lunes, 12 de enero de 2026

NOVENA DEL DULCÍSIMO NOMBRE DE JESÚS.

 

Novena compuesta por el Padre Fray Antonio Garcés y Maestre OP. Imprimátur concedido por el canónigo José de Nadal, Vicario General y Oficial del Obispado de Barcelona; y Reimprimátur por el doctor Raimundo de Irabien y Uriondo, ministro del Consejo Real de Castilla, los días 10 y 11 de Agosto de 1766 respectivamente. Mons. Tomás Crespo Aguero, Arzobispo de Zaragoza, concedió cuarenta días de Indulgencia a cuantos hicieren esta Novena.

 

COMENZAMOS: 24 de diciembre.

FINALIZAMOS: 1º de enero. (día de la circuncisión y del Santo Nombre que se colocó a nuestro Niño Jesús)

 


NOVENARIO DEL DULCÍSIMO NOMBRE DE JESÚS.

 

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

 


ORACIÓN PREPARATORIA


 

   ¡Oh Trinidad Santísima! Padre, Hijo y Espíritu Santo, y un solo Dios verdadero. En cuya presencia se postra mi alma, con deseos de alabaros y bendeciros, ordenando este Novenario a fin de daros gracias por vuestra infinita misericordia, venerando y alabándola en el Dulcísimo nombre de Jesús, que ofrece vuestra piedad; y para que este obsequio os sea de agrado, purificad piadoso, y enderezad mis pensamientos, palabras y obras según vuestra Divina voluntad; y si mis culpas lo impiden, me deseo arrepentir, diciendo de lo íntimo de mi corazón: Creo en Vos, y en todo lo que cree la Santa Madre Iglesia Católica Romana; espero, Señor, en vuestra infinita piedad y misericordia, que me habéis de perdonar, y os amo más que a todo lo criado; me pesa de haberos ofendido, por ser Vos sumo bien, a quien debo amar sobre todas las cosas: quitadme la vida antes que os ofenda.

  

  

   ¡Oh buen Jesús! ¡Oh piadosísimo Jesús! ¡Oh Jesús, Hijo de María Santísima! Lleno de piedad y misericordia, según ella, mirad a mi alma. ¡Oh Clementísimo Jesús! Humildemente os ruego, que, por vuestra preciosísima Sangre, que derramaste por mí, me laves con ella las manchas de mis culpas. Mirad buen Jesús, a mi miserable alma, que sin Vos está perdida, pero confiada a vuestros pies, pidiendo misericordia, invocando el nombre de Jesús, al que está vinculada. ¡Oh Dulcísimo nombre de Jesús!, Nombre dulce. ¡Oh nombre de Jesús!, Nombre deleitable. ¡Oh nombre de Jesús!, que fortaleces a las almas. ¿Qué cosa es Jesús sino Salvador? Ea, pues, misericordiosísimo Jesús, por tu Santísimo nombre, sálvame; no permitas se condene mi alma, a quien criaste, y con tu preciosa Sangre redimiste. Mirad, Señor, en mí todo lo que es de Vos, y arrojad de mi alma todo lo que os disgusta. Usad conmigo de piedad por vuestro Dulcísimo nombre, para lograr ser feliz cuando me juzgues. ¡Oh Dulcísimo Jesús!, Salud para los que creen en Ti, consuelo de los que a Ti llegan afligidos. ¡Oh Dulcísimo Jesús!, Hijo de María Santísima, avivad mi fe, fortaleced mi esperanza, encendedme en la caridad, hacedme humilde y casto, y de todos modos virtuoso, para que pueda perfectamente amarte, en todo servirte, en solo Ti gloriarme, y que con mi alma, corazón, potencias y sentidos alabe continuamente el nombre de Jesús en esta vida, y después eternamente con los Ángeles en la Gloria.

DÍA PRIMERO - 24 DE DICIEMBRE

 

ORACIÓN PARA ESTE DÍA

 

   ¡Oh Nombre de Jesús!, Nombre admirable. Por eso exclama David, diciendo: «Oh Señor, cuán admirable es tu nombre»: le veneran los Ángeles, le aman los Serafines, conociendo su grandeza. Y el Apóstol San Pablo dice: «Que, al nombre de Jesús, todas las Criaturas doblan las rodillas, en el Cielo, en la Tierra, y en el Abismo». Y aun el mismo Cristo, estando para morir en la Cruz, según San Bernardo, inclinó la cabeza, haciendo reverencia a su Dulcísimo nombre de Jesús, que tenía sobre sí escrito. Ea, pues, Señor, dadme a conocer las excelencias de este Dulcísimo nombre, para amarle, bendecirle y reverenciarle con todas mis potencias y sentidos, para que pueda decir con San Bernardo: No reine en mí sino el amor al Dulcísimo nombre de Jesús. Todo me desagrada, como decía de sí este Santo, si no suena el nombre de Jesús. Jesús en mi lengua, celestial almíbar: Jesús en mis oídos, melodía sagrada del Cielo: Jesús en mi corazón, consuelo celestial. Para mover a las almas a que le tengan devoción, mandó vuestro siervo San Gregorio Papa en el Concilio Lugdunense que se incline la cabeza al oír el nombre de Jesús, concediendo Indulgencias a los que lo ejecuten con devoción. Y yo, deseando alabar y bendecir al Santísimo nombre de Jesús, os ordeno, piadosísimo Señor, a este fin este Novenario, saludándoos cinco veces, en reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre:

 

SALUTACIÓN AL NOMBRE DE JESÚS


Alegría de las almas

Es Jesús, gloria suprema,

Dulzura de los sentidos,

Del corazón dulce néctar.

—Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

¡Oh suma bondad de Dios!

En el nombre de Jesús,

Fuente viva de piedad,

Nuestro amor, consuelo, y paz.

—Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

Con el nombre de Jesús

Se endulza el alma y la lengua,

Más que con la miel y azúcar,

Con solas sus cinco letras.

—Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  

Para todos es Jesús

Firme esperanza y clemencia,

Y suma su gran bondad,

Que a los justos saborea.

—Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  

Sed, pues, Jesús, nuestro gozo,

Sed nuestro futuro premio,

Y sed también nuestra gloria

Eternamente en el Cielo.

—Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  

—Alentando cuanto pudiere la esperanza, pedirá a su Divina Majestad el favor que desea conseguir.

 

GOZOS

 

¡Oh Jesús!, mi dulce amor,

¡Oh Jesús!, dulce renombre,

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

       

El infierno, tierra, y cielo,

Siempre que a Jesús se nombra,

Aquél de temor se asombra,

Y estos explican consuelo:

De rodillas en el suelo

Rinden culto a vuestro amor.

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

   

Como escudo poderoso

Contra el soberbio Luzbel,

El Arcángel San Miguel

Usó este nombre glorioso:

Éste en la Cruz amoroso

Os aclamó vencedor.

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

  

Jesús difunde los gustos

A potencias, y sentidos,

Cuando llega a los oídos

De pecadores y justos:

A unos les quita los sustos,

Y a otros infunde fervor.

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

  

¡Oh Soberana piedad!

Si el demonio capaz fuese,

Y por Jesús lo pidiese,

Lograse ver la Deidad.

Muy grave es nuestra maldad,

Mas no llega a tanto horror.

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

  

¡Oh Jesús!, Pastor Divino,

Es vuestro nombre el cayado,

Y encamináis al errado,

Como a Pablo en el camino:

O como al grande Agustino

Le ilustró vuestro favor.

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

  

Aun siendo tan alevoso

Judas, no desesperara,

Si en aquel lance invocara

A Jesús, nombre amoroso:

Por olvidarlo ambicioso,

Se precipitó en su error.

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

  

San Pablo, Apóstol Sagrado,

Este nombre pronunció

Tres veces, y lo mostró

Con un prodigio no usado:

Tres saltos dio en el tablado

Su cabeza con fervor.

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

  

A Ignacio martirizado

El pecho el tirano abrió,

Y en él de Jesús halló

El nombre impreso, y dorado:

¡Oh mérito bien pagado!

Con este premio de amor.

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

 

Jesús, por vuestra bondad,

Concedednos que al morir

Logremos el repetir;

¡Oh Jesús, Jesús, piedad!

Y al oír tal suavidad,

Demos muestras de dolor.

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

 

¡Oh Jesús!, mi dulce amor,

¡Oh Jesús!, dulce renombre,

¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,

Perdonad al pecador.

 

Deprecación: Sea alabado el Nombre de Jesús por todos los siglos en el Cielo y en la tierra de todas las Criaturas.

 

ORACIÓN


   ¡Oh Buen Dios!, que quisiste que vuestro Hijo redimiese al linaje humano, poniéndole por nombre Jesús: os suplicamos humildemente por vuestra piedad, que amemos tiernísimamente a Jesús, venerando su Santísimo nombre, y que después continuemos sus alabanzas en la Gloria. Amén.

 

 

Sea bendito y alabado el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.

  

En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

 

lunes, 8 de diciembre de 2025

NOVENA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.

 

Recopilado de varios autores por un devoto de este misterio.

Málaga. Imprenta de Martínez de Aguilar hoy del avisador malagueño. Calle del Marqués, n.° 12. 1856.

 

COMENZAMOS: 29 de noviembre.

FINALIZAMOS: 7 de diciembre.

FESTIVIDAD: 8 de diciembre.

 

ADVERTENCIA

 

El presente volumen contiene varios ejercicios piadosos (Novena, elogios dispuestos en forma de trisagios, Letanía de la Inmaculada, Devoto Duodenario que se contempla el día octavo de cada mes) dedicados por diferentes autores a la Santísima Virgen en el Misterio de su Concepción Inmaculada, y recopilados por un devoto de este Misterio, que lo expende gratis, con el fin de que se extienda y se propague cada día más la devoción, el culto, la veneración y la alabanza á Maria Santísima, pura, inmaculada y santa en el primer instante de su ser.

   Tanto por Su Santidad como por varios Llmos. Sres. Arzobispos y Obispos, estén concedidas innumerables indulgencias a los fieles cristianos que practiquen estos ejercicios en honor de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen.

 

Bendita sea tu pureza,

Y eternamente lo sea,

Pues todo un Dios se recrea

En tan graciosa belleza.

A ti, celestial princesa,

Virgen sagrada María,

Te ofrezco desde este día

Alma, vida y corazón;

Mírame con compasión.

No me dejes, Madre mía.

Vivir ni morir,

sin tu santa bendición.

 

NOVENA DE LA INMACULADA CONCEPCION DE LA VIRGEN MARÍA.


Se empezará diciendo:

“Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Inmaculada Concepción de María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, concebida sin pecado original en el primer instante de su ser.”

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN

 

   Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, por ser vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido, y propongo firmemente la enmienda, de nunca más pecar, de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, de confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta; por vuestro amor perdono a todos los que me hubieren ofendido. Ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción dé todos mis pecados; y así como os lo suplico así confió en vuestra bondad y misericordia infinita, que me los perdonareis por los merecimientos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracias para enmendarme y perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.

 

ORACIÓN AL ETERNO PADRE

 

   Oh Padre Todo Poderoso, de infinita justicia y misericordia, que habiendo previsto desde la eternidad la caída de los ángeles y de los hombres determinasteis dejar a aquellos en su perdición y salvar a este por medio de vuestro Unigénito, el cual haciéndose hombre satisficiese con su pasión y muerte a vuestra justica, y nos mereciese la gracia y gloria que perdimos por el pecado a cuyo fin le   preparasteis una Madre digna de tal Hijo distinguiéndola con el nombre de MARÍA, que significa mar de gracias y de dones eminentes. Alabado y engrandecido seáis por las excelencias que comunicasteis a esta Señora, haciéndola más limpia y brillante que el Sol, más alta que los cielos, más santa que los serafines, espejo sin mancha de vuestras infinitas perfecciones, principio de la salud de los hombres, restauradora de la ruina de los Ángeles, Emperatriz del mundo, depositaría y dispensadora de los tesoros celestiales, obra maestra de vuestra sabiduría, poder, amor y magnificencia. Admitid, Señor benignísimo, los piadosos afectos con que en estos nueve días me dedico a considerar, venerar y engrandecer tantos dones y privilegios como para gloria vuestra y felicidad del género humano habéis derramado con esplendidez sobre María santísima, siendo el primero y fundamento de ellos el de su purísima Concepción, llena de gracia, sin mancha de pecado original, como lo creo, confieso y proclamo con todas las veras de mi alma, dispuesto a defender en cuanto alcancen mis fuerzas este misterio singular y admirable, de tanto honor para vos, de tanta exaltación para la santísima María, y de tanto consuelo para sus devotos. Concededme, Padre Clementísimo, por fruto de este novenario, que ahora y todos los días de mi vida se aumente sin cesar mi amor a vos y mi devoción a Maria santísima, por cuya Concepción inmaculada os pido y espero conseguir la pureza y perfección de mis costumbres, la perseverancia final y la gloria eterna. Amén.


DÍA PRIMERO —29 de noviembre.

 

Elogios para este día.

 

   Dios te salve, Reyna de los Ángeles, concebida con más luces de gracia que las de todos ellos, con un cuerpo terreno más puro que las estrellas, digno de comunicar al Verbo divino el ser humano, y con un alma llena de sabiduría y de virtud, imagen admirablemente expresiva de la Trinidad beatísima. Dios te salve, Azucena cándida que, floreciendo entre las espinas de los pecadores, no padeces el menor detrimento en tu integridad y perfección. Luna bellísima, que luces en la noche del mundo delincuente con los brillos del Sol de justicia. Aurora feliz, que desde tu origen alboreas los cielos y la tierra creciendo sin interrupción en los resplandores de la santidad. Toda eres hermosa ¡Oh María! Toda eres hermosa ¡Oh amiga la más querida del Espíritu Santo! En ti no hay mancilla de pecado, ni lunar de defecto alguno. Te suplicamos, Señora nos alcances la pureza de intención en todas nuestras obras para agradar a Dios y merecer verle y gozarle en el cielo. Amén.

 

—En seguida se dirá por tres veces en honor de las tres divinas Personas:

 

Bendita y alabada sea la beatísima Trinidad, porque crio á Maria santísima, concebida en gracia, sin pecado original, para que fuese digna Madre del Verbo divino y abogada poderosa de los pecadores.

 

—Un Dios te salve Maria y Gloria Patri.

 

HIMNO A LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE NUESTRA SEÑORA


   ¡Oh Virgen sacrosanta!

La más pura y hermosa,

Tu Concepción dichosa

Mi vos ensalzará.

 

   ¡Oh cándida Azucena,

Suavísima, fragante,

Y en el primer instante

Única pura flor!

 

   ¡Oh mística, purpúrea,

Bella, divina Rosa!

Qué intacta, qué graciosa;

No la vio el mundo igual.

 

   ¡Oh bellísima Aurora

Siempre al orbe delicia,

Del Sol de la Justicia

Vestida en suma luz!

 

   ¡Oh Sol entronizado

En la mitad del día,

Dulcísima alegría

De la ciudad Dios!

 

   ¡Oh Luz esplendorosa,

Solaz de los mortales,

Remedio de los males

Del afligido Adán!

 

   ¡Oh Estrella refulgente!

¡Oh precioso Ornamento

Del alto firmamento!

Mis ojos alzo á tí.

 

   ¡Oh Espejo sin mancilla

De celestial pureza!

Conozco mi vileza

Mirando tu beldad.

 

   De los celestes dones

Que tu pecho atesora,

Da parte, da, Señora,

A un mísero infeliz.

 

   Cual luna clara, hermosa,

Fanal de navegantes,

Mis pasos vacilantes

Guía seguros tú.

 

   Alúmbrame, Señora,

Con un rayo divino;

Tú misma en el camino

Recto condúceme.

 

   Condúceme benigna,

De tu piadosa mano,

Al gozo soberano,

A la mansión feliz.

   ¡Oh Virgen sacrosanta!

La más pura y hermosa,

Tu Concepción dichosa

Mi vos ensalzará.

 

 

. Por tu Inmaculada Concepción, Virgen Madre de Dios.

. Defiéndenos del enemigo maligno.

 

ORACIÓN

 

   ¡Oh Dios! que por la inmaculada Concepción de la Virgen preparaste una morada digna para tu Hijo; te rogamos que asi como por la muerte prevista de este Hijo la preservaste de toda mancha, asi también por su intercesión nos concedas, que purificados de nuestras culpas logremos tu eterna posesión. Por el mismo Jesucristo Señor Nuestro, que contigo en unidad del Espíritu Santo vive y Reyna, Dios por todos los siglos. Amén.

 

ORACIÓN PARA CONCLUIR TODOS LOS DÍAS

 

   Soberana Emperatriz del cielo y de la tierra concebida en tanta pureza, que después de la de Dios no puede imaginarse otra mayor. Gloria de la celestial Jerusalén, donde brillando con el resplandor de la luz eterna, manifiestas insignemente la grandeza de la santísima Trinidad y aumentas el gozo de los bienaventurados. Alegría de Israel, a cuya nación consolaste dándole el Salvador que esperaba, y que la engrandeció asociándole la nación gentil, formando de entrambas una sola que es la Iglesia Católica. Honorificencia de nuestro pueblo español al que elegiste para que entre todos los del mundo, fuese el primero que te diese culto público en el templo que edifico nuestro Apóstol Santiago en Zaragoza, cuando aun viviendo entre los mortales te dignaste visitarnos en persona, ofrecernos tu protección e imprimir en nuestros corazones el amor que siempre te hemos profesado, con celo por tus preeminencias, y singularmente por tu Inmaculada Concepción, bajo cuyo misterio te celebramos como a nuestra principal Patrona. Continua Señora amabilísima, tu beneficencia sobre nuestro reino, sosteniéndolo en la fe y piedad de nuestros mayores y en la lealtad para con nuestros reyes; asiste siempre a nuestro católico monarca y a los que mandan en su nombre, para que sus disposiciones sean las más acertadas y útiles a la gloria de Dios y felicidad de esta nación; ruega por el Sumo Pontífice y demás prelados de la Iglesia, por el clero y el estado religioso, por todas las almas del Purgatorio, por todas las almas del universo, para que en ninguna se malogre el fruto de la sangre de tu divino Hijo; alcanza la extirpación de todas las herejías, errores, escándalos y pecados de la tierra, para que en ella sea santificado el nombre de Dios, y cumplida su santísima voluntad como se hace en el cielo. Amén.

 

“Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Inmaculada Concepción de María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, concebida sin pecado original en el primer instante de su ser.”

 

En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.