORIA
PARA TODOS LOS DÍAS.
Todopoderoso Señor y Dios Eterno, que invisiblemente estás
todo, en todo este mundo visible; confieso que Vos, Señor y Dios Altísimo, por
vuestra graciosa piedad me hicisteis criatura racional, adornando mi alma con
vuestra nobilísima imagen. Confieso también que Vos, Señor Altísimo, por solo
vuestro querer me disteis en tiempo a entender los preceptos de vuestra divina
ley, para que guardándolos cumplidamente en el valle de mi destierro cumpliera
con el fin de serviros y amaros en esta vida, para después gozaros eternamente
en la otra. Estos preceptos, que la largueza de vuestra eterna sabiduría me dio
para salvarme, los he quebrantado como criatura ingrata; de lo cual me pesa, me
pesa y arrepentido de haber pecado, os pido por vuestra Divina Clemencia, y por
el glorioso Tránsito de la Santísima Virgen María, uséis conmigo de
misericordia. Perdonadme, Dios mío, perdonadme, y dadme
una pequeña centella de vuestra gracia para con ella serviros y daros
continuamente rendidas gracias por los beneficios que me habéis hecho, y muy en
particular para alabaros como debo, por el que vuestra Majestad me hizo dándome
por Abogada y Medianera a la Soberana Reina de los Cielos; a quien Vos, Señor y
Dios Altísimo la coronasteis en el Cielo después de su glorioso Tránsito, con
tres coronas de inaccesible gloria, correspondientes a sus altísimos méritos,
adquiridos con suma perfección en cada estado, a los tres que tuvo siendo
viadora, como fueron de hija, madre y esposa vuestra. Esto, Señor, os suplico:
como también me deis especialísima gracia, para hacer esta sagrada novena de
suerte que sea para mayor honra y gloria vuestra, de la santísima humanidad del
Verbo Eterno y de su Santísima Madre. Amén.
DÍA PRIMERO – 4 DE AGOSTO
Considera
este día cómo habiendo llegado nuestra Reina y Señora a los últimos años de su
vida, vivía ya con la dulce violencia del amor, en un linaje de martirio, que
para no que no se dividiese el pecho, retirada a sus solas solía romper las
cadenas del silencio y hablando con el Señor le decía: “Amor mío, dulcísimo bien, y tesoro de mi
alma, llevadme ya tras el olor de vuestros ungüentos, que habéis dado a gustar
a esta vuestra sierva y madre, peregrina en el mundo. ¡Oh única esperanza y
gloria mía! No se detenga mi carrera, no se alargue el plazo de mi deseada
libertad. Soltad ya las prisiones de la mortalidad, que me retienen. Cúmplase
ya el término, llegue ya el fin donde camino desde el primer instante que
recibí de vos el ser que tengo. Oh Espíritus Soberanos, por la dicha que gozáis
de la vista y hermosura de mi amado, os pido os lastiméis de mí, amigos míos.
Doleos de esta peregrina entre los hijos de Adán. Decid a vuestro dueño y mío,
la causa de mi dolencia, que no ignora. Decidle, que por su agrado abrazo el
padecer en mi destierro”.
—Con esta consideración
alabaremos a la Santísima Trinidad; en la oración a Nuestra Señora pediremos
nos de gracia para no perder de vista el fin para que fueron nuestras almas
creadas.
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Oh Purísima
Virgen María, maravilla prodigiosa del poder de Dios, que siendo
peregrina en el mundo, Fénix única en la tierra, enfermasteis con la dulce
dolencia del amor, que es fuerte como la muerte y con la fuerza de esta amorosa
dolencia deseasteis se rompiesen las cortinas de la mortalidad, para lograr los
eternos abrazos del Sumo Bien, en quien desde el primer instante de vuestro
inmaculado ser, vivisteis transformada por amor. Por estas ardientes llamas de
amor, que en los últimos años de vuestra peregrinación crecieron en el sagrado
taller de vuestro amante corazón y por los singulares favores que os hizo la
Santísima Trinidad en vuestro glorioso Tránsito, os
suplico piadosísima madre de misericordia, seáis en este valle de lágrimas, de
mi alma la estrella que la guía, para que con tal guía no pierda de vista el
término adonde camina, y desea llegar por los méritos de Jesús tu hijo, y los
tuyos. Esto, Señora, os pido que me concedáis con lo particular que os
representa mi corazón, si es para mayor honra y gloria de Dios y bien de mi
alma. Amén.
—Aquí se alienta
la confianza y se rezan o cantan cinco Ave Marías a nuestra Señora y se dice lo
siguiente:
Del Eterno Padre Soberana Hija, Ruega, Virgen María, por
nosotros.
Esposa del Espíritu Santo y del Hijo Madre, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Espejo de
la Divinidad el más perfecto, Ruega, Virgen María, por nosotros.
Esfera de la Divina Omnipotencia,
Ruega, Virgen María, por nosotros.
Centro de la bondad incomprensible, Ruega, Virgen María, por nosotros.
Autora de
la eternidad interminable, Ruega, Virgen María, por nosotros.
Refulgente lucero del Sol Eterno, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Gloria de
la Jerusalén Triunfante, Ruega, Virgen María, por nosotros.
Fortaleza de la Iglesia militante, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Alegría
del pueblo santo y escogido, Ruega, Virgen María, por nosotros.
Ejemplar de los abrasados Serafines, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Resplandor de los iluminados Querubines, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Emulación Santa de la Angélica Naturaleza, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Victoria de los ejércitos de nuestro Dios, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Honra de la naturaleza de los hombres, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Decoro y hermosura de lo creado,
Ruega, Virgen María, por nosotros.
Triunfadora de los enemigos del Altísimo, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Vencedora de la muerte y del pecado, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Manantial de gracia y vida eterna, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Antídoto contra el veneno del pecado, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Nave cargada del pan que nos sustenta, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Arco del cielo que piedad anuncia, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Receta para enfermos incurables, Ruega, Virgen María, por
nosotros.
Laureola y corona de Santos, Ruega, Virgen María, por
nosotros.
Fin del poder y saber de nuestro Dios, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Prudente Reina que a tu pueblo defendiste, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Imán que lleva a sí a los corazones, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Sagrado refugio de miserables pecadores, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Antorcha que da luz en las tinieblas, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Abogada que alega en nuestra causa, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
Purísima Madre del amor hermoso, Ruega, Virgen María, por
nosotros.
Dulce vida por quien vivo y por quien muero, Ruega,
Virgen María, por nosotros.
℣.
Hacedme digno de que os alabe, Virgen Santísima.
℟.
Dadme virtud y fortaleza contra vuestros enemigos.
ORACIÓN
Virgen
Santísima, Madre de misericordia, a vuestro sagrado patrocinio me acojo:
no me desampares, Reina del Cielo, Madre mía, Señora mía, abogada
mía; ten misericordia de mí en el trance de mi muerte. Por tus singulares
prerrogativas y dotes de naturaleza y gracia con que os enriqueció el Señor por
vuestra Concepción Inmaculada, por los nueve meses que tuvisteis en vuestras
entrañas a todo un Dios humano, por todos los demás misterios de vuestro
dichoso Tránsito, te ruego me alcances de vuestro Hijo el
perdón de mis pecados, y la gracia final con que merezca la eternidad. Amén.
Antífona de los siete
Príncipes de los Ángeles, en que sus devotos los convidan a que alaben a Cristo
su Rey, y su Reina María:
Príncipes de
la Corte celestial, vosotros todos siete, que asistís en la presencia del trono
de Dios, a quienes ha encargado Dios para los fieles grandes ministros,
favorecednos como grandes amigos cuando los demonios nuestros amigos nos
intentaren hacer mal: interceded por vuestros
devotos con vuestro Rey Cristo y vuestra Reina María, y ayudadnos a alabarlos y
bendecirlos, y a darles infinitas gracias por los inmensos beneficios que por
vuestro medio continuamente recibimos de sus manos santísimas.
℣.
Adorad al Señor, aleluya.
℟.
Ante cuyo trono asisten siempre los tronos de los
Ángeles.
ORACIÓN
Omnipotente Dios,
que entre los demás ornamentos de los Cielos y ministros con que se gobierna el
mundo, repartiste con disposición admirable, así las órdenes como los oficios
de los Ángeles: concededme propicio que de tus siete
Príncipes que te asisten siempre más cercanos a Ti, que estás sentado en tu
soberano trono, sea amparada nuestra vida, y Tú y tu santísimo Hijo y su
santísima Madre, seáis de ellos por nosotros alabado y bendito por todos los
siglos. Amén.
—Con siete
Padre nuestros, y siete Ave Marías.
GOZOS
Astro
luciente del día,
Eterna
rosa del suelo,
Danos
morada en tu cielo,
Virgen del
Tránsito pía.
El
cierzo brama furioso
Cuando
abandonas la tierra;
Brotan
el vicio y la guerra,
Y
en el campo deleitoso
El
ruiseñor amoroso
No
trina ya cual solía;
Danos
morada en tu cielo,
Virgen del
Tránsito pía.
Fragante
rosa temprana,
Delicia
del firmamento,
Tu
aroma embalsama el viento
Cuando
te meces galana;
Lucero
de la mañana,
Gala
y orgullo del día,
Danos
morada en tu cielo,
Virgen del
Tránsito pía.
Tortolilla
cariñosa
En
alto cedro sentada,
Perla
de Oriente preciada,
Lira
de oro sonorosa,
Fuente
pura y deliciosa
De
celestial ambrosía,
Danos
morada en tu cielo,
Virgen del
Tránsito pía.
Si
tú de mujer naciste,
También
nosotros nacimos;
Por
eso todos morimos
Y
por eso tú moriste;
Pero
tú la gloria viste
En
tu risueña agonía;
Danos
morada en tu cielo,
Virgen del
Tránsito pía.
Raudal
de puros placeres,
La
Madre de Dios te llamas;
Con
tu luz el orbe inflamas
Y
animas todos los soles.
Bendita
entre las mujeres
Eres
tú, Virgen María:
Danos
morada en tu cielo,
Virgen del
Tránsito pía.
Cuanto
el sol radiante dora
En
su rápida carrera
Por
ti vive y en ti espera,
A
ti clama y en ti honra;
En
tus bondades, Señora,
Nuestra
salvación se fía,
Danos
morada en tu cielo,
Virgen del
Tránsito pía.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

