Novena
dispuesta por una Terciaria Franciscana devota de Santa Margarita de Cortona, e
impresa en México por José Antonio de Hogal en 1767, y reimpresa por los
herederos de José de Jauregui en 1795 con licencia eclesiástica. Los Gozos,
traducidos del catalán, son de la autoría de Octavio Saltor y Soler.
COMENZAMOS: 13 de febrero (14 en año bisiesto)
FINALIZAMOS: 21 de febrero.
FESTIVIDAD: 22 de febrero.
MOTIVO DE ESTA NOVENA
Hallándome (aunque indigna)
amante hija del Venerable Orden Tercero de mi Seráfico Padre San Francisco, me
compele la Hermandad con mi querida y siempre valedora Santa Margarita de Cortona,
Tercera, a que la reconozca según su vida intercesora mía: pues sin merecer su
Patrocinio, confieso con verdad le he hallado propicia en todos mis conflictos
de alma y cuerpo, y experimentada de lo que pueden sus ruegos ante la Majestad
Divina, deseo sea conocida, para que de todos sea invocada; y experimenten por
obras lo que yo les publicara con palabras, a no embarazarme la rudeza de
mujer; pero si para lo relativo me embaraza, eso mismo me esfuerza a que
muestre y explique las veras con que le amo, y lo agradecida que le vivo; y no
teniendo suficiencia mi persuasiva, fío mi verdad a su intercesión, en la que
verán un general antídoto contra todo mal, esmerándose más (como tan
caritativa) en sacar de sus culpas a los endurecidos pecadores, como lo
ejecutaba en vida alcanzándoles auxilios, para que saliesen de su mal estado.
Alcanzadlos ahora, Santa mía, en la Gloria para todos los nacidos, y
especialmente para la indigna devota que desea seas venerada para siempre. Amén.
NOVENA A LA
ÍNCLITA PENITENTE, DECHADO DE ALMAS ARREPENTIDAS, RICO TESORO Y SERÁFICA JOYA
DEL ORDEN TERCERO DE NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO, SANTA MARGARITA DE CORTONA
—Puestos
los ojos ante el Tribunal de la Misericordia Divina, implorando la poderosa
intercesión de la Gloriosa Santa Margarita, dirá con todo fervor y confianza.
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos
Señor
✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
A tus Ojos tienes, Altísimo Señor, y en tu Santa Presencia, a quien más que todos te ha ofendido, quien no ha sabido darte gusto desde el instante que amaneció al uso de la razón, hasta el presente, en que abro los ojos, y veo los errados pasos en que ando: aquí está el alma, Señor, más desagraciada que pisa la tierra entre sus vivientes: ¿Cómo has sufrido tiranía tanta? ¿Cómo no has levantado la diestra para destruirme? ¿Qué palabras diré de desagravio a tus justas iras? ¡Oh!, y ¿cómo lloraré no comunes lagrimas por las fuentes de mis ojos? Si vertiera amargas fuentes de arrepentimiento, cada instante, millares de corazones derretidos por ellos; pero ya estoy, Soberano Padre, a tus migajas, como huérfano mendigo de tu Mesa; ya no salgo de Ti, sin Ti mismo; recibe este corazón arrepentido de su mala vida, que no será la vez primera. Ejemplo me da tu amada Margarita; recibe Señor, en tu amistad, a quien con veras del Alma se acoge a Ti, que si buscas dolor de los pecados, a mí me pesa infinitamente haberte ofendido, tan sin respeto a tus mismos ojos; y te doy palabra de no volver al cieno de mis pecados, recibe en desagravio de ellos aquellas arrepentidas cuanto amorosas lágrimas de tu querida mi devota Santa Margarita; y reciba en hora buena, en satisfacción de ellos todo cuanto padeciere hasta mi muerte, la cual confío en la Sangre de tu Hijo y mi amado JESÚS, será dichoso y agradable. Amén.
DÍA PRIMERO – 13 DE FEBRERO (14 en
año bisiesto)
Este día se considera por
el espacio de media hora con mucha reflexión, el miserable estado de la culpa,
por la cual de hija de Dios, queda el Alma su enemiga, como lo estuvo Santa
Margarita hacia los veinte y cuatro años de su edad, y no olvidándose el Señor
de su criatura, dispuso que su Galán saliese a un viaje, y acechado de sus
enemigos perdiera como perdió la vida, quedando su cuerpo oculto y escondido
entre unos asquerosos muladares, y cuando nuestra Santa le esperaba ansiosa
para continuar su mala vida, es instrumento esta desgracia para su bien y
nuestro aliento; pues el difunto entretenido todo en la tierra, solo se
divertía en cosas de ella, por lo que llevaba en su seguimiento un perrillo
(más leal a su amo, que nosotros a nuestro Criador), y viéndole sepultado en
aquel muladar, vuelve solo con el natural instinto, y tirando de las basquiñas
a su Señora, la quiere conducir al lugar, si desgraciado para uno, teatro de
luz y felicidad para otro; y continuando en su instancia, trató Margarita de
sosegarle ya con halagos, y ya con la comida; pero viendo que no bastaban
diligencias para que el sentido animal se sosegase; y echando menos a su
amante, se resolvió a seguir, y siguió el instinto de aquel bruto y habiendo
llegado al lugar en que se hallaba el cadáver, comenzó a escarbar hasta
descubrirle a Margarita el cuerpo que tanto amaba; pero ¡qué horroroso y deforme!, pues ni quien con amor lo miraba lo conocía. Pero, ¡oh Providencia de
todo un Dios!, que solo en tu
Sabiduría cabe volver el mal en bien: pues al registrar Santa Margarita aquel
deforme cuerpo, abrió los ojos a la luz del desengaño, convirtiéndose a su
Criador y resolviéndose a no servir más al mundo, cuyas transeúntes glorias
dejan indecibles amarguras.
—Alienta,
Alma, tu esperanza, alaba a Dios, que con tanta misericordia recibe a los
pecadores, haz un fervoroso Acto de Contrición y reza cinco Padre nuestros y
Ave Marías, en honra de la Pasión de Cristo, de quien fue muy amante nuestra
Santa, y después dirás:
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Margarita
Santísima, que en los primeros pasos de tu juvenil edad, abriste los
ojos para ver y huir el arriesgado golfo de la mundana vanidad: acuérdate desde
lo eminente de tu celestial habitación de quien hoy, no con mundanos elogios,
sí con fervorosas súplicas, alaba a aquel Divino Criador que supo de tan cruel
muerte sacar saetas de fuego que hirieran tu corazón, trayendo para sí la
preciosa Margarita de ti misma: acuérdate, Seráfica Margarita,
de los que humildes te rogamos seas nuestra intercesora en todas nuestras
miserias, siendo remedio en las necesidades espirituales y corporales de tus
devotos: atrae, Santa Gloriosa, con tus súplicas, al gremio de la Iglesia a
todos los Infieles, Herejes, Apóstatas y Cismáticos; reduce a la gracia a los
que están en pecado mortal, para que imiten la puntual obediencia con que te
convertiste a la voz de tu Amado; haz que todos le amemos y sirvamos como tú lo
hiciste. Amén.
GOZOS
Pues
mostráis en vuestra vida
Que
Dios levanta el corazón cuando cae,
Nuestra
Santa Margarita
Haced
suave el yugo del cuerpo.
Si
una madre cristiana
Os
criaba para el Cielo,
Cuando
la muerte os la demanda
Nace
en vos la llama rebelde.
Y
en el hogar nublado,
Ya
el amor no os complace.
Pecadora
Margarita,
Volved a
los sentidos la paz.
El
falso brillo de la riqueza
Y
los abismos del placer
En
vuestra alma hacen presa
Y
sacuden vuestra fe.
La
conchilla cruje, herida,
Y
la perla en tierra cae.
Pecadora
Margarita,
Volved a
los sentidos la paz.
Como
María de Madgala,
En
vos vibran carne y sangre.
La
ternura que el cuerpo exhala
Solo
tiene regusto de fango.
En
vano Dios os grita,
Vence
del mundo el rubio alud.
Pecadora
Margarita,
Volved a
los sentidos la paz.
Hasta
que en horas desoladas
Encontráis
del amante
Sus
despojos soterrados
Que
os mostraba el perro, aullando.
Si
caéis, entenebrecida,
Os
retorna un cielo más azul.
Pecadora
Margarita,
Volved a
los sentidos la paz.
Si
el don blanco de la inocencia
Malversasteis
locamente,
El
cíngulo de penitencia
Os
dio el gozo de su tormento.
Larga
prueba es exigida
De
quien el mal había hecho esclava.
Franciscana
Margarita,
Volved a
los sentidos la paz.
La
Tercera Orden os acogía
Y
en su claustro aún nuevo
Hacéis
perfecta la alegría
De
la guía de Francisco.
Si
de ceniza andáis vestida,
De
altos tesoros ganáis la llave.
Franciscana
Margarita,
Volved a
los sentidos la paz.
La
lección de Cristo aprendida
Con
tal fuerza habéis sellado
Que
Cortona os vio, cautivada,
Conseguir
la santidad.
El
heroísmo surge florido
Si
el Calvario el corazón atrae.
Franciscana
Margarita,
Volved a
los sentidos la paz.
Ya
os proclaman Milagrosa
Resucitados,
sanos, arrepentidos.
Enseñadnos
la senda austera
De
los que expían, redimidos.
Por
Jesús hacednos a medida
Y
a la Orden Tercera guiad.
Franciscana
Margarita,
Volved a
los sentidos la paz.
Pues
mostráis en vuestra vida
Que
Dios levanta el corazón cuando cae,
Nuestra
Santa Margarita
Haced
suave el yugo del cuerpo.
℣.
Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Margarita.
℟.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN
¡Oh Dios, que misericordiosamente sacaste a tu sierva Margarita del camino
ancho de la perdición, reduciéndola al estrecho sendero de la salvación eterna!
Concédenos por tu misma infinita misericordia que, pues no
tuvimos vergüenza de imitarla en sus desaciertos, tengamos la gloria de
seguirla en su penitencia. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el
nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.



