lunes, 19 de junio de 2023

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

    

Según se practica en la congregación de este título erigida canónicamente en el convento de S. Francisco de la ciudad de Victoria y agregada a la primaria de Santa María de la paz de Roma.

Compuesta por el Padre Fr. Casimiro Díaz Acebedo Lector de Prima en vi dicho Convento é Impresa a expensas de la misma Congregación con las licencias necesarias.

Reimpresa en Leon, día 6 de Abril de 1844.



Puesto de rodillas ante la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, o delante del Santísimo Sacramento, harás la señal de la Cruz.


Por la señal de la santa Cruz; de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


ELOGIO


   Bendito sea el Corazón dulcísimo de Jesús, alabado sea el corazón amabilísimo de Jesús, y mil veces exaltado y glorificado sea el corazón de Jesús nuestro Dios nuestro Redentor, y nuestro amoroso Padre.


ACTO DÉ CONTRICION


   Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Criador Padre y Redentor mío, en quien creo, en quien espero; a quien amo más que a mi vida, más que a mi alma y más que a todas las criaturas, me pesa Señor, una y mil veces me pesa entrañablemente me pesa de haberos ofendido solo por ser vos quien sois, por ser mí Padre amoroso por ser mí Jesús dulcísimo dignísimo de ser amado sobre todas las cosas. Propongo firmemente con vuestra divina gracia de no volver jamás a pecar, y reparar con la práctica de esta devoción mis tibiezas, mis frialdades, y todos los ultrajes que por ellas hubiere hecho a vuestro dulcísimo Corazón, y aun si me fuere posible, todos los que habéis recibido en el Augusto Sacramento de vuestro amor en el tiempo que habéis estado expuesto a la pública adoración en los templos y en las calles. Recibid, Jesús mío, este pequeño tributo de mi reconocimiento en unión con todos los que os rinden vuestros devotos en todo el orbe cristiano para mayor gloria de vuestro amabilísimo Corazón, y exaltación de vuestro dulcísimo nombre.

   A la escuela, alma mía, a la escuela le llama y convida con el Corazón abierto tu divino Maestro Cristo Jesús. Acepta este precioso convite; escucha su dulce voz, atiende bien a las perfecciones del modelo que te presenta, y no salgas de ella sin resolverte a poner por obra todas las lecciones que te da: más antes de entrar manifiéstale tu gratitud y buenos deseos por medio de la oración siguiente.


ORACIÓN


   Dulcísimo Jesús mío que no contento con haberos vestido del tosco sayal de nuestra frágil naturaleza para redimirnos y abrirnos las puertas del Cielo, quisisteis también ser nuestro guía y preceptor para enseñarnos el camino que debemos seguir para entrar en él; yo os doy gracias por este benecio, deseo aprovecharme de él; y aunque indigno de ser del número de vuestros discípulos, os suplico humildemente os dignéis admitirme en esa escuela de amor; para que aprendiendo en ella las virtudes que practicó vuestro amante Corazón; os pueda ofrecer, como desde ahora os ofrezco el mío en reparación de los ultrajes que ha recibido de la humana ingratitud, y me haga digno de alcanzar la gracia que os pido en esta Santa Novena. Recibidme divino Maestro, dentro de vuestro Corazón, y no permitáis salga de el sin estar penetrado de sus mismos sentimientos.


—Aquí hará cada uno la súplica particular y después se leerá el punto de meditación correspondiente a cada día.



LECCIÓN PARA EL PRIMER DÍA


   Considera cuan sublime fue la obediencia del Corazón de Jesús, pues no solamente prestó la más rendida obediencia a su eterno Padre haciéndose obediente, como dice el Apóstol, bástala muerte, y muerte de Cruz, sino que a pesar del grande imperio y señorío que como Dios tenía sobre todas las criaturas, tomó la forma de siervo para servirlas y obedecerlas. En el primer instante de su existencia hace a nuestro modo de entender un voto solemne de obediencia en manos de su eterno Padre, sometiéndose en todo y por todo a su divina voluntad. Eccevenio, ut faciam voluntatem tuam, Deus (Me levanto para hacer tu voluntad, oh Dios).  Aun no ha visto diez días la luz del mundo obedece prontamente a la ley de la circuncisión ofreciendo su tierna y delicadísima carne a los filos del cuchillo. Cuando llega a los doce años, se pone como de propósito a enseñarnos la continua práctica de esta virtud, viviendo muchos años en Nazaret sujeto y obediente a las órdenes de su Madre y de un pobre carpintero. Cuando sale a darse a conocer al mundo por medio de su predicación, dice expresamente que no viene a desobedecer a la ley, sino a cumplirla; paga y manda pagar el tributo al Cesar; obedece a sus Tribunales y Ministros abandonándose enteramente a su disposición, y acepta gustoso la terrible sentencia de muerte que le mandan sufrir. Pondera bien las circunstancias de la persona que obedece, a quien obedece, por amor de quien obedece, las materias en que obedece, y lo gustosa que le ha sido la obediencia; y lleno de confusión al ver las continuas faltas que has tenido en esta virtud; haz la oración siguiente.


ORACIÓN


   ¡Oh Corazón obedientísimo de Jesús! Por la pronta y rendida obediencia que prestasteis a los hombres en el mundo, y que aun continuáis prestando todos los días bajando desde el Trono de vuestra Majestad a las manos de vuestros Sacerdotes, concededme la gracia de vencer y triunfar de este amor propio que ha sido y es la causa principal de tantos disgustos como os he dado con mis desobediencias, para que obedeciendo ciegamente en lo sucesivo a la voz de vuestras inspiraciones y a los mandatos de mis superiores, os alabe y bendiga por una eternidad. Amén.


—Después de La lección se rezará cinco veces el Padre nuestro y otras tantas el Gloria Patri, en reverencia de las virtudes significadas en los atributos con que el Divino Corazón se dejó ver a la Venerable Margarita de Alacoque.


GOZOS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Escuela de perfección

y de virtudes modelo

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelos.

 

 

Por curar la inobediencia

causa del primer pecado

rendiste al padre humillado

la más perfecta obediencia:

para enseñarme esta ciencia

bajaste de i alto Cielo.

¡Oh Divino Corazón! 

dad a los nuestros consuelos.

 

A pesar de ser Señor

del mundo y de sus riquezas,

de la más alta pobreza

fuiste maestro y seguidor:

tu Celestial esplendor

cubriste con ese velo.

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelos.

 

De una cándida Azucena,

Lirio Divino nacisteis,

y al virgen Juan distinguiste

ya en la Cruz, ya en la cena:

lo impuro te causo pena

la inmodestia desconsuelo,

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelos.

 

Siendo el Mesías deseado

de todo el orbe, te veo

sentenciado como reo,

y del pueblo desechado:

al verte tan humillado

de luto se cubrió el Cielo.

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelos.

 

¿Quién podrá la magnitud

de tu paciencia entender,

si fué un puro padecer

desde el pesebre a la Cruz?

ejercer esta virtud

fue siempre tu ansia y desvelo.

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelos.

 

¡Qué dulce, qué enternecido

recibes al pecador,

si reconoce su error

y te busca arrepentido!

su culpa echas en olvido,

y lo levantas del suelo.

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelos.

 

En el templo te indignaste

al ver a ciertos profanos

y aun con tus benditas manos

de aquel lugar los echaste

con esto nos enseñaste

cuál debe ser nuestro celo.

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelos.

 

Por todos los pecadores

hiciste al Padre oración,

porque con esta lección

imitemos tus fervores;

tan amorosos ardores

deshagan el duro celo.

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelos.

 

Las llamas que te rodean;

y en que te estás abrasando

nos están manifestando

que entre caridad campeas;

las espinas son preseas,

y la Cruz todo tu, anhelo,

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelos.

 

Escuela de perfección

y de virtudes modelo

¡Oh Divino Corazón!

dad a los nuestros consuelo


Antífona: Improperios y miserias aguarda siempre mi corazón, esperé quien se condoliese de mí, y nadie lo hizo, quien me consolase, y no encontré. 

. Obrad con vuestro siervo según vuestra misericordia.

. Y enseñadme vuestras justificaciones.


ORACIÓN


   Haced; o Señor Jesús, que nos vistamos con las virtudes de vuestro Santísimo Corazón, y seamos inflamados con sus afectos, para que, conformándonos con la imagen de vuestra bondad, merezcamos participar del fruto de vuestra Redención. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


viernes, 9 de junio de 2023

NOVENA EN HONOR A SAN ANTONIO DE PADUA.



Novena tomada del Retrato compendioso del apóstol y taumaturgo San Antonio de Padua, escrito por el padre Gregorio Garcés SJ y aprobado por el Arzobispo de Zaragoza en 1801.


COMENZAMOS: 4 de junio.

FINALIZAMOS: 12 de junio.

FESTIVIDAD: 13 de junio.


NOVENA DEL GLORIOSO APÓSTOL Y TAUMATURGO SAN ANTONIO DE PADUA


Puesto de rodillas ante su altar o imagen, se dará principio con la señal de la Cruz y haciendo el acto de contrición de esta manera:


Por la señal de la santa Cruz; de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


Acto de Contrición


   Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo firmemente de nunca más pecar, ayudado de vuestra divina gracia y de los méritos de vuestra santísima Pasión y Muerte, que sea bendita y alabada por todos los siglos de los siglos. Amén.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


   Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo: Criador mío, Redentor mío y Consolador mío, en quien creo, en quien espero, y a quien amo sobre todas las cosas: Santo y Omnipotente Dios, que para llenar las sillas que perdieron los ángeles malos, quisisteis formar una Congregación de fieles que adorándoos en espíritu y verdad fuesen herederos de vuestra gloria, para cuya santificación y para mantener en vuestra Iglesia el culto de vuestra Religión y la observancia de vuestros mandamientos, tenéis prontos en ella los socorros interiores de vuestra gracia y la virtud de los Sacramentos, enviándole además hombres prodigiosos con cuyo celo y heroicas acciones se conserve pura y sin mancha la Esposa del Cordero, vuestra Santa Iglesia: postrados hoy ante vuestro divino acatamiento, os damos infinitas gracias por los innumerables beneficios recibidos de vuestra infinita Bondad, y particularmente por el favor que nos estáis haciendo, dándonos especialmente en estos días por Medianero e Intercesor para con Vos al prodigioso San Antonio de Padua: Vos disteis en él a vuestra Iglesia un Apóstol que la enfervorice, un Doctor que la ilumine, un Mártir de deseos que la encienda en vuestro amor, y un admirable Taumaturgo que la proteja contra todo el Infierno. También lo constituisteis por público Abogado nuestro, adornándole de un espíritu excelso, que le hizo despreciar por vuestro amor las honras, regalos y riquezas del mundo, viniendo a ser el Hombre de vuestra diestra y el Tesorero de vuestras gracias, a cuyo imperio cediese la naturaleza: por esto pues, a la vista del Cielo y de la tierra os damos hoy infinitas gracias por tan incomparable beneficio, y os rogamos que os dignéis de bendecir y prosperar la protección y cuidados de este vuestro gran Privado y amabilísimo Protector nuestro: Recibid por su medio las súplicas que os hiciéremos, y aceptad primeramente de sus manos la ofrenda que os hacemos de nuestras almas, para que las salvéis; y dirigid después vuestros piadosos ojos sobre vuestra dulcísima Esposa la Santa Iglesia, que está enriquecida con el tesoro infinito de la preciosísima sangre de Jesús: protegedla pues, Dios bueno, contra la astucia y guerra del enemigo común, y principalmente mantened la paz y concordia entre los Príncipes Cristianos, confundid las herejías, iluminad a los infieles, unid en su seno a los cismáticos y convertid a los pecadores, para que siendo todos una misma Grey, vivamos acá felices bajo un mismo Pastor, y reinemos después eternamente juntos en vuestro Empíreo. Amén.


—Luego se han de rezar tres Padrenuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri en honor de la Santísima Trinidad, y en obsequio de San Antonio, e inmediatamente se dirá la Oración particular del día.



DÍA PRIMERO – 4 DE JUNIO


ORACIÓN PARA OBTENER EL JUSTO DESENGAÑO DE LAS ILUSIONES MUNDANAS.


   Amabilísimo San Antonio, con sumo consuelo de nuestras almas nos presentamos hoy ante vuestra presencia, dándoos mil parabienes de las estupendas gracias con que os previno el Cielo, formándoos ya desde vuestros primeros años un ejemplar perfectísimo de inocencia para la cristiana juventud, y un modelo de perfección para los ricos y nobles. Bien admiró el mundo en vos muchas y extraordinarias prendas para lucir en él: os reconoció noble por sangre, magnánimo por espíritu, insigne por talento y amable por índole, siendo las delicias de los que os trataban por vuestros generosos alientos y dulcísimo trato; pero vos, Santo mío, iluminado interiormente de Dios, mirasteis con otros ojos la engañosa felicidad del mundo; no estimando la riqueza de vuestra casa sino para consagrarla a Dios, hasta trocar las galas por la desnudez de Jesús, los regalos por sus dolores, las honras por sus improperios, los timbres gloriosos de vuestra cuna por la gloria de la Cruz, y los placeres y fausto por la estrechez del Claustro y evangélica pobreza: ¡Oh Santo dulcísimo!, dirigid hacia nosotros vuestros compasivos ojos, y sea hoy uno de vuestros prodigios el iluminarnos e infundirnos un justo desengaño de la falsedad e inconstancia de toda humana felicidad: haced que sintamos en nuestro corazón una parte del desengaño que os hizo despreciar los encantos y delicias de la tierra: que sepamos prácticamente que todo pasa y desaparece como una sombra; y que el mismo mundo abandona a lo mejor en medio de sus devaneos a los insensatos que ciegamente le siguen: y sepamos también que debemos estar fuera de su bando por la solemne renuncia que hicimos en el bautismo de sus pompas y vanidad. Esclareced, pues, nuestra mente con las santas máximas de la Religión que profesamos, no sea que seamos un día confundidos con los Idólatras y Paganos, que no conocieron a Dios ni fueron iluminados con la infalible doctrina del Evangelio: sea este hoy vuestro triunfo, y una prueba de lo que os interesáis en bien de los Devotos que os llaman en su ayuda: concediéndonos juntamente el particular favor que deseamos conseguir de vuestra piedad en esta Novena, si fuere para mayor gloria de Dios, honra vuestra, y provecho de nuestras almas. Amén.


—Aquí se hace la petición de la gracia que se quiere alcanzar por medio de esta Novena.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS


   Prodigiosísimo San Antonio, que estáis atento desde el Cielo a nuestras súplicas, y que presidís aquí en espíritu estas santas oraciones, con que solicitamos de conseguir vuestra protección: Vos, viva Antorcha de la Fe, Mártir de deseos, Serafín inflamado en el divino amor: vos que fuisteis el regalo y delicias de Jesús niño y los cariños de su Santísima Madre: Vos, ensalzado del Vicario de Jesucristo con los ilustres renombres de Arca del Testamento, Doctor santísimo, y armario de las divinas Escrituras: Aunque sois ya morador de la Corte de Dios donde gozáis el premio debido a vuestros apostólicos sudores, sois todavía como morador del mundo, pues os halláis presente al remedio de toda necesidad: Vos estáis al lado de los enfermos que os llaman, y los sanáis; de los afligidos, y los consoláis; se invoca vuestro nombre entre cadenas y calabozos, y les quitáis el horror; oyese vuestro nombre en el mar, y se aplacan sus iras; se os pide lo que se ha perdido, y lo restituís; y no parece sino que andáis por bosques y desiertos en guardia y custodia de las bestias perdidas, para poderlas restituir al devoto que os las pidiere: ¡Oh, sea mil veces bendito aquel Dios, que os hizo de un corazón tan benéfico, y que depositó en vuestras manos tan soberano poder! En vista de todo esto deseo alcanzar de vos una gracia, dulcísimo Santo mío, y espero que me la haréis, si os la pido con el debido fervor: Haced, pues, que encuentre la gracia y amistad del Señor, si la hubiere perdido, y que nunca jamás pierda a un Dios que a tanta costa me redimió: fortalecedme en su santo servicio, para que siempre le sirva: avivad mi fe, corroborad mi esperanza, encended mi caridad, y sed mi guía en los breves y penosos días de esta peregrinación; y sobre todo estad a mi lado en el punto de mi muerte, ayudándome a acabar mi vida en gracia y amistad de Dios: Sea este el último triunfo de vuestra protección; que yo os prometo de celebrar eternamente vuestra piedad, y de cantar juntamente con Vos en el Cielo las grandes misericordias de aquel Dios, que vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.


GOZOS EN HONOR A SAN ANTONIO DE PADUA


Pues sois de Dios tan querido,

Y de la Iglesia el Honor:

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

De su inefable poder

Hizo Dios gloriosa muestra,

Depositando en tu diestra

Lo que Él sabe y puede hacer:

Este fue el premio debido

A tu virginal candor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Os dio la Naturaleza

Garbo y belleza sin par;

Y Portugal por solar

Os dio antigua y real nobleza:

El Cielo y Tierra han unido

En vos todo lo mejor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Por más, y mejor triunfar

Del mundo y de sus engaños,

Te hiciste en tus tiernos años

Canónigo Regular:

Aquí en el claustro escondido

Te das al llanto y rigor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Sigues luego la bandera

De Francisco el Serafín,

Por lograr más alto fin

En más gloriosa carrera:

Te ilustra el sayal raído

Más que tu antiguo esplendor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

De Mártir con el anhelo

Vais al África exhalado;

Y en penoso Apostolado

Os muda el Martirio el Cielo;

De celo y Fe consumido

Mártir os quiso el Señor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Como cándida azucena

Sois de María el cariño,

Y el regalo del Dios Niño,

Que de finezas os llena:

Por su Trono os ha elegido

Jesús, vuestro dulce amor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

De Cristo crucificado

Copia en Alvernia es Francisco;

Y vos sois en otro risco

De uno y otro fiel traslado,

Quedando el mundo encendido

En tan Seráfico ardor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Cuando tratan de impedirte

Tu celo y predicación,

El mar a su confusión

Te envía peces a oírte:

En tierra y mar aplaudido

Quiso el Cielo a tu fervor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Por vos una bestia hambrienta

Se arrodilla al Sacramento,

Sin querer el alimento

Que un hereje le presenta:

Así se vio confundido

De la herejía el error.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Las gentes reconocidas

Te muestran tú mismo don,

Hallando a tu invocación

Bestias y alhajas perdidas:

Las fieras, tu nombre oído,

Pierden su rabia y furor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Sin culpa, y lejos gemía

Tu buen padre calumniado,

Y de muerte amenazado

Justicia al Cielo pedía:

Al punto fue socorrido

Con tu presencia y favor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Como a los ruegos y votos

Todo, Antonio, lo concedes,

Se ve que todo lo puedes

A favor de tus devotos:

De todos eres tenido

Por el común bienhechor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

A tu imperio huye la pena,

Se avivan los miembros yertos,

Los sepulcros dan los muertos,

Y el mar sus iras refrena:

El ciego, el mudo y el tullido

Por ti cobran su vigor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

En el mayor parasismo

Cesa el mal, y aun el Demonio,

Al solo nombre de Antonio

Tiembla con todo el abismo:

Tu poder esclarecido

Es a todo superior.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Muerte, error, calamidad,

Cárceles y pestilencias,

Piedra, rayos y dolencias

Ceden a tu voluntad:

Calma el golfo embravecido

Y del náufrago el clamor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Sois de herejes el Martillo

Y del infiel el Terror;

De la Iglesia el Protector

Y de sus fieles Caudillo:

De Vos fue siempre acogido

El justo y el pecador.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

  

Por triunfo de la verdad

Fresca en Padua está hoy tu lengua,

Sin haber sufrido mengua

Del tiempo o casualidad:

Cuelga el voto agradecido

El peregrino en tu loor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Sois Medico Celestial

Que luego acudís llamado:

Curadnos, pues, del pecado,

Libradnos de todo mal;

Sed de este pueblo escogido

Su dulce y fiel Conductor.

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.

 

Pues sois de Dios tan querido,

Y de la Iglesia el Honor:

Dadnos, Antonio, dolor

De haber a Dios ofendido.


Antífona: Oh lengua bendita, que siempre bendijiste al Señor y le hiciste bendecir de los demás; ahora se manifiesta claramente cuántos méritos has obtenido ante Dios.

. Ruega por nosotros, bienaventurado San Antonio.

. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.


ORACIÓN


   Señor, que la piadosa solemnidad de tu confesor San Antonio difunda santa alegría en tu Iglesia, a fin de que ella reciba sin cesar el auxilio de tus gracias, y merezca gustar un día de los gozos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.