Novena
compuesta por el Padre Fray Antonio Garcés y Maestre OP. Imprimátur concedido
por el canónigo José de Nadal, Vicario General y Oficial del Obispado de
Barcelona; y Reimprimátur por el doctor Raimundo de Irabien y Uriondo, ministro
del Consejo Real de Castilla, los días 10 y 11 de Agosto de 1766
respectivamente. Mons. Tomás Crespo Aguero, Arzobispo de Zaragoza, concedió
cuarenta días de Indulgencia a cuantos hicieren esta Novena.
COMENZAMOS: 24 de diciembre.
FINALIZAMOS: 1º de enero. (día de
la circuncisión y del Santo Nombre que se colocó a nuestro Niño Jesús)
NOVENARIO DEL DULCÍSIMO NOMBRE DE JESÚS.
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos,
líbranos
Señor
✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠,
y del Espíritu
Santo. Amén.
ORACIÓN PREPARATORIA
¡Oh Trinidad Santísima! Padre, Hijo y
Espíritu Santo, y un solo Dios verdadero. En cuya presencia se
postra mi alma, con deseos de alabaros y bendeciros, ordenando este Novenario a
fin de daros gracias por vuestra infinita misericordia, venerando y alabándola
en el Dulcísimo nombre de Jesús, que ofrece vuestra piedad; y para que este obsequio
os sea de agrado, purificad piadoso, y enderezad mis pensamientos, palabras y
obras según vuestra Divina voluntad; y si mis culpas lo impiden, me deseo
arrepentir, diciendo de lo íntimo de mi corazón: Creo
en Vos, y en todo lo que cree la Santa Madre Iglesia Católica Romana; espero,
Señor, en vuestra infinita piedad y misericordia, que me habéis de perdonar, y
os amo más que a todo lo criado; me pesa de haberos ofendido, por ser Vos sumo
bien, a quien debo amar sobre todas las cosas: quitadme la vida antes que os
ofenda.
¡Oh buen Jesús! ¡Oh piadosísimo Jesús! ¡Oh Jesús, Hijo de María Santísima! Lleno de piedad y misericordia, según ella, mirad a mi alma. ¡Oh Clementísimo Jesús! Humildemente os ruego, que, por vuestra preciosísima Sangre, que derramaste por mí, me laves con ella las manchas de mis culpas. Mirad buen Jesús, a mi miserable alma, que sin Vos está perdida, pero confiada a vuestros pies, pidiendo misericordia, invocando el nombre de Jesús, al que está vinculada. ¡Oh Dulcísimo nombre de Jesús!, Nombre dulce. ¡Oh nombre de Jesús!, Nombre deleitable. ¡Oh nombre de Jesús!, que fortaleces a las almas. ¿Qué cosa es Jesús sino Salvador? Ea, pues, misericordiosísimo Jesús, por tu Santísimo nombre, sálvame; no permitas se condene mi alma, a quien criaste, y con tu preciosa Sangre redimiste. Mirad, Señor, en mí todo lo que es de Vos, y arrojad de mi alma todo lo que os disgusta. Usad conmigo de piedad por vuestro Dulcísimo nombre, para lograr ser feliz cuando me juzgues. ¡Oh Dulcísimo Jesús!, Salud para los que creen en Ti, consuelo de los que a Ti llegan afligidos. ¡Oh Dulcísimo Jesús!, Hijo de María Santísima, avivad mi fe, fortaleced mi esperanza, encendedme en la caridad, hacedme humilde y casto, y de todos modos virtuoso, para que pueda perfectamente amarte, en todo servirte, en solo Ti gloriarme, y que con mi alma, corazón, potencias y sentidos alabe continuamente el nombre de Jesús en esta vida, y después eternamente con los Ángeles en la Gloria.
DÍA PRIMERO - 24 DE DICIEMBRE
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Nombre de
Jesús!, Nombre admirable. Por eso exclama David, diciendo: «Oh
Señor, cuán admirable es tu nombre»: le veneran los Ángeles,
le aman los Serafines, conociendo su grandeza. Y el Apóstol San Pablo dice: «Que,
al nombre de Jesús, todas las Criaturas doblan las rodillas, en el Cielo, en la
Tierra, y en el Abismo». Y
aun el mismo Cristo, estando para morir en la Cruz, según San Bernardo, inclinó
la cabeza, haciendo reverencia a su Dulcísimo nombre de Jesús, que tenía sobre
sí escrito. Ea, pues, Señor, dadme a conocer las excelencias de este Dulcísimo
nombre, para amarle, bendecirle y reverenciarle con todas mis potencias y
sentidos, para que pueda decir con San Bernardo: No
reine en mí sino el amor al Dulcísimo nombre de Jesús. Todo me
desagrada, como decía de sí este Santo, si no suena el nombre de Jesús. Jesús
en mi lengua, celestial almíbar: Jesús en mis oídos, melodía sagrada del Cielo:
Jesús en mi corazón, consuelo celestial. Para mover a las almas a que le tengan
devoción, mandó vuestro siervo San Gregorio Papa en el Concilio Lugdunense que
se incline la cabeza al oír el nombre de Jesús, concediendo Indulgencias a los
que lo ejecuten con devoción. Y yo, deseando alabar y bendecir al
Santísimo nombre de Jesús, os ordeno, piadosísimo Señor, a este fin este
Novenario, saludándoos cinco veces, en reverencia de las cinco letras de
quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre:
SALUTACIÓN AL NOMBRE DE
JESÚS
Alegría de
las almas
Es Jesús,
gloria suprema,
Dulzura de
los sentidos,
Del
corazón dulce néctar.
—Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
¡Oh suma bondad
de Dios!
En el
nombre de Jesús,
Fuente
viva de piedad,
Nuestro
amor, consuelo, y paz.
—Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
Con el
nombre de Jesús
Se endulza
el alma y la lengua,
Más que
con la miel y azúcar,
Con solas
sus cinco letras.
—Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
Para todos
es Jesús
Firme
esperanza y clemencia,
Y suma su
gran bondad,
Que a los
justos saborea.
—Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
Sed, pues,
Jesús, nuestro gozo,
Sed
nuestro futuro premio,
Y sed
también nuestra gloria
Eternamente
en el Cielo.
—Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
—Alentando
cuanto pudiere la esperanza, pedirá a su Divina Majestad el favor que desea
conseguir.
GOZOS
¡Oh Jesús!, mi dulce amor,
¡Oh Jesús!, dulce renombre,
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
El
infierno, tierra, y cielo,
Siempre
que a Jesús se nombra,
Aquél
de temor se asombra,
Y
estos explican consuelo:
De
rodillas en el suelo
Rinden
culto a vuestro amor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
Como
escudo poderoso
Contra
el soberbio Luzbel,
El
Arcángel San Miguel
Usó
este nombre glorioso:
Éste
en la Cruz amoroso
Os
aclamó vencedor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
Jesús
difunde los gustos
A
potencias, y sentidos,
Cuando
llega a los oídos
De
pecadores y justos:
A
unos les quita los sustos,
Y
a otros infunde fervor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
¡Oh Soberana
piedad!
Si
el demonio capaz fuese,
Y
por Jesús lo pidiese,
Lograse
ver la Deidad.
Muy
grave es nuestra maldad,
Mas
no llega a tanto horror.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
¡Oh Jesús!, Pastor Divino,
Es
vuestro nombre el cayado,
Y
encamináis al errado,
Como
a Pablo en el camino:
O
como al grande Agustino
Le
ilustró vuestro favor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
Aun
siendo tan alevoso
Judas,
no desesperara,
Si
en aquel lance invocara
A
Jesús, nombre amoroso:
Por
olvidarlo ambicioso,
Se
precipitó en su error.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
San
Pablo, Apóstol Sagrado,
Este
nombre pronunció
Tres
veces, y lo mostró
Con
un prodigio no usado:
Tres
saltos dio en el tablado
Su
cabeza con fervor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
A
Ignacio martirizado
El
pecho el tirano abrió,
Y
en él de Jesús halló
El
nombre impreso, y dorado:
¡Oh mérito
bien pagado!
Con
este premio de amor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
Jesús,
por vuestra bondad,
Concedednos
que al morir
Logremos
el repetir;
¡Oh Jesús,
Jesús, piedad!
Y
al oír tal suavidad,
Demos
muestras de dolor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
¡Oh Jesús!, mi dulce amor,
¡Oh Jesús!, dulce renombre,
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad
al pecador.
Deprecación: Sea alabado el Nombre de Jesús por todos
los siglos en el Cielo y en la tierra de todas las Criaturas.
ORACIÓN
¡Oh Buen Dios!, que
quisiste que vuestro Hijo redimiese al linaje humano, poniéndole por nombre
Jesús: os suplicamos humildemente por vuestra
piedad, que amemos tiernísimamente a Jesús, venerando su Santísimo nombre, y
que después continuemos sus alabanzas en la Gloria. Amén.
Sea bendito y
alabado el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado
original.
En el
nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Por
la señal...
Oración
preparatoria
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Padre amantísimo, Dulcísimo Jesús! en
cuya invocación afianzan nuestras almas vuestra Divina piedad. Por vuestro
Dulcísimo nombre ablandad nuestros corazones, pues siendo a modo de aceite,
ablanda y luce; que por eso dijo San Bernardo, que es luz, comida y medicina
espiritual: luz, que alumbra al pecador, alimento, que fortalece la debilidad
de nuestras almas, medicina, que cura las llagas de nuestras culpas. Logremos,
pues, por vuestro Santísimo nombre de Jesús, luz para que, conociendo por medio
de ella vuestra suma bondad, la amemos; sea también vuestro Santísimo nombre
manjar sabroso, para poder decir con San Bernardo: «Toda
comida es desabrida: si no fuere sazonada con la dulce memoria del amabilísimo
nombre de Jesús», y
logremos por efecto de la devoción a este Dulcísimo nombre el alabarle
y bendecirle, en agradecimiento a sus piedades, a cuyo fin ordeno este
Novenario, saludándoos cinco veces en veneración de las cinco letras de quienes
se compone el Dulcísimo nombre de Jesús.
—La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA TERCERO - 26 DE DICIEMBRE
Por
la señal...
Oración
preparatoria
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Bondad infinita de Dios! Antes como oculta, pues os nombráis el Dios de las venganzas, el Dios guerrero; pero lo mismo fue enviar al Mundo la Trinidad Santísima el Dulcísimo nombre de Jesús en el día de la Circuncisión, que parece se ocultó la Justicia Divina para dar lugar a la misericordia, que resplandeciese con la luz del aceite de este Dulcísimo nombre, convirtiéndose los Divinos rigores en piedades. Y aun por eso dijo San Pablo que «la Sangre de Jesús clamaba mejor que la de Abel»; porque si la de Abel pedía justicia, la que Jesús derramó en el día de la Circuncisión, clamaba al Padre Eterno, pidiendo misericordia. Pero qué mucho, si era en el día, que el Cielo le puso por nombre Jesús, en quien está depositada la piedad y clemencia. Ea, pues, Dulcísimo Jesús, no pida vuestra preciosísima Sangre, derramada por mis culpas, justicia contra mi alma; así lo confío de vuestra misericordia, la cual imploro por vuestro Dulcísimo nombre de Jesús. Y en agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
—La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA CUARTO - 27 DE DICIEMBRE
Por
la señal...
Oración
preparatoria
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Amor Divino!, que quedaste depositado, como en
prenda, para dar a las Almas la Gloria, si la pidieren por la invocación del
Dulcísimo nombre de Jesús; pues, como piadosamente dice San Buenaventura: «El
que desee subir al Cielo, invoque el Dulcísimo nombre de Jesús; que se
salvará». Por
eso en cierta ocasión, el demonio que poseía el cuerpo de un hombre, dijo a
Cristo: «¿Por qué, Jesús Nazareno, antes de
tiempo has venido a atormentarnos?». Mandándole callar su
Divina Majestad, le dijo: «enmudece». Como
si dijera el Señor a los demonios: «Me pedís alivio
de los tormentos invocando mi nombre de Jesús, callad, porque mi nombre no se
ha de oír sino cuando haya de usar de piedad; y como vosotros no habéis de
lograr alivio, porque así está determinado, enmudeced, no me llaméis Jesús». Confiamos
nos seréis piadoso por la invocación de vuestro Dulcísimo nombre Jesús, librándonos
del infierno y de su camino, que es el de los vicios. Y en agradecimiento a lo
mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin ordeno este
Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco letras de quienes
se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
—La
Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA QUINTO - 28 DE DICIEMBRE
Por
la señal...
Oración
preparatoria
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Nombre de
Jesús, nombre admirable! De quien dice Santo Tomás de Aquino que lo
llamó así el Profeta Isaías, porque en virtud del nombre de Jesús, cría Dios
todas las cosas, ahuyenta los demonios, y cura todas las enfermedades del alma,
y cuerpo. Y San Bernardino de Siena dice que «para
arrojar a los demonios del Cielo, se valió el Arcángel San Miguel del nombre de
Jesús, y al oírlo los demonios, huyeron hasta el Infierno».
Ea, Dulcísimo Jesús, pues disteis tanta virtud a vuestro Santísimo
nombre, concededme que, al invocarle, huya el demonio de mí, dejándome con más
libertad suelto de la cadena de la esclavitud del pecado, para caminar con
pasos de ternura a Vos, mi sumo bien, a quien debo y deseo amar. Y en
agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, y al nombre
de Jesús piadoso, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en
reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo
nombre.
—La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA SEXTO - 29 DE
DICIEMBRE
Por
la señal...
Oración
preparatoria
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Dulcísimo Jesús! Cuánto
deben los cristianos a la luz amabilísima de vuestro Santísimo nombre. ¿Se entristece alguno?, dice el Padre San
Bernardo, ponga en su corazón luego el amor al Dulcísimo nombre de Jesús, y se
deshará el nublado de cualquiera tentación. ¿Cae
alguno en pecado, camina desenfrenado al lago del infierno, ha llegado a
desesperar de la misericordia de Dios? ¿Acaso, si invoca el nombre de Jesús, no
respirará en la confianza en la divina misericordia? Ea, que sí, dice el
Santo. ¡Oh Dulcísimo nombre de Jesús! En Ti
confiamos, que nos serviréis de escudo contra los divinos enojos, nos seréis
lenitivo que alivie nuestros dolores, como enseña San Bernardo. Sednos
también, como dice el mismo Santo, sagrado
aceite, que encienda nuestras almas en el fuego del divino amor. Y en
agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin
ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco
letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
—La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA SÉPTIMO - 30 DE
DICIEMBRE
Por
la señal...
Oración
preparatoria
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Divino Pastor!, que
recogéis a las almas, como a ovejas perdidas, con el cayado amable de Jesús,
vuestro Dulcísimo nombre; y aun por eso el Apóstol San Pablo, persiguiendo a
los cristianos, logró la dicha de que Vos le detuvieseis en el camino, saliéndole
al encuentro, con solo decirle: «Yo soy Jesús
Nazareno, a quien tu persigues», y al oír el Dulcísimo nombre de Jesús,
cayó en tierra postrado, humilde y rendido, sujetándose a Vos en todo, por cuyo
motivo fue después tan amante, en agradecimiento a este Dulcísimo nombre, que
decía estaba dispuesto, por amor al nombre de Jesús, a padecer trabajos, azotes
y la muerte; y aun los Apóstoles iban gozosos a padecer desprecios delante de
los Gentiles, por amor a este Dulcísimo nombre de Jesús, en atención de que les
era piedra imán que los había llevado en pos de su Divino Maestro. Ea,
pues, Señor, concededme un amor tiernísimo a vuestro Dulcísimo nombre de Jesús,
para que me recojáis por medio de esta devoción, como Pastor Divino, al amparo
de vuestra clemencia, y esté defendida mi alma del lobo infernal del demonio; y
en agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo
fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco
letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
—La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA OCTAVO - 31 DE DICIEMBRE
Por
la señal...
Oración
preparatoria
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Nombre de
Jesús! Torre de fortaleza, como dice el Espíritu Divino en los
Proverbios. Fortaleza grande es, Señor, vuestro Dulcísimo nombre; de tal
manera, que huye el demonio de las almas que están armadas con el escudo de
este amabilísimo nombre, Jesús. Y aun San Bernardo observa que el demonio se
apoderó de Judas por no haberse valido del nombre de Jesús, cuando dijo a los judíos:
«¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?».
Repara el Santo que no dijo: «Yo os entregaré a Jesús», porque al haberle nombrado, le
hubiera dado el nombre de Jesús luz para conocer su yerro, y convirtiéndole, le
habría vuelto al Rebaño del Colegio Apostólico; y conforme a esto, dice San
Eutimio, que «está lejos de desesperar quien invoca
el nombre de Jesús». ¡Oh nombre de Jesús!, arma fuerte contra
Luzbel, con cuyas cinco letras, como David con las cinco piedras rindió al
gigante, rinden también las almas a los demonios, habiendo aprendido este modo
de vencerlos de los Apóstoles, que dijeron a la Majestad de Cristo: «Señor,
hasta los demonios se nos sujetan en vuestro nombre». Ea, pues, amantísimo Jesús, a vuestro
nombre Dulcísimo nos acogemos como a torre de refugio contra el demonio; y para
vencerlo, sintiéndonos de él combatidos, enfervorizad nuestro corazón cuando
digamos: «Dulcísimo Jesús, sed para mí, Jesús»; y en
agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin
ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco
letras de quienes se compone vuestro Dulcísimo nombre.
—La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA NOVENO - 1 DE ENERO
Por
la señal...
Oración
preparatoria
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Dulcísimo Jesús! Padre
amabilísimo, que vinisteis al mundo para enseñar a las almas a caminar al Cielo
con vuestro ejemplo. Quisisteis al morir en la cruz tener sobre la almohada de
la Corona de Espinas el nombre de Jesús, para enseñar a las almas que vuestro
Dulcísimo nombre, como Celestial aceite, da luz en aquella hora, para librar a
las almas del escollo de la desesperación, como la hacía el gigante Coloso,
dando por las noches luz para guiar las naves que andaban entre escollos por el
Mar. Logró este favor el Apóstol San Pablo, pues al cortarle el Gentil la
cabeza, dio tres saltos en tierra, diciendo: «Jesús,
Jesús, Jesús», después de cortada. Y de San Ignacio Mártir, dice San
Bernardino de Siena, que murió enamoradísimo de este nombre, repitiéndole
muchas veces, sin temer a los leones, ni tormentos de los Gentiles. Pero que
mucho, si después de muerto, le encontraron en el corazón el nombre de Jesús,
impreso con letras de oro. Y de San Pablo consta, que lo repetía muchas veces,
pues en todas sus Epístolas se numeran más de doscientas y diez y seis. Ea,
pues, dulcísimo Jesús mío, para lograr a la hora de mi muerte consuelo,
fortaleza y dulzura al invocar entonces el Dulcísimo nombre de Jesús,
enfervorizad mi alma y corazón, para que frecuentemente repita en mi vida el
amabilísimo nombre de Jesús; quisiera nombrarlo con la dulzura que María Señora
Nuestra. En agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros,
a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las
cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
—La
Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.










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