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martes, 3 de junio de 2025

NOVENA DEL GLORIOSO SAN ISIDRO LABRADOR.

 


Especial Abogado de los pobres y labradores

Compuesta por el Dr. Mariano de Mendoza Bueno y Fontal. 1816.

Novena que el religioso Mariano de Mendoza Bueno y Fontal escribe a San Isidro, protector de pobres y labradores, para que conceda la libertad al rey de España, depuesto por la invasión napoleónica a la península Ibérica. Además, pide mejoras para la situación por la que pasan las naciones americanas.

Bogotá: Imprenta de Nicomedes Lora.

Con aprobación eclesiástica.

 

COMENZAMOS: 6 de mayo.

FINALIZAMOS: 14 de mayo.

FESTIVIDAD: 15 de mayo.

 

ADVERTENCIA


El tiempo más oportuno para hacer esta Novena es el mes de Mayo, en que la Iglesia celebra a San Isidro, empezando el día 6 para concluirla el 14, que es la víspera del Santo. Importa mucho acompañarla con ejercicios de virtudes y principalmente con el de la limosna, porque ella libra de la muerte, como leemos en Tobías y hace conseguir la misericordia y vida eterna. También porque en esta virtud se distinguió más el Santo, y es justo en orden, que oiga con mayor agrado las oraciones de aquellos que con mayor celo imitan sus ejemplos.

 

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN

 

   Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, que por rescatar mi alma de la esclavitud del demonio ofrecisteis a vuestro Eterno Padre el precio infinito de vuestra sangre. Yo, miserable pecador, postrado a vuestros divinos pies, reconozco y confieso la grandeza de este beneficio, que por mis muchas ingratitudes no he sabido corresponder. De ellas me pesa en lo más vivo de mi Corazón. Las detesto por ser ofensas hechas a Vos, y deseo amaros fielmente hasta el último momento de mi vida, para gozar en vuestro dulce seno de una eternidad de gloria. Amén.



DÍA PRIMERO —6 de mayo

 

HISTORIA

 

Nace Isidro en la ciudad de Madrid, antigua corte de los Reyes católicos, y en el undécimo siglo de nuestra redención. Sus padres, aunque pobres y humildes, eran honestos y virtuosos. Por la devoción que profesaban al glorioso San Isidro, Arzobispo de Sevilla hicieron poner al niño en el bautismo el nombre de Isidro. Todo lo que sabemos de su infancia es que casi desde la cuna fue prevenido con las más dulces bendiciones del Señor, y tan inclinado a la virtud, que jamás perdió el candor de la primera inocencia.


ORACIÓN

 

   ¡Oh Dios de infinita grandeza! que compadecido de Ia miserable suerte a que nos había reducido la soberbia de nuestros primeros padres, quisisteis darnos desde la primera catedra del Pesebre hasta la última de la Cruz, las más sublimes lecciones de humildad, de pobreza y de un absoluto y generoso desprecio de cuanto el mundo adora. Deseosos nosotros de seguir la celestial doctrina de vuestra escuela, para ser vuestros fieles y verdaderos discípulos, os pedimos la gracia que disteis a vuestro amado siervo San Isidro, para que, renaciendo por ella a vuestra amistad, pongamos nuestra riqueza, nuestro honor, nuestra comodidad y todo nuestro amor en Vos solo. Amén.

 

—Se rezan tres Padrenuestros y Avemarías con Gloria Patri, se hace la petición y luego la oración que sigue, que es para todos los días.

 


ORACIÓN

PARA TODOS LOS DÍAS


   Humildísimo Isidro, compendio de las virtudes cristianas, lumbrera de la Iglesia, cortesano del Cielo, compañero favorito de los Ángeles, aun hallándoos en el mundo, ejemplo de pobreza, tesoro escondido en el oscuro campo de la humildad, precioso vaso de la pureza más heroica, maestro de la vida activa y devota, fiel amante de María, modelo de verdadera santidad, segura senda de la virtud, manantial fecundo de milagros, abogado poderoso de los miserables, remediador propicio de los necesitados, dulce consolador de los infelices que riegan la tierra con sus lágrimas y sudores, esperando con paciencia el fruto de sus fatigas, perfecto discípulo de Nuestro Señor Jesucristo, depositario de sus maravillas, heredero de su espíritu y sabio dispensador de sus riquezas en las manos de sus pobres. Nosotros veneramos todas estas prerrogativas y excelencias de que os colmó la diestra del Altísimo, exaltando vuestra dichosa alma al sublime trono que tiene preparado a los humildes. Nosotros nos gozamos de tanto honor y gloria y tributamos al Señor, que en ella os introdujo, las mismas alabanzas que le tributan los espíritus celestiales. Nosotros esperamos también conseguir por vuestra intercesión y méritos ser verdaderamente humildes, para poder contar con el premio que a ellos se promete. Dadnos Vuestra mano, Isidro santo, en todos los peligros de este mundo, alcanzadnos la paz, que nos dejó en herencia nuestro adorable Redentor; conseguidnos la serenidad en las estaciones del año para que logremos abundantes cosechas en todos los frutos de la tierra, y el principal de todos, que es el de las buenas obras para conseguir la gracia, y por ella en vuestra compañía la gloria. Amén.

 

ORACIÓN MARÍA SANTÍSIMA

(Para todos los días)

 

   Soberana Emperatriz de los Cielos, dulcísima Madre del amor hermoso, fuente de piedad y de misericordia, nosotros os suplicamos humildes que por los merecimientos de vuestro fiel siervo San Isidro, nos miréis con ojos de clemencia y desarméis la cólera de un justo Dios irritado por nuestras muchas y gravísimas culpas. Dignaos, Señora, emplear todo vuestro poder en la extinción de tantos enemigos que nos cercan, de tantas angustias que nos agitan, de tantas necesidades que nos afligen, y de tantos peligros que nos amenazan. Alcanzadnos de ese Dios benigno que tenéis en vuestros brazos, la paz, tranquilidad y buen orden que hemos perdido por la ambición y soberbia: derramad últimamente vuestras bendiciones sobre nuestros campos, y principalmente sobre nuestras almas, para que en ellas consigan el fruto de la pasión y muerte de vuestro divino Hijo. Amén.

 

—Se reza una Salve.


 

GOZOS

 

   Con la más firme confianza

Tu protección invocamos.

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

   La venturosa Madrid

Fiel publica su fortuna,

Por haber sido la cuna

De este segundo David;

Por tanto, todos decid

En su honor y su alabanza

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

   Humilde en su nacimiento,

Pobre en su vida privada,

La altivez deja humillada

De un Goliat el más violento;

Tal es un mundo avariento

Que al justo pone asechanza.

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

   Apenas la luz del día

Se daba a manifestar,

Todo su anhelo era ciar

Su corazón a María:

A ella todo pedía

y por ella todo alcanza.

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

   A veces falta al oficio

En que estaba concertado,

Por no faltar a su amado

En el Santo Sacrificio;

El mismo amado, propicio,

Cuida bien de su alabanza.

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

Mientras Isidro se ocupa

En su Dios, que lo alimenta,

Los ángeles de su cuenta

   Toman los bueyes y arado,

y entre ellos colocado

Le mira su amo, y amansa.

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

   Al ver los pobres hambrientos,

Su corazón se afligía,

Más la caridad suplía

A sus píos sentimientos;

Dios le ofrece los sustentos

En aumento y sin tardanza.

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

   Así sabemos de cierto,

Que, en su casa, humilde choza,

Se ve la obra milagrosa

Qué hizo Cristo en el desierto;

Pero él estaba cubierto

Con el fiat y su confianza.

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

   Patrono de labradores

El mundo todo te llama,

y tu sepulcro proclama

Innumerables honores

Allí tu mano en favores,

No se abrevia ni se cansa.

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

 

   Por el Papa siempre Rey

Te pedimos con fervor,

y también por el pastor

De esta fiel devota grey;

y que sea la santa ley

Nuestra bienaventuranza.

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

   Con la más firme confianza

Tu protección invocamos

En vos, Isidro, fijamos

Nuestra cristiana esperanza.

 

Antífona: Comió el fruto de sus manos, y a los hambrientos llenó de bienes el Señor Dios nuestro.

℣. Lo amó el Señor, y lo adornó.

℟. Lo revistió con una estola gloriosa.

 

ORACIÓN

 

   Te rogamos, oh Dios misericordioso, que por la intercesión de tu bienaventurado confesor San Isidro, nos concedas tu gracia para no sentir vanamente de nosotros mismos, y servirte con aquella humildad que te agrada. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.