Tomada más o menos del “Tesoro
agustiniano”, compuesto por el M. R. P. Fray Teófilo Garnica del Carmen, ex
provincial de agustinos recoletos. Segunda edición. Tipografía de Santa Rita,
Moncachil (Granada) 1948, págs. 374-393.
COMENZAMOS:
13 de mayo.
FINALIZAMOS:
21 de mayo-
FESTIVIDAD: 22 de mayo.
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos
líbranos, Señor ✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
NOVENA EN HONOR A SANTA
RITA DE CASIA
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero,
Criador y Redentor mío, por
ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo
corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de
apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la
penitencia que me fuere impuesta, y de restituir y satisfacer si algo debiere: Ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en
satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en
vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los
merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis
gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la
muerte. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Devotísima Santa Rita, modelo de hijas, dechado de
esposas y madres, ejemplar de viudas y espejo de religiosas!
¡Dios te salve, Abogada de imposibles, consuelo de las
almas atribuladas, intercesora valiosísima en la presencia divina!
¡Sé
mil veces bendita por haber sido especialmente amada de Jesucristo y haber
merecido el señalado favor de recibir en tu frente una espina de su corona
sacratísima!
A ti acudimos en
esta novena los desterrados hijos de este valle de lágrimas para darte las más
rendidas gracias por los favores que nos has dispensado y pedirte otros nuevos,
que no dudamos alcanzar de tu poderoso patrocinio, si ha de ser para mayor
gloria de Dios y bien de nuestras almas.
DÍA PRIMERO
- 13 de mayo.
CONSIDERACIÓN:
NACIMIENTO DE
SANTA RITA.
Dios nuestro Señor, que es admirable en sus Santos, ha
querido honrar a algunos de ellos, ya en su mismo nacimiento, como a San Juan
Bautista, Santo Domingo de Guzmán, San Andrés Avelino y algunos otros. Entre
ellos se encuentra Santa Rita de Casia, cuya cuna se vio glorificada por un
enjambre de níveas abejas que, entrando y saliendo en la boca de la recién
nacida, dejaron en ella un panal de sabrosa y misteriosa miel. ¿Qué es lo que el
Señor quiso darnos a entender con tan singular prodigio? Unos
quieren ver la blancura de las abejas la pureza angelical, que siempre había de
resplandecer en Santa Rita; otros, en su dulcísimo panal, la caridad fraterna y
el amor divino, que tantas veces habían de llevar hasta los sacrificios
heroicos a nuestra Santa; no faltando biógrafos, que interpretan el ir y venir
no interrumpido de las abejas, como un símbolo de la sed ardiente de
santificarse y adquirir todas las virtudes, que Santa Rita sintió en los cuatro
estados de su vida.
Alabemos a Dios Nuestro Señor, que tales
portentos quiso hacer en el nacimiento de su dichosa sierva; y procuremos arder
en fervorosos anhelos de practicar la virtud y correr hacia la perfección.
—Medítese y pídase la gracia particular que se
desee conseguir.
—Rezar Cuatro Padrenuestros y Avemaría con
Gloria Patri en honor de los cuatro estados de Santa Rita de Casia.
GOZOS EN HONOR A SANTA RITA DE CASIA.
Pues de Dios sois estimada,
De imposibles protectora:
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
Vuestro nacimiento y nombre
Por un Ángel fue advertido,
Porque antes de haber nacido
Ya vuestra grandeza asombre.
Y pues tanto a Dios agrada
Vuestro nombre y le enamora,
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
El día que os bautizaron,
De vuestra boca advirtieron
Que abejas blancas salieron,
Donde unos enjambres formaron:
En su fe miro cifrada
La dulzura que atesora.
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
Por más que lo resististe,
Por vuestros padres casaste,
Y en el marido encontraste
Martirio en que padeciste:
Fuiste, de paciencia armada,
De sus furias triunfadora,
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
Cuando faltó vuestro esposo,
Y dos hijos se os murieron,
Las ansias os renacieron
Del estado religioso:
De Agustín enamorada
Queréis ser habitadora,
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
Aunque por viuda os negaron
Aquel hábito divino,
Juan, Nicolás y Agustino
En el convento os entraron:
Era imposible la entrada,
Y por vos Dios la mejora,
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
En una visión del Cielo
Una escalera os mostró,
Como la que Jacob vio
Que bajó del Cielo al suelo:
Dios en su cumbre elevada
Os regala y os decora,
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
Cristo en la frente una espina
De su Corona os fijó,
Y con ella os coronó
Reina y Esposa divina:
Y pues vais tan señalada,
De este Esposo imitadora,
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
Cuatro años os dio sustento
Solo el de la Eucaristía,
Que a quien divina vivía,
Sirvió divino Alimento:
Así de Dios regalada
Fuiste al Cielo moradora,
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
Sobre el sepulcro salís
El día de vuestra fiesta,
Y en gloria tan manifiesta
Tal vez los ojos abrís:
Y si del ruego obligada
Subís a ser defensora,
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
Consuelo en vuestras piedades
Encuentran los corazones,
En tristezas y aflicciones,
En partos y enfermedades:
Su intención mira lograda
Quien os invoca y venera,
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
Pues de Dios sois estimada,
De imposibles protectora:
Sednos nuestra intercesora,
Rita bienaventurada.
℣. Ruega por nosotros, Santa Rita.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de
Nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN
¡Oh Dios! que quisiste dar a la bienaventurada
Santa Rita tanta gracia, que te imitara en el amor a sus enemigos y fuera digna
de llevar en su corazón y su frente las señales de tu caridad y tu Pasión; te rogamos nos concedas por su intercesión y
méritos amar a nuestros enemigos; y con la espina de la compunción y del dolor
contemplar los sufrimientos de vuestra Santísima Pasión: que vives y reinas por
los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre, y
del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

