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miércoles, 2 de agosto de 2023

NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES.


Novena dispuesta por el Padre Bachiller Juan Moreno de Contreras, e impresa en Santa Fe de Bogotá por la Imprenta Patriótica en 1804, con las debidas licencias.


COMENZAMOS: 27 de julio.

FINALIZAMOS: 4 de agosto.

FESTIVIDAD: 5 de agosto.



ADVERTENCIAS


   Es de mucho fruto que con devoción, culto y reverencia celebren sus Devotos a nuestra Santísima Señora y Patrona previniéndose en los nueve días de la Novena para el de la solemnidad, que le celebra la Iglesia en el día cinco de Agosto, para lo cual se podrán guardar las siguientes reglas.

   Para preparar sus almas con la mayor pureza, han de confesar y comulgar el primer día, o antes de él, porque la causa de no conseguir los favores, misericordias y socorros de María Santísima nuestra gran Reina en las aflicciones y necesidades suele ser de ordinario el estar manchadas nuestras almas con culpas, y no podemos agradar a la Madre del Hijo del Eterno Padre si ofendemos al Santísimo Hijo de sus entrañas, y no lo procuramos contentar con el dolor de nuestros pecados.

   Para más obligar a Nuestra Señora, se ayunará Viernes y Sábado de la Novena, y los que no pudieren, darán una limosna u oirán una Misa por el sufragio de las almas del Purgatorio, o hacer otra obra buena en beneficio de los prójimos por reverencia de Nuestra Señora.

   En los días de la Novena se procurará rezar las tres partes del Santísimo Rosario con el mayor afecto y devoción que se pueda, porque este obsequio es de gran agrado de Nuestra Señora y tiene muchos frutos, y si fuere en la Iglesia, será mejor.

   Se oirá con grande devoción la Misa de cada día de la Novena de Nuestra Soberana Reina, visitándola y pidiéndole con viva fe y gran confianza el socorro de nuestras necesidades, pues tan liberal es.

   Siempre se ha de pedir a la Santísima Señora lo que fuere más conforme a la salvación de las almas, porque la petición no se yerre.

   Los que quisieren comulgar más días en la Novena, podrán hacerlo con licencia del Director espiritual, para el mayor acierto, seguridad y mérito.


NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES


Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


   Señor y Dios mío, que siéndolo de todo lo criado, quisisteis por redimirme padecer, y parecer el más abatido: suplícote humildemente, por la intercesión de tu dulcísima Madre, me concedas el perdón de mis pecados, pues de todo corazón me duelo, y pesa de haberos ofendido: Detesto mi ingratitud con toda mi alma, y propongo, ayudado de vuestra gracia, apartarme de aquello que no sea de tu servicio. Amén.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


   Gloriosísima Virgen María de las Nieves, nuestra amada Señora, que para comunicarnos el benigno rocío de vuestras influencias quisisteis, como de nuestro gran Dios decía Moisés, acercarte a vuestro pueblo y avecindarte a la tierra: y para ello dispusiste que aquellos devotos y dichosos patricios que os querían servir con su hacienda y bienes los dedicasen diligentes en edificar vuestro templo, donde se venerase tu Sagrada Imagen y se acogiesen los fieles a vuestro patrocinio: Gloriosa empresa, en que por tu misma imagen comenzaron sus milagrosos efectos, siendo el primero aquel que fue timbre de vuestra advocación cuando se dejó ver el monte Esquilino cubierto de nieve, señal portentosa que disteis para que se erigiese allí vuestra mansión y morada: Suplicámoste, Señora nuestra, que pues tan benigna solicitasteis nuestro amparo y tan pronta os acercasteis a nuestro remedio, logremos todos los que nos acogemos a vuestro templo de las Nieves, daros el verdadero culto, solicitándoos como a Abogada, invocándoos como a Madre, para que desterrado el hielo de nuestros afectos y encendidos los corazones, sean preparada mansión de vuestro Hijo Jesús, de quien fue templo y digna habitación vuestro vientre virginal. Amén.


   Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura, esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh Clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce siempre Virgen María!


℣. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.


ORACIÓN


   Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo preparasteis el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese digna morada de vuestro Hijo, concedednos que cuantos nos alegramos con su memoria, por su piadosa intercesión seamos librados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

DÍA PRIMERO – 27 DE JULIO


MEDITACIÓN


   La primera propiedad de la Nieve es ser lúcida, clara y transparente, que, siendo cuerpo diáfano, recibe con más propiedad la luz, y dista más de las tinieblas. Y esta propiedad se halla en grado heroico en María Santísima, pues siendo adornada de eternas luces desde el primer instante de su ser, supo desterrar las densas tinieblas del pecado: Alabémosla todos por su candor y pureza, y pidámosla que por esta excelencia y prerrogativa suma, nos conceda el admirable don de la pureza y castidad, con que apartando nuestros pensamientos, palabras y obras de las tinieblas de la sensualidad, procuremos imitar su virginal pureza, y digámosla nueve Ave Marías en reverencia de los nueve meses que tuvo al Divino Verbo en su puro y virginal vientre.


—Se dicen las nueve Ave Marías.


ORACIÓN AL NIÑO JESÚS


   Amantísimo Jesús, Hijo preciosísimo de María, que reclinado en esos brazos regalados te mueves al sonido de los clamores humanos, siendo estos la más sonora música, que con meliflua armonía suaviza y recrea vuestra divina atención, haciendo recostar tu sagrada cabeza sobre el tierno corazón de María, para con mayor inmediación escuchar las súplicas de los pecadores: atiende a nuestros ruegos, acaba y despierta, amantísimo Jesús, que tu querida Madre se halla interesada con el empeño de favorecernos, a quien tienes prometido nuestro remedio y amparo: ahora es tiempo, Señor, que volváis esos ojos de clemencia, y te apiades de nosotros: por el amor con que amas a tu querida Madre, te suplicamos nos atiendas en esta Novena, concediéndonos el especial favor que en ella te pedimos, si es para honra y gloria tuya, y alabanza de esta Soberana Reina, con la que reinas por los siglos de los siglos. Amén.


—Aquí se hace la petición.


Antífona: Santa María, socorred a los miserables, ayudad a los débiles, confortad a los afligidos, rogad por vuestro pueblo, intervenid por el clero, interceded por las devotas mujeres, que cuantos celebran tu memoria sientan todo vuestro auxilio.


℣. Hacedme digno de alabaros, oh Virgen Santa.

℟. Dadme virtud contra vuestros enemigos.


ORACIÓN


   Concedednos, Señor, a vosotros vuestros siervos gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, y por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, vernos libres de las tristezas de este mundo y gozar de las alegrías eternas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.