COMENZAMOS:
27 de julio.
FINALIZAMOS: 4 de agosto.
FESTIVIDAD: 5 de agosto.
—Otros días para hacer
esta novena:
—12 de marzo, que es el día de la invención de su sagrado Cuerpo.
—12 de abril, que es el día de su solemne Traslación.
PRÓLOGO DEL AUTOR
Tan célebre
como verdadera es aquella sentencia del gran Padre San Gregorio, en que dice,
que las calamidades que nos afligen en esta vida mortal, como a empellones nos
llevan a Dios. Y verdaderamente todo esto es menester
para que algunos hombres se acuerden de su Divina Majestad; porque las
felicidades, honras, riquezas y delicios de esta vida les hacen olvidar de la
eterna, y tan ciegamente las aman, que parece tienen al destierro por patria, y
que se quisieran perpetuar en este valle de miserias.
Para despertar
pues de este ingrato olvido a los hombres suele su Majestad enviar al mundo
algunas calamidades que amenacen a pobres y a ricos, a nobles у plebeyos; para
que unos y otros levanten los ojos al cielo, de donde solo les puede venir el
auxilio. Tales son los terribles
terremotos con que Dios nos avisa en estos tiempos.
Años pasados atemorizaron a la América, y en estos amedrentan a la Europa y han
hecho grandes estragos en nuestra España; para que, si
en la prosperidad no queremos acordarnos de Dios, le temamos y tengamos en
memoria en la adversidad.
Como a empellones pues
nos llevan estas adversidades a Dios. ¿Pero con
qué cara nos hemos de poner delante de su Majestad, viendo que no nos lleva el
amor sino el temor? Podemos justamente temer que no nos dé
audiencia, y que, enojado como David con su hijo Absalón, nos vuelva las
espaldas. Pero no, que ya irá con nosotros un Joab que temple los enojos de
David, y lleve a su presencia de la mano a Absalón. Venga
un San Emigdio, privado y amigo más familiar de Dios que Joab de David, que en
su mismo nombre parece que lleva la insignia de Medianero, y en la Corte del
cielo es uno de sus mayores validos: pongamos
en sus manos el memorial de este Novenario, en que suplicamos a Dios nos libre
de terremotos, templando los justos enojos que su Majestad tiene contra los
pecados del mundo.
Mucho pueden en esto
todos los Santos, porque como dice S. Jerónimo, ellos
mitigan con sus ruegos las justas iras de Dios: ellos
son que en sus hombros mantienen el mundo, según
dice Job; porque si no fuera por las oraciones
de los Santos, ya nuestro Señor hubiera destruido al mundo por sus muchos
pecados, como explica el mismo S. Jerónimo. Pero entre todos los
Santos el glorioso obispo de Áscoli y mártir San
EMIGDIO es especial defensor contra los
terremotos. Desconocido estaba este santo en estos países, pues apenas
se había oído su nombre sino en el Martirologio romano al día 5 de agosto;
porque como en nuestra península pocas veces se han experimentado temblores de
tierra, su nombre y protección en tales calamidades se ignoraba, hasta que el
año pasado de 1755 el día de todos los Santos, se oyó la primera vez en
Zaragoza invocar a San Emigdio, al tiempo que temblaron edificios y templos,
cesando los vaivenes del templo de los padres Mínimos al invocar un religioso a
San EMIGDIO, cuando cantaban tercia en el coro;
y así por medio de los padres Mínimos ha empezado a ser
venerado en Zaragoza San Emigdio como abogado especialísimo contra terremotos.
Tienen estos religiosos
padres en Nápoles (donde los terremotos son muy frecuentes) en su convento de
la Estrella, capilla y reliquia de San Emigdio; y en el año de 1732 en que se
arruinaron allí muchos edificios con los terremotos, nada padeció dicho convento,
donde es venerado con especialidad el Santo, y por eso lo eligió Nápoles por
patrón, y desde entonces no ha experimentado la más ligera fatalidad. En
Áscoli, Áquila y Roma también es venerado como patrón este Santo,
experimentados de su patrocinio en los terremotos, de que se podían referir
muchos y singulares casos; pero solo diré el más moderno, que es del año 1742.
La ciudad de Catania, en
Sicilia, fue muchas veces arruinada por los temblores de tierra a que está
expuesta; pero habiendo logrado aquel Senado el dicho año una reliquia del
Santo que le enviaron los asculanos, desde entonces se halla libre de terremotos,
aun cuando los experimentan los lugares circunvecinos, lo cual atribuye aquel
Senado al patrocinio de San Emigdio, que se colige que este glorioso Santo es
especialísimo abogado contra el terrible azote de los terremotos.
Para merecer
pues su amoroso patrocinio en todos tiempos, y más en los de los terremotos, se
ofrece aquí a todos un eficaz medio que es el siguiente Novenario, que será
como un memorial que ponemos en manos de San Emigdio, para que como valido
especial en la Corte del Cielo temple los enojos de Dios cuando nos avisa con
terremotos; y lo que nosotros no merecemos alcanzar, lo consigamos por su
intercesión.
MÉTODO PARA HACER ESTA NOVENA
La
disposición más necesaria para conseguir lo que pedimos en este Novena es
procurar la amistad y gracia divina, purificando de culpas el alma por medio
del santo Sacramento de la Penitencia: y así el día que
se empiece la Novena u otro de los nueve, se ha de confesar y comulgar para que
sea más eficaz nuestra oración.
El ayuno corporal
eleva el alma, dándole alas para que vuele a contemplar las cosas divinas, y
con él la oración es muy eficaz y muy buena: y así el
que pudiere ayunar lo hará el viernes o sábado dentro de la Novena, y el que no
pudiere lo conmutará en otra obra de supererogación a arbitrio de su confesor o
padre espiritual.
La limosna libra
de la muerte, limpia de culpas y hace que hallemos en Dios misericordia: y así cuando nos vemos amagados con este azote de su justicia,
buena disposición es la limosna para conseguir la misericordia divina; pero el
pobre que no puede hacerla, hará (de consejo de su confesor) otra obra buena. Estas son las principales obras
satisfactorias: oración, ayuno y limosna; y así
juntando el ayuno y limosna a la oración que se hace en
esta Novena, será eficaz disposición para que Dios airado nos mire con ojos de
piedad.
Todos los días de la
Novena se ha de visitar el altar o capilla del Santo (donde la haya); y si no
se puede cómodamente, bastará hacer la oración delante de alguna imagen del
Santo; у el que no la tuviere, delante del Santísimo Sacramento o en su casa en
lugar devoto.
El tiempo más oportuno
para hacer este Novenario es cuando haya amagos de terremotos; pero fuera de
este contratiempo (para alcanzar de Dios que nos libre de este trabajo) será
bien hacerlo todos los años en uno de tres tiempos. El
primero a 5 de agosto, que es el día principal
del Santo, por ser el de su glorioso martirio: se puede empezar la
víspera y concluir en su octava, o empezarlo nueve días antes del de su dichosa
muerte. El segundo tiempo es a 12 de marzo, que es el día de la invención de su sagrado
Cuerpo: y el tercero a 12 de abril, que es el día de su solemne Traslación.
S
Todos los días se hace
memoria de alguna especial obra virtuosa que el Santo hizo en su vida, pidiendo
al Señor que nos dé auxilios para imitar sus ejemplos, a más de suplicarle que
por su intercesión nos libre de terremotos. El que tuviere alguna necesidad
especial también puede hacer la Novena para este fin, que para todas las
necesidades es poderoso San Emigdio con Dios, teniendo gran confianza que (si
le conviene) alcanzará lo que desea.
Al fin de la oración
que se pone para todos los días, se rezará un Credo en reverencia de la Pasión
de Cristo (en cuya santísima muerte tembló la
tierra con terremotos, y a cuya vista lo confesaron por Hijo de Dios algunos) y en memoria de la confesión de la Fe que hizo San Emigdio
cuando de gentil pasó a cristiano.
Después para cada día se
poden dos oraciones: una al Santo, para que nos alcance
del Señor auxilios para imitar sus ejemplos: otra a nuestro Señor, para que por
los méritos del Santo nos conceda lo que le pedimos, y después de esta última
oración se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri,
y al fin de todo los Gozos del Santo con la
antífona y oración propia de su oficio, con que celebran su fiesta en
Nápoles y demás ciudades donde es patrón. Y el que no supiere leer o no pudiere
asistir cuando otros leen la Novena, bastará que rece
el Credo y los dichos Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri en veneración del
Santo, solicitando su amoroso y eficaz patrocinio.
ESPIRITUAL NOVENARIO AL
GLORIOSO OBISPO DE ÁSCOLI Y MÁRTIR SAN EMIGDIO, MEDIANERO PODEROSO ENTRE DIOS Y
LOS HOMBRES PARA TEMPLAR LOS ENOJOS DIVINOS EN TIEMPO DE TERREMOTOS
—Puesto
de rodillas ante el altar o imagen del Santo, habiéndose signado con la señal
de la Cruz, se hará con fervor el acto de contrición diciendo:
Por la señal ✠
de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos
líbranos, Señor ✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor
mío Jesucristo, ¡Verdad eterna!,
creo en Vos. ¡Misericordia infinita!, en Vos
espero. ¡Bondad suma!, yo os amo con todo mi
corazón, cuerpo y alma, potencias y sentidos. Por ser Vos mi Padre, mi Señor y
mi Dios, infinitamente bueno, y digno de ser amado sobre todas las cosas, me
pesa de haberos ofendido, solo por ser quien sois. Os
doy palabra de nunca más ofenderos, propongo morir antes que pecar: y espero en
vuestra suma bondad y misericordia, me perdonaréis, me daréis gracia para
enmendarme, y me comunicaréis vuestro amor y la perseverancia en el bien, hasta
la muerte. Amén.
DÍA PRIMERO – 27 DE JULIO
Este día
se hace memoria de cómo siendo San Emigdio, hijo de padres gentiles, criado y
educado en sus errores, a los veinte y tres años de su edad
(cuando excedía a los mayores filósofos en sabiduría) de
una conversación que tuvo con unos cristianos, gente sencilla, en que trataron
de la Religión cristiana, se movió a dejar la idolatría y abrazar la santa Fe
Católica, y luego entró a ser catecúmeno, posponiendo las razones de su
ingenio soberano a la luz e inspiración del Cielo.
ORACIÓN QUE SE HA DE DECIR TODOS LOS DÍAS
DE LA NOVENA
Dulcísimo
Jesús, clementísimo Redentor de nuestras almas, que
muriendo en una cruz trajisteis todas las cosas a Vos, cuando toda la máquina
del orbe en terremotos, y las piedras con sus quebrantos movieron a muchos
judíos os confesasen Hijo de Dios; concedednos auxilios eficaces que ablanden
la dureza de nuestros corazones, para que verdaderamente contritos lloremos
nuestros pecados y no volvamos a crucificaros otra vez con ellos: Y cuando
enojado contra nuestras culpas, hagáis temblar la tierra con solo mirarla, usad
de piedad con los que tememos vuestra justa ira que conmueve los fundamentos de
la tierra, y experimentemos vuestra amorosa clemencia que piadosamente los
sana. Como os lo suplicamos, así lo esperamos
conseguir de vuestra piedad infinita, por las entrañas de misericordia con que
descendisteis del cielo a la tierra. Amén.
—Ahora
se rezará un Credo. Después se dirán con fervor estos actos de Fe y Caridad.
Creo
en Dios Padre, creo en Dios Hijo, creo en Dios Espíritu Santo, y creo en el
misterio de la Santísima Trinidad y en aquello que
cree y confiesa la santa Iglesia Católica romana, porque es gusto de Dios.
Quisiera, Señor, haberte amado y amarte ahora por todos los instantes de la
eternidad, y que todos los hombres y ángeles te amaran (si posible fuera) como
Tú te amas a ti. Échanos, Señor, tu santa bendición, y sea
la del Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo.
Amén.
—Todo
lo dicho se dice todos los días.
AFECTOS Y DEPRECACIÓN AL SANTO PARA ESTE
DÍA
Gloriosísimo
Obispo y mártir San Emigdio, que entre las espinas
crueles de la gentilidad saliste azucena agradable a los ojos de Dios;
alcanzadnos de su Majestad gracia para que los que nacimos azucenas en el
paraíso de la Iglesia, no nos convirtamos en espinas que ofendan a su Majestad
Soberana. Por aquella docilidad con que os rendisteis a las razones sencillas
de los que os propusieron la santa Fe Católica, y dejasteis las sofisticas de
la sabiduría mundana con que resplandecíais entre los idólatras, conseguidnos
del Señor un corazón dócil y obediente a sus santas inspiraciones: un corazón
humilde que se rinda a la verdad y no la impugne, y finalmente perfecto
conocimiento de que es necedad delante de Dios la sabiduría de este mundo, para
que imitándoos en estos vuestros primeros y maravillosos ejemplos, os
tengamos propicio para que nos defendáis en las calamidades de los terremotos,
y logremos por vuestra intercesión lo demás que pedimos en este Novenario, como
lo esperamos de vuestra gran caridad. Amén.
—Ahora
se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR
Padre
soberano de las divinas luces у Señor de cielos y tierra, os
damos rendidas gracias porque revelaste a vuestro dócil y humilde siervo
Emigdio lo que escondiste a los arrogantes y soberbios, dándole luz para
conocer que se deben creer y son muy creíbles vuestros testimonios y verdades;
y para que, dejadas las razones vanas de la sabiduría de los idólatras, se
rindiese a las de vuestra eterna Sabiduría y recibiese la Fe Católica,
abjurando de la idolatría. Por esta docilidad y prontitud con que respondió a
vuestra divina inspiración recibiendo vuestra santa Fe, y por los méritos
grandes con que después os sirvió, os suplicamos, Señor, que nos confirméis en
vuestra santa Fe, con una Fe firmísima, una Fe formada y acompañada de buenas
obras, y nos deis luces e inspiraciones soberanas para conocer cuál sea vuestra
voluntad agradable y perfecta, y cumplirla hasta el fin de nuestra vida: y
juntamente (para mayor gloria vuestra) dadnos, Señor, lo que os pedimos en esta
Novena, si conviene para la salvación de nuestras almas. Amén.
GOZOS Y LOORES EN HONOR DE SAN EMIGDIO
Pues sois arco
celestial,
EMIGDIO,
en los terremotos;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Tréveris os dio al mundo
En la Alemania famosa,
La Fe a la Iglesia
esposa,
En virtudes muy fecundo:
En milagros sin segundo,
En portentos sin igual;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Nacido en el gentilismo
Y educado entre paganos,
Os pasaste a los
cristianos,
Renaciendo en el
Bautismo:
Mucho sintió el
paganismo
Mudanza tan especial;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Los gentiles con
terrores
A sí os quisieron
volver,
Mas los hicisteis temer
Con celestiales
fulgores:
Cuando la tierra en
temblores
Ostentó ser tribunal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
El que vaso os escogió
Para salud de las
gentes,
A dejar tierra y
parientes
Por ángel os avisó:
Y al sacerdocio elevó
Vuestra vida angelical;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Por dios de la medicina
Los infieles os
tuvieron,
Cuando adorar
pretendieron
Vuestra virtud
peregrina:
De milagros rica mina
Y en las curas
celestial;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
En Obispo consagrado
Los ídolos os temieron,
Y sus templos se cayeron
En terremoto causado:
De ver vuestro celo
airado
Con báculo pastoral;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Ingenioso vuestro celo
Sabía minar la tierra,
Y con este ardid de
guerra
Echar ídolos al suelo:
Con esta traza del cielo
Dabais la vida inmortal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Así a la Fe convertiste
A innumerables paganos,
Y así a muchos
cristianos
En la Fe fortaleciste:
Y con portentos que
hiciste
Disteis salud corporal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Mancos, ciegos y
tullidos
Encuentran en vos
remedio,
Pues sois poderoso medio
Para amparar afligidos:
Sus males envejecidos
Pierden su fuerza
mortal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
De tu pureza la flor
El tirano quiso ajar,
Pero llegaste a lograr
Diese de clavel olor:
Vuestro triunfo fue
mayor
Que su furor infernal;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Con rigor más que
inhumano
Os cortaron la cabeza,
Que con bizarra fineza
Llevasteis en vuestra
mano;
¡Prodigio
muy soberano
Y
entre todos principal!
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
En Nápoles venerado
Sois con afectos y
votos,
Patrón contra terremotos
Con prodigios
confirmado:
Sed pues también abogado
De Mallorca en general;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Pues sois arco
celestial,
EMIGDIO,
en los terremotos;
Guardad
a vuestros devotos
En
tiempo de tanto mal.
Antífona:
San Emigdio con el espíritu de su boca derrocó
el culto a los ídolos y sus templos; guardó fielmente a los que en la fe de
Cristo engendró: y luego de cortada la cabeza, completó la insigne lucha, y su
preciosa sangre decoró el triunfo.
℣. La
tierra tembló, y se aquietó.
℞. Cuando
San Emigdio rogó por nosotros.
ORACIÓN
Omnipotente
y misericordioso Dios, que por la intercesión
de tu Mártir y Pontífice San Emigdio quisiste que temblara la tierra para
derrocar la impiedad de los ídolos, y para confirmar la fe de los cristianos
aquietaste la tierra, concédenos, te suplicamos, que
cuantos fielmente recordamos su nombre, seamos liberados por su admirable
virtud del flagelo de los terremotos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.

