martes, 25 de abril de 2023

NOVENA EN HONOR A SAN PEREGRINO LAZIOSI, DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE MARÍA VIRGEN DOLOROSA.

Traducción de la Novena publicada en Cremona (Italia) por la imprenta de Pietro Ricchini en 1765, con licencia eclesiástica. Los Gozos fueron publicados en Valencia por la imprenta de la viuda de Agustín Laborda en 1808.


COMENZAMOS: 22 de abril.

FINALIZAMOS: 30 de abril.

FESTIVIDAD: 1º de mayo. 

 

SAGRADA NOVENA EN HONOR DE SAN PEREGRINO LAZIOSI, DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE MARÍA VIRGEN DOLOROSA


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


   Ven oh Santo Espíritu, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu divino amor.

. Envía vuestro Espíritu y serán creadas todas las cosas.

. Y se renovará la faz de la tierra.   


ORACIÓN


   Oh Dios, que os habéis dignado instruir los corazones de vuestros fieles con las luces del Espíritu Santo, os pedimos que por este mismo Espíritu sepamos obrar rectamente, y nos alegremos con su celestial consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


   Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. Criador, Padre, y Redentor mío, por ser vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa, Señor, de haberos ofendido, y propongo firmemente la enmienda de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta; ofrezcos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados: así como os la suplico, así confió en vuestra divina bondad, y misericordia infinitas, me los perdonaréis por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.


DÍA PRIMERO – 22 DE ABRIL


   Consideremos aquella grande contrición de corazón y aquellas grandes lágrimas con que San Peregrino lloró amargamente la ofensa hecha a San Felipe Benicio, por medio del cual dolor mereció convertirse de pecador en un gran Santo. Roguemos a su Divina Majestad para que quiera concedernos un verdadero arrepentimiento para poder llorar abundantemente nuestros pecados, y por medio de una verdadera contrición cambiarnos de míseros pecadores en verdaderos hijos de Dios. Amén.


—Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.


ORACIÓN A SAN PEREGRINO PARA SER LIBERADO DE TODA ENFERMEDAD


   Oh Glorioso Sacerdote San Peregrino,  Consolador y Padre de todos los enfermos y afligidos: Vos que por los méritos de la Santísima Pasión de Jesucristo que con toda humildad siempre compadecisteis e imitasteis impetraste la salud a tantos enfermos, retornándoles la vista perdida, sanando llagas incurables, enderezando a mancos y cojos, sanando paralíticos y apopléjicos, liberando de paroxismos y contracciones y convulsiones de nervios, interceded para vuestro siervo y devoto tal prodigio de gracia que también yo, como tantos otros, me vea liberado de la tormentosa enfermedad de… en que me encuentro. Sí, Santo glorioso, no os dignéis en abandonarme en esta miseria, no tanto por mis méritos, sino para hacer avergonzar y confundir mi malicia, la cual me hace indigno de vuestros favores, porque me constituye en grado de crucificar con mis culpas a aquel Redentor Crucificado que tanto amasteis vos, y en virtud del cual podéis concederme la ansiada sanidad. He aquí, pues, que humildemente contrito os ofrezco mi corazón enmendado esperando con esto seguramente tal gracia, en cuanto sea para mayor gloria de Jesús, de vos mismo y de mi alma. Amén.


GOZOS EN HONOR A SAN PEREGRINO, CONFESOR DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE MARÍA SANTÍSIMA

  

Pues padeciendo en el suelo

De Dios fuiste tan premiado,

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.

   

Forlí en Italia os dio cuna

Con ilustre nacimiento,

Y en sus bandos tu ardimiento

Seguía triste fortuna:

Mas Dios tu errada importuna

Suerte la trocó en su celo;

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.

  

Patria, delicias, riqueza,

Por seguir mejor destino

Dejasteis, y a otro camino

El Ángel fiel te endereza:

De María la belleza

Te ofrece norte y consuelo;

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.

   

En Siena el sacro abrazaste

Instituto de María,

Y en virtudes a porfía

La perfección enlazaste:

Favores altos lograste,

Fue un globo de luz señuelo;

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.

   

De bandidos insolentes

Atajaste la fiereza,

Y ablandando su dureza

Fueron sus ojos vertientes;

De tu volcán las ardientes

Llamas encendió su hielo;

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.

   

Vino y pan multiplicado,

Y aun producido, que al pobre

No le falte, sí le sobre,

Tu compasión ha logrado:

Que en ti el afligido ha hallado

Siempre alivio al desconsuelo;

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.

   

Rigurosa penitencia

La pierna te canceró,

Y su horror te retiró

A ejercitar la paciencia,

Mas Cristo dio a tu dolencia

La sanidad sin recelo;

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.

   

En tu tránsito sagrado

Exhaló suavidades

Tu cuerpo, y serenidades

Mostró del feliz estado:

De tu mano al ser tocado

Logró vista un ceguezuelo;

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.

   

Incorrupto se mantiene

Vuestro cuerpo inanimado,

Que Dios quiere darle el culto

De los que en la Gloria tiene:

De allá la salud proviene

Que fiel la encuentra el anhelo;

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.

 

Pues padeciendo en el suelo

De Dios fuiste tan premiado,

Sed nuestro pío abogado,

¡Oh Peregrino!, desde el Cielo.


. Ruega por nosotros, bienaventurado Padre San Peregrino.

. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.


ORACIÓN


   Oh Dios, que diste al bienaventurado San Peregrino un Ángel por conductor, a la Virgen Madre como maestra, y a Jesús como admirable médico para su úlcera mortal, te suplicamos nos des, por sus méritos, que en la tierra amemos singularmente a los santos Ángeles, a la Virgen y a nuestro Salvador, y les alabemos en el Cielo. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


NOVENA A SANTA CATALINA DE SIENA.


Novena celebrada por las monjas del convento de Santa Catalina de Siena en Palma de Mallorca, y publicada a instancias de un devoto por la imprenta de Salvador Savall en 1823. Puede rezarse en cualquier momento del año, especialmente en preparación a su fiesta litúrgica el 30 de Abril, y en la de sus Sagrados Estigmas (1 de Abril).


COMENZAMOS: 21 de abril.

FINALIZAMOS: 29 de abril.

FESTIVIDAD VETUS ORDO: 30 de abril.


ADVERTENCIA


Las almas que hoy son llamadas, y desean ser escogidas, noten las siguientes cuartillas del Obispo y Apóstol de Ginebra San Francisco de Sales (Práctica del Amor de Dios, libro XII, cap. XIII):


Mortal, elegir conviene

En esta vida inferior,

O bien el eterno Amor,

O bien la muerte perenne.

 

Mira a qué parte se inclina

Más segura tu remedio,

Pues no te ha dejado medio

La disposición Divina.


INTRODUCCIÓN (del autor original)


El venerable Padre Maestro Fray Luis de Granada (que tan altamente sintió, como profundo, claro, pío y elocuente escribió del amor de Dios) dice en el sermón tercero de la Seráfica Virgen Santa Catalina de Siena que: después del misterio de la Encarnación, y los que con él se eslabonan, en ninguna de las obras de Dios, que había visto, resplandecen las finezas del Divino Amor como en esta Virgen Seráfica y portento de las divinas gracias. De tan venerable y autorizado sentir, bien podemos inferir que así como por este misterio (que por ser todo obra de amor, se atribuye al Espíritu Santo, dador de los divinos dones) el Sumo Bien se comunicó a la humana naturaleza, hasta lo sumo de lo posible; así también pueden confiar las almas, que por medio de esta tan favorecida Esposa alcanzarán aquel fuego del Amor Divino que dijo el Verbo Humanado quería encender en la tierra, y con él aquellos consuelos y gracias que a más gloria del Señor convengan.


   Todo humano desconsuelo halló el consuelo oportuno en esta prodigiosa Santa con portentosos milagros: pobres, afligidos, enfermos, bandos, sediciones, cismas, endemoniados y pecadores del todo desesperados; y como el Sumo Pontífice Pío II dice: Ninguno llegó a su presencia, que no volviese mejorado (Bula de Canonización). Pero sobre todas las gracias, de que es común Abogada, tiene la más importante, y en que la singularizó el Señor, que es alcanzar Bula de perdón y plenaria Indulgencia, con perfecta contrición de las culpas.


   De esto hizo demostración la Santa (sobre las innumerables y milagrosas conversiones que en su vida se leen) en el caso que sucedió con su padre espiritual, designado por la Virgen Santísima, el Beato Raimundo de Capúa, general que fue de la sagrada Orden de Predicadores. Quiso este venerable Padre y discreto director asegurarse del espíritu que gobernaba aquella tan prodigiosa alma y su nueva hija. Para esto le pidió que le alcanzase del Señor una Bula de contrición y perdón general de sus culpas: y de repente, cuando menos lo pensaba, estando un poco desganado, y presente la Santa, le vino tal conocimiento de la Bondad suma, y tan claro de la gravedad de la ofensa de todas sus más leves culpas, y la pena merecida por ellas, que reventando los ojos en torrentes de lágrimas, nadando en sollozos, gemidos y suspiros del mar amargo de contrición su encendido corazón, pensó le hubiera reventado el pecho, pero serenóse aquel mar y diluvio y las zozobras de sus dudas, la cándida paloma, mostrándole tan evidentes señales de la divina clemencia y diciéndole: Ea, Padre, acabad de leer toda la Bula. Acordaos de los dones del Señor, y proseguid en serle agradecido (Fray Lorenzo Gisbert y Capsir OP, Vida de Santa Catalina de Siena, libro I, cap. XVII).


   —Para conseguir esta, y las demás antedichas gracias, se hace la siguiente Novena por los nueve grados del Amor Divino que escribió el dulce Padre San Bernardo, y explicó largamente el Angélico Maestro Santo Tomás de Aquino, enseñando cómo por estos nueve suben las almas al último grado, que es de los Bienaventurados en la Gloria.


 SAGRADA NOVENA A LA SERÁFICA MADRE Y CÁNDIDA VIRGEN SANTA CATALINA DE SIENA, PARA CONSEGUIR EL PERDÓN DE LAS CULPAS, CONSUELOS DEL DIVINO ESPÍRITU, Y POR SUS GRADOS EL ETERNO AMOR DEL SEÑOR.


   Para que la práctica de este santo ejercicio sea con el fruto espiritual que se desea, podrá prepararse el que hiciere la Novena confesando y comulgando en el primer día; y si no pudiere, procurará purificarse con un fervoroso acto de contrición: empleándose en cada uno de los días en imitar alguna de las muchas virtudes de la Santa, y poniendo especial cuidado en la mortificación de los sentidos, y puesto de rodillas delante de su Altar o Imagen, levantará el corazón a Dios y, ofreciéndole con encendido afecto todas sus obras, se persignará con la señal de la Cruz, y dirá la oración siguiente:


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


Hoy la devoción más fina

Consagra, a tus pies postrada,

Esta Novena Sagrada,

Seráfica Catalina.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


   ¡Oh inmensa piedad! ¡Oh inmutable caridad! que, para librarme de la vil servidumbre del pecado, obligado del inextinguible fuego de vuestro amor, entregasteis a la muerte vuestro Unigénito Hijo, cuyas dulcísimas entrañas no solo le inclinaron a hacerse hombre de la Virgen María, sino que sediento de mi bien, abrazó la muerte de Cruz, derramando el infinito tesoro de su Sangre, para que yo viviera. Ruego a vuestra Majestad Divina, que reconocido de mi pasada ingratitud, sepa apreciar en adelante, asistido de Vos, este imponderable beneficio, huyendo del errado camino en que me ha puesto en desorden de mis apetitos, para que empleando en Vos (único bien mío) todas mis potencias, pase de esclavo de mis vicios, por medio de una verdadera contrición, a merecer el dulcísimo y apacible título de hijo vuestro, empleando el resto de mis días, y en especial este rato, a mayor honra y gloria vuestra; y para que mis culpas no impidan tan dichoso fin, digo, Señor, de lo más íntimo de mi corazón, que me pesa de haber ofendido a una Suma Bondad tan digna de ser amada; y propongo, ayudado de vuestra gracia, de enmendarme, con muy firme esperanza, de que me perdonareis por los méritos de vuestro Hijo, y Redentor mío. Amén.


DÍA PRIMERO - 21 DE ABRIL


Pues del Divino amor llena

Despedís ardiente llama,

Socorred al que a vos clama,

Astro brillante de Siena.


ORACIÓN


   ¡Oh Amante Catalina! Espejo del Divino amor, que ejercitada en el primer grado de vuestro ardiente fuego, enfermasteis provechosamente; y herida desde niña de enfermedad tan dichosa, principio de la eterna salud, la alcanzasteis a tanto número de almas: logre yo por vuestra intercesión esta gracia, por la que debisteis a vuestro Esposo Jesús, cuando en forma visible de Pontífice, asistido de los Apóstoles San Pedro, San Pablo y San Juan Evangelista, se os manifestó en vuestra pueril edad, dándoos su bendición; desde cuyo instante aborrecisteis todo gusto sensible, y aun el comer os era tormento de muerte, pasando muchos años milagrosamente con zumo de yerbas amargas, y los ocho últimos de vuestra vida, sin ningún material alimento. Ruegoos, Madre mía amantísima, que os imite yo de tal suerte, que los aplausos y placeres del mundo causen en mí tal tedio, que sus gustos me sean disgustos, y lo dulce amargo, hasta que, negado a mí mismo, alcance que el amor Divino me sea desamor de mi amor propio, y rendido éste consiga tan dichosa muerte. Amén.


—Ahora se rezarán tres Padre nuestros con tres Ave Marías y Gloria Patri, en reverencia de la Santísima Trinidad por las tres gracias que concedió a nuestra Santa: de Virgen, Mártir de amor, y nueva Apóstol. Después cada cual, avivando la fe, con las palabras que le diere su propio afecto, pedirá interiormente la gracia espiritual o consuelo que necesita, y se dirá la oración siguiente:


Con humildes oraciones

Piden a tu protección

Saetas de contrición

Todos nuestros corazones.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


   Amabilísima Esposa de Jesús, escogida por la Virgen Madre; azucena de virginal pureza, elegida del Eterno Padre para maestra de las almas y espejo de sabiduría, mártir de amor, ejemplo de penitencia, y rosa de caridad, encendida con el fuego del Espíritu Santo; pues priváis tanto en la vista de la Divina Esencia, por lo que de ella fuisteis algún tiempo privada por la salud de las almas, y sabéis la necesidad en que ahora clama y suspira mi corazón; aplicad vuestra poderosa intercesión, para que el Señor me conceda aquella Bula, que sabéis de perfecta contrición y plenaria Indulgencia de mis culpas, más y más puro amor, y la gracia que os pido en esta Novena, si conviene para su mayor gloria, y si no, encaminad mi petición para lo que más de mi le agrade, y que eternamente le ame. Amén.



GOZOS

 

Pues al Cielo arrebatada

Fuisteis por bondad Divina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

Con bendición de dulzura

El Señor os visitó

Cuando en trono se os mostró

Visible con gran ternura,

De su belleza prendada

Fuisteis amante muy fina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

En vuestra niñez mostrasteis

Señas de gran santidad;

Pues pureza y castidad

A los siete años votasteis:

Admiración ha causado

Vuestra virtud peregrina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

  

Con un fervor nunca visto

Hábito Guzmán tomasteis,

Y con gran dicha lograsteis

Ser desposada con Cristo;

Con luz de gloria colmada

El Cielo a vos se avecina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

Para obligar la clemencia

De Dios con los pecadores,

Usasteis con vos rigores

De áspera y cruel penitencia;

Cual Domingo triplicada

Tomabais la disciplina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

De materia corrompida

Del cáncer de una mujer,

La caridad supo hacer

La más gustosa bebida,

Así del asco triunfasteis,

Agigantada Heroína:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

A Jesús amor tuvisteis

De tan alta elevación,

Que os arrancó el corazón

Y el suyo de él recibisteis;

Como a esposa muy amada

A su costado os reclina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

En vos con rayos violentos

Sus llagas Cristo imprimió

Con que vuestra alma sintió

De la pasión los tormentos;

Sin vida hubierais quedado,

A no obrar mano divina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

Vuestra gran fe al Sacramento

Con tal devoción invoca,

Que en fin se os vino a la boca

Por el aire con portento;

Cristo mismo, cosa rara

A comulgaros se inclina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

Mil efectos percibisteis

De este pan angelical,

Pues sin manjar corporal

En muchos años vivisteis;

Era la mesa sagrada

De favores oficina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

  

A la Iglesia en dulce unión

Los Florentinos trajisteis,

Y en toda Roma tuvisteis

Una grande estimación;

A Florencia por Legada

El Pontífice os destina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

  

Al Papa, y los Cardenales

En público predicasteis,

Y los más doctos pasmasteis

En coloquios Celestiales;

Por infusa, y encumbrada

Aclaman vuestra doctrina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

Fuisteis luz de pecadores;

Pues los que con vos trataban,

Luego en buenos se trocaban,

Y los buenos en mejores;

Por esto habéis merecido

El renombre de Divina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.

 

Es premio tan excelente,

El que en el Cielo gozáis,

Que los prodigios, que obráis,

Lo publican claramente;

Del devoto que os invoca,

Sois eficaz medicina:

Sed siempre nuestra Abogada,

Virgen Santa Catalina.


  Antífona: Denos la bienaventurada virgen Santa Catalina gozar la verdadera luz de Cristo, e irnos a los coros celestiales.


ORACIÓN


   Oh Dios, que le diste a la bienaventurada Santa Catalina, decorada con especial privilegio de virginidad y paciencia para vencer los ataques de los espíritus malignos y permanecer imperturbados en tu amor; concédenos te suplicamos, que por su imitación pisemos la iniquidad del mundo, y superando todas las insidias de los enemigos, podamos llegar seguros a tu gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.