viernes, 21 de julio de 2023

NOVENA EN HONOR A SANTA ANA, MADRE DE LA VIRGEN MARÍA.



 

Con licencia del Ordinario. Santiago de Cuba (1909).


COMENZAMOS: 17 de julio.

FINALIZAMOS: 25 de julio.

FESTIVIDAD: 26 de julio.


MOTIVOS DE ESTA NOVENA


   Mucho adelanta en su pretensión con el Príncipe quien le lisonjea el gusto cuando pide; y aunque no lisonjeáramos otro gusto que el de María Santísima, pidiendo y solicitando por medio de Santa Ana, su Madre, el buen despacho de nuestras necesidades, tendríamos ya un todo adelantado con Dios, Supremo Príncipe del cielo y de la tierra, para merecer su clemencia: pues no puede agradar al Hijo quien no lisonjea el gusto a la Madre, ni puede no inclinar propicia la clemencia del Hijo quien no merece los agrados de la Madre. En la devoción, pues, de la Soberana Señora Santa Ana tan le lisonjeamos a María Santísima el gusto, como que le honramos a su Madre: que a la ley de tan buena Hija no puede menos que agradecer, aún más que los propios, los obsequios de su Madre. Eso lo significó a una devota suya, dándole a entender con un gran milagro que apreciaba más se celebrase la fiesta de su Madre, que aun la suya; y que, de no poder con ambas, prefiriese la de la Señora Santa Ana. Esto también lo declaró a un devoto, según Tritemio, con estas palabras: «Si me amas, honra a mi Madre; y la reverencia que en mi nombre le hicieres, me agradará a mí al doble.» Esto, finalmente, apareciéndosele la Santísima Reina a un devoto suyo, que se esmeraba en rezarle su Santo Rosario, se lo declaró, solícita del mayor culto de su Madre, protestándole que le sería mucho más agradable si al fin de él, como preciosa medalla, le añadiese un Padre nuestro y un Avemaría en honra de su amantísima Madre Señora Santa Ana, añadiéndole: «Hágote saber que todos los que con cordial devoción la honraren en su vida, sentirán puntual su favor en todas sus necesidades temporales, y a la hora de la muerte el socorro espiritual contra los asaltos del demonio.» Otro devoto de nuestra Señora Santa Ana (sino es que es el mismo, según refiere el P. José Vidal en el libro de la vida de esta gloriosa Santa) tenía devoción de decir después del Rosario esta jaculatoria: Benditos y alabados sean vuestros gloriosos padres Señor San Joaquín y Señora Santa Ana, de los cuales procedió vuestra carne virginal, que fué concebida sin pecado original. Y como lo dijo lo hizo María Santísima, apareciéndose a la hora de la muerte con su bendita Madre, Señora Santa Ana, y regalándolo con título de hermano recibió su alma en sus purísimas manos para el cielo. Ni sólo María Santísima ha solicitado la devoción de su Madre amabilísima: Dios desde el cielo, empeñado en los cultos de su Santa Abuela, envió al apóstol Santiago a enseñarle la devoción de nuestra Señora Santa Ana á Emerico, cuya vida fué después una tela de maravillas. Y favores de la gloriosa Señora Santa Ana: y la devoción que trajo del cielo el sagrado Apóstol fué encenderle a la Soberana Matrona los martes una candela, y rezarle tres Padrenuestros y tres Avemarías en memoria de su nacimiento y dichoso tránsito, que fueron en martes. Pues si Dios, Nieto de nuestra Señora Santa Ana; si María Santísima, su Hija, así solicitan desde el cielo la devoción de su Soberana Abuela y Madre, muy de piedra será el corazón que no se empeñare en su obsequio, sabiendo que en ello agrada tanto a Dios y a su Santísima Madre. ¿Y cómo es creíble que luego no solicite María y conceda Jesús lo que pidiéremos, si nos conviene, por medio de nuestra Señora Santa Ana, o lo conviertan en mejor beneficio, cuando ellos se empeñan en que le pidamos por su medio? Por lo cual, supuestas las devociones ya insinuadas, será muy del agrado de Jesús y de María, y gloria de nuestra Señora Santa Ana, esta Novena, que se puede hacer en cualquier tiempo del año, principalmente los nueve días antes de su festividad, a la cual, si acompaña una buena confesión y comunión, ejercicio de virtudes, ajuste de vida, será infalible, moralmente hablando, conseguir de Dios lo que, en esta Novena, por intercesión de nuestra Señora Santa Ana, le pediremos. Sea en todo y por todo para gloria de su Divina Majestad y bien de las almas. Amén.


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


Puesto de rodillas ante una imagen de nuestra Señora Santa Ana, con la reverencia y atención posible, se comienza con él siguiente…


ACTO DE CONTRICIÓN


   Amorosísimo Dios, Trino y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias, por ser Vos mi Padre, mi Señor y mi Dios infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas. Me pesa, Trinidad Santísima; me pesa, Trinidad Misericordiosísima; me pesa, Trinidad Amabilísima, de haberos ofendido, sólo por ser quien sois. Propongo y os doy palabra de nunca más ofenderos: morir antes que pecar. Espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita, y en la poderosa intercesión de vuestra querida Hija, Madre y Esposa María Santísima, mi Señora, y méritos de mi Señora Santa Ana, que me habéis de perdonar todos mis pecados, y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


   Soberana Madre de la Reina del cielo y Abuela del Verbo humanado, Hijo del Eterno Padre, mi Señora Santa Ana: con humilde reverencia, postrado a tus pies, te suplico que, si el favor que te pido ha de ser para gloria de tu Santísimo Nieto, Dios y Señor mío, y bien de mi alma, me lo alcances de su divina piedad; y si no, endereza mi ruego a lo que conoces ser mayor agrado, gloria suya y provecho espiritual de mi alma. Amén.



DÍA PRIMERO —17 de julio


ORACIÓN


   ¡Oh dichosísima Señora Santa Ana! Yo me alegro y doy mil placemos a la Santísima Virgen María, tu Hija, y a la Santísima Trinidad infinitas gracias, porque te escogió para dignísima Madre de la Reina del cielo, purísima Madre de su Unigénito Jesús, que santificó tu alma antes de nacer y grabó en tu pecho, con letras de oro, por ministerio de ángeles, el dulcísimo nombre de ANA, que significa gracia; por estos favores, Señora, y el infinito amor con que la misericordiosísima Trinidad te los hizo, te suplico me alcances de su bondad gracias para merecer el que sea yo de los escogidos para la gloria, y el favor que te pido en esta Novena, si es para mayor gloria suya y bien de mi alma. Amén.


—Aquí se rezan tres Padrenuestros y tres Avemarías a nuestra Señora Santa Ana, en memoria, obsequio y alabanza de la Santísima Trinidad; y después se prosigue con la siguiente…


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS


   Con firmísima esperanza y humilde rendimiento ¡oh gloriosísima Señora Santa Ana! imploro tu favor, y fio conseguir de la divina clemencia éste, para cuyo despacho empeño con la Santísima Trinidad tu gracia y valimiento. Pídele a tu Hija que interceda por mí. Ruégale a tu divino Nieto que me lo conceda, y no dudo de mi buen despacho, pues tu Hija y tu Nieto, celando tu culto y honra, miran el buen despacho de tus recomendados, como acrecentamiento de tu gloria. No mires ¡oh piadosísima Señora Santa Ana! mis deméritos, ni lo frío de mis afectos, sino a tu piedad y tu grandeza: y si miras a mi indignidad y miseria, sea para que sobresalga en remediarla el poder de tu misericordia y él valor de tu intercesión, la cual te suplico se extienda a la protección de la Santa Iglesia, a la destrucción de las herejías, reducción de los infieles y herejes, paz y concordia entre los Príncipes cristianos, al eficaz auxilio a los pecadores para que salgan de sus culpas, y, finalmente, al alivio y descanso de las benditas ánimas del Purgatorio. Amén.


—Aquí, levantando la confianza y el corazón a nuestra Señora Santa Ana, se le pedirá fervorosamente en secreto él favor especial que se pretende, y después se dice la siguiente…


ORACIÓN Á LA VIRGEN SANTÍSIMA PARA TERMINAR

TODOS LOS DÍAS


   Sacratísima Reina de los Ángeles, María, Señora nuestra, que como reconocida y amante Hija de tan Santa Madre, tú misma desde el cielo solicitas la devoción y culto de mi Señora Santa Ana: yo te suplico entrañes en mi alma, y en las de todos los cristianos, el amor y devoción de tu Santísima Madre, y hagas que viva su memoria en nuestros afectos, y alcances de tu querido Padre, Hijo y Esposo, que no se condene el alma que implora tu favor; sino que en vida, libre por tu intercesión de las culpas y asechanzas del demonio, en la hora de la muerte sienta el poder de tu patrocinio y de tu agradecimiento, recibiendo en tus brazos para la gloria a los que por complacerte honran a tu Madre y se confiesan esclavos suyos. Amén.


JACULATORIA


Dios te salve, Ana felicísima.

Santísima Madre de la Hija de Dios Padre.

Santísima Madre de la Madre de Dios Hijo.

Santísima Madre de la Esposa del Espíritu Santo.

Dios te salve, Abuela de Jesús.

Dios te salve, campo preciosísimo del templo de la Santísima Trinidad, en cuyas entrañas fué concebida María sin pecado original.


OTRA JACULATORIA


Dios te salve, Ana felicísima.

Feliz por tu consorte fidelísimo.

Más feliz por tu Hija Sacratísima.

Y más por tu Nieto, Hijo del Altísimo.


GOZOS A LA GLORIOSISÍMA SANTA ANA, MADRE DE NUESTRA SEÑORA.


Pues que sois tan poderosa

Y en gloria tan Soberana,

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Abeterno destinada,

Con singular elección,

Para la generación

De la Hija Inmaculada,

Fuisteis, y de Dios sellada

Con santidad portentosa:

Dichosísima Santa Ana,

 Favorecednos piadosa.

 

Todo el cielo os aclamó

Por Madre de su Princesa,

Pregonando la grandeza

Á que Dios os levantó;

Tan temprano comenzó

Vuestra dicha venturosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Entre las mujeres, vos

(Después de María amada)

Sois la más aventajada

En el aprecio de Dios,

Supuesto que a sola Vos

Hizo su Abuela amorosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Vos de Sangre Real naciste,

Ennoblecida y hermosa,

Tan santa y tan virtuosa,

Que el Imán del cielo fuiste,

Y entre los hombres tuviste

Veneración respetuosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Vuestras prendas fueron tales,

Que todos las admiraban;

Vuestros Padres se alegraban

Viendo en vos tales sedales:

Y los dones celestiales

Os hacían más donosa:

Dichosísima Santa Ana

Favorecednos piadosa.

 

De Joaquín esposa bella

Brillasteis, y de María

Madre en fiel soberanía,

Dignidad que más descuella:

Fuisteis rutilante estrella,

Y más que el sol luminoso:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

¿Quién podrá de vuestras glorias

Celebrar las alabanzas,

Que si fueron esperanzas

Infecundas, ya notorias

Son poseídas victorias

Con paz de fruto copiosa?

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Fuisteis estéril primero

Que fecunda, muchos años,

Para reparar los daños

Con el fruto postrimero;

Hizo la fruta este fuero

Más sazonada y gustosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Calle ya la antigua Ana,

Con Sara, y con Isabel;

Porque no hace aquí papel

Su esterilidad anciana;

La vuestra es más soberana

Por el fruto, y generosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

 

Paristeis con dicha tanta

Á la Reina de los cielos,

Que a todos nuestros desvelos

Tal felicidad espanta;

Madre sois de Hija tan santa,

Que es cosa muy milagrosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Querubines á porfía,

Mejor que vuestros parientes,

Os servían reverentes

Al dar a luz a María.

¡Oh, qué alegre fué aquel día,

En que fuiste tan dichosa!

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

En dulzura brinda el pecho

Vuestro amor a vuestra niña;

Ya la arrulla, ya la aliña,

Ya la compone en el lecho;

Y del corazón no estrecho,

Mar de cariños rebosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Con desvelo la criasteis,

Y con rectitud prolija,

Siendo espejo de tal Hija,

Las virtudes la enseñasteis;

Y el oficio ejecutasteis

De Maestra primorosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Al tercer año, en servicio

De Dios, y del mundo ejemplo,

La consagrasteis al templo

En divino sacrificio:

Aceptó Dios muy propicio

Vuestra ofrenda tan costosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Ya de laureles colmada,

Y cansada de esta vida,

Llegasteis a la partida

Felizmente consolada;

Al limbo fué la jornada,

Y presto al cielo gloriosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

Á la Hija muy cercana,

En Trono muy majestuoso,

Gozáis eterno reposo

En la Patria soberana:

Allí sois con verdad llana

Abogada poderosa:

Dichosísima Santa Ana,

Favorecednos piadosa.

 

De Jesús Abuela santa,

Y Madre sois de María,

Para ser nuestra alegría:

Libradnos de la garganta

Del dragón que nos espanta

En nuestra muerte penosa:

Dichosísima Santa Ana,

 Favorecednos piadosa.


. Ruega por nosotros, bienaventurada Señora Santa Ana.

. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.


ANTÍFONA


   Bienaventuradas las entrañas de la felicísima Matrona Ana, que albergaron por nueve meses a la Hija muy amada del Eterno Padre; y bienaventurados los pechos que sustentaron a la Virgen Madre del Eterno Hijo y Purísima Esposa del Espíritu Santo.


   ¡Oh bienaventurada Ana, que siempre reinas con los santos ángeles!


ORACIÓN


   ¡Oh soberano Dios!, que hicisteis a la bienaventurada Ana la gracia de ser Madre de María Santísima, en cuyas virginales entrañas se vistió de nuestra carne vuestro Eterno Verbo: concedednos, por vuestra misericordia, que en vuestra presencia nos patrocine aquella cuya dulce memoria celebramos. Por vuestro mismo Hijo Santísimo Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

jueves, 13 de julio de 2023

NOVENA EN GLORIAS DE LA SERÁFICA PENITENTE Y GLORIOSA SANTA MARÍA MAGDALENA.


 

AÑO DE 1776. REIMPRESA EN LA ERMITA EN LA OFICINA DE DON ANTONIO SÁNCHEZ CUBILLAS.


COMENZAMOS: 13 de julio.

FINALIZAMOS: 21 de julio.

FESTIVIDAD: 22 de julio.



PARA ALCANZAR DE DIOS


Nuestro Señor reforma de una mala vida, aumento de virtudes, y una feliz muerte.


Año de 1776


PRÁCTICA DE LA NOVENA


   Es de suponer, que cualquier persona para conseguir algún favor del Señor, ha de reconciliarse con su Majestad, mediante una verdadera confesión, de suerte que, imitando a nuestra Santa, han sus devotos de mudarse de toda mácula de pecado, dejando verdadera y totalmente las ocasiones de su ruina.

   Para mayor aumento de gracia, conviene frecuentar la Sacrosanta Eucaristía, según el dictamen del Padre espiritual, siendo comenzada esta devoción con la Comunión y acabada del mismo modo.

   El tiempo asignado para emprenderla es el día trece de julio, para dar fin el día veintiuno, víspera de la gloriosa Santa. Y el miércoles después de la Dominica cuarta de Cuaresma, para acabarla jueves de la siguiente semana, víspera de los Dolores, día en que la Iglesia celebra su felicísima conversión. Bien que en otro cualquier tiempo se podrá hacer, con tal que no haya ocasión de pecado mortal, ni reincidencia en él, que no agrada a la Santa.

   Cada día se dará un obsequio a la Santa además de alguna penitencia, según el orden propuesto, y más con afectos de corazón, que, con extensos actos, que la den a conocer.

   Al comenzar el día, despertará el alma ansiosa por su amante Dueño el Omnipotente Dios de Cielo, y tierra, y dirá algunas jaculatorias de la novena, en unión con los continuos suspiros que exhalaba aquel crecido amor de nuestra Santa.

   Finalmente, el fiel ha de solicitar el aumento de la devoción y afición con nuestra Patrona, que conocido es de sus devotos la diligencia con que asiste en aprietos espirituales y temporales, ésta Penitente, la Válida de Dios, la Gloriosísima Santa María Magdalena.


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

que se dirá todos los días.


   Puesto de rodillas ante la imagen de la Santa, se dirá con veras del corazón, juzgándose en el Tribunal de Dios, la siguiente:


   A tus ojos tienes, Altísimo Señor, y en tu Sacrosanta presencia a quien más que todo el universo te ha ofendido: aquí estoy con el rostro lleno de confusión y vergüenza; puesto que no he sabido darte gusto, desde el instante que amanecí al uso de la razón, así como en el presente, en que abro los ojos y conozco lo errado de los pasos en que he andado. Aquí está mi alma, Señor, la más desagradecida que abrasa la tierra entre sus vivientes: ¿cómo has sufrido tanta tiranía?, ¿cómo no has levantado tu diestra para destruirme?, ¿qué palabras diré en desagravio a tus justas iras? Oh, cómo quisiera llorar abundantes lágrimas por las fuentes de mis ojos y verter amargas corrientes de arrepentimiento. Pero ya estoy, Soberano Padre, a tus migajas, como huérfano mendigo de tu mesa, ya no salgo de ti, sin ti mismo. Recibe este corazón arrepentido de su mala vida, que no será la vez primera que así te humanes, ejemplo me da tu amada pecadora Magdalena. Recibe, Señor en tu amistad a quien con veras del alma se vuelve a ti; que, si buscas dolor de los pecados, a mí me pesa infinitamente haberte ofendido, tan sin respeto a tus mismos ojos; yo te doy palabra de no volver al cieno de mis pecados. Recibe en desagravio de ellos, aquellas arrepentidas cuanto amorosas lágrimas de tu querida hija, y mi Patrona Santa María Magdalena. Recibe benignamente en satisfacción de ellos todo cuanto padeciere hasta mi muerte, la cual confío en la Sangre de tu Hijo, y mi Hermano Nuestro Señor Jesús, será dichosa y agradable. Amén.



PRIMER DÍA (13 de julio).


   Magdalena Gloriosa, que en los primeros pasos de tu juventud abriste los ojos para el abismo arriesgado de la vanidad, acuérdate, desde lo alto de tu celestial habitación, de quien hoy, no con mundanos elogios, si con fervorosas súplicas, alaba a aquel Divino Cazador, que supo prender tu resfriado corazón con las dulces saetas de sus inspiraciones, atrayendo para sí la preciosa margarita de ti misma. Acuérdate, pues, Seráfica Penitente, de los que humildemente te rogamos seas intercesora en todas nuestras miserias y remedio en las necesidades espirituales y temporales. Atrae, Santa Gloriosa, con tus súplicas, al gremio de la Iglesia a todos los infieles, herejes, apóstatas, cismáticos. Reduce al estado de gracia a los que están en pecado mortal, has que te sigan en la espiritual obediencia para que, a imitación tuya, se dejen herir del amor de su Majestad inmensa, y le sirvan fieles como tú le fuiste. Amén.


—Aquí se rezan siete Padre nuestros, y siete Ave Marías, en memoria de las grandes excelencias de nuestra gloriosa Santa y de sus heroicas virtudes, pidiendo cada uno el remedio de su necesidad, y todos por los de la Santa Madre Iglesia, por las del pueblo, por la conversión de los pecadores y por el consuelo espiritual de los que se hallan en el artículo de la muerte, y se dirán por el orden que se sigue:


Para meditar durante el día: Contemplará el alma, su devota, el estado miserable del que está en pecado mortal, tal como estuvo la Santa, siendo enemiga de Dios, y lo admirable de la gracia, pues de un tizón de los abismos Dios fabrica una blanca Azucena para el Cielo.


Obsequio: Hoy se da a nuestra Santa un pañuelo para que enjugue su llanto; y éste se formará de treinta y tres actos de Contrición.


Jaculatoria: ¡Ay Dios mío! ¿Quién te amará como tu Santa? ¿Quién llorará como tu penitente Magdalena?


Los miércoles durante el año encenderán una candela a la Santa impetrando su presencia a la hora de su muerte.


ORACIÓN FINAL PARA CADA DÍA


   ¡Oh Bondad sin término! ¡Oh Sabiduría sin límite! ¡Oh Misericordia sin fin! infinitas veces alabo, Señor, vuestro altísimo juicio y agradezco a vuestra benignidad nos diese tan seguras esperanzas del remedio eterno mediante la verdadera contrición. Y para mayor realce de tanto amor, nos ponéis a vista el crédito de él en nuestra querida Patrona Santa María Magdalena: haciendo en la blanda cera de su Corazón, la más bella imagen de humildad que podía lucir en vuestra presencia.

   Ofrezco, Dios mío, a vos mismo; en agradecimiento de las muchas prerrogativas, que a vuestra querida Magdalena tenéis concedidas. Y ya que mis muchas culpas me dan la audacia de pediros cara a cara, os presento aquella tan verdadera contrición suya, aquel quereros sin límite; aquel acompañaros padeciendo: aquel lloraros ausente; aquel encontraros resucitado. Y juntamente os ofrezco aquella penitencia tan áspera; aquella soledad tan rigurosa; aquel continuo cilicio; aquel ayuno perpetuo; aquel llorar arrepentido; todo tan perfecto a vuestros ojos: que puedo decir que sus alabanzas complacían a tu Corazón: pues siete veces cada día enviabais muchos Ángeles, que os la llevasen para regalaros con su vista; y por todos esos favores vuestros, y amores de mi querida Santa, os pido me tengáis de vuestra mano; me ayudéis para no ofenderos; y si mi suma miseria en algo me deslizare, me deis los auxilios que a vuestra Penitente disteis, y me concedáis lo que en esta novena os pido, si es de vuestro agrado. Amén.


—Se concluirá rezando una Salve a María Santísima nuestra Señora en sufragio de las benditas almas del Purgatorio, por la conversión de los que están en pecado mortal, y para que se digne asistirnos en la hora de nuestra muerte.


GOZOS EN HONOR Y ALABANZA DE SANTA MARÍA MAGDALENA


A todos, Dios mil favores

Nos hará, mediando vos.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Dios, que es la suma bondad,

Y en sus piedades inmenso,

Estuvo siempre propenso

A usar con vos de piedad:

En tiempo y eternidad

Fuiste objeto a sus amores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

El fuego de amor divino

Causó vuestra conversión,

Y de Él también el perdón

A culpa y pena os provino:

Privilegio peregrino

Debido a tales ardores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Vuestra penitencia y llanto

Causó al Cielo regocijo,

Ejemplo al mundo prolijo,

Y al Infierno horror y espanto:

Este en luzbel llegó a tanto

Que huyó tus alrededores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Cuando la gracia limpió

Del pecado y sus horruras,

A las vírgenes más puras

Vuestra pureza superó:

Este don se os concedió

Con otros mucho mayores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Magdalena, vuestro amor

Os hizo a Dios agradable,

A todo el mundo admirable

Y al Cielo digna de honor:

Él fue la parte mejor

Por sus actos superiores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Sois la Santa más amada

De Jesús y de María,

Porque así lo merecía

Vuestra lealtad consumada:

Entre toda señalada

Habéis sido en sus favores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Individua compañera

De Jesús y de María,

De continuo, noche y día

Los seguíais a donde quiera:

Siempre fuisteis la primera

En sus gozos y dolores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Predicas con luz divina

Y con celo peregrino

Al hebreo y al Rabino

La Evangélica Doctrina:

Apostólica Heroína,

Que confutas sus errores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

A Cristo crucificado

Predicabas de tal suerte,

Que de un naufragio a la muerte

Tu celo fue sentenciado:

Mas Dios os ha preservado

Para triunfos superiores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Tu eficaz predicación

En Palestina y en Francia

Dio frutos en abundancia

Sobre toda estimación:

Ella fue en su perfección

Norma de Predicadores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

De los Ángeles guiada,

Te retiraste a un desierto,

Donde viste el Cielo abierto,

Franca para ti su entrada:

Cada día eras llevada

A cantarle a Dios loores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Aunque al tiempo de llegar

A vuestra amada mansión

Un formidable dragón

Os quiso allí devorar:

Nada os pudo intimidar,

Ni entibiar vuestros fervores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Vuestra fe y vuestra piedad

Tanto bien os merecieron,

Que desde luego os unieron

A la excelsa Majestad:

Esta gran felicidad

Disipó vuestros temores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Que son vuestras excelencias

De un mérito sin segundo,

Lo manifiestan al mundo

Divinas y humanas ciencias:

Por esto a tus preeminencias

Cielo y tierra dan loores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Tu eficaz intercesión

Para con Dios pudo tanto,

Que alcanzas con ella cuanto

Le pides en tu oración:

Por esto tu protección

Te piden nuestros clamores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Vuestra heroica penitencia

Los Ángeles celebraron,

Y los hombres admiraron

Su rigor y permanencia:

Para Dios de complacencia

Fueron tan santos rigores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

La humildad y fortaleza,

Con la imitación de Cristo,

Fueron en ti por lo visto

Segunda naturaleza:

Esta es la mayor proeza

De acciones tan superiores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

De Jesús amante fina

Fuiste en seguirle constante,

Sin separarte un instante

De su ejemplo y su doctrina:

Fidelidad peregrina

Entre mil perseguidores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Fuiste de Cristo escogida

Para modelo y dechado

Del alto y sublime estado

Más perfecto en esta vida:

Por amor con Él unida

Dais norma a sus amadores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Viviendo en carne mortal

Fuiste al Cielo conducida,

Donde a los Santos unida

Diste a Dios gloria inmortal:

¡Oh excelencia sin igual

En los siglos posteriores!

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Tu devoción y piedad

Ungiendo a Cristo los pies,

Allí te elevó, y después

A una heroica santidad:

De tanta heroicidad

Hacednos imitadores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

En la unción primera, santa

Fue tu virtud y selecta,

Más la segunda en perfecta

Mucho a otra se adelanta:

En la tercera fue tanta,

Que excedió a las anteriores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Con santa resolución

Caminaste las tres vías,

Que al espíritu son guías

Para la divina unión:

Tan heroica perfección

Da esfuerzo a sus seguidores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Tú fuiste la precursora

De Jesús resucitado,

Porque de su Apostolado

Fuiste evangelizadora:

Para ellos fuiste la aurora

Del sol Cristo y sus fulgores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

El Orden Dominicano,

Que por patrona os venera,

Por vuestros ruegos espera

El auxilio soberano:

Proteged con fuerte mano

A todos sus profesores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Todos a tus pies postrados

Con la mayor devoción

Pedimos tu intercesión

Y el ser con ella amparados:

Que olvide Dios los pecados

De tan viles ofensores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

En las congojas fatales

De la postrera agonía,

Con tu intercesión, María,

Socorred a los mortales:

No sufran, no, tales males,

Ni los eternos horrores.

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.

 

Y pues que Dios mil favores

Nos hará, mediando Vos,

Rogad, Magdalena, a Dios,

Por justos y pecadores.


Antífona: María ungió los pies de Jesús, y los secó con sus cabellos, y la casa se llenó del olor del ungüento.

. Perdonados le son muchos pecados.

. Porque amó mucho.


ORACIÓN


   Concédenos, Padre Clementísimo, para que así como Santa María Magdalena, amando a Jesucristo nuestro Señor sobre todas las cosas, obtuvo el perdón de sus pecados, así también nosotros por tu misericordia impetremos la bienaventuranza sempiterna. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.